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Corzos con reloj y calendario

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(@santiago-segovia-perez)
Reputable Member
Registrado: hace 7 años
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Hace años tenía un coto en Segovia, que poseía una zona de vega al lado de un río. En esa vega existía una ermita a cuya pradera acudían los sábados y domingos algunas familias a pasar el día en el campo. No es que fueran muchas, pero en temporada de primavera o verano era normal ver dos o tres vehículos, que habiendo descargado su vocinglera carga, se pasaba el día con el balón, la tortilla, etc.
Por más que visité el lugar haciendo esperas a los corzos muy anticipadas a la llegada de estos visitantes, porque el paraje evidenciaba una buena calidad para ser querencioso, y las marcas lo delataban, durante mucho tiempo no pude hacer nada.
Sin embargo, el comentario de un lugareño me dejó mosqueado, porque me refirió que un macho bandera tenía asentados sus reales en el lugar, por lo que insistí días y días en intentarlo infructuosamente. Evidentemente yo estaba en el lugar al amanecer, de manera que el bicho y yo nos podíamos haber encontrado mucho antes de que a media mañana acudieran los domingueros, pero no había manera.
En esas estábamos cuando un día me visitó Rafa Centenera y le conté lo que me pasaba. Con la mayor normalidad del mundo me refirió que la cosa estaba clara: los bichos sabían cuando era sábado y domingo, y esos días no pisaban por allí.
Como consecuencia lógica, todo mi empeño fué puesto en lograr escaparme algún día entre semana para comprobar lo acertado de las aseveraciones del bueno de Rafa. Pues eran ciertas, y el ejemplar cumplió tranquilamente lo que se esperaba de él.
Simultáneamente a este coto nos quedamos con otro zaragozano lejos de allí. El primer año pensé en cumplir los cupos del coto segoviano primero, dejando para después los del nuevo coto. Era el primer año que ese coto y los vecinos tenían cupo de corzos en la zona. Allí nos presentamos un día a mediados de julio, y después de visitar otras zonas, nos dirigimos ya bien entrada la mañana y pegando fuerte el sol, a una zona de cultivos (el coto tan sólo cuenta con 250 o 300 ha. de cultivos entre los varios miles que tiene) lindera con el coto vecino, nos asomamos a un cerrete medianero que es un buen mirador, y el espectáculo era impresionante. Los rastrojos de trigo recién cosechados estaban plagados de bichos. Dos aquí, uno allá, tres más allá, uno aquí debajo.......
Allí nos lanzamos y en pocos minutos tenía mi bicho. El que mejor me pareció.
Hoy día nos presentamos en el mismo cerrete mirador en el mes de abril a las 6,45 hs. de la mañana, y vemos algo que me recuerda a esos días, pero con bastante menos bichos a la vista. Pero es curioso, a las 7,15 hs. exactamente, parece como que tocase una campana y todos sin excepcíón, y estén donde estén, cogen un galopillo corto y decidido y se internan en el monte, dejando aquello más pelado que la cuenta corriente de un parado. Los más curiosos son dos que se tienen que alejar del monte unos 500 o 600 m. hasta la siembra más cercana, atravesando un barbecho, y esos son los campeones de la puntualidad y los más veloces. La primera vez que los ví pensé que venían espantados, pero en sucesivos días he comprobado que simplemente ese galope frenético es su ritmo normal de vuelta a casa.
¿Causas de este comportamiento, habida cuenta de que no se les da caña por nosotros como para ello? Muy fácil, los desaprensivos del pueblo vecino, aquellos que campan a sus anchas por donde les da la gana, que una vez estuvieron a punto de arrearle un tiro a un amigo por intentar matar un venado, los mismos que al final nos han obligado a tener que contratar un guarda, porque la situación era insostenible. Estos individuos cazan cuando les da la gana y donde les da la gana sin restricciones y a nuestros corzos los tienen fritos a diario.
Conclusión: Cuando por una causa u otra existe una perturbación que se repite periodicamente y con una cadencia fija, los corzos se van a la relojería y se compran un reloj para actuar con un horario de puntualidad británica, y por si fuera poco se compran también un calendario para saber en que día viven, por lo que les pueda pasar. También saben que a partir de cierta hora lo mejor es quedarse en el monte, que es lo más prudente.



   
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(@Javier Sanz )
Noble Member
Registrado: hace 7 años
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Pues mia tú, que pue ser...mmmm.... El problema es saber con qué hora se mueven los corzos, con la de NY, la de Pekín o la de Madrid, porque llevo cuatro salidas y, aparte de mucho rastro, no he sido capaz de ver pelo.
¿Dónde dices que compran los relojes?
Un saludo



   
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(@santiago-segovia-perez)
Reputable Member
Registrado: hace 7 años
Respuestas: 419
 

El problema que tengo es que necesito un mínimo de luz para poder saber a esas horas si lo que veo es un corzo o un búfalo cafre, con lo que lo más normal es que antes de que pueda saber qué hay ante mis ojos, para decidirme a hacer la entrada, ya han tomado las de Villadiego.
El otro día sin ir más lejos me pasó. Tenía tres enfrente como a unos 500 m. pero no sabía si eran machos, hembras, corcitos o corcitas, y tratando de exprimirme los ojos para dilucidar que hacer, les veo que se dan la vuelta y cogen su galopito hacia el monte y yo me quedo con tres palmos de narices. Los relojes por aquí creo que los compran en Calatayud, en una relojería que les hacen descuento a los martirizados por los indeseables del pueblo vecino. El calendario se lo dan de regalo promocional.



   
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(@Fernando Sanz Pérez)
Estimable Member
Registrado: hace 7 años
Respuestas: 205
 

Pues decirte Santiago que yo era uno de esos domingueros que pasaban muchos buenos ratos en las orillas del Riaza con la tortilla, el balon, la familiua, los amigos y unos cuantos años menos. Me movia por la zona del Casuar, pero tambien a veces entrabamos por pie de presa y bajabamos por todo el cañon del rio hasta la zona del encinar y la hermita. Alli empece a tentar a las bogas con las moscas y a algunas truchas que por entonces las habia y se podian pescar. ¡ Cuantos buenos recuerdos !. Estas salidas y otras muchas, me fueron metiendo dentro el veneno del campo, la caza, la naturaleza y demas vicios que ahora tengo. Por entonces yo veia los corzos con otros ojos, ya que la fiebre no se habia apoderado de mi. Preciosa zona.



   
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