Me acabo de enterar de que hay ciertos movimientos para promocionar los ladridos del corzo de una manera muy parecida a lo que ocurre con la berrea de los venados; como aliciente para promocionar más actividades de turismo rural. Creo que en algunos parajes ya funciona esta actividad.
¡Ver para creer! Estos urbanitas están locos y lo que es peor, como se empeñen, detrás de cada corzo vamos a ver en el mes de abril y mayo una reata de domingueros admirando "los misterios de la naturaleza" conducidos por un inteligente empresario de lo natural. ¡A ver como recechamos en estas condiciones!
¡Que Dios nos pille confesados!
Que razon tienes Santiago.
Todavia este fin de semana una amiga me comento que este puente del Pilar iran desde Asturias a la reserva del Saja a una casa de turismo rural desde la cual los llevaran a escuchar la berrea.
Seis matrimonios y diecisiete niños que juntos dudo que disfruten de la paz y el sonido de los montes.
Fomentemos los fines de semana viendo "Corazon-corazon" y buenas peleas de "Pressing-catch" a ver si asi dejan los montes tranquilos.
Benigno Vazquez
Benigno, solo por aclarar y evitar alguna confusión, la reserva de Saja está en Cantabria. Un saludo
Hombre, la verdad es que nos pasamos media vida de charlas y artículos hablando sobre sostenibilidad económica de las actividades rurales, y nos escandalizamos de que se plantee siquiera la visita de gente no cazadora a nuestros montes.
A Dios rogando y con el mazo dando.
Seguramente será mejor que la gente se quede en casa y que sigan pensando que el corzo es un bambi al que unos malotes se dedican a arrearle sartenazos.
La verdad es que no entiendo nada: para una vez que los urbanitas se aproximan al campo de una manera más o menos respetuosa, y nos echamos las manos a la cabeza...
No entiendo a la gente, de verdad. Seguimos siendo unos elitistas y se nos va la fuerza por la boca, pero a la hora de enseñar y compartir experiencias con quienes no nos entienden, nos vamos de naja... y así nos luce el pelo...
Alfredo Elvira Serrano.
Creo que debemos ir acostumbrándonos a estas cosas. desde hace tiempo la sociedad viene reclamando el madio natural como lugar de esparcimiento. Hasta hace poco el monte era sitio para bandoleros, pastores y cazadores, pero este modelo está caduco, nos guste o no.
Hace años me comentaba un gestor público que en los terrenos que gestionaba las cacerías se celebraban entresemana. ante mi sorpresa de desagrado me comentó que la razón no era otra que la condición de parque natural de amplias zonas antes dedicadas a la caza y que hoy tenían demanda de otras actividades de ocio. Es lo que en economía se conoce como coste de oportunidad. Pues bien, me temo que la caza tiene un coste de oportunidad que puede a lo peor ser inferior a las inicitivas turísticas. De ahí que sea importante la ordenación del recurso y los calendarios de uso de unos y otros so pena de incurrir en una nueva confrontación.
En un vieje reciente a los Montes de Toledo "el tema" era como estaba amenazando a los habitantes de la esa región los cambios que un gran propietario estaba haciendo en sus fincas ya que dificultaba disfrutar de la berrea. Cabe destacar que no eran urbanitas revenidos los protestantes sino rudos habitantes de las breñas circundantes a las fincas. El cambio operado era un reforestación con vegetación autóctona en la raña que separaba la solana de la umbría que es atravesada por una cañada.
Así son las cosas nos guste o no. La gente no se conforma con ir a Cabárceno, quiere oir la berrea, el aullido del lobo o lo que sea. Que eso deba ser gratis es otra cosa...
Saludos

