Hola a todos, lanzando una pregunta:
¿Creeis que con los métodos de censo existentes en bibliografía se extraen resultados realmente fiables para las poblaciones de corzo asentadas en superficies en muchos casos bastante limitadas o reducidas o que, sin embargo, deben realizarse conteos a partir de la aplicación de metologías no teóricas donde tú después establezcas el error que has podido cometer (por denominarlas de alguna forma "métodologías caseras"). Comprendo que, como técnico, no puedo redactar un Plan de Ordenación sin justificar el censo en base a una metología teórica contrastada, pero, sin embargo, muchas veces dudo de la exactitud y precisión de los resultados obtenidos a partir de este tipo de censos.
Saludos.
Es obvio que los métodos de estimación de población (censo no es quizás correcto por la imposibilidad de "censar") incluyen un nivel de error desconocido. La única forma de valorar ese error es mediante al técnica de contraste por captura-marcaje-recaptura y eso si garantizamos que capturamos y marcamos una parte muy importante de la población, lo que es virtualmente imposible en el corzo.
En nuestro caso lo que hacemos es aplicar dos o tres métodos distintos de forma seriada o simultanea y comparar los resultados. Si tienden a ser coincidentes nos quedamos tranquilos, si no es así: prudencia.
Es importantísimo estudiar la fertilidad de las corzas y eso exige poder cazar un número representativo (en estadística el número mágico es al menos 45) y ver cuantos fetos traen. Eso exige hacerlo entre enero-febrero ya que antes sólo veremos cuerpos lúteos. Esa información nos inidcará de forma bastante aproximada en número de crías que nacerán por corza.
Antes censábamos -abrevio así pero no es correcto- en agosto pero pronto vimos que los avistamientos de crías eran pobres. Después de leer las experiencias de Roger McKinley decidí iniciar estos trabajos en octubre y ¡oh maravilla! se multiplicaba el número de crias por hembra. Con todo y con ello vimos que hasta el 40% de los corcinos que debían nacer morían entre mayo y octubre. Sin duda hay enormes variaciones interanuales pero esta cifra se ha repetido varios años.
Además utilizamos como métodos de estima el Distance, Captura y recaptura virtual, estimación de densidad a partir de recuento de excrementos y IKAs.
En nuestro caso todos los datos nos indican que hemos llegado a la saturación del medio y la población había empezado un ligero declive. Cuando empezamos a cazar hembras conseguimos frenar el descenso y hemos conseguido un leve aumento de los efectivos, que ahora estan estimados en unos 3500 ejemplares.
Así pues creo que realizar estos trabajos, no sólo para hacer el plan sino también de forma regular, es imprescindible.
Saludos.
Gerardo Pajares
P.D.: estamos grabando un programa para Caza y Pesca con estas cosas -con los trabajos de campo- que espero esté pronto para ver.
Incido en que sólo me remito a lo que se cita explícitamente en bibliografía, de forma que en el apartado 5.4 del capítulo 5 del "Manual para el censo de vertebrados terrestres" de José Luis Tellería Jorge, se habla de distintas técnicas de recolección de datos que nos permiten acceder al tamaño de poblaciones asentadas en unidades de muestreo y que se denominan MÉTODOS DE CENSO. Por ello y, aunque inicialmente se pueda estar en desacuerdo con el término, su identificación y procedimiento operativo se expone perfectamente en el presente manual y, por tanto, desde un punto de vista técnico podríamos remitirnos perfectamente a cualquiera de las metodologías aquí descritas, obviamente sin variar su identificación o denominación ("Método de Censo").
En cuanto al error y remitiéndome nuevamente al manual ya citado, sólo comentaré una de las metodologías aquí descritas y de sobra conocidas, como son los itinerarios de censo. En el apartado 8.1.5 del capítulo 8, en el que se desarrolla esta metodología, se habla del cálculo de la varianza asociada a la estima de la densidad para la determinación del intervalo de confianza final asociado a ella, y que depende directamente del ERROR ESTÁNDAR resultado del cálculo de la raíz cuadrada de la varianza.
En definitiva y considerando que el Manual que ahora cito es lo suficientemente verídico, a la hora de redactar cualquier documento técnico lo haré en base a ello, sin modificar terminología alguna.
Saludos.
Sin duda que tanto José Luis Tellería como otros muchos -incluido un humilde servidor- nos referimos a la labor de evaluar el tamaño de una población como "censo". Mi comentario, que no corrección, iba encaminado a aportar el punto de vista, por otra parte avalado por multitud de trabajos, de que en los mamíferos forestales el término censo es confuso. No tengo el menor interés en causarle molestia alguna ni pongo en duda ni su metodo ni sus resultados.
Sobre la estimación del nivel de error en cualquier técnica de muestreo hay mucho que hablar. Hay errores asociados al método, errores asociados al observador, errores asociados al medio, etc. De todos modos, como decía mi amigo y mentor el profesor Carlos Nores, cualquier método de estima, con su error, es mejor que la estimación en base a los "Dígitos oscilantes".
Afortunadamente el autor del libro que cita me honra con su amistad y es merced a él y al profesor Germán Alonso que esta asociación tiene radicada su sede en el Departamento de Ecología de la Facultad de CC Biológicas de la UCM de la que el profesor Tellería es Decano.
Lamento si de mi mensaje ha entendido que se pueda descalificar su trabajo o método. Insisto que no está en mi intención, sólo me mueve el interés de colaborar.
Si está interesado realmente en las metodologías para la evaluación de elos efectivos de los cérvidos estaré encantado de poder indicarle bibliografía, programas informáticos, formularios, etc.
Quedo a su entera disposición. Reciba un cordial saludo.
Gerardo Pajares
Estimado Gerardo, me podría llegar a molestar si me sigues aseñorando porque tampoco voy tan entrado en edad y no quisiera hacerlo "de vez". Por lo demás, en absoluto, porque las controversias, muchas veces, también son didácticas. En cuanto al ofrecimiento último, no tengas la menor duda de que en el momento que tenga necesidad de información así te lo haré llegar. Saludos
En especies como la que nos ocupa creo que el tratar de conocer exactamente el número de animales que tenemos puede ser muy dificil o imposible. Por ello, más que métodos de censo sería interesante tratar de emplear métodos que nos indiquen la abundancia, la tendencia de las poblaciones, aun sin poder concretar el número real de animales presentes en nuestro coto.
Lo más importante creo que es poder establecer una comparación a lo largo del tiempo, antes que pretender saber cuantos animales tenemos en un momento determinado. Saber como evoluciona nuestra población para un determinado plan de gestión es lo que realmente importa. Si hago esto los animales que cuento cada año suben, si hago lo otro los animales que cuento cada año bajan. Por supuesto los sistemas de conteo han de ser siempre iguales, llevados a cabo en las mismas fechas y a ser posible por el mismo equipo humano.
Con esta idea es fácil darse cuenta que aquí el error no importa, porque si lo hacemos siempre igual el error siempre será igual, y como no estamos tratando de conocer la población, sino su indice de abundancia, el error es accesorio, porque lo que nos interesa es la variación de la serie de datos en el tiempo.
Completamente de acuerdo contigo Santiago. Pero, cúanto supone en MEDIOS Y RECURSOS. Para llevar a cabo lo que tú señalas (reitero que también, para mí, sería lo deseable) tendría que incrementarse el apoyo otorgado por parte de la Administración (por lo menos aquí en Galicia). Si se consigue eso, podría lograrse una gestión más adecuada de cualquier terreno cinegético y la posibilidad de elaborar unos Planes Técnicos o de Ordenación más fiables y flexibles. Pero, como casi todo, es cuestión de apoyos, porque ganas hay, ya que son trabajos francamente interesantes.
Un saludo.
Querido Pablo:
Con respecto a la cantidad de recursos y medios que hay que poner en juego para llevar a cabo una correcta planificación y gestión cinegética, y en concreto para llevar a cabo unas estimaciones poblacionales la contestación es que de muy poquito a muchísimo, y me voy a explicar.
Si las cosas te las haces tu mismo o con el grupo de amigos que cazais en el coto, la cosa sale tirada de coste. Ese es el sistema que yo empleo. En concreto yo entiendo la caza muy ligada a multiples actividades que lleva aparejada y que no son exclusivamente desenfundar el rifle y salir tras los bichos. Estudiar los cultivos que se les va a sembrar, sus ubicaciones, rotaciones, la negociación con el propietario, es una cosa de una simpleza tremenda, para lo que no hay que ser un experto o técnico en la materia. Estudiar donde se pueden hacer unos diques para que retengan las aguas temporales de un arroyo y luego estar pendiente de los trabajos es otra cosa muy entretenida y que no cuesta mucho dinero. Lo mismo digo sobre labores de poda, aclareos, etc. así como los conteos.
Para los conteos no hace falta contratar a nadie, ya que para eso no hace falta maquinaria o equipo especial, simplemente ganas de pasar días en el campo, de conocer mejor el coto y de ahorrar un coste. Yo lo hago con los dos amigos con los que comparto el coto y nos ayuda el guarda. Les entrené antes y nos pasamos unos días estupendos.
El proceso de los datos también lo hago yo, e incluso el plan técnico entero. Como no valoro mi tiempo a estos efectos, porque lo doy entrada "contable" como tiempo de diversión, el coste es cero. Lo que no tiene coste cero es aprender porque eso sí que cuesta en asistencia a cursos y seminarios, en comprar y leer libros, aunque también se le da la lata a algún amigo que gustosamente se presta a resolver nuestras dudas sin cobrarnos la paliza dada.
Si lo haces a través de un profesional o de una empresa que se dedique a ello la verdad es que no se muy bien la cuantía pero seguro que un rejón te aplican. Simplemente observa la burrada que cobran por hacer un plan técnico útilizando una plantilla en donde lo único que cambia es el número de ha. y el número del coto casi, en el que se incluyen un conteos supuestamente llevados a cabo y luego imagina lo que costaría que eso lo hicieran de verdad.
Por último, decir que no estoy de acuerdo en el planteamiento último en donde se requiere de la administración ayuda para llevar a cabo estas labores. Cazar, sí lo podemos hacer, pagar cifras astronómicas por un precinto también, comprar un equipo de lujo también, pero gastar un sólo euro en gestión nada de nada, y menos si la administración no nos ayuda. A mi me parece que para todo pedimos ayuda a la administración y que yo sepa la caza es como tomar cañas, una actividad de ocio en la que si uno quiere y puede gastarse el dinero que lo haga, pero eso a la administración se la trae al fresco, y creo que no sea esa su función. Pedir podemos pedirlo, pero cuando se arrienda un coto hay que pensar que un coto no es sólo la cuota de arrendamiento, la matrícula y el seguro, sino que un coto conlleva una gestión que tiene un coste y eso no le incumbe a la administración, como tampoco le incumbe que hoy me apetezca ir al cine.
Saludos.
Estimado Santiago:
Totalmente de acuerdo contigo en parte del planteamiento y concretamente en aquella parte en la que vienes a decir que la caza no sólo consiste en pagar la cuota de la temporada correspondiente, pegar tiros y una vez acabada la temporada colgar la escopeta y no volver a pisar los terrenos que anteriormente "mareamos" (he adaptado lo que has dicho a algo que me pilla más próximo como es Galicia). Sin embargo, cuando dices que a la Administración no le incumbe o le trae fresco lo que hagamos en nuestro "acotado", no estoy de acuerdo. En los tiempos que corren todo esta regulado, incluída la actividad cinegética, de forma que cuando es la Administración quien determina los períodos hábiles de caza, estima necesario poseer un servicio de guardería propio, elaborar un Plan de Ordenación Cinegética cada cinco años y sus correspondientes Planes de Aprovechamiento Anuales, etc, por qué no puede plantear/autorizar ayudas que supongan una inyección presupuestaria para la sociedad de cazadores con la que complementar las actuaciones o medidas de mejora que ella pone en marcha con sus propios medios (o acudiendo a los ajenos). Yo soy de la opinión de que, inicialmente, no se tengan en cuenta en la programación de lo que se va a ejecutar en la temporada, pero en caso de llegar, bienvenidas sean, ya que considero que repercutirán en un mayor potenciamiento del medio, redundando en un beneficio para la entidad titular que gestiona el aprovechamiento de los terrenos cinegéticos.
Un saludo
Bien Pablo, entiendo lo que dices y en cierto modo, expresado así como lo haces podrías tener razón. Lo que ocurre es que como bien sabes la administración tiene que atender demandas de muchos tipos y posiblemente la gestión de un recurso natural del tipo de la fauna cinegética no esté entre sus prioridades. Si esta fauna crease problemas a la sociedad por la ausencia de gestión, o crease problemas a otros recursos de mayor interés, no cabe duda de que pondrían en marcha lineas de actuación y asignación presupuestaria para que una adecuada gestión encaminada a resolver o minimizar ese problema se llevase a cabo. Pero habría que tener en cuenta que la gestión que financiaría la administración estaría encaminada a resolver esa situación, cosa que a lo mejor representa que esa gestión podría ser negativa o contraria a la gestión que nosotros los cazadores perseguimos.
De todas maneras sigo convencido que la caza es una actividad de ocio o empresarial a la que no veo una razón poderosa para verse amparada por una financiación pública. Tampoco el bar de la esquina tiene por que recibir financiación pública, ni la empresa en la que trabajo, ni el club hípico al que voy.
Sin embargo, existen ejemplos particulares como en los que la política específica de desarrollo rural se pretendan promocionar cosas como los albergues o casas rurales, porque fijan la población rural, desarrollan la economía, ayudan a mantener unas infraestructuras y servicios que la administración tiene que mantener a un coste elevadísimo para una escasa población, consiguiendo que así el coste se reparta entre más personas o usuarios. Las energías limpias son otro ejemplo, pero en ellas vemos que en cuanto la administración advierte que se han conseguido los objetivos fijados automaticamente cesan las lineas de ayuda.
Yo esto lo veo más como un asunto propio de instituciones como la RFEC o la ONC, que sí son organismos cuya razón de ser es la caza. Ellos sí que deberían tener partidas presupuestarias para ello o para un equipo de técnicos repartidos comarcalmente por toda España, a manera de las antiguas Agencias de Extensión Agraria, que echaran una mano a los titulares de los cotos en estas labores. Simplemente se podría pagar anualmente una especie de cuota anual para cubrir estos servicios y como eso se reparte entre todos los cotos de la comarca el coste unitario sería muy bajo.

