Aprovechando mi semana de vacaciones a finales de Julio, acepté la invitación de un amigo y socio de la ACE de compartir una jornada campera tras los corzos.
La cosa pintaba bien, 26 de Julio, con celo por la zona y en buena compañía, todos los ingredientes para pasar una buena tarde.
Tras la hora escasa de viaje llegué a la casa donde me estaban esperando y tras comprobar los nervios e impaciencia de mi amigo por salir al campo (hacia pocas horas que había llegado y nos había ni deshecho las maletas) nos fuimos al campo temprano, con intención de mostrarme el coto y luego cazar.
El coto es un sistema agroforestal con un mosaico agrícola (trigo, cebada, girasol, veza,...) zonas de matorral bajo (aliagas, tomillos, lavandas,... ), vegetación de ribera y monte de encinas, sabinas y quejigos. Resumiendo un paraíso de "ecotonos" para el corzo.

Tras un pequeño recorrido en coche nos asomamos a un cortado desde donde dominamos un fondo de valle dominado por cultivos. Desde allí localizamos varias hembras que se movían a pesar de ser tan temprano.


De repente mi amigo ve una pequeña carrera de una corza que sale del trigo, al indicármelo miro y veo que tras la hembra va un macho y se tumban en la encina que se encuentra detrás de las 2 sabinas.


Los movimientos a seguir eran sencillos, él iba al coche a por las herramientas de caza (por si acaso) y yo me quedaba controlando los corzos mientras me iba aproximando a la encina.
La entrada fue fácil, a pesar de tener mal el aire, podíamos ir tapados por el cortado hasta una encina situada unos 100 metros a la izquierda.
En unos 5 minutos nos encontrábamos en la encina, a 112 metros, observando al macho situado en el borde de la misma. Yo pude verlo de frente y me pareció un corzo alto y con buenas luchaderas, aunque no lo podía valorar muy bien....
Un exceso de confianza, lo temprano de la hora, el primer día de caza unos días de vacaciones,... un conjunto de factores que nos hicieron cometer demasiados errores fue lo que hizo que se percataran de nuestra presencia y salieran por detrás de la encina.



La valoración del trofeo fue confusa, el factor principal de no gastar el precinto en las primeras horas de unos días de caza pesó demasiado y el presuponer que no sería un trofeo importante hizo declinar al cazador de apretar el gatillo. Ahora con el paso del tiempo y con las fotos en el ordenador las cosas se ven de otra forma...
Tras la espantada de la pareja decidimos seguir el paseo por el coto y cambiar la zona de caza, buscaríamos a un viejo conocido por si andaba ligando por allí.
Al poco de llegar a la zona y empezar a mirar observamos una pareja correteando.


La hembra se escondió rápido en los girasoles, mientras desde el exterior la controlaba el macho que nos brindó mil y una oportunidades para valorarlo.


A pesar de ser un corzo bonito y bien formado, tras conocer de la existencia del anterior ejemplar tampoco decidimos tirarlo.
La caza continuó con un rececho lento dominando las zonas de cultivo donde pudimos ver alguna que otra hembra más.


El tiempo fue pasando lentamente y el sol comenzó a esconderse.


Aún al retirarnos a casa pudimos ver a otra pareja de corzos donde el macho descansaba tumbado junto a su hembra hasta que ésta decidió emprender la huida, momento en el que éste empezó a recortarla en la carrera como los malos galgos.
A pesar de no matar nada, cazamos mucho y disfrutamos de una gran tarde en el campo, en un marco incomparable, con una gran actividad de corzos y en una gran compañía.

Saludos,
Zalo Varas
Precioso reportaje Zalo, debisteis de gozar de lo lindo... gracias porcompartirlo y por amenizarnos el agosto a los que estamos "de guardia".
Un saludo,
Adolfo
Me encanta el ultimo contraluz.Que diferencia tan grande hay con el verde del Norte en el paisaje.
Buen reportaje.
Estimado Gonzalo:
Precioso reportaje, magnificas fotos y muy buenos textos, gracias por compartirlos.
Que disfrutes en tus merecidas vacaciones y aprovecha para sacar otro reportaje del capreolus por tu tierra.
Por cierto, que buena "pinta" de "cazador de corzos " tiene el chico de la ultima fotografia.
Abrazos
Zalo, muchas gracias por esas preciosas fotos y esa crónica!!
aprovecha el fresquito de tu tierra por las noches, que por aquí abajo...
un abrazo
Ezcelente reportaje Zalo ¡¡
Disfruta de las vacaciones, ya hay quién ha vuelto ...
Abrazos
Magnífico Gonzalo, muchas gracias por subirlo.
Saludos,
Jaime

