Si alguien pensaba que lo sabía todo delos corzos estaba equivocado. El corzo hace por mantener su misterio y a cada paso nos ofrece una sorpresa. Los cazadores lo sabemos bien pero suelen ser los hombres y mujeres de ciencia a quienes intriga más. Por ello sigue siendo una especie que consume recursos de investigación y que de forma periódica salta a las páginas de las revistas científicas.
Quisiera destacar dos de las aportaciones más recientes. Una es la confirmación de lo que ya habíamos comentado hace meses y que Federico Sáez-Royuela nos reveló en relación a las excursiones que las corzas hacen en el momento del celo. Recientemente el profesor Sandro Lovari de la Universidad de Siena ha publicado en Ethology el artículo “Going out to mate: excursion behaviour of female roe deer”. En el mismo, y mediante técnicas de teleseguimiento los investigadores han comprobado como las corzas realizan desplazamientos en el momento del celo, con el fin de encontrar un macho que esté disponible para la procreación. La proporción de hembras que realizan esta suerte de turismo sexual varía entre el 33 y el 55% de las corzas estudiadas en función de la población. Estos desplazamientos oscilaron entre los 849 a los 2995 metros del centro del área de campeo habitual. En el caso de los machos, también estudiados, se comprobó que no realizaban ningún desplazamiento fuera de lo habitual. El trabajo recoge igualmente más información sumamente interesante en materia de comportamiento sexual, tanto de machos como de hembras, del corzo.
Pero si algo he leído recientemente que me haya asombrado es el artículo recientemente publicado por Vanpé, del equipo del Dr. Hewison, titulado “Multiple paternity occurs with low frequency in the territorial roe deer, Capreolus capreolus”. En este trabajo el equipo franco-sueco investigan en los corzos de Bosegund (Suecia). En concreto trabajaron con 88 camadas de corzos conocidos a los que se les ha tomado una muestra biológica para realizar pruebas de genética molecular. A raíz de ello los investigadores estudiaron el rango de parentesco de los corzos de cada camada. De forma sorprendente descubrieron que entre el 13 y el 20% de los corzos de una misma camada tenían padres diferentes. En otras palabras, las corzas se aparean durante su breve celo con más de un macho.
Los autores especulan sobre las causas que llevan a algunas corzas a adoptar esta estrategia reproductiva, que por otra parte no es del todo insólita entre especies que son monoéstricas y que hacen diapausa. Plantean que este comportamiento debe tenerse presente en los modelos de gestión, en especial en aquellos que no se plantean controlar la relación entre sexos.
En definitiva, y sin entrar a analizar el eventual alcance de estos artículos, creo que el corzo merece dedicarle su tiempo y continuar alentando su estudio.
Saludos
Buenos dias Gerardo,
Mirandolo desde cualquier punto de vista, muy interesante.
saludos
Curioso! Menos mal que estas en todo, gracias por compartirlo.
Quien fuese corzo para poder esperar tranquilo a que ellas vengan..jeje
Saludos,
Pedro Ampuero

