Os cuento un lance del domingo pasado que resultó uno de los más emocionantes que he tenido la oportunidad de vivir, y que dudo mucho que vuelva a repetirse.
Comenzaba a clarear cuando localicé una familia de tres corzos en la ladera de enfrente. Atravesé el valle y dando un rodeo para coger el aire, conseguí situarme a unos trescientos metros.
Comían en unos campos altos que coronan un sierrilla con las laderas de pino y roble con abundante matorral de enebros, zarzas y aliagas. Cuando alcancé un punto desde donde podía volver a verlos, observé que el macho aun siendo joven, lucía 6 puntas blancas preciosas, iluminadas por el sol del amanecer. Era un conocido de la primavera, muy discreto, que en muy raras ocasiones se ha dejado ver.
Permanecía nervioso y expectante pero fijaba su atención hacia el monte y no hacia mí. De repente salió corriendo y pude ver entonces que perseguía a un zorro. Los dos desaparecieron en el matorral que rodea los campos. La hembra y una cría grande comían tranquilamente unos treinta metros más lejos, como si con ellas no fuera la cosa. Mientras esperaba acontecimientos me fijé en que otro zorro estaba sentado en mitad del rastrojo. Instantes después sale el corzo al campo, al trote, y se dirige hacia el zorro sentado acelerando en su embestida. Este libra con un quiebro muy hábil mientras el que había huido reaparece y sigue al corzo corriendo. El corzo se da la vuelta y vuelve a embestir al primer zorro, el segundo vuelve a sentarse. El curioso juego volvió a repetirse un par de veces con ligeras variantes. Yo, espectador de excepción, cada vez más nervioso intentaba diseñar mentalmente una estrategia que me permitiera aprovecharme de la situación. Hice varias fotos pero la escasa luz y una postura muy forzada, dieron por desgracia muy malos resultados.

En una de estas, traspusieron el viso y quedaron fuera de mi vista. Sin pensarlo mucho, cubrí casi corriendo la distancia hasta el viso y me oculté en cuclillas tras una hilera de robles y matorral que divide los dos campos. Me incorporé lentamente y por un hueco entre las ramas veía la corza comiendo a unos treinta metros de mí. Estaba tratando de localizar al macho cuando uno de los zorros me pasó corriendo a unos dos metros por un paso en el seto sin percibir mi presencia. Podía ver entre las ramas el corzo que venía persiguiéndolo. Intuí la oportunidad y me preparé, abrí el arco y esperé a que se situase tras el único hueco libre de ramas. Venía muy rápido y pensé que tendría que esperar que atravesara el matorral para hacer un tiro cruzado por detrás, a bicho pasado, sin embargo, se detuvo justo detrás del hueco y comenzó a darse la vuelta. Estaba a unos diez metros sólo y distinguía perfectamente el brillo de su nariz. Sin esperar más solté la cuerda. El animal dio un salto y comenzó una loca carrera hacia el monte pero quince o veinte metros más allí, tropezó y se derrumbó. Quedó en el sitio pataleando y segundos después todo había terminado.
La flecha lo traspasó totalmente y se perdió en el monte, tendré que volver a buscarla. Entró en el animal por su axila izquierda y salió por delante cerca de su hombro derecho.
Esa sensación agridulce que se tiene después de cazar un corzo se apoderó de mí aunque la adrenalina de un lance tan intenso la compensaba. Esperé que terminara de amanecer para hacer unas autofotos de recuerdo (pido disculpas por ese careto un tanto forzado) y las mediciones y precintado de rigor.


El arco utilizado fue un pequeño Whisper Creek de 60 lbs. Y la flecha una Epic 340 armada con una punta Silver Flame de G. Kinetics y estabilizada con plumas naturales de 5”.
Desde Abril hasta Octubre creo que habré ido no menos de cincuenta veces a este coto y he disfrutado de otros tantos amaneceres, he sido testigo del paso de las estaciones y de muchas escenas íntimas del monte. Han quedado mejores machos para el año que viene y con esa ilusión despido otra campaña inolvidable tras el duende del bosque.
Hasta pronto.
ENhorabuena, eres el mejor!!!! Si señor, no sabes como me alegro. Te lo merecias.
Muchas gracias por compartirlo con todos, y habernos mantenido toda la temporada entretenidos con tus anecdotas y fotos.
Un fan tuyo.
Pedro Ampuero
Hola Mario:
Regreso a Luarca y primero leo un mensaje de Aitor que me daba cuenta del resultado. Ahora veo el mismo y leo un magnífico y emocionante pasaje de caza de verdad. ¡Felicidades! Precioso lance.
Abrazos
Muchas felicidades por ese corzo, que seguro habrá sido el colofón de una grn temporada.
La foto con los zorros y el relato me parecen la bomba!!!...Desde que nos obsequias con estas maravillosas placas, se ve que los zorros en tus zonas de campeo proliferan y mucho...Que hacéís para mantenerlos a raya? Cuando y como os peleáis con ellos??.
Saludos cordiales,
Alfonso Treviño.
Mario:
Esto de tus fotos y relatos, añadido a lo del arco, era lo que me faltaba para probarlo.
El corzo muy chulo, el lance más!!
Un saludo.
Patxi Arizmendi
Mario como siempre sin palabras para describir las maravillas que nos enseñas.
Enhorabuena y por favor sigue saliendo al monte y asi nos aprovecharemos los demas de tus magnificas fotos.
¡Mi enhorabuena Mario! Precioso relato para un corzo precioso. Esas luchaderas largas, me recordaron a un 6 puntas que me llevó unos cuantos días detrás de él, fallándolo a 60 metros y... que aún sigue por el monte de jefazo.
Un saludo.
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Administrador de los foros.
Mi más sincera ENHORABUENA
Todavía no he podido ver las fotos, pero me resulta interesante leerlo, y conforme lo leo, intentar imaginarlo.... y luego, después de imaginar, ver tus fotos cargadas de relismo.
Gracias Mario.

