Despues de un año por estos foros o por ahí, he sacado varias conclusiones, que inevitablemente, unas me gustan más que otras, amén de lo que estoy aprendiendo de todos vosotros, pero con mucho penar mis ideales se han ido a tomas por el saco, entre intervención e intervención, digo esto porque las conclusiones son las siguientes ( equivocadas o no):
No hablar, ni tan si quiera con tú mejor amigo de lo que has visto.
No decir la verdad ni al cura al casarte.
No llevar a nadie contigo, todos son enemigos.
No dejar que nadie influya en tú camino.
No comprar precintos a extraños.
No perdonar la vida si es un buen corzo( quizás no lo veas más)
No ir cuando van los demás.
y con esto la verdad es que no me siento nada orgulloso de ser cazador, es más me repugna y me asusta que al final van a tener razón los no cazadores en que somos un desastre.
Espero no cambiar demasiado.
Txema García.
Compañero en S.Huberto, Esa es la triste conclusión, que tarde o temprano, nos embarga a los que llevamos el estigma de Diana. El egoismo aflora muy a menudo entre la mayoría de los discípulos de S. Huberto y hay que peinar muchas canas para ser ecuánime y menos apasionado. Yo siempre he disfrutado enseñando a neófitos de la caza pues nunca me he dejado dominar por el trofeismo, pero he de reconocer que en ciertas circunstancias me ha remordido el gusanillo de la envidia. Si esto no se domina pasa lo que pasa y se acaban con las buenas relaciones.
Creo que las actitudes en la caza, son un reflejo de lo que uno es en la vida en general. El "yo primero" lo vemos todos los días y duele muy mucho que te pisen el terreno al cual han accedido por tus "confesiones". A mi me ha pasado cazando perdices, acuáticas y en su día avutardas. Llegar al cazadero y verlo ocupado por mi más íntimo compañero en compañía de otros... después de comentarme que no podía ir de caza por tener otros compromisos.
Todo esto lo olvido si tengo ante mí a un futuro cazador y deseo que su éxito le sirva como acicate para continuar con esta pasión.
Saludos.
P.D. No creas, que también a los ecologetas les pasa lo mismo...
Jobi , tienes más razón que un Santo, así es ni más ni menos el tema.
Una persona no puede disfrutar plenamente de su aficción, si no
se despoja de la competividad, y del yo primero.
Esto me lo trató inculcar mi padre y abuelo con su ejemplo, y años más tarde
lo comprendí. Espero que no sea tarde para muchos.
Un saludo
¡Ojo! que los santos también se equivocan.
Saludos.
Es verdad, ahí tienes a San Pablo , que iba carrileando a caballo, y se cayó.
Seguro que andaba tras de algún corzo.

