Quisiera aprovechar la oportunidad que me brinda este foro para enviarle mi más sincera enhorabuena a Pablo Ortega por el artículo que firma este mes de Agosto en la revista Trofeo.Totalmente de acuerdo contigo.Un saludo.
Fdo.- Óscar Garriga
Querido Oscar:
Vaya por delante mi agradecimiento por tu alentador comentario respecto de mi columna de "Trofeo" del mes de Agosto, que habla de corzos. Como llevo más de veinte años escribiendo asiduamente en casi todas las revistas del sector, valoro tu elogio en mayor medida, pues la experiencia me ha enseñado que lo habitual es que nadie -ni los más cercanos, ni siquiera aquellos que sabes a ciencia cierta que te han leido- te haga comentario alguno sobre lo que publicas.
Respecto del artículo en cuestión, te indico que va ser el último que escriba en "Trofeo", al menos de momento, pues, para mi disgusto, en la Redacción le metieron la tijera, por razón de espacio, sin habérmelo comunicado. Desde mi punto de vista, como padre de la criatura y como escritor que piensa y repiensa cada línea y escoge con esmero cada palabra, la poda ha sido esta vez particularmente desafortunada.
Como además había una palabra empeñada (la última vez en que, hace meses, pasó lo mismo) en el sentido de que uns cosa así no volvería a suceder, sólo me queda dejar de escribir en ese medio. Lo cual, al quitarme una obligación, desbordado como ando de trabajo profesional y escaso de tiempo hasta el extremo, no me viene mal.
Le mandaré a Gerardo el original sin capar de la columna, para que la coloque en el sitio que corresponda de nuestra página, por si tú o alguien más tiene interés en leerlo.
Un cordial saludo:
Pablo Ortega.
Pablo, el original entero de ese artículo será bien recibido, al menos por la parte que a mi me toca, no en vano por lo leido en el "capado" coincido plenamente contigo, además de que creo que conviertes tu opinión personal en lo que la racionalidad debería imponer de manera aplastante, aunque la realidad sea bien distinta. Sobre la "ausencia" de comentarios sobre tus artículos, decirte que a mi la experiencia me dice que quién no alaba tus éxitos y esfuerzos es porque está pendiente de tus fracasos y flaquezas, asi que dale la importancia que tiene, la de ayudarte a valorar a quién te rodea, la importancia de la acción u omisión radica en la autoría de la misma, sin más.Recibe un cordial saludo, y animarte a que si precindes de la revista al menos nos dejes algo por aqui de vez en cuando.
Fdo.- Óscar Garriga
Pablo, lamento que dejes de escribir en Trofeo, quizás porque por razón de romanticismo y añoranza de tiempos mejores es la única revista que compro y hojeo de vez en cuando. El panorama de las revistas de caza está como está, ya lo hemos hablado alguna vez, y es una lástima, ahora que escribe cualquiera -lo que incluye a un servidor- que las mejores plumas (y escopetas) dejéis vuestro puesto. De todos modos entiendo tu decisión. Sé lo áspero que se hace escribir cuando estás comprometido, lo que hay que pensar y estructurar los temas, más cuando debes ajustarte a una columna, para que luego te lo formatéen o destripen.
Quedo a tu disposición para que me envíes lo que consideres adecuado.
Un fuerte abrazo.
Gerardo Pajares
He colocado el artículo completo "En busca del tiempo perdido" de Pablo Ortega, en el área de descargas, en la carpeta CAZA.
Saludos
Gerardo Pajares
Como no he recibido el número de Trofeo aludido no sabía nada, y menos si desconocía como era el original. La verdad es que a mí nunca me ha pasado algo así, porque siempre me lo han devuelto solicitándome que lo acorte, alargue, corrija, etc. pero que lo haga yo, no alguien extraño.
Si así ha ocurrido, creo que haces bien en cortar amarras, lo que pasa es que todos nos vamos a resentir con esta falta de oxígeno literario del bueno, sin contaminar. Aunque no era mensual tu columna siempre era leída por mí con esmero y atención, y como no, con la admiración de quien no llega a ese arte. ¡Es una pena que nos la perdamos a partir de ahora!
Un abrazo.
Santiago Segovia Pérez
Hola, Pablo:
He leído tu artículo, tanto la versión original como la “reducida”, y no puedo más que decirte: ¡enhorabuena por el mismo! Has sabido, como pocos, describir en una cuantas líneas lo que es la caza para los que sentimos pasión por ella y de que manera debe practicarse. Creo que somos muchos los que comulgamos con las ideas que tan bien expones.
Todos sabemos que detrás de las cuatro letras publicadas de la mayor parte de los artículos hay un gran esfuerzo, tanto de meditación como de dedicación. De meditación porque, supongo, la idea te habrá dado cientos vueltas por la cabeza antes de que, finalmente, te hayas decidido a plasmarla en un papel. Y de dedicación porque, seguro, habrás perdido la cuenta de cuantas veces leíste y volviste a leer el texto, puliéndolo, tanto en la forma como en el fondo, hasta dejarlo inmaculado. Y al final, ¿cuál ha sido el resultado? Parece que no lo ha leído nadie, que ha pasado desapercibido, como el más sigiloso de los corzos al escurrirse hacia el perdedero. Somos –Yo el primero- unos abúlicos e indolentes. Y así nos va. Te hemos regateado, como si nos costara caro, el más sencillo de los halagos o, para el que no esté de acuerdo con el artículo –espero que los menos- la crítica fundamentada. Comprendo que, después de todo, te hayas sumido en el hastío pues puedes pensar, no sin razón, que tu esfuerzo ha sido vano. Por eso, aunque algo tardío, te mando este sincero reconocimiento por lo bien que has sabido jugar un lance tan difícil como éste.
Por otro lado, sentiría mucho que nos dejaras sin tus artículos cinegéticos, visto como está el panorama, pues pienso que en la literatura cinegética actual hay mucha pedantería, reiteración obsesiva y mediocridad y muy poco de verdadero interés. Por eso te animo a que recapacites y sigas deleitándonos con los acertados escritos que salen de tu pluma.
Saludos.
Fdo. : Rafael Serrano

