Parece que el otoño se nos ha escurrido entre los dedos una vez más y el bosque ha perdido casi todos sus adornos. Las primeras heladas fuertes hacen caer las últimas hojas de los caducos, y pinos, abetos y encinas ponen a prueba la resistencia de sus ramas con las nevadas tempranas en las tierras altas.





Con ellas llegan los visitantes de altos vuelos expulsados del norte por las bajas temperaturas. Las clásicas formaciones de los ansarones vienen precedidas de sus gritos, que se oyen desde kilómetros. Siempre me ha llamado la atención la forma de sus bandos y la manera de optimizar su terrible esfuerzo apoyándose en el aire desplazado por el que les precede el la fila y relevándose en sus posiciones. Me pregunto si hay un grupo de líderes que también se relevan en la punta de lanza.


¡Que emoción cuando una barra de gansos rompe el horizonte hacia nosotros!
Estos días descansan por aquí y se dedican a pastar en los bordes de los pantanos.



Otros no tan llamativos, como las avefrías (hegabera o sogarima) también se dejan ver en los pastizales.


Este es un esmerejón, el más pequeño de nuestros halcones. Un excelente cazador de pájaros a vuelo.

Es verdad que los corzos están inquietos y esquivos. Yo lo atribuyo a la presión que tiene el monte por la caza de la becada, que tantas pasiones despierta por aquí, además de las batidas de jabalí. No creo que les importe mucho pero los mantiene en estado de alerta permanente.


Estos dos hermanos de este año, se asustan al verse sorprendidos y corren a las faldas de su madre buscando protección.


Hago una ampliación para que se vea el desplazamiento del disco de crecimiento de uno de ellos y que sitúa el nacimiento de su cuerna derecha justo encima del arco supra orbital. No se si se deberá a un trompazo o a una malformación, pero lo cierto es que no es el único con esta característica en esa zona.

Esto que parece “la invasión de los calamares voladores”…

es en realidad un dormidero de pinzones reales que se ha instalado aquí estos días. Se alimentan de hayucos y se ha estimado en 1.300.000 ejemplares los que forman la colonia. Por la mañana el bando tarda unos 40 minutos en marcharse, un auténtico chorro de pájaros. Digno de verse.


Al atardecer comienzan a llegar en bandos que se posan en las hayas antes de tomar posiciones en los cipreses de Lawson donde duermen y el escándalo que producen es difícil de describir. Parece que a las hayas les hubiesen salido las hojas otra vez. Un magnífico espectáculo de masa viva. Aquí no es un ave común y parece que la extraordinaria cosecha de hayucos ha desplazado esta colonia desde Aquitania, cerca de Pau, donde hasta ahora estaba localizada. Y yo encantado con ello.

En esta y en cualquier época arrimarse al agua es casi una garantía de encontrar vida salvaje, y si aprovechamos las oportunidades siempre se pueden conseguir algunas fotos.






Alguna vez ya os he comentado mi creciente interés por los pájaros, y hago lo posible últimamente por conocer sus costumbres. Estos son dos de los más pequeños que viven en nuestros bosques, un mito (bultaulule) y un chochín (txepetxa). Sigo sin explicarme como no se congelan con esos cuerpecillos minúsculos.



Y este otro es un capuchino, herrerillo capuchino en realidad (amilotxa), cuyo aspecto y colorido me encantan. Resulta curioso ver como erizan a voluntad su cresta para lanzar mensajes visuales a sus colegas.

Es un hecho que el otoño termina y en este tiempo cambiante alternamos las heladas con bochorneras húmedas que dejan también curiosos paisajes.

Esta es una seta muy común (Tremella mesenterica) que no destaca por nada más que por su aspecto. Es una nota de color en el bosque húmedo donde compite con los líquenes para nacer sobre las ramas muertas.

Y esta es una enredadera también muy común que nos ofrece ahora sus semillas. Resultan muy útiles para sembrarlas en torno a un puesto fijo o refugio, pues luego en primavera, su desarrollo es muy rápido y pueden guiarse sus brotes para camuflar lo que se quiera de forma natural.

Las telarañas parece que se adornan con guirnaldas de hielo, contagiadas por las luces de los pueblos que anuncian la próxima Navidad, y los corzos desmogados se enfrentan al invierno, que está al caer, y que este año viene advirtiendo de sus rigores.


Espero haber aportado algo a la actualidad del campo y que os hayan entretenido las fotos.
Saludos y hasta pronto.
Mario, sin palabras...he pasado por ellas varias veces y reflejan de forma preciosa y precisa la estación en la que nos encontramos, los colores del campo, las migraciones, las concentraciones de aves, las... etc etc...
un abrazo,
Alfonso Treviño.
Fabulosas Mario, no tienen desperdicio!
Un millón de gracias,
Saludos
Vas caminando hacia "la nitidez total".
Una pasada.
Ahí estas Mario, como siempre animando con tus reportajes.
Muchas gracias.
Mario,
muchas gracias por tus fotos, son de verdad una delicia para los que nos gusta disfrutar de los paisajes que nos deparan las distintas estaciones...
un fuerte abrazo,
Pablo Fernández-Salguero
Aupa Mario:
Que gozada de fotos, me flipan la de los gansos y acuáticas en general!!
Te mando un abrazo y sigue enriqueciendo el foro.
Patxi
Mario,
Impresionante reportaje, como acostumbras. Los gansos me fascinan, pero que poco los veo...
Muchas Gracias
Un saludo
Valentin Beteta
El nivel del foro sube por momentos gracias a las nuevas incorporaciones y a los nuevos equipos fotográficos, pero tú sigues estando a otro nivel.... hoy por hoy inigualable.
Cuando edites tu libro de corzos, no te olvides de incluir las fotografías de los gansos en vuelo sobre la nieve, así como la de las dos parejas de ánades reales volando sobre el río, ni la del último corzo.
Sencillamente maravilloso Mario, todo un lujo para los sentidos, muchas gracias de nuevo.
Un cordial saludo.
Mario, enhorabuena por tan fantástico reportaje fotográfico. Se ve que dominas las fotografía de la naturaleza y no te limitas al corzo, también nos muestras otros protagonistas como los ánsares, las garcetas, el esmerejón... en fin, un reportaje muy completo. Un saludo muy cordial. Luis.
----- Mensaje original -----
Parece que el otoño se nos ha escurrido entre los dedos una vez más y el bosque ha perdido casi todos sus adornos. Las primeras heladas fuertes hacen caer las últimas hojas de los caducos, y pinos, abetos y encinas ponen a prueba la resistencia de sus ramas con las nevadas tempranas en las tierras altas.





Con ellas llegan los visitantes de altos vuelos expulsados del norte por las bajas temperaturas. Las clásicas formaciones de los ansarones vienen precedidas de sus gritos, que se oyen desde kilómetros. Siempre me ha llamado la atención la forma de sus bandos y la manera de optimizar su terrible esfuerzo apoyándose en el aire desplazado por el que les precede el la fila y relevándose en sus posiciones. Me pregunto si hay un grupo de líderes que también se relevan en la punta de lanza.


¡Que emoción cuando una barra de gansos rompe el horizonte hacia nosotros!
Estos días descansan por aquí y se dedican a pastar en los bordes de los pantanos.



Otros no tan llamativos, como las avefrías (hegabera o sogarima) también se dejan ver en los pastizales.


Este es un esmerejón, el más pequeño de nuestros halcones. Un excelente cazador de pájaros a vuelo.

Es verdad que los corzos están inquietos y esquivos. Yo lo atribuyo a la presión que tiene el monte por la caza de la becada, que tantas pasiones despierta por aquí, además de las batidas de jabalí. No creo que les importe mucho pero los mantiene en estado de alerta permanente.


Estos dos hermanos de este año, se asustan al verse sorprendidos y corren a las faldas de su madre buscando protección.


Hago una ampliación para que se vea el desplazamiento del disco de crecimiento de uno de ellos y que sitúa el nacimiento de su cuerna derecha justo encima del arco supra orbital. No se si se deberá a un trompazo o a una malformación, pero lo cierto es que no es el único con esta característica en esa zona.

Esto que parece "la invasión de los calamares voladores"...

es en realidad un dormidero de pinzones reales que se ha instalado aquí estos días. Se alimentan de hayucos y se ha estimado en 1.300.000 ejemplares los que forman la colonia. Por la mañana el bando tarda unos 40 minutos en marcharse, un auténtico chorro de pájaros. Digno de verse.


Al atardecer comienzan a llegar en bandos que se posan en las hayas antes de tomar posiciones en los cipreses de Lawson donde duermen y el escándalo que producen es difícil de describir. Parece que a las hayas les hubiesen salido las hojas otra vez. Un magnífico espectáculo de masa viva. Aquí no es un ave común y parece que la extraordinaria cosecha de hayucos ha desplazado esta colonia desde Aquitania, cerca de Pau, donde hasta ahora estaba localizada. Y yo encantado con ello.

En esta y en cualquier época arrimarse al agua es casi una garantía de encontrar vida salvaje, y si aprovechamos las oportunidades siempre se pueden conseguir algunas fotos.






Alguna vez ya os he comentado mi creciente interés por los pájaros, y hago lo posible últimamente por conocer sus costumbres. Estos son dos de los más pequeños que viven en nuestros bosques, un mito (bultaulule) y un chochín (txepetxa). Sigo sin explicarme como no se congelan con esos cuerpecillos minúsculos.



Y este otro es un capuchino, herrerillo capuchino en realidad (amilotxa), cuyo aspecto y colorido me encantan. Resulta curioso ver como erizan a voluntad su cresta para lanzar mensajes visuales a sus colegas.

Es un hecho que el otoño termina y en este tiempo cambiante alternamos las heladas con bochorneras húmedas que dejan también curiosos paisajes.

Esta es una seta muy común (Tremella mesenterica) que no destaca por nada más que por su aspecto. Es una nota de color en el bosque húmedo donde compite con los líquenes para nacer sobre las ramas muertas.

Y esta es una enredadera también muy común que nos ofrece ahora sus semillas. Resultan muy útiles para sembrarlas en torno a un puesto fijo o refugio, pues luego en primavera, su desarrollo es muy rápido y pueden guiarse sus brotes para camuflar lo que se quiera de forma natural.

Las telarañas parece que se adornan con guirnaldas de hielo, contagiadas por las luces de los pueblos que anuncian la próxima Navidad, y los corzos desmogados se enfrentan al invierno, que está al caer, y que este año viene advirtiendo de sus rigores.


Espero haber aportado algo a la actualidad del campo y que os hayan entretenido las fotos.
Saludos y hasta pronto.
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Querido Mario:
Con el lío del cambio de Web y otros, no había visto todavía tus fotos. ¿Qué queda por decir de ellas? Impresionantes. Me llama la atención y me das envidia (a mí que también soy un enamorado de las aves desde chaval) con las fotos y lo que cuentas de la concentración de pinzones reales. Es un pájaro que he visto muy, pero que muy pocas veces... ¿Y dices que hay más de 1.000.000 de ellos?
Un fuerte abrazo y feliz Navidad.
(Espero acertar y que no me pase como a Cuaresma, que ha debido dar al botón equivocado y ha vuelto a colgar todas tus imágenes en su respuesta).
Muy buenas fotos Mario, tremendo el paisaje de la fotografía puesta antes de la seta...

