No se porque pero hay algo por aqui que huele a falsa moralidad. Si hablamos de animales mermados desus facultades, sea por libertación de sus instintos sexuales sea por cualquier otra razón, porque no lo ponemos también en el plano racional versus irracional?
Hara falta hablar de facultades mermadas cuando el pobre bicho juega su vida cuentando solo con su instinto tenendo en contra la capacidad de raciocínio que un cerebro más grande (alguna veces, otras no) confere a su opositor?
Falsa moralidad lo repito, que por muy validos que sean los argumientos y yo no los contesto, jamás he escribido algo en contra esa opinión, en lo limite, hay que plantear la ventaja que el hecho de andar en postura vertical y solo sobre dos miembros, nos confere sobre un corzo o cualquier otro animal. Y si asi és y si por ese camíño de la etica y la moral caminamos, mejor sera dejar las armas y solo pegar tiros con el gatillo de la camera fotográfica.
Más que todo cuando invocamos la ética para defender nuestra posición, nada mejor que saber hacerlo respectando las opiniones que sean diferentes. Ahi empieza la ética.
Un saludo a todos
Estimado Alfredo, me parece que somos bichos raros, de los que rascan el suelo . Pocas voces se oyen en apoyo de la evidencia que denunciamos, aunque eso sí , con abismal diferencia son las de mayor cualificación. Tu matización me parece acertada, pues del equilibrio entre hombre y presa brota la acepción única que debiera tener el término CAZA. Ese equilibrio es diferente según modalidades y, desde luego, está muy deficientemente regulado por la legalidad vigente en cuanto afecta a la caza del corzo en casi todas las Comunidades. En ir reclamando el desbastado de esa situación legal estamos algunos empeñados . Evidentemente, contamos con la oposición de los que prefieren el cachondeo actual . Nuestra humilde herramienta es la crítica y la denuncia publica y este es uno de los lugares más adecuados para ejercerlas. Como en otros asuntos que hoy forman parte de la de la vida corriente , esperemos que los legisladores vayan poniendo las cosas en su sitio. La evidencia de que esto será así la tenemos en este mismo foro, donde brillan por su ausencia argumentaciones capaces de sostener la caza de animales en tal estado de indefensión salvo para regulación de desequilibrios de poblaciones que a día de hoy ni se plantean. Si de algo sirve que se levanten polvaredas acerca de la permisividad legal que autoriza el execrable acto de la captura de animales encelados a tiro limpio, que al menos sea para remover conciencias, de la que casi todos tenemos algo. A algunos que se encuentran a la busca y captura de la suya les ha entrado tierra en los ojos y se revuelven desorientados. Saludos.
Leoncio Garcia Olmedo
Legarcio,
Lo ùnico execrable que hay por aqui es tu estilo que por mucho que pretendas remover las conciencias, con tus insultos a los que no piensan como tù y tu estilo lo unico que consigues remover son las tripas.
Es por esa razon que algunos que podriamos entrar a debatir y llegado el caso defender la caza en celo no lo hacemos por mucho que cacarees pidiendo ese debate.
La unica forma de gestion (en sentido amplio) que conoces es la prohibicion, pero hay otras.
Probablemente estes condicionado por la gente de la que te rodeas y que como ya has explicado utilizan la temporada del corzo para cometer todo tipo de excesos con otras especies, pero en todos los sitios no es igual.
Pero la solucion no es prohibir, prohibir y prohibir.
Asi que menos insultos, como llamar canallas a los que cazan el corzo en celo, y a relajarse, que los golpes de calor... ya se sabe.
El problema está donde siempre:
Las leyes se establecen para la generalidad, dejando muchos cabos sueltos (que tampoco han cubierto adecuadamente las reglamentaciones). Esos cabos sueltos son los que cada cual, en el desarrollo de su actividad legal, debe atar en su conciencia.
También es verdad que a veces salen reglamentaciones en la caza que están dirigidas a unos pocos (los gestores) pensando que el resto del común de los mortales (unos comerciales de los ayuntamientos) hacen otra gestión diferente que llenarse el bolsillo o subvencionar las tristemente faltas de financiación entidades locales a base de cuerno de corzo.
Esto plantea un problema de elección y de capacidad de discernimiento para el cual, como hemos comprobado en cada coto y en cada terreno, el español medio está incapacitado. Guiándonos exclusivamente por criterios económicos, por criterios de asentamiento en un grupo social (ya se sabe, todo ese fardeo de fotografías, trofeos y charletas), o por criterios de competencia entre supuestos cazadores, la ética personal y el personal convencimiento no tienen cabida alguna.
Partiendo de la base de que no hay ningún santo en el campo de la caza, y de que todos tenemos nuestras cosillas, eso no quita para que el problema se deba reconocer en público y establecerse un debate razonado. Como bien dices, nadie ha justificado convenientemente el porqué de la excepción del corzo, al que le ha tocado la china de ser derribado en pleno celo siendo normalmente ejemplares jóvenes o en pleno vigor...(no me vale ni el venao en berrea, ni el gamo en ronca, etc.: Esas modalidades no están extendidas más que en fincas privadas, algunas zonas controladas por las Administraciones Autonómicas y excepcionales cotos privados).
Vuelvo a repetir (si el Sr. Fernando Loureiro lo decía por mis afirmaciones), que el hecho de creer que este tipo de caza va contra natura no implica ningún juicio acerca de quien la practica (aparte de que yo no puedo tirar la primera piedra porque la he practicado), eso lo dejo para la conciencia de cada uno, y mi opinión personal no la digo aquí por respeto precisamente a las opiniones de los demás.
Lo que sí me subleva es ver tanto pasotismo y tan poco criterio personal, en el sentido de que nadie de los que escriben y que tanto defienden la caza del corzo en celo (y hasta el pito) ha justificado este hecho, sólamente se dice que han de ser respetados. Nadie coge al toro por los cuernos. ¿Será que todos vosotros estais muy agusto con la situación actual y no queréis que se cambie, a pesar de que pueda ser negativa para el futuro de la especie?. Si no es así, ignoro porqué santo motivo no se argumenta con algo más que con frases de Confucio.
Algún día la sociedad nos pedirá explicaciones de esta y otras cuestiones, y entonces descubriremos que estamos sin argumentos, simplemente les diremos: "esto es así, porque unos pocos quisieron que fuera así, y los demás callaron por conveniencia, aunque sea totalmente injusto e insostenible".
Un saludo.
Alfredo Elvira Serrano.
P.D.: La "explicación" de que la caza del corzo en celo es una herramienta fundamental para la gestión no me la déis, por favor. Porque conozco menos sitios en España donde se gestione el corzo que dedos tengo en una mano.
A ver Flanagan, por última vez, sabes perfectamente que no voy a contestar tus epístolas, entre otras cosas porque ni las leo, si en esta ocasión contesto es meramente por el hecho de haber sido aleccionado por otros “foreros”, no por cortesía contigo.
Tus dudas éticas y morales, así como tus preguntas y sugerencias puedes dirigirlas al Presidente de la ACE por conducto oficial, correo certificado, puedes colgarlas en internet, o puedes ir con un megáfono a la Plaza de San Cayetano para que te escuchen, en cualquier caso obtendrás más respuestas de las que este humilde cazador vaya a darte, que si no lo hace, es simplemente porque no le da la gana ni le preocupa en absoluto una opinión como la tuya y la de tú anexo de foro, el tal Legarcio, lo cual para mí es un estado de asepsia.
En otro orden de cosas, tampoco voy a entablarme en un rifi rafe dialéctico con un virtual operario de un pc, al que la redacción considera un “Troll”, pues no se ha identificado como se requiere, no se ha validado dirección de mail alguna y no deja de ser un desconocido anónimo con nombre y apellidos, al resto de los que escriben, se nos conoce de sobras, así que discutir con absurdos, es un absurdo más.
Así que seguiré debatiendo en nuestro foro interno, en el correo de la ACE, en mis crónicas para los que conozco y en mis parrafadas telefónicas con los que muchos que saben más que yo (que son legión) y de los que realmente tengo mucho que aprender.
Por imperativo legal, en Galicia, y a pesar de un fleco que permitía alargar la temporada quince días más, el rececho de corzo se ha cerrado, a 31 de Julio de 2007, sin que se hayan visto síntomas de celo.
Por imperativo legal, la temporada de rececho otoñal no es más que una quimera escrita en un papel, pues queda limitada a los fines de semana (sábado y domingo) así como a los festivos entre el período del 2/9/2007 a 28/10/2007, sin embargo, si en el acotado se esta celebrando una batida o si se ha pedido autorización para la misma (aunque no se celebre) no se autorizan recechos para ese período, lo que sobre el pergamino quiere decir que en el 90% de los Tecores gallegos, no se caza a rececho en este lapso de tiempo.
La densidad media de corzo, no estimada, sino contrastada, calculada y estudiada, como figura en los Proyectos de Ordenación Cinegética, validados y aprobados por la Consellería está en torno a los veinte corzos por cada cien hectáreas, para el que sepa calcular, a un coto de 2.000 hectáreas del área donde esa densidad ha sido validada, se le suponen 400 ejemplares, en este coto “tipo” el aprovechamiento anual, fijado por el P.O.C. y aprobado por la consellería, es de 14 machos y 10 hembras, lo cual suma 24 ejemplares, tirando de matemáticas sale un cupo de extracción de un 6%, suponiendo que se cumpla el plan.
Cazar hembras, cazar solamente machos trofeo serán cuestiones que nada tienen que ver en este debate, en principio lo que se deduce es un cupo de extracción bajo, sin embargo un dato que sí debería ser tenido en cuenta a la hora de hablar de diferentes modalidades es el hecho claro, contrastado y calculado por los técnicos que han desarrollado el POC y por los del organismo que lo ha visado y validado, un dato que no es otro que la ALTA DENSIDAD DE POBLACIÓN.
Evitando entrar en cuestiones éticas, morales y otras diatribas, pues habría que juzgar lo que le parece al cazador a rabo un ojeo de perdiz, un cuquillero, lo que opina un cazador de rastro del podenquero, lo que opina el montero del rescador, lo que piensa el cazador de rebecos del cazador de conejos y así sucesivamente. Desde la tolerancia bien entendida, mi opinión particular sobre la caza en celo es:
Si tienes densidad demostrada, caza en celo
Si no tienes densidad, no caces en celo......ni en ninguna otra circunstancia.
Así de simple.
Antonio Chaín.
Alfredo, sácame de mi error por favor: ¿no eras tú quien en otra época y en otro foro defendías a capa y espada la caza de perdiz con reclamo? - que se practica en Febrero con el celo en su apogeo -.
Si es así, ¿cómo explicas lo admisible de una modalidad para con un ave cazada a peón además de encontrarse en celo y en cambio defenestras la de un mamífero de cuatro patas por el mismo hecho de estar "juguetón"?.
En caso de no ser la misma persona que lo defendía te ruego aceptes mis disculpas.
Atentamente,
y a todo esto,solo quedan 2 dias para el final de la temporada de castilla y leon y en los origenes de este asunto la idea era saber como se iba desarrollando el celo en los diferentes puntos de españa, en guadalajara norte aparecio hacia el 27-28 de julio y en burgos norte estoy preguntando y me dicen que todavia no hay claros indicios, de todas formas esta tarde me acercare a quemar los ultimos cartuchos pues no he ido en toda la temporada reservandome el precinto para estas fechas.
un saludo,
francisco
Este que se trata no es ni de lejos un asunto novedoso. Hace ya algunos años la ACE se ponunción sobre el tema y testigo de ello son las palabras escritas. Como ejemplo lo exponía Florencio Markina (Caza Mayor. Núm. 38. Mayo 2.002. Págs. 26 – 31.) y se puede leer en Descargas. Extracto una líneas auqnue el artículo en su conjunto tiene chicha.
"La caza en celo de los machos
Según el grado de conocimiento al respecto que se tiene, no existe un acuerdo
generalizado en cuanto al establecimiento del período de celo en el corzo, ni siquiera
en determinar el criterio de lo que se entiende por celo en la especie. La mayoría de
los expertos ibéricos coinciden en referenciar a finales de marzo el comienzo del
marcaje del territorio por parte de la mayoría de los machos dominantes, actividad que se prolonga durante toda la primavera, con el consiguiente desfase climático latitudinal a nivel peninsular. En cuanto a la época de suceso de la fecundación de las hembras, también el período se dilata, si bien parece que, en la mayoría de los casos, ocurre durante los meses de julio y agosto. Pues bien, tomado este tiempo como base para establecer el tradicional período de celo, lo que de todas formas es discutible, en la actualidad son 4 las Autonomías que cazan el corzo en celo, si bien en Extremadurasólo se autoriza en las fincas cerradas.
En cuanto a la conveniencia o no de cazar los machos en ese período especial
de su ciclo biológico, el debate sigue estando candente. Incluso en el seno de la
A.C.E. ha provocado importantes y enriquecedoras discusiones que han concluido con
un consenso, donde las razones biológicas de la especie, se han impuesto por encima
de cualquiera otra opinión. Parece estar claro que en una especie tan territorial como es el corzo, la eliminación de una animal en las postrimerías de la cubrición de las hembras, puede acarrear el acceso a la reproducción de machos inmaduros y por
tanto perjudicar seriamente los criterios naturales de la selección natural de las
especies. Sin embargo, la caza primaveral de machos, permite aun la reubicación de
los territorios y la competencia por los mismos ante el hueco dejado por el ejemplar
abatido, y esto sin menoscabo de la posibilidad de captura de ejemplares de trofeo."
Igualmente, en todos los casos en los que desde esta entidad nos hemos dirigido a una administración pública, hemos facilitado el calendario "ideal" para la conservación y gestión del corzo. Huelga decir que no siempre las administraciones nos hacen caso, dándose incluso el caso de llegarse a escuchar en algún consejo regional de caza, de boca de algún funcionario, que la ACE avalaba tesis opuestas a las que habíamos expuesto pública y oficialmente.
De todos modos debe matizarse que aunque la caza en época de celo sea legal en 4 autonomías, sería necesario para emitir un juicio saber cuántos animales son efectivamente abatidos en esta época para poder afirmar que la caza en celo esté suponiendo o no un problema de conservación. De un modo apriorístico diría que el número debe ser bajo, si bien sería bueno saber su magnitud ya que con frecuencia algo es o no un problema en función de su frecuencia y dimensión.
Por otra parte, mi experiencia personal en materia de gestión de especies y de medio natural, es que la administración tiene por lo general tendencia a admitir nuevas prohibiciones y cierta inercia (en muchos caso inmovilismo) a la hora de reconsiderar autorizaciones. De ahí, y experiencias no me faltan, que no crea que la mejor vía sea reclamar prohibiciones si no más bien que la regulación de la caza se haga a través de Planes de Caza específicos para cada territorio.
Sé que para algunos, y así lo han expresado, eso es como creer en los Reyes Magos, pero qué queréis esa es nuestra función y nuestra esperanza. A los cazadores la sociedad nos ha entregado la oportunidad de administrar un bien que es del común de los hombres. La caza no es un derecho que esté garantizado por la Ley, la conservación es, sin embargo, una obligación consagrada en nuestro ordenamiento jurídico. Es por lo tanto necesario saber que la gestión de la caza no es un derecho si no una obligación. Podemos hacer oidos sordos, podemos cazar más corzos que autorizaciones tengamos, podemos cercarlos en mallas para argumentar que los protegemos -me causa horror pensar que se siga justificando el confinamiento de la fauna como modo de conservarlo- , pero eso será así hasta que alguien nos diga ¡basta! Y todo eso no son consideraciones éticas, es solo justicia.
La solución no es cazar o no en la época de celo, la solución no está en cazar las corzas, tampoco en que el lance sea más o menos difícil -argumento al que parece algunos se vienen aferrando para justificar la caza-, la única solución es que la caza sea lo que tiene que ser, y no es más que el aprovechamiento del rendimiento natural y espontáneo de la fauna silvestre autorizada que garantice la conservación del propio recurso y del medio que le rodea. Coincido en que para un corzo es lo mismo morir de un modo o de otro, antes o después, lo realmente importante es la población. Ese concepto está impreso en nosotros -pensemos en los conflictos bélicos, lo importante nunca es el individuo, lo realmente importante es el grupo- de modo que rasgarse las vestiduras por un corzo en concreto tiene algo de cinismo cuando en nuestro entorno se farolea, se venden rifles con silenciador, se furtivea sin pudor, se malla el monte y se introducen ejemplares exóticos o se caza por encima del cupo autorizado, o porqué no, se le hubiera dado muerte 15 días antes.
Igualemnte habalr de equilibrio en el lance tiene algo de cinismo, dicho sea con todo respeto. Recuerdo que estando en África los guepardos cazaban más sprinbok los días de viento fuerte, por que eso generaba un desequilibrio en su favor. Igualmente por aquí el lobo hace las mayores matanzas los días de nieve, matando por encima de lo que es capaz de comer de un modo razonable. El hombre es cazador porque es capaz de generar situaciones de desequilibrio que le ponen en situación de ventaja (pensemos en las monterías o en la caza con perros de muestra, por citar dos ejemplos). Cosa distinta es hasta donde es razonable ese desequilibrio. Es un terreno resbaladizo. Cosas como el cebar en las esperas, el usar atrallentes, el usar luz artificial, sustancias antiolor, camuflajes de última generación, armas de tiros muy tensos, cartografía digital, son ventajas fruto de la modernidad. ¿Suponen o no un cambio de equilibrios? ¿Es ético o no afrontar la caza con estas ayudas? Personalmente tengo dudas de algunas de estas ventajas pero no me considero legitimado para censurar a nadie su uso salvo que con ello ocasione daños a la población de fauna y amenace su conservación. En todo caso me reservaré el hacerlo o no en mi práctica de la caza, por que creo que su vivencia, la de la venatoria, es algo que está entre lo íntimo, y en todo caso prediquemos con el ejemplo.
Saludos
Buenas tardes Alvaro,calor hace, tienes razón.Por enésima vez ruego disculpas si muchos de los argumentos que expongo abiertamente , sin reservas, parecen expresados con un estilo execrable para tantos doctos letrados, pero no lo sé hacer mejor y creo que se me entiende.Vuelvo a pedir disculpas si además generan retortijones. Corto que es uno para esto de la redacción (soy un mal estudiante de ciencias puras). Sin embargo Alvaro, afirmas poseer argumentos serios y capacidad para debatir(estamos a la espectativa de descubrirlo) en defensa de la caza del corzo durante el celo. Muchos zarramplos del debate te lo agradeceríamos, por lo que solicitamos no los guardas para tí y tus afortunados colegas, pues de verdad le hacen falta a la, para mí, execrable caza del corzo enamorado y para justificarse como posible en la actual cinegética. Además nos hallaríamos ante algo inédito en esta línea,una exclusiva , con casi cuarenta mensajes escritos a la fecha . Saber de algo y callarlo públicamente es una pobre aportación, y de mala educación exponerlo en un foro abierto.Quizás seas un seguidor del señor Twain,y sus sabios ( y censurados)consejos, lo cual no me extrañaría nada.
Al respecto de que hay formas distintas de gestionar que la de sólo prohibir , yerras al venirme con tales embajadas pues es a la Administración General del Estado a la que debes convencer de los otros modos de hacerlo y que se supone conoces, no a un pobre diablo como yo.(La verdad es que mis relaciones con la Administración me enseñaron que sólo legisla restringiendo y que esperar otra actuación es pedirle peras al olmo. Por eso personalmente no le pido peras, le pido que prohíba,que es lo único que sabe hacer). Que cada cual le reclame lo que le parezca.
Por último aclarar de nuevo el sentido que algunos malintencionadamente me quieren asignar, diciendo que insulto cuando empleo la palabra "canalla" para calificarlos, siendo la acepción correspondiente a"persona de malos procederes" la única que cabe en su uso por mi parte.Saludos.
Leoncio Garcia Olmedo
Encelados
Viendo que andamos un tanto calientes con esto del celo, pienso que lo mismo dará echar un poco más de leña al fuego si es que se trata, como creo, de un fuego amistoso y de una discusión constructiva y no la pira de ajusticiamiento de todos aquellos que no ejercen el pensamiento único de los intransigentes.
He leído reposadamente todas las intervenciones. Me identifico con la inmensa mayoría de ellas. Lamento como cazador y estudioso del corzo la falta –en mi opinión- de las necesarias matizaciones que requiere la complejidad del tema y que se materializan, casi siempre, en generalizaciones que se devalúan por si mismas. Y me uno al rechazo de plano de los dogmáticos que descalifican e insultan para imponer lo que no son más que personales juicios de valor.
Ni blanco ni negro. Ni bueno ni malo. Ni mejor ni peor. Ni aconsejable ni rechazable.
Creo que todos estaremos de acuerdo que: DEPENDE DE LAS CIRCUNSTANCIAS.
Ya se han apuntado las más importantes y evidentes: la densidad y la dinámica y estructura de las poblaciones que acertadamente han mencionado Gerardo y Chain y que, junto con las variaciones y particulares de cada caso, configuran lo que debería ser la actuación a realizar para mantener unas poblaciones “sostenibles”, en el más amplio sentido del término. Manteniendo la sostenibilidad de las poblaciones, como conjunto, en sus niveles óptimos, lo mismo da que se cace de una forma u otra y antes o después. Personalmente, pensamos que en cuanto más tarde mejor, pero tal vez sea una simple deformación para poder disfrutar durante más tiempo de nuestros amigos dado que tampoco intentamos rematar, cuanto antes, ningún balance económico.
Hay, además, otras muchas variables que condicionan el comportamiento del corzo y su celo. Por citar algunos, consideramos fundamental la forma de asentamiento o reparto de la población. No es lo mismo un hábitat segmentado, con poblaciones agrupadas en isla y separadas por zonas claras de cultivos, con incidencia humana, pueblos, agricultura intensiva, etc. que otros de tipo boscoso con abundante cobertura vegetal donde las poblaciones se distribuyen de forma regular y uniforme, y, lo que es más importante, se mueven con total libertad.
Estas diferencias, y otras muchas que necesariamente quedan en el tintero, configuran diferentes formas de actuar y de decidir, en su caso, nuestra forma de afrontar el tema. En algunos de estos últimos terrenos la caza en celo es, para nosotros, teóricamente aconsejable para “intentar” sacar ejemplares viejos, a veces regresivos, que no son precisamente los mejores ni los más facultados para ser padres. Hay que haber observado a uno de estos vejestorios intentando y no pudiendo montar la hembra para darse cuenta de lo limitado de algunas teorías.
En cuanto al celo hay ciertas pautas de conducta merecen ser recordadas. No solamente es que los corzos (machos) sean poligínicos , como ya ha dicho Gerardo, es que, además, las hembras son poliándricas y, ambos, son lo que en términos humanos podríamos denominar promiscuos, naturalmente en condiciones de abundancia, de forma que, a veces, todos cubren a todas y todas se dejan cubrir por cualquiera. Lo que, en nuestro lenguaje, definiríamos como comportamiento orgiástico y/o pornográfico.
Se dice con frecuencia que si se mata un macho en las inmediaciones del celo puede quedar la hembra o hembras próximas sin cubrir. Esto dicho así, sin definir las circunstancias del entorno, es como no decir nada. Como diría un castizo: es hablar paja.
En condiciones de densidades medias o altas (estos términos son ciertamente relativos pero nos referimos a d=/ > de 15e/km2 ) ni los territorios de los machos, y menos los de las hembras, son estancos, muy al contrario son permeables y suelen estar imbricados bastante más de lo que se cree.
Me sorprende que nadie en este foro diga o admita que es precisamente en el celo, cuando los territorios se alteran completamente de forma que el del macho que está con una o varias hembras se limita, a veces, a unos pocos metros cuadrados.
El territorio, tan defendido antes, se reduce a la mínima expresión. Por poner un símil humano, es parecido a lo que sucede con el joven que viaja, se mueve y pavonea en el pueblo y en las discotecas de su zona y que cuando encuentra lo que busca se recluye en la habitación del hotel a lo suyo y le importa un rábano lo que haga el vecino. Es tan lógico y sencillo que cae por su peso. Lo que tarda una viuda en celo en dejarse montar por otro macho de los que suelen estar a la expectativa por los alrededores, es tanto como tardamos en alejarnos, a veces, menos de media hora.
Podríamos referir docenas de experiencias de este tipo pero tal vez cansaríamos el lector o escandalizaríamos castos oídos y nos quemarían en la hoguera del Torquemada de turno, en este caso por doble motivo: por discrepar y por escándalo público.
Cierto, que si la densidad es baja o muy baja, como ocurre desgraciadamente en la mayoría de los lugares de España, no se debe matar ese macho ni en agosto, ni el junio, ni en abril, ni nunca. Lo que equivale a decir que menos deberíamos haberlo hecho cuando era un proyecto en el vientre de su madre.
También hemos leído que si se mata el corzo que está con la hembra en la época del celo “se acarrea el acceso a la reproducción de machos inmaduros y por tanto perjudicamos seriamente los criterios naturales de la selección” (creo que está literal). Afirmación, en nuestra opinión, teórica y voluntariosa pero que hace aguas por varios puntos y que, incluso, resulta desconcertante, si se observa en el contexto de los que –simultáneamente- aconsejan cazar los machos “buenos” “cuanto antes”.
. Si hemos seguido estos consejos – esperemos que no- y hemos matado “antes” (en abril que es cuando se dejar ver) los mejores, posiblemente no nos queden más que inmaduros (?) o jóvenes.
Pero hay más, ¿qué es un inmaduro?, ya que, incluso esto resulta impreciso. En una población medianamente estructurada jamás hemos observado en la época de celo jóvenes de 14-15 meses intentando padrear. Es posible que se dé pero nunca lo hemos visto. Sí son frecuentes los machos de 26 -27 meses intentando y logrando la sagrada labor.
¿Me pueden/podéis decir ustedes/vosotros si estos machos son “inmaduros”? ¿Hasta cuándo consideran/consideráis ustedes/vosotros que un macho es inmaduro?
Si con 26-27 ó con 38-39 meses no son maduros, ¿Cuándo se alcanza la madurez?
Precisamente, en los últimos años y en una zona recién colonizada por los corzos hemos seguido las cubriciones de machos de segunda cabeza que se han convertido en padres de unos grupos con magníficas expectativas. Ellos mismos portaban ya unas cuernas increíbles para su edad.
El tema no es baladí, y está consultado y estudiado, y, para nosotros – y Dios nos libre de intentar convencer a nadie - si un macho produce espermatozoides, los transmite y fecunda, es maduro. Sencillamente, lo inmaduros no se reproducen. ( hablamos de madurez sexual no de tamaño de cuerna, corpulencia u otros signos fenotípicos).
Con este criterio queda falto de contenido, siempre en nuestra opinión, la segunda parte del párrafo comentado en el que se dice que “la reproducción de machos inmaduros perjudica seriamente (¿?) los criterios de selección natural” . Si lo que se insinúa es que los viejos transmiten mejores genes (herencia genética o genotipo) que los jóvenes, pues, ¿Qué decir? . Tal vez, que habría que sentarse y profundizar mucho en temas genéticos antes de seguir confundiendo al personal.
En cualquier caso, señores, hasta el próximo celo.
Saludos cordiales
Francisco L. Robles Siles
Estimados señores.
Vamos a atar los cabos pendientes:
“A ver, Loloco” (entiendo que uno se dirige a las personas como quiere que se dirijan a él): sinceramente, me importa poco si lees o no mis comentarios, faltaría más que escribiese yo pensando en ti, como dos enamorados epistolares. Pero para no leer, la verdad es que te ha calado. Por otro lado, tampoco me importa para quien escribas o lo que hables por teléfono, o quien te azuce para liarte la manta a la cabeza y rebajarte a responder a un “verde”.
Lo que pase en Galicia con los recechos, perdona que te lo diga así, sinceramente no creo que sea ni mucho menos representativo, así que vamos a dejarlo. En el resto de España, salvando las zonas donde se hace gestión (es decir, sin salvar casi nada), se aprovecha la temporada de celo para descerrajarle un tirascazo a lo que haya quedado vivo del resto de la interminable temporada (si es que queda algo que no sea un vareto, o incluso aunque sólo sea un vareto), para poner en la oreja el último día de la temporada el último precinto que estaba reservado tras haber valido para liquidar de matute diez o doce corzos ilegales. Eso, y no otra cosa, es para lo que vale dejar a la gente corriente una temporada de más de tres meses para, en ocasiones, salir todos los días a cazar de dos a cinco o seis precintos que es lo que tiene el acotado. Total: una barbaridad y un despiporre de ventas y reventas y rereventas de precintos que yo no sé cómo no se desgastan de tanto cambiar de bragueta.
En el resto de España que nos es Galicia, resulta que los más delicados, que se creen que hacen gestión, se han reservado para estas fechas porque el macho receloso y cabroncete que en Abril no sale ni al borde de la siembra a lo mejor tiene un traspiés, y es la única forma de llevarse un corzo en pleno vigor y con mil mañas para sobrevivir, que de otra forma no sabrían ni que existía.
En fin, lo ya dicho y que no voy a volver a detallar: que nuestro sistema de arriendos a seis años a lo que nos lleva es a la política de tierra quemada porque el que deja algo es un tonto del culo. Y con estos mimbres, dar encima facilidades a una gestión que sólo puede practicarse en terrenos gestionados por la Administración (que no tiene, por otro lado, ni medios ni ganas para practicarla en la mayoría de los lugares, dejándolo al criterio del Ingeniero de turno) o santuarios particulares con más vigilancia que el Thyssen, pensando que el grueso de los pagatarjetas van a pensar en algo más que la temporada que viene, es una tremenda irresponsabilidad a costa de la viabilidad de la especie.
Seguimos, por otra parte, pensando en el número, y no en la calidad. Sí, ya sé que se me va a achacar que el corzo no es previsible, que es un estratega “r”, que un machete bajo la pata de un dominante puede convertirse en un monstruo si se lo quitamos de encima, ya me sé todo eso...pero lo que no hay duda es que un corzo en pleno vigor, sano y con buenos aplomos, conocedor de lo suyo y con buenas capacidades no debería ser liquidado antes de reproducirse, lo contrario es jugar a adivino, ir contra natura y hacer castillos en el aire, porque no sabemos qué es lo que va a cubrir a la hembra, y si ésta va a ser cubierta. Ignoramos, por otro lado, el desgaste de recursos que ha tenido que haber desde la salida del invierno para que ese macho válido llegue con bien a la cubrición, es decir, estamos tirando recursos del territorio por la borda. Los trofeos: después del celo, y así no hay ninguno de estos problemas.
¿Y prohibición?: tristemente sí, porque en este país de pandereta en el que si quitamos los tornos se cuela todo el mundo (todos los “solidarios”), nadie es santo, y permitir para gestionar significa (a los hechos me remito, bajemos al terreno) arrasar con lo que tengo delante que “pa algo está”. “Que Dios nos ponga donde haiga”.
No se trata de prohibir por prohibir, se trata de tomar medidas efectivas para el control de los desmanes. Eso, evidentemente, va en contra de la gente legal, pero lo que vemos en nuestros entornos barriobajeros de gente baja que no toma whisky de 250 euros la botella es eso, transgresión de la norma y arramplar con lo que se pille. Así que, en un mundo de mafiosos, habrá que legislar para los mafiosos, a costa del legal. Máxime cuando algunos mafiosos también se ponen el disfraz de legales.
Seamos justos con el corzo: el corzo en España no se gestiona.
Estimado Jaime: sí, soy el mismo, y sigo defendiendo la caza de la perdiz con reclamo macho (y añado la coletilla, “en las condiciones que manda la buena práctica de esta modalidad”). No vayas a pensar que cambio de chaqueta, ni tampoco que defiendo las carnicerías que, al amparo de este arte (como al amparo de todos) se cometen por quienes no deberían llevar el nombre de cuquilleros. También tengo que decirte que no la practico, a pesar de haberme llegado de sangre, porque no me gusta tener animales enjaulados, pero entiendo sus motivos y comparto los pareceres de los buenos cuquilleros, para los cuales no existe más amor que su pájaro, y que es la razón de sus desvelos, dichas y desdichas.
No voy a entrar en profundizar en una explicación para la cual no estás preparado psicológica ni conceptualmente, porque veo que eres de los que te dejas llevar por lo que dice la mayoría en lugar de fraguarte una opinión particular tras haberte interesado por conocer.
No creo que sea el objeto de este debate enfarragarnos acerca del reclamo, pero no me has dejado más remedio que hacerlo en aras de explicarte (si bien sucintamente, pues para debates específicos sobre ello te puedo emplazar en otros lugares donde serás recibido), que se puede perfectamente defender una postura y la otra, puesto que nada tienen que ver.
No voy a pasar a detallarte por qué comparar la caza del corzo en celo no tiene absolutamente nada que ver con la caza de la perdiz en celo (supongo que te referirás a la caza con reclamo macho), porque es un debate tan absurdo y estéril como comparar el culo con las témporas. Sólo tienen en común que se cazan en período de celo, de ahí para adelante, absolutamente nada. No se trata de que sean animalitos diferentes, ni de que uno tenga dos patas y el otro cuatro, ni de que me gusten mucho las perdices...los motivos son algo más serios.
Entiendo que has hecho esa referencia por puro desconocimiento del arte del reclamo, porque hacerlo con otra intención sería tanto como suponer que el debate del corzo no te interesa y prefieres poner en duda mi credibilidad.
Si te fijas, cualquier animal en celo enfoca su atención a la consumación de la cópula, y para ello restringe su atención a los individuos de su misma especie, mermando algunas veces (no siempre) otros centros de atención usuales el resto de la temporada. Así, no es descabellado pensar que el corzo estará centrado en sus hembras (para la perpetuación de sus genes) y en los posibles competidores que siempre están intentando fastidiarle. A la perdiz le pasa igual: está en estado de máxima alerta con los individuos de su especie.
Aquí reside la primera diferencia que obvias bien por ignorancia o bien por mala fe: el corzo está menos prevenido contra el hombre, y la perdiz está más prevenida contra otros machos, en particular contra el que tienes enjaulado. Por tanto, acercarse a un macho encelado de corzo siendo hombre es algo menos dificultoso, y ponerse a tiro de una perdiz en celo “siendo perdiz” es algo más peliagudo, porque no sólo se trata de atraerlo a la plaza, sino de que “cumpla” en ella, que entable la relación con el tanto. Ya en sí atraerlo es difícil si tu pájaro no es bueno, cuanto más que el encuentro se desarrolle conforme a los cánones. Ejemplos te puedo poner muchos, entre otros, los de los cazadores con reclamo de granja, amigos de lo fácil, de los cuales las perdices camperas se ríen día tras día. Para conseguir siquiera que una perdiz serrana entre en plaza, el reclamo habrá de desarrollar todas sus potencialidades y para que cumpla un macho campero habrá de estar en consonancia con él. Cualquier buen cuquillero te puede asegurar que el índice de machos tirados en relación al número de salidas es irrisorio.
Solemos reducir todo el lance a un momento final, y eso (ni en el corzo ni en el reclamo) no es justo. Seguro que como cazador de corzo te molesta que reduzcan un rececho a un tiro sobre un blanco quieto, y eso es lo que has hecho tú injustamente (por ignorancia o por mala fe) con tu frase “¿cómo explicas lo admisible de una modalidad para con un ave cazada a peón además de encontrarse en celo y en cambio defenestras la de un mamífero de cuatro patas por el mismo hecho de estar "juguetón"?. Por esa regla de tres falsa y maniquea te puedo argumentar que tú eres un simple tirador al blanco cuando cazas al corzo, y los dos estaremos así igual de equivocados. Tu comparación sería francamente repugnante si no me inclinara a pensar que ha podido ser motivada por el absoluto y palpable desconocimiento.
También te diré que sólo el que ha tirado a una perdiz parada a veinticinco metros puede saber si el tiro es difícil o fácil (aparte de que preferentemente ha de quedar totalmente inmóvil), así que te animo a que no lances tan pronto las campanas al vuelo, no sea que tú, puesto en ese trance, no sólo fallaras (cosa que le sigue pasando a grandes cuquilleros), sino que tuvieras que mudarte.
Por otra parte, la caza con reclamo es una de las que más restricciones tiene para su ejecución de forma legal en España, cosa que no se puede decir de la caza del corzo en período de celo. Tanto el número de licencias como el número de gente que, una vez con la licencia, la practica regularmente, es francamente pequeño y en regresión. Por otra parte, la duración de las temporadas no es comparable. Esto viene de la mano de la reflexión de que, si fueran modalidades dañinas para el futuro de ambas especies, el mal provocado por una y otra serían totalmente incomparables. Pero, no obstante, estamos hablando aquí de éticas, no de otras consideraciones.
Si durante la época de celo de la perdiz observásemos la invasión de todoterrenos en el campo que se ve durante el celo del corzo, el debate se centraría en si el número es sostenible, pero en el fondo la calidad ética de la comparación seguiría siendo idéntica: son cuestiones radicalmente diferentes.
Como hemos quedado en no hablar de gestión (puesto, que no se gestiona), dejaremos aparte los beneficios que la caza con reclamo bien entendida infiere a la dinámica poblacional de la perdiz de un acotado.
Tampoco tenemos que olvidar que no se puede defenestrar o condenar al ostracismo una tradición cultural milenaria mientras no ponga en riesgo la viabilidad o la calidad de las poblaciones, y eso con la caza del pájaro no sólo no ocurre, sino que es contrario a la misma. Sin embargo, en la caza del corzo en celo se produce, también por regla general (salvemos las honrosas excepciones que seguramente queden) una selección negativa al haberse extendido el modelo de caza de macho trofeo en esta época, a pesar de que las recomendaciones de hacerlo no son esas.
Por último, cuando se caza el reclamo quien caza no es el hombre, es el reclamo. El hombre simula un encuentro natural donde los dos contendientes son perdices, quien atrae, seduce, pica y reta es el reclamo, el cazador es un mero espectador, que resolverá (o no) el duelo con un tiro, no se trata de una aproximación de un hombre contra un animal. Lo digo porque, seguramente alguien caiga en la tentación de comparar la caza con reclamo de perdiz con la caza con pito del corzo y eso sería, cuanto menos, temerario, máxime cuando la mayoría de los reclamos mecánicos en otras especies están prohibidos (no digamos ya grabaciones y otros artefactos).
No he dicho que se deban restringir todas las cazas en período de celo. Ahí están la berrea, la ronca, el reclamo y algunas más. Lo que digo (por enésima vez) es que no se puede seguir permitiendo el descaste de los mejores ejemplares de corzo ante la indiferencia de todos, y que la toma de medidas empieza por la concienciación del problema, concienciación que, veo, está muy lejos de llevarse a cabo cuando en el seno de la principal Asociación de defensa del corzo se opina de un modo casi unánime que todo va viento en popa.
Sobre lo dicho por Gerardo, sinceramente, creo que intentar a estas alturas saber cuantos corzos se matan en época de celo es totalmente absurdo. Máxime cuando con un precinto la gente se cepilla diez, así que sería (en el hipotético caso de que llegases a conocer aproximadamente el número de precintos no utilizados antes del celo, así como saber cuando es el celo...), no serviría de nada al estar condenada desde el comienzo por el tremendo problema que tenemos con el precintaje.
Por otra parte, me parece un tiro al aire, seguimos jugando a dos bandas: primero pones el artículo de Markina y después pones en duda la existencia de un problema...¿O es que quieres decir que la caza en celo es realmente negativa pero que no se cazan tantos como para que sea un problema generalizado?. ¿Es eso?.
Sobre los Planes de Ordenación Territoriales, creo que deberíamos empezar la casa por los cimientos, y exigir que los planes técnicos de cada acotado primero sean consecuentes con la realidad, y segundo se lleven a cumplimiento, para lo cual, tú lo sabes, no hay medios materiales ni humanos al alcance de una administración tan cicatera. No. La solución no puede ser seguir confiando en la buena voluntad de la gente, porque está demostrado que la voluntad de la gente tiene un precio en España, y hay gente que lo paga. Así que legislemos para una panda de granujas, que es lo que somos, y entonces el corzo se beneficiará. ¿Qué nos preocupa?. ¿El corzo o nuestro acomodo?. Esa es la pregunta, y creo que muy poca gente de los que deciden está dispuesta a modificar un ápice su nivel de comodidad actual (es decir, hacer lo que le da la real gana con lo suyo) a pesar de que al no hacerlo asista al bochornoso espectáculo de la plebe tiroteando varetos por mil euros.
Y no, la caza no es un derecho por Ley, y así nos luce el pelo. Porque si es un derecho tener vivienda, por ejemplo, explíqueme usted, legislador, por qué diantres no tengo derecho a lo más ancestral de mí, a ser cazador, pues antes que vivir en cuevas, ya cazábamos. Un derecho a ser cazadores es la principal y más real medida legal que podríamos reclamar.
Hay una cosa en la que te equivocas de plano, Gerardo: y es en pensar que la dificultad de la caza no sea uno de sus motivos principales para justificarla. Repasa a Ortega, y aparte de convencerte de esto, te convencerás de que cazar nada tiene que ver (repito, nada) con el aprovechamiento legal de ninguna especie, ni con la pervivencia de la misma, ni mucho menos con la conservación del medio que lo rodea. Nada, nada de todo eso es consustanciada a la caza. Es, más bien, una milonga que nos hemos inventado los cazadores modernos para que “nos dejen cazar” (de nuevo el derecho a ser cazador se ve golpeado) en una sociedad urbanita que, de seguir templando gaitas, nos va a quitar de en medio de un decretazo.
Llámame cínico por plantearme dudas acerca de la caza cuando hay problemas en el mundo o se farolea. Eso es, precisamente, ser cínico: negar una realidad que pretendemos obviar, como por ejemplo mirar para otro lado cuando vemos que se está utilizando la caza del corzo en época de celo para ventilarse los mejores y más esquivos ejemplares.
Me sorprende, por otra parte, que hables de equilibrio en el lance entre dos especies (predador y presa) cualesquiera. Me parece una de las cosas más absurdas que he oído últimamente, cuando de lo que se habla aquí es del equilibrio artificial que introduce el hombre para no desestabilizar la balanza de la caza y que haya “juego” en la presa. Lo otro, es alimentación animal y supervivencia. Esto, otra cosa mucho más racional y elevada. Repito, repasa, por favor, el prólogo al Conde de Yebes, porque no esperaba yo semejante comparanza de una persona que caza. Plantear la caza como la búsqueda del desequilibrio nos puede llevar a matar en lugar de a cazar, precisamente lo contrario de lo que pretendemos. Y me parece mentira que tú, como arquero, no lo hayas sabido vislumbrar.
Por atraparte, yo considero no que esté legitimado por nada ni por nadie para criticar a quien introduce desequilibrios serios en su relación con la presa, sino a dar mi opinión acerca de la desviación que eso supone de lo que considero (yo) que es cazar. Creo que, hasta ahora, debemos tener libertad para expresar nuestras opiniones.
Nosotros, mientras, sin reconocer que estamos arramplando con lo que pillamos por delante.
No pertenecéis a ninguna élite de cazadores-gestores: a ojos de la sociedad sois solamente eso, cazadores. Y si seguís dándole la espalda a los problemas que día a día se ven en el campo, acabaremos todos (los que cazamos de un modo y los que cazáis de otro), en el mismo saco, vendiendo nuestras armas o regalándoselas a algún iluso.
Un saludo.
Alfredo Elvira Serrano... “el verde”.
Alfredo,
Sin entrar en más valoraciones de tipo personal, me parece absolutamente fuera de lugar considerarme que no estoy preparado "psicológica y conceptualmente" para entender la diferencia entre una y otra caza en celo. Es una presunción por tu parte, y como tal equivocada. Yerras también al considerarme al servicio de la mayoría, cuando a poco que leas, que vaya firmado por mí, queda claro que normalmente mis posiciones son críticas y desde luego no muy convencionales, levándome incluso a enfrentamientos conceptuales con amigos míos de este foro.
Dices que por este motivo no vas a explicarme las diferencias para después dedicarle varios párrafos a dicha explicación. Pues bien, no me convences en absoluto, sea o no tu intención. No conozco el reclamo en profundidad, desde luego, y no lo he practicado aunque me une amistad con algún cuquillero. Sé lo suficiente, quizá sea en este caso una ventaja, para no enrevesar tanto las cosas e ir directo al grano: en ambos casos se aprovecha el celo y descuido del animal para centrarse con otros de su especie como tu mismo admites. No me sirve el hecho que el macho enjaulado sea quien caza mientras que en el corzo es quien porta el arma, en ambos casos el "matador" se aprovecha de esta circunstancia y punto final.
Se nota, eso sí lo afirmo, que llevas genes de cuquillero, y la tradición - pobre argumento - es el único que realmente diferencia a una de otra. De igual forma se nota tu poca experiencia en la caza del corzo, en el celo y fuera de él, es una lástima pero ya que me consideras poco conocedor de la modalidad como para discutir de caza de perdiz con reclamo - cosa que es cierta - , yo te considero a ti absolutamente ignorante en esto del corzo y por el mismo motivo, amén de otras descalificaciones y presunciones sobre mi persona, no voy a seguir debatiendo contigo.
Saludos,
Jaime:
Para nada pretendo entrar en un debate acerca de la perdiz contigo, el que lo has sacado eres tú.
Mi afirmación acerca de que no estás preparado psicológica ni conceptualmente para entenderlo es debida a tu definición de la caza de la perdiz con reclamo, algo así como cazar un ave en celo a peón. Partiendo de esa base, considero que no eres apto para un debate positivo, y no creo equivocarme. Lo de psicológicamente no es por ser tener merma psicológica alguna, es por tu actitud (es decir, no es "una aptitud" tuya, sino una "actitud"). Espero que ahora interpretes correctamente mis palabras.
Sobre lo de decirte que no voy a explicarte pero explicarte, es que no te he explicado nada: para explicártelo, habría que estar varias horas, pues no es cosa de resumirlo ni siquiera en diez ni en cien párrafos.
Veo que no te he convencido, ni lo haré nunca: sigues empeñado en resumir el final único de las cosas, sin pararte a reflexionar acerca de los medios. Te lo diré de otro modo: el fin no justifica los medios, pero losmedios sí que justifican un fin. Ahí lo dejamos, mejor así. Entiendo, por otra parte, que la tradición para algunas personas no significa nada, ni sea argumento válido para los debates, y que la cultura ancestral tampoco signifique más que dos palabras unidas. Por eso, también, creo que no estás preparadopara un debate algo más profundo que "cazar a peón un ave en celo".
Sobre si soy un ignorante o no en "lo del corzo", desde luego con tu colaboración y explicaciones no me vas a ayudar a dejar de serlo.
Por mí, finalizado el tema también, espero que al menos te haya servido para medir tus afirmaciones acerca de los cambios de chaqueta de las personas y sobre el "donde dije digo, digo Diego" que parece que todos tenemos que tragarnos.
Un saludo.
Alfredo Elvira Serrano.
Alfredo:
Vuelves a errar creyéndome enemigo del reclamo.
Está claro que, como sospechaba, no lees atentamente y tampoco interpretas entre líneas. Desde hace muchos años, y así lo he dicho en cualquier foro en el que he participado - como aquí, justo encima - no soy amigo de las prohibiciones, y el cuco no es una excepción. Creo firmemente en la autorregulación dentro de unos marcos generales que la ley establezca - pero solo generales - incluso a riesgo de mal uso a los cazadores "inmaduros". Siempre habrá quien se salte la ley, pero eso no justifica que sea cada vez más reductiva, pues acabaría sin duda alguna con la caza en general como último paso a la de ciertas modalidades en particular.
La caza de la perdiz con reclamo, y tampoco quiero entrar más en ese debate, no me atrae ni remotamente. La he practicado solo una vez con un consumado cuquillero, y desde luego no puedo evitar sentirme mal al tirar a peón a una perdiz, esté o no encelada. Este sentimiento, que te quede claro, no me hace defenestrar la modalidad, tan solo quería entender los motivos, en tu opinión, por los que una caza es válida y la otra no. Ni mala fe ni leches en vinagre.
Que los medios justifican el fin es tu epístola, no la mía, y afirmar eso tan tajantemente es una auténtica barbaridad. Tentado estoy de citar ejemplos de tamaña salvajada de afirmación, pero no entraré en debates filosófico-morales. Un medio, por muy tradicional y dificultoso que sea, que termine en una muerte indigna no es justificable. Esa es mí opinión.
Por último me queda lamentar que mis aportaciones nada te enseñen acerca del corzo, tampoco era mi intención enseñarte. ¿Sabes por qué motivo?, fácil: tengo la firme impresión, desde siempre, que no intervienes para aprender ni enseñar, lo haces para adoctrinar sobre tu muy particular, y si me lo permites retrógrada, forma de entender la caza y criticar toda actitud que no sea idéntica a la tuya en el campo. Dicho de otro modo, usas los foros como púlpito, actúas como un predicador en busca de fieles. Dicho esto, y como creo que no estás interesado en escuchar, leer, ni aprender de opiniones contrarias a la tuya, lo dejo aquí.
Saludos,
Mensaje moderado. Creo que este intercambio "de puntos de vista" ha llegado a su fin.

