En varias ocasiones, antes de iniciarse la temporada de caza, hice algunas fotos a un corzo, muy fijo en su localización y careo. El animal no tenía un trofeo llamativo, pero ya en la primera foto que le tomé, todavía con correal, me llamó la atención el gesto con el que aparecía en la foto. ¿Estaba quizás masticando?

Una vez el animal descorreó, lo vi bastantes veces, casi diría que cada vez que fui a buscarlo. Con el catalejo a tope de aumentos confirmé pronto que la cara del animal tenía algo extraño. En una de esas ocasiones, que comía a plena luz, logré arrastarme hasta llegarle muy cerca y le tomé una serie de fotos que, para las limitaciones de mi cámara de bolsillo, considero bastante exhibibles. Lo más interesante, sin embargo, fue que, al verlas en el ordenador, me di cuenta de que efectivamente, el corzo debía tener alguna malformación o fractura mal soldada en la mandíbula. Por su aspecto, apodamos al animal "el corzo piquituerto”.



Su caza, como era un corzo muy localizado y poco retador para alguien con cierta trayectoria corcera, se la adjudiqué a uno de mis hijos, para que se estrenara así con los Capreolus. El rececho fue bonito y el tiro certero. Sinceramente, me conformaría con que él hubiera disfrutado como cazador la mitad de lo que yo lo hice como padre.
Lo más interesante, sin embargo, vino cuando tuvimos el animal en la mano. Todo lo que el catalejo y las fotos habían sugerido se confirmó en un examen post-mortem. Como se puede ver en las fotos del cráneo ya limpio, no sólo presenta éste una curiosa desviación de toda la zona nasal respecto del eje central, sino que también la mandíbula tiene dos ramas desiguales (una francamente más corta), que la desvía aún más hacia su derecha, por lo que la mordida queda fuera de la mandíbula superior, tal y como se aprecia en la última foto. Eso ha causado un desgaste irregular en algunos molares y en los incisivos. Otro punto llamativo es el agujero que el animal presenta en el hueso nasal derecho, cerca de su inserción en el frontal.
Tened en cuenta que todas las fotos están tomadas cogiendo el eje de simetría. Las líneas de las maderas de detrás ayudan a darse cuenta del alcance de la desviación.



Agradeceré mucho, por supuesto, a los veterinarios y expertos que se asoman más o menos en silencio a este foro, sus comentarios y diagnóstico. Un cordial saludo a todos:
Pablo Ortega.
Este es un caso singular, en el que encontramos una mandíbula asimétrica con predominio de crecimiento de una de las hemimandibulas esto provoca una desviación de la mandíbula hacia el lado más corto y el punto interincisivo esta desviado hacia este lado, pero centrado respecto al cuerpo mandibular. Esto es consecuencia de una anomalía congénita en el desarrollo mandibular que crea asimetría facial.
Un saludo
Pepe Rada
Independiente de la peculiaridad del "morro torcido" me parece un corzo muy bonito. Enhorabuena a tu hijo y y ti también.
Un saludo
Muchas gracias, Alfonso, por tu enhorabuena.
Pepe, no sé si te has fijado que la anormalidad no afecta sólo a la mandíbula inferior. El morro del animal también presenta una clara desviación hacia la derecha, desde la linea que une ambos ojos. La foto que te mando a continuación está hecha justo de frente, y en ella se aprecia bien lo que digo.

Un cordial saludo:
Pablo Ortega.
Pepe, en veterinaria a esto le llamamos Campilognatia. En el corzo es moderadamente frecuente. En los camélidos está muy bien descrito, en especial en los sudamericanos. Su origen se desconoce y probablemente es congénito.
Respecto a la lesión que aparece en los nasales puede ser un defecto en la sínfisis de ambos huesos. Para saber si el origen era traumático hab`ria que haber examinado el tejido antes de su cocción.
Saludos
Estupendo documento Pablo, como siempre.
Yo también tengo un par de corzos "con la nariz torcida" aunque apenas se aprecia a simple vista.
Gerardo, si la lesión en los nasales huviese tenido un origen traumático ¿Podría ser que fuese el origen de semejante deformidad?
Un abrazo.
Desde luego no afectaría al maxilar inferior.
Saludos
Gracias por el documento Pablo y enhorabuena por el rececho fotográfico, las fotografías donde aparece descorreado me parecen fabulosas todas ellas, felicidades por las mismas.
Enhorabuena también a tu hijo por el rececho y el certrero disparo, y a ti también por la parte que te corresponde que no es poca, ahora tan sólo hace falta que "rumie en silencio su primera experiencia, y que sin apenas darse cuenta, haya sido cazado por la caza" tal y como nos lo describe Miguel Delibes en su obra "Dos días de caza".
Un cordial saludo.

