Amigos Foreros;
Recurro a vostros para intentar solventar un "pequeño problema" que ha surgido en una monteria este pasado fin de semana, aquí, por tierras galaicas, y aunque tengo mi idea de la cuestión me gustaria contrastarla con vuestra opinión; es más, me gustaria que po un momento os volvieseis capitanes de monteria y decidieseís el asunto.
Ahi va la cuestión: Montería de pago, baratilla, pero de pago al fin y al cabo.A media monteria una de las rehalas consigue levantar y cercar a un buen cochino, momento en que el perrero logra asistir tres puñaladas en el medio del lomo al cochino ante la imposibilidad de hacer nada más, el cochino a continuación logra deshacerse de perros y perrero y se zorrea por la mancha hasta llegar a una postura en la que es abatido de un tiro limpio en medio de la cabeza.Excelente cochino. La postura lo reclama como suyo, el perrero se remite a la ley de la primera sangre y lo lleva, tras otorgación por parte del orgánico. PREGUNTAS: ¿Por la Ley o Tratado de la Monteria, a quien le corresponde el trofeo?. ¿La Ley de la Primera Sangre es válida para las rehalas también o solamente para las posturas? Bueno amigos, quedo a la espera de vuestras respuestas, tal vez entre todos podamos salvar una amistad, aunque me temo que ya es demasiado tarde.Un saludo para todos.
Fdo.- Óscar Garriga
Desde mi punto de vista, el perrero es tan montero como la postura. Si está claro que ha pinchado al cochino, no hay duda. PRIMERA SANGRE para el perrero.
Aunque no tiene que ver mucho con este tema, puede ser útil para solventar futuras dudas.
Un tío mío me contó una vez que tirarón a "la limón", él y el vecino, un cochino.
Los dos le dieron al guarro, y como ninguno estaba en condiciones de decir si su tiro era el primero, le propuso lo siguiente: Como quiera que los dos eran "dueños" del cochino, decidieron tirar una moneda al aire. El agraciado se quedaría con la boca original, y le haría una réplica en la taxidermia al otro.
La fórmula fue un éxito, y la deberíamos aplicar todos en casos similares.
Un saludo,
Tomás Allende
Gracias Tomás, por tu opinión, curiosamente y este es el "Quid" de la cuestión, otros piensan todo lo contrario, que el perrero no tiene derecho a la primera sangre.Por favor, más opiniones, gracias de antemano.
Fdo.- Óscar Garriga
Como dices la montería era de las de pago. Asumo que el que va con arma de fuego paga y el que va con los perros cobra...¿? Si es así el perrero no tiene ningún derecho a quedarse con ningún trofeo. En el peor de los casos el trofeo será de quién pagó al perrero, esto es: el organizador. El perrero no puede reclamarlo, cosa distinta es que el aroganizador se lo regale.
Esto que digo se lo he oido decir a monteros viejos con experiencia. Es un problema creciente en muchas monterías en las que abundan rehalas con perros de agarre. En nuestra zona es absolutamente inédito, de una porque los perros son sabuesos, y de otra porque el trofeo importa un carajo a la mayoría.
Saludos
Gerardo Pajares
Gracias Gerardo por tu opinión, al igual que gracias a ti tambien Tomás, lo cierto es que he preguntado en zonas monteras por excelencia, Extremadura, Córdoba,...y todos coinciden con la opinión de Gerardo. Me gustaria escuchar mas opiniones y mas me gustaria que alguién pudiese decirme si la Ley de la Primera Sangre excluyendo a los perreros se recoge en algún tratado, normativa,... ya que sin mencionar ningún tipo de exclusión, (tal vez porque ya la dé por supuesto), la ley si aparece recogida en el Tratado de la Monteria.
La opinión de Tomás es la primera que le otorga el trofeo al perrero por haber hecho la primera sangre, que es lo único que menciona el tratado, sin diferenciar el autor, y sin embargo toda España dice lo contario, no sé....haber si alguién puede ayudarnos un poco más en este tema tan enfarragoso.
Fdo.- Óscar Garriga
Hola a todos, coincido con la intervencion de Gerardo y creo que no hay mucho más que decir sobre el tema, a mi lo que me han enseñado de toda la vida es que la ley de la primera sangre excluye a los perreros, además lo considero logico, ya que como an dicho antes el montero es el que paga y el perrero el pagado, de todos modos si la res fuese cazada por el perrero, sería de la organización. Espero haber aclarado algo aunque solo he reafirmado lo dicho por Gerardo, lo siento no serte de más ayuda Oscar.
Saludos ya nos contaras el desenlace.
A mí me parece que la regla de la primera sangre no es una regla sagrada. De hecho se pueden poner ejemplos en los que su aplicación sería absurdo e injusto.
Recuerdo una vez que, de chico, rematé un venado porque al tiro de una montera le ví cocear. Tras mucho mirarlo ella y remirarlo yo le encontré un ojal en un corvejón, entre el tendón y el hueso.
El venao era muy pequeño y de otra manera yo no lo hubiera tirado. De hecho yo no lo quería para nada, y la Sra. tampoco, pensando en que su disparo mal merecia la propiedad del venao, que allí se quedó.
Pero fijaros qué absurdo hubiera sido que por ese ojal ella pudiera reclamar su propiedad!
Creo recordar que la antigua ley de caza hacía mención al tema este de la propiedad de las piezas de caza y lo que decía era que se aplicaría, primero, la costumbre del lugar, y que en su defecto, la pieza sería del que hubiera hecho la primera sangre, que es tanto como decir que primero actuara el sentido común y se resolviera el tema por las buenas.
En mi opinión a una recova que va cobrando no le correspondería el trofeo del cochino que nos cuentas, Oscar. No es que no cace, Tomás, ni es que no sea fundamental el que los perros cacen , y bien, es que si va cobrando, va a currar.
Y otro comentario que quería hacer respecto a no discutir. No discutiendo y permitiendo que te roben un trofeo estás permitiendo que se salgan con la suya. Dejando a esa gente actuar impunemente estás alimentando y favoreciendo ese comportamiento que tanto contamina las monterías. Claro que hay que discutir! No pelearse ni insultarse ni pegarse, pero sí defender con resolución y buscando los apoyos de los monteros más viejos tu venao o tu cochino.
Un saludo,
Alvaro Mazon
Estimado Tomás:
Siento decir que el que en una montería pagues o no cambia mucho las cosas, y eso se debe a la tradición. Así, si acudes a una montería invitado es de suyo que los trofeos, aunque sean oros, pertenecen todos a la propiedad, haga quien hag la sangre. Otra cosa será si el propietario indica que los trofeos se los queda el que los mata, eso sólo depende de él.
Yo no sé mucho de monerías. He ido a algunas, en todo caso pocas, pero si he prestado oidos a lo que cuenta la tradición, al menos la que yo conozco.
Sobre si la Ley dice algo hoy hay que referirse, mal que bien, a las leyes regionales. En Asturias la misma sentencia que en la caza mayor la propiedad de la pieza es de aquel que ocasione la primera sangre, en tanto que en la caza menor es de quien la mata definitivamente. Sin embargo es curioso como de forma tradicional se admite, al menos en las zonas donde he cazado de Asturias, que la pieza es del que la mata y no del que la hiere, y lo más importante... la pieza es siempre del perro.
Recuerdo hace ya bastantes años cazando nosotros en Lendelforno, concejo de Villayón, a los corzos en batida, enfrente, río Baradoira por medio, en Lendequintana, cazaba otra cuadrilla. Escuchamos con claridad el profundo y siempre alentador latido de un griffon que había levantado pieza. En el fondo del río, en una puesta de muy difícil acceso estaba "Chispeiro". Este Chispeiro es un muchacho de aldea, no muy leido por cierto, pero hombre de campo y sano a carta cabal. Escuchó la carrera y quieto como un muerto esperó a que la pieza diera la cara en el único cruce que aquellos riscos agrestes permitían. Por allí saltó un bello corzo, a fe mía, y dió con sus huesos en tierra de un certero balazo que Chispeiro le envió con toda justicia. Se llegó al corzo, le echó un vistazo, se sacó una cuerda de esas de paca que tanto avío hacen en el monte, esperó al can, le dejó morder la pieza y lo amarró a un "humeiro" de la orilla. Después se subió a un risco y desde allí, a voz en cuello, dijo: ¡Eh, los de Lendequintana... que el can roxo troxo un corzo, que aquí lo tenedes morto y ye bon! ¡Que tengais buen día! Y dicho esto recogió la escopeta y sin dudarlo dejó allí el corzo para que la otra cuadrilla lo recogiese. Y puedo asegurar que eran años en los que la carne de caza era muy importante, cuando nada se desperdiciaba y las corzas lo pasaban nada más que regular. Pero la tradición pesó como una losa como para no dudarlo: la pieza era del perro.
En fin, espero que al menos esta anécdota sirva para ilustrar que la tradición y la costumbre están en el origen de las normas y cunado no por encima de ellas.
Saludos
Gerardo Pajares
Hola a todos,
Respetando lo que diga la "propiedad" y sea regla local.
Por supuesto que hay que respetar las tradiciones locales, a mi me invita todos los años un amigo a Navarra, y se caza por la carne. Yo tuve la suerte de matar un venado precioso de 14 puntas, y no esperaba que me lo dieran... Allí muchas veces se lo lleva el que ha hecho una nueva bodega y se lo regalan para decorar, o se lo lleva uno que le apetezca... A mi me lo regalaron y por supuesto estoy feliz con el.
En cuanto a lo demás, ¿Álvaro, que hubiera pasado si ese "venadete" hubiera sido un oro? ¿Hasta dónde hubiera llegado la discusión? Es muy fácil renunciar a una guarra o a un venado malo.
Muchas veces se atrinchera un guarro contra unas piedras y el perrero se la juega y le intenta pinchar para que no raje a sus perros... yo le doy el mismo mérito o más a eso que a un tiro de rifle.
Por otro lado ¿si un montero sale de su postura a un agarre, a rematar a cuchillo, se le considera montero o perrero?. Supongo que la distinción la hará también el dinero.
Yo personalmente tengo tan clara la ley de la primera sangre, que no me hago ni ilusiones ya venga con tiro o con cuchillada.
Un saludo a todos.
Tomás Allende
Opinando, que es gerundio.
La regla de la primera sangre es un principio o regla - que no ley - comúnmente aceptado entre quienes llevamos la montería Española en los genes. Ahora bien, esa regla determina el proceder general y no atiende a excepciones pero no impide que, entre señores, se conceda la propiedad de una pieza a alguien que no haya hecho la primera sangre toda vez que de no ser por este el animal habría escapado con toda seguridad.
En mi opinión en eso consiste el señorío, el sentido común, la experiencia, la ecuanimidad y la elegancia deben ser características inherentes al montero que se precie - sea de origen humilde o de sangre azul -. Discutir - educadamente - no es un derecho, es una obligación, y de ellas se aprende y enseña a otros.
Opino también que, independientemente de que la rehala cobre o no, los agarres son siempre para el perrero o rehalero siempre y cuando se hagan en buena lid y no sea este el objetivo último de la rehala. Pero claro, para ser considerado "agarre", el lance exige que el cochino quede allí sujeto y rematado por los perros o el perrero, no que lleve una cuchillada no mortal y que después sea abatido por un montero. Esto es lo que a mi me enseñaron desde pequeño - cuando apenas existían las monterías comerciales - , y lo considero justo.
De esta forma, y en el caso que nos ocupa, el jabalí pertenece a quién le dio muerte con arma de fuego, no tanto porque la ley de la primera sangre excluya a los perreros si no porque ese guarro hubiese escapado a buen seguro.
Saludos,
Jaime Meléndez Thacker
Gracias Alvaro y Jaime también por vuestras opiniones, la verdad es que el tema es más enrevesado de lo que parece y más al extremo que ha llegado en este caso.El montero féliz comiendo ya en el restaurante con "su" cochino a la puerta, baja el perrero del monte y demuestra las cuchilladas, la felicidad se esfuma y cambia de bando, pasados unos minutos se sopesa la posibilidad de que el perrero no tenga derecho, pero el cochino ya está atado en la cima de su remolque. ¡¡ Buff !! ¿Tradición, costumbre? Pero si las monterias de pago en Galicia tienen tres telediarios, no nos podemos remitir a eso porque sinceramente no existe, el aspecto comercial en monteria en Galicia apenas se da, siempre se ha cazado entre amigos y ahi quiero pensar que no habria problemas, ahora en una monteria de 40 puestos, 25 son portugueses, pagando por supuesto, con una porrada de Kilómetros a sus espaldas,...por eso creo que deberian remitirse a lo que diga la ley montera y las costumbres monteras en toda España como regla general y no a casos concretos de zonas específicas.
Yo entiendo que el perrero de pago está para llevar las reses a las posturas, no para cazar él, de ser así y consentirlo, los perros de agarre se multiplicarian en las rehalas, los cuchillos serian sustituidos por lanzas que a dos metros hicieran sangre, no sé.... además y pregunto...¿si el perrero tuviese derecho, este tambien se lo otorgaria la mordedura de uno de sus canes en el guarro a poco que le hiciese brotar una gota de sangre, no? Pues no.
De todas formas y con el fin de solucionar el problema, además de no sentar un precedente erróneo, como sé que es complicado convencer a alguién a través de lo que se haga por la costumbre montera, si hubiese alguién que pudiera remitirme a algún texto (tratado, normativa, libro,...) en el que se recoga la exclusión del perreo del derecho de la primera sangre, se lo agradeceria.Un saludo para todos.
Fdo.- ÓScar Garriga
Estimado Óscar,
Hasta no hace tanto, sólo se monteaba por invitación. “Hoy en lo mío y mañana damos lo tuyo”. Monteros, Perreros, rehalas y bestias hacían camino juntas hacia los cotos. Entre todos los Monteros, se ponía a disposición de los demás lo que buenamente pudiera cada uno. Unos coto, otros coto y/o rehala y el que buenamente podía, vino y tocino de la matanza de casa para juntarlo con las migas.
Y así ha sido y ha venido siendo hasta que el joío dinero empezó a llenar las manchas como las flores de las jaras. “Montería de pago en Galicia”. De piedra me dejas, amigo Óscar...
En la Montería Española, el día que se montea, la res deja de ser “nulius”. Ese día y en ese momento, en ese paso, es del Montero que lo ocupa. Él es quien juzga o decide la suerte de la res. Si ponerla con los remos por alto de un balazo o si dejarla pasar para que sea otro quien disfrute del lance. Por tanto, Perreros y Rehalas eran y son instrumentos de montear. Pero ni más instrumento ni menos que lo era el rifle, las balas, el catrecillo o el arriero con sus bestias para acarrear las reses.
Ahora bien, Perreros y Perros no están para cazar. Su papel, con toda la trascendencia e importancia que tiene, no deja de ser claro y definido. Están para sacar las reses de sus encames. Así de simple.
Y esto es así sea la Montería de pago o de invitación. Sea quien sea la propiedad quien sea. La res es – momentánea o definitivamente según ande de apuntaeras – del Montero. Antes, Monteros, Perreros y Rehalas eran un todo. El objetivo era sacar las reses y matarlas en los pasos y portillos, importando bien poco quien lo ocupase. Ahora – y cada vez más -, todo ha dejado de ser tal para ser nada. Y todo, por la importancia que se le da al trofeo. Muy por encima de lo demás. Y de esos polvos vienen esos lodos.
El agarre va tan de la mano de la Montería como las migas o las delanteras de cuero, vaya eso por delante. Por tanto, el agarre debe sucederse y así lo hará mientras las armadas aireen o mientras la res equivoque el viaje y trate de colarse por lo limpio.
En todo caso, el agarre debe ser la excepción y no la regla. Pero aun siendo excepcionales, se suceden. Y cuando se suceden, al menos en mi entorno, la res es del propietario de la rehala. Ni siquiera del perrero. Y no hay discusión que valga.
En este punto hay que aclarar algo. La ley de la Primera Sangre se refiere a hombre y no a bestia (aunque en algunos casos sea difícil ver diferencias). No es lo mismo que una res se suelte en un agarre y se presente en un puesto a que lleve la cuchillada del perrero en los costillares. En este caso la res es de la rehala y por tanto, de su dueño.
Entre la bibliografía existente, te recomiendo “Las Monterías en Sierra Morena a Mediados del S. XIX” de Morales Prieto, el obligatorio “20 años de Caza Mayor” de Yebes, los tres tomos de “Umbría y Solana” de Urquijo o “Relatos de Montería” de Paco García Sánchez.
Un saludo,
AB
Tomás, donde sucedió el hecho y con quien sucedió, el que el venao fuera como fuera no era relevante.
La Sra. no lo quería porque con semejante tiro entendía que no le correspondía. Y yo no lo quería porque no lo hubiera tirado si no es por pensar que lo habían enganchado con un balazo de peores consecuencias para él.
Yo creo que se habría quedado en la casa. Hubiera sido lo más probable.
No sé como esta posibilidad te extraña tanto. Parece que crees ser el único que anda con gente como Dios manda.
Alvaro
Gracias de nuevo a todos y en especial ahora a ti amigo Alfonso, de tus palabras debo deducir claramente que, ¿en este caso el cochino sería del rehalero, ya que es al mismo tiempo el propietario de la rehala?.Quisiera preguntarte también si en la bibliografia citada se recoge especificamente el derecho del propietario de la rehala si es el rehalero y no el perro quién consigue hacer la primera sangre, o si unicamente se cita la ley de la primera sangre sin distinciones (tal vez porque las de por supuestas), ya que en "Veinte años de Caza Mayor" no he conseguido releer ninguna distinción entre montero y rehalero.Un saludo y Gracias de antemano.
Fdo.- Óscar Garriga
Amigo Óscar,
Desde mi humilde punto de vista y tal y como se hacen las cosas en mi entorno, el cochino es del propietario de la rehala sin discusión posible. Si en este caso propietario y rehalero coinciden, la cosa no varía.
En todo caso, el dinero que pudre la sierra en este caso podría haber sido la solución, como he visto hacer en casos semejantes. Seguramente al perrero le hacía más avío la propineja que otro par de navajas para colgar en una tablilla y todo el mundo tan contento.
Cuando te di la relación de libros lo hacía con la idea de la Montería Española en general en mente no con los perros en particular. En el caso concreto de los perros y los agarres en particular, únicamente me viene ahora mismo a la memoria el libro de Perico Castejón “La Rehala: Una vocación, una vida”. De todos modos a la mayor brevedad te consulto el resto y te cuento algo. De la distinción entre Montero y Rehalero leerás largo y tendido en el libro de Olías “Los perros. Mis pareceres” donde habla por separado de los perros, el perrero y el dueño de la rehala.
Un saludo y gracias a ti,
AB

