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El alemán sabio

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(@florencio-a-markina-lamonja)
Trusted Member
Registrado: hace 7 años
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Como ya todos conoceis, la semana pasada se celebraba el segundo seminario de utilización de reclamos para el corzo con dos ediciones, una en Álava y otra en Madrid, coincidiendo con la Asamblea General de la ACE. A mi me tocó en suerte, y nunca mejor dicho, la organización de la sesión alavesa, que dicho sea de paso, fue un apuballente éxito de asistencia y un derroche de conocimientos.

No os podeis imaginar lo que ha supuesto para mí compartir tres días con Klaus Weisskirchen (el maestro) y Dirk Kern (el infatigable traductor). A pesar de la distancia idiomática -reconozco que mi alemán es muy, muy deficiente-, he disfrutado y aprendido un montón con su compañía.

Klaus, ese hombra afable con nombre y aspecto de Santa (Santa Klaus), es una enciclopedia viviente. El primer día, y con el reclamo en el bolsillo (sin pitar ni una sóla vez) salimos al campo y los corzos venían a nuestros pies. En poco más de dos horas vimos más de 15 corzos y, uno de ellos, hasta hubo que darle una voz para que no nos pasara por encima.

Pero lo más alucinante fue al día siguiente, cuando de nuevo en el campo, y al enseñarle una paso de lobos por encima de la autovía que une Bilbao con Vitoria, sacó su péndulo y comenzó a prospectar el terreno. Además de experto cazador y artesano ¡es zahorí!. Al principio yo no hacía mas que mirar su mano buscando el truco, pero poco a poco me fui convenciendo de que la cosa iba en serio. ¡El pendulo oscilaba sobre las sendas de animales y permanecía impasible fuera de ellas! Según me comentó todo se debe a las corrientes de agua subterráneas y a las líneas Hartmann, que para los que no lo sepan, forman parte del campo magnético de la tierra y van tanto de N a S como de E a W. Al parecer, los pasos y sendas de los animales -que en esta cosa del telurismo y la geobiología nos sacan años luz de distancia- siguen corrientes de agua subterráneas o espacios entre dos líneas Hartmann. En el primer caso es debido a que al existir mayor humedad en la zona de la senda favorece la detección de olores y a lo largo de la senda, y en el segundo caso es porque caminar sobre una línea Hartmann y sobre todo sobre un cruce de líneas es ¡peligrosisimo para el desarrollo funcional de los organismos! Tan sólo los gatos (¡ojo dónde se tumban!) y los insectos se ven beneficiados por los nudos (cruce de líneas), mientras que el resto de los organismos intentan evitar estas confluencias. Claro eso si tienes al alguien como Klaus cerca que te avisa de su presencia, porque el resto de mortales ignorantes caminamos y nos sentamos en cualquier sitio sin pensar en sus consecuencias. Así que mucho cuidado con los lugares que frecuentan los gatos y ¡ojo! con setarse encima de un hormiguero, situado siempre en un nódulo de confluencia, además, de que te muerden las hormigas. Así que ya sabeir, por las sendas de los animales, vamos seguros por el campo.

Pero lo más alucinante vino al día siguiente, durante la visita a una bodega de la Rioja Alavesa, ya que cada vez que nos servían una copa de vino (¡y nos sirvieron unas cuantas!), Klaus testaba el caldo con su péndulo ante la mirada atónita del propietario, que susurraba constantemente que a él estos tíos del péndulo "le daban mal fario porque te adivinan cuando te vas a morir". El caso es que al final acabamos todos tocando los reclamos y montando una fiesta turutera en la bodega. Incluso invitamos a un local que con su boca imitaba a la perdiz roja, algo que a Klaus le fascinó, prometiéndo que trabajará en un reclamo para perdices. Se acabaron los púlpitos y las jaulas en la caza con reclamo.

Al día siguiente en Madrid, y durante la comida, Klaus siguió prospectando el vino, y lo más alucinante fue cuando puso su pendulo sobre una copa, antes de haberlo probado, y dijo que aquella botella estaba mala, ya que el péndulo permanecía estático. Lo probamos y ¡efectivamente! estaba malo con un sabor a corcho que echaba para atrás. La botella fue devuelta, y claro, ya solo tomamos lo que el péndulo y Klaus decían que estaba bien. Vamos que como catador no tiene precio.

A parte de la anécdota, he de confesar que he aprendido un montón con ellos durante estos días, no sólo en cuanto a reclamos, sino otras muchas facetas de la biología de los animales que no están en los libros. Parece mentira que alguien como Klaus, sólo con la observación y la experiencia, haya aprendido tantas y tantas cosas y, lo que es mejor para nosotros, es su dedicación por la enseñanza, ya que, según me dijo, y es fácil de comprobar si pasar un rato con él, le encanta transmitir sus conocimientos al resto de los mortales. ¡Todo un tipo!



   
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(@jaime-melendez-thacker)
Honorable Member
Registrado: hace 7 años
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Tipo muy curioso este Klaus, también a mí me sorprendió mucho en el 1er curso de reclamos del año pasado (lo de las urracas en Madrid fue la bomba). Estoy deseando que llegue el DVD porque desde entonces no he practicado y he olvidado ya cómo se utiliza.

Florencio, quizá esté un poco espeso, pero no entiendo tu primer comentario: "El primer día, y con el reclamo en el bolsillo (sin pitar ni una sóla vez) salimos al campo y los corzos venían a nuestros pies".

¿Lo puedes explicar por favor?. Si lo llevaba en el bolsillo y no lo utilizó, ¿por qué demonios iban los corzos a vuestros pies?.

Gracias,



   
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(@Jesús Zamora Muñoz)
Trusted Member
Registrado: hace 7 años
Respuestas: 75
 

Florencio, como hacia para que llegasen los corzos a vuestros pies con el reclamo en el bolsillo y sin hacerlo tocar?................Por cierto lo de "El aleman sabio", que ni pintado compañero, este hombre es alucinate.........................



   
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