Poco se puede añadir a todo lo que aquí ya se ha dicho.
Con don Miguel Delibes se ha muerto parte de mí. Creo que eso les pasa a muchos miles de españoles, pero aún más a los que amamos apasionadamente ese agonizante mundo rural que fue su paisaje vital y literario. Delibes estuvo en el origen de mis primeras lecturas infantiles, e influyó más tarde decisivamente, al hacerme hombre, en mi manera de entender no sólo la caza sino hasta la misma vida. Para mí fue pues, maestro en todo: la literatura, la caza y la actitud ante la existencia.
No me averguenza confesar que ayer, solo bajo el cielo de la alta paramera soriana, cubierta de nieve, en el mismo paraje donde con su hijo Juan he bregado más de un día tras de las bravas perdices que a él le ilusionaban recé, en su memoria y por nuestra orfandad, un Avemaría. Descanse en paz.
Pablo Ortega.
Como veréis hemos podido colocar un crespón negro en nuestra página de entrada en memoria de Miguel Delibes que mantendremos durante toda la semana.
Saludos
Muy de agradecer la delicadeza del detalle.
Un cordial saludo.
Dicen que "de vien nacido es ser agradecido", y yo le debo tantos sueños a Miguel......
Él escribía con tono amargo eso de: "ya no se viaja, ahora se llega.........", bueno, es de los que nos hizo más alegre el camino, y eso a día de hoy es algo muy difícil de conseguir, sería bueno el Pucelano que quería ser más listo que los pájaros.....
Emilio de la Cruz.

