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La Ley de la Primera Sangre

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(@Usuario anónimo)
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Amigo Julián:
Te llamo amigo, porque aunque no nos conozcamos creo que tenemos amigos comunes, y por ello te llamo así.
Me vas a permitir disentir contigo en unas cuantas cosas, y si también me lo permites voy a intentar aclarar otras.
1º.- La propiedad en este sentido no se refiere totalmente a lo que la RAE define como "Derecho o facultad de poseer alguien algo y poder disponer de ello dentro de los límites legales" pero si en cierto modo. A los ojos del montero que ocupa un puesto la propiedad es la organización a la que él ha adquirido el puesto. Si la finca es de uno pero la montería la organiza otro, si el monte es de utilidad pública o no, si el arrendatario es uno, el titular es otro y el que organiza es otro, y además mi tío tiene un barco, todo eso da igual. Si yo le compro un puesto a Pepe Pérez que es el organizador -mal nombre y hortera como él solo, porque se debería llamar capitán de montería- a mí me da igual todo lo demás. El dueño de las piezas es él, y me trae al fresco si el tiene X o Z acuerdos con el propietario de la finca, con el arrendador, con el titular y con su abuela, y es a él al que le corresponde decidir el destino de las mismas, y juzgar si le corresponde a uno u otro el trofeo en caso de conflicto entre monteros, y decidir si me llevo el trofeo o no. Su decisión es irrevocable y todo el mundo la ha de aceptar.
Pero voy más lejos aún. Imagínate que el dueño de la finca está presente en la montería, que ha dado a un organizador para que la organice, de la manera que quieras, en arrendamiento o como quieras. En este caso la propiedad es del organizador -al no ser que se haya acordado algo en contrario-, y en el caso de conflicto su decisión está por encima de la del dueño de la finca, y los monteros tienen que pedirle a él permiso para obtener su trofeo, no al dueño de la finca.
2º.- En cuanto a las acciones o compra de los puestos no puedo estar en más desacuerdo contigo. Y esto viene a cuento de otra palabra hortera que se nos cruza en el camino. La palabra es "acción" que evidentemente no se puede entender como en su significado financiero "Cada una de las partes alícuotas en que se divide el capital de una sociedad anónima" Considerar la compra de un puesto como una acción no puede ser más desafortunado. Si fuera una acción en este sentido, cuando se rematase la montería, se nos liquidarían las cuentas de la misma y se nos haría partícipes de los posibles beneficios o pérdidas, cosa que evidentemente no se hace, porque cuando se compra una acción de montería no se está adquiriendo una participación en una empresa, aunque ésta sea sólo temporal para dar la montería. Si existe un conflicto legal no somos imputados en el juzgado todos los monteros que hemos asistido, sino el único responsable que es el organizador, y los demás ni nos enteramos, ni perdemos ni ganamos con ello. Si existe un problema reclamamos al organizador, pero lo hacemos de la misma manera que lo hace cualquier cliente en cualquier establecimiento comercial, algo muy distinto a lo que haríamos si nosotros fueramos parte de esa organización. Y no digamos nada si la cosa se da mal. ¿Si nosotros fueramos parte de la empresa ésta nos daría otra montería gratis en desagravio por el pinchazo?
Me temo que eso no es así. Una acción es una cosa que nos faculta a ocupar un puesto en una montería y nada más.
3º.- Por último, si estoy cerca de lo que dices sobre la primera sangre producida por el arma blanca del perrero, pero la verdad es que esto son ganas de darle la vuelta a las cosas porque como bien dices, no se si se ha dado el caso alguna vez de que al perrero se le vaya un bicho pinchado por él antes. Yo desde luego no lo conozco, pero aún así creo que el autor de su primera sangre es el perrero, por lo tanto a él le toca.
4º.- En cuanto al lo del queso y el vino, estoy a tu disposición cuando quieras y así le pongo cara a tu nombre.
Saludos.
Santiago Segovia Pérez



   
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(@Usuario anónimo)
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Pues claro que me puedes llamar amigo, se que no vivimos lejos porque en alguna ocasión, cuando nos toca un cartero nuevo, he tenido que aclarar que una carta parta ti no correspondía con mi dirección, creo que sabrás donde vive la viuda de F. Rodríguez de la Fuente, mi casa, que es la tuya, es la que está enfrente, puertas cocheras blancas con tres faroles encima, y una vieja teckel asomada entre las plantas del jardín ladrando a todo el que pasa, sea hombre, mujer, niño o perro que a ella con tal de ladrar le da igual.

Tras leer tu última intervención veo que nuestros disentimientos son mínimos, más bien solo semánticos en el caso de “la propiedad”, en lo del perrero nuestras posturas aunque diferentes creo que se unen en una, se trata de un caso tan atípico que no se le ocurrió a ningún montero viejo que pudiera suceder, y mucho menos que si sucedía el perrero tuviera la poca vergüenza torera de contarlo, vamos que es una laguna de la ley de la montería, sea quien sea de nosotros quien tenga razón, yo continuo creyendo que ese perrero no merece otro trofeo que la indemnización por despido si es un asalariado y el de regalarle la licencia de pesca con caña en río tranquilo si es el dueño de la rehala pues no sirve para otra cosa.

Con el Rioja y el queso preparados un cordial saludo, Julián Coca



   
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(@Usuario anónimo)
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Amigos Foreros,
Primeramente darós las gracias a todos por vuestras opiniones, mi intención más allá de la propiedad o derecho del trofeo del cochino, era hacer todo lo posible para y a petición de los interesados (a pesar de no tener nada que ver con la organización, pero si con la amistad hacia las dos partes y un compromiso moral con el verdadero derecho y razón) entre todos pudiésemos llevar la solución lo más ajustada posible a las reglas, normas de la montería y por que no, también a derecho, el intento de hacerles ver a las partes implicadas que la amistad debería estar siempre absolutamente siempre por encima de unas navajas y unas amoladeras fracaso estrepitosamente y más cuando el orgullo entra en juego, pero esa es otra historia.
He podido ver que hay opiniones y criterios sobre el tema totalmente enfrentados entre sí, otros no tanto y otros pues idénticos o muy parejos.Gerardo Pajares, Tomás Allende, Julián Coca, Santiago Segovia, Jaime Melendez, Oliver, Antonio Chaín, Alvaro Mazón, Joaquin d, Aubarede, Alfonso Bueno, Rubén, Txivi...unos conocidos personalmente y otros de referencias, pero todos con suficiente experiencia como para ser tenida muy en cuenta su opinión sustentada en su experiencia y conocimientos.
Mi conclusión despúes de leeros a todos es que al perrero como tal, practicamente nadie le otorga ningún derecho, en todo caso al dueño de la rehala.En monterías de ínvitación o de pago como era el caso, casi todos se lo otorgan a la propiedad, en este caso organización, toda vez que el coto esta arrendado a un pueblo al que le ha pagado por ello y por lo que luego cobra a las posturas.Y la mayor parte de los aqui intervenientes conceden, sustentados en una u otra razón, a la postura el trofeo.
Soy sabedor de que todo esto tendría que decidirlo el capitán de monteria en el monte, nada más finalizar esta, y no una semana despúes una persona -en este caso yo, al que se han remitido las dos partes, despúes de haber estado el cochino en la junta de carnes siendo de la postura, pasar al perrero al bajar del monte y demostrar sus cuchilladas y ahora despúes de una semana regresar de nuevo a la postura.Esto no funciona asi, ni se hace asi, ya lo sé, pero creo que más vale tarde que nunca, sentar un precedente así sería nefasto para el buen desarrollo de cualquier monteria en el futuro.
El cochino pues será otorgado a la postura como señalan la mayoria de las opiniones, aunque algunas interpretaciones lo harían a la propiedad, en este caso organización, pero que a pesar de ello o en buena lógica, esta como ocurre en toda España se lo cedería a la postura, que es la que lleva a esa a pagar por un puesto.
Si me equivoco que dios me perdone y si acierto y vale sobre todo para recuperar la amistad entre las dos partes haciéndoles ver que eso es lo que dicen las normas y las reglas,pues fantástico.Un saludo para todos y sinceramente MUCHÍSIMAS GRACIAS por vuestras opiniones.
Fdo.- Óscar Garriga



   
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(@Usuario anónimo)
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a) Montería de invitación. El dueño de rehala va a puesto y si su perrero pincha una res y la remata el montero, es de la rehala. Esto, "en mi entorno" (de nuevo), no es dicutible.

b) Montería "comercial". Aplícase lo mismo que en el caso a), añadiéndole al final "se lia la marimorena, uno menta a la madre del otro, el otro le da recuerdos al padre de uno y finalmente el orgánico se lo cede al que paga, que para eso paga y santas pascuas".

Digo "no es discutible" porque cuando te rodeas de Monteros de pies a cabeza, estas cosas dejan de tener ninguna trascendencia. Jamás he visto a nadie quedarse con una res que venía pisándose las tripas por la cuchillada de un perrero. Se lo dejas marcado al perrero y pare usted de contar, que yo solo quiero lo que de verdad me pertenece.

Antes de ninguna ley escrita o no, creo que el Montero debería hacer autocrítica y reflexionar si está plenamente convencido de que ese trofeo es suyo. Si el viaje que llevaba la res se ha alterado o no por ir pinchada y si el "rematador" ha tenido algún tipo de ventaja por ello.

Si las tablillas costasen 500 euros, bien pocas discusiones habría.



   
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(@Usuario anónimo)
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Alfonso, el cochino no iba pisándose las tripas ni mucho menos, el perrero consiguió asestarle las puñaladas al cochino en medio del lomo y sin estar agarrado por los perros, de la manera que mejor pudo, si se había cobrado o no de nos ser por el tiro en el puesto pues ¿quién lo sabe?, ¿Que los sabuesos llegarían a él dos horas despúes y estaría desangrado? Pues tal vez sí o tal vez no, ¿Que las cuchilladas al no llegarle al arca no provocarian su muerte? Pues No o Sí.....lo único claro es que el cochino fue abatido por el disparo en el momento en que salía ya de la mancha, en un puesto de cierre, no de traviesa.Un saludo.
Fdo.- Óscar Garriga



   
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(@Usuario anónimo)
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La verdad es que es un tema para escribir un libro.

Me ha gustado mucho el debate, muy interesante. Y e han divertido algunas anécdotas, bastante representativas, por cierto.

No puedo añadir nada más acerca de lo aquí dicho, porque ya está dicho todo. Sólo dejar un apregunta en el aire:

¿Qué narices pintaba un perrero atizándole una cuchillada a un guarro en el lomo sin estar agarrado por los perros?. En un principio entendí que se trataba de un agarre, ahora parece ser que no.

A lo mejor el tiro no se lo merecía el cochino, sino el perrero.

Un saludo.



   
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(@Usuario anónimo)
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El sábado estuve monteando y tuve uno de esos días de suerte de los que solo caen uno cada muchos años, la noche fue de las malas, mala con ganas, el viento tremendo, la lluvia golpeando contra las ventanas te despertaba, y para colmo se estropeo el agua caliente del hotel y la ducha al amanecer con agua fría … te deja de lo más despejado, pero amaneció y la cosa mejoró una barbaridad, desayunando en el hotel me encontré con Ramón Estalella y llegamos a un acuerdo, para mi muy beneficioso, le he cambiado un libro mío dedicado por uno suyo, todavía en prensa, también dedicado, todo un negocio para mi y un mal negocio para Ramón, ya en la finca durante el segundo y copioso desayuno diluviaba, tras el sorteo, cesaron la lluvia y el viento y quedó una mañana deliciosa, estuve en el puesto con un jersey fino y cobré cuatro venados, de esos que cruzan el cortadero como reactores, de cuatro disparos, de vez en cuando suena la flauta y quiso mi suerte que ese día sonara ante el cazador de mi derecha y ante el postor y los de la carne que estaban a mi izquierda, al final de la montería me pegaron una ovación y el postor cortó las orejas de los cuatro venados y me las entregó, como cosa curiosa debo decir que si bien cada uno de los venados entró por un sitio diferente y en momento diferente, tres quedaron muertos prácticamente juntos, creo que después de eso me dedicaré a la pesca con caña pues difícilmente se repite una faena como esa y lo mejor es una retirada a tiempo, por cierto el postor tenía su aquel …. llevaba un 243 W. con una nada sospechosa, por segura, rosca en la punta del cañón, se lo hice notar y con una risilla de conejo me dijo “…. coño, cuando uno encuentra un señoriíto que tira como usted y sabe el uso de esa rosca es mejor no discutir, por si los lunes se viste de verde y con estrellas”, como de verde me visto más bien los sábados y los domingos y con estrellas solo cuando me disfrazo de brujo, y eso sucede pocas veces, lo dejé estar tranquilo, cuando le conté al amigo que nos invitaba el sucedido me contestó lo que esperaba “… ya sabes esos pájaros siempre mejor cerca y para amigos”.

Durante la comida, en nuestra mesa todos éramos dueño de coto, casualmente surgió el tema de las discusiones por la propiedad de las piezas, como viene a cuento incluyo el muy reciente sucedido en una famosa finca andaluza, lo contaba su propietario:

“Cuando ya terminada la montería estaban empezando a llegar las reses, con el lío que eso supone pues se habían cobrado más de 150 venados y 185 gamos, se armó un follón tremendo sobre un trofeo de cochino realmente bueno, dos energúmenos mal educados se llamaban de todo y lo hacían a voces, corté de raíz el tema, el trofeo era de la casa y se quedaba en la casa.

Me han amenazado con los tribunales, me han dicho de todo, pero en ningún sitio aparece escrito que los trofeos serán para el titular de la acción y por lo tanto yo les he vendido el derecho a ocupar un puesto en la montería cumpliendo las normas que repetí antes de empezar, en esas normas nada se dijo de los trofeos y por lo tanto ese tema lo regula la tradición y la tradición es que los trofeos son de la propiedad”.

Como esta postura es contraria a la que yo he sostenido en estos foros y coincide con la que sostiene Santiago Segovia me parece honesto contarla, según opinaba yo la acción comprada te da derecho al trofeo, según Santiago no y según mi compañero de mesa, y amigo desde hace muchos años, tampoco a no ser que así conste por escrito o se diga durante el sorteo, yo nunca he organizado monterías por acciones, mi amigo lleva años haciéndolo en su coto y además es un coto emblemático, por lo tanto dejo constancia de un hecho que aunque me contradiga en mis opiniones no puedo decir que me disguste, me parece más bonita una solución montera tradicional que una mercantil, por justa que esta parezca.

Cordialmente, Julián Coca



   
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(@Usuario anónimo)
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¡Manda carajo! (con perdón) ¿Para qué quiere un cazador una cuerna que por no ser de un animal cazado sino muerto no es trofeo sino despojo?

Saludos

Gerardo Pajares



   
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(@Usuario anónimo)
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Primera sangre, Oscar, no hay mas vueltas. Si tu hubieses herido al cochino en el lomo con tu rifle, y luego lo remata y cobra el perrero,¡es tuyo! sin duda. Igual si se hace a cuchillo.
A veces jode, pero se debe cumplir.
Saludos.



   
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