Primeramente dar de nuevo a todos las gracias por vuestras consideraciones. Dicho esto, empiezo por colgar una fotografía de la mandíbula del susodicho corzo, tal y como me pidió Gerardo.

Hasta ahi todo bien, sino fuese porque la fotografía me la acaba de envíar el taxidermista acompañada del siguiente texto...
"Hola Oscar, si todo va como espero nos veremos esta tarde-noche, te llevo la mandíbula de tu gran corzo para que la veas en directo, es curioso, pero a juzgar por el desgaste no es un corzo viejo, no mas de cuatro años,( casi me atrevería a decir que tres) en cambio el cráneo si tiene aspecto de mas edad, pivotes gordos, nasal ancho, rosetas caídas..., y sobre todo algo muy significativo que vemos los taxidermistas, necesitó mas tiempo de cocción para separar la carne, algo típico de corzos viejos.
Te mando foto de la mandíbula para que juzgues tu mismo.
Un abrazo."
A mi me da que aunque el desgaste dentario diga otra cosa, el corzo tenía más de esos cuatro años que le pronostica mi amigo.
Mi pregunta es... ¿A que puede ser debida la falta de sincronización -por asi decirlo- entre signos que evidencian más edad en el animal como las rosetas caidas, los pivotes gordos o el ancho del hueso nasal, con otro que evidencia menos edad, tal como el desgaste dentario?.
Gracias antcipadas.
Un cordial saludo para todos.
ÓSCAR GARRIGA
Aupa Oscar:
Sobre tu pregunta que contesten los que más saben, que no es mi caso, pero si decirte que me encanta el corzo, ademas de los de verdad con 6 puntas, como me gustan a mi, sin rarezas.
Un saludo.
Patxi Arizmendi
Pues creo que son 4 justos y cabales. Estaba en su apogeo.
Saludos
Querido Oscar, Vaya Ejemplarrrrrr. De donde es eso Dios Mio, de Ourense tengo entendido, vaya aparatooooo!!!!!.
Yo llevo cazando varios años el corzo en Galicia, concretamente en Lugo y tengo varios ejemplares bonitos, pero ni punto de comparación con este. Son así en tu zona o es un caso aislado. Me encantaria que nos contases el lance y disfrutemos todos.
Mi mas sincera Enhorabuena
Saludos
Para adjuntar a lo que ya han dicho varios amigos... Mi Enhorabuena!
Allá del magnifico trofeo se podrá adjuntar la magnifica sonrisa de Óscar que conlleva muchos pensamientos y observaciones a los que saben como "sabe" obtener un trofeo así en aquellos lugares... Sonrisa que también deberá ser colgada!...
Un abrazo a todos,
Y que sigan Cazando bien!
Luis
Para adjuntar a lo que ya han dicho varios amigos... Mi Enhorabuena!
Allá del magnifico trofeo se podrá adjuntar la magnifica sonrisa de Óscar que conlleva muchos pensamientos y observaciones a los que saben como "sabe" obtener un trofeo así en aquellos lugares... Sonrisa que también deberá ser colgada!...
Un abrazo a todos,
Y que sigan Cazando bien!
Luis
Gracias a todos de nuevo.
Pues vamos alla con el lance Joaquin, pero antes decirte que lamentablemente por aqui los corzos no son así por costumbre, más bien como tu dices, un caso aislado. Digamos que cada vez hay corzos más decentes, dependiendo de la zona de Galicia que hablemos, pero son muy pocos los ejemplares que se abaten al final de la temporada de esa calidad, (referiéndonos al trofeo) aunque creo y esta es una opinión muy subjetiva, que poco a poco van ir apareciendo con más frecuencia.
El corzo era un viejo conocido, por lo que en la veda le dediqué unos cuantos amaneceres y aterdeceres consiguiendo verlo unicamente en dos ocasiones, la última el 11 de marzo. Por intuiciones a veces equivocadas o corazonadas y viendo los lugares en los que se movía, me imaginé su supuesto territorio, que al final no resulto ser tal y que me tuvo pues casí dos meses trás él hasta volver a verlo. Intenté fijarlo más claramente en la veda pero no volví a verlo y llegada la temporada una semana tras otra le dediqué buena parte de las salidas, con anécdotas curiosas incluidas, tal como el puesto de espera que hice con un viejo somier abandonado y ramas de eucalipto cruzadas entre sus barrotes, que le daban al artilugio una apariencia de lo más pintoresca ...(jajaja).
Una semana tras otra, el resultado siempre era el mismo, "se lo habia tragado la tierra", en esos momentos se te pasa todo por la cabeza, lo ha matado un furtivo, lo ha atropellado un coche, se ha muerto por cualquier razón...
Sin embargo en una de estas salidas de esa zona y ya de regreso a casa, la fortuna se puso de mi parte y conseguí verlo en otra zona que descartaba como dentro de su territorio, ya que estaba separada de la zona de los avistamientos de la veda por una carretera y a mi se me había metido en la cabeza que aquellas latitudes no debía pisarlas.
En ese preciso momento supe que mis posibilidades de éxito aumentaban de manera considerable ya que se trataba de una zona con muchísimos más espacios abiertos y por extensión con mayores posibilidades de verlo. Era el viernes 30 de abril y ese fin de semana cazaba en otro Tecor, asi que tocaba intentarlo a partir del lunes siguiente, 3 de Mayo.
Los primeros días de la semana transcurrieron sin pena ni gloria, pero el Jueves 6 a las 21:35, el corzo irrumpe de nuevo en el escenario elegido. La espera la había predispuesto desde bastante lejos, ya que el único careo del animal sólo podía producirse saliendo de un enorme robledal, de sur a norte.
Decido aproximarme todo lo que las circunstancias me permiten y contando que desde mi posición que es más alta, el aire que no está muy por la labor de ser mi cómplice, no me delate.
Sin embargo y cuando ya estaba a pocos metros del lugar elegido desde donde tirarlo, un mal movimiento en mi avance, genera un pequeñísimo ruido que pone al corzo en alerta.
El corzo levanta la cabeza del pasto y se queda mirándome fijamente, sé que no está el momento para dudas ni dilaciones, hay que tirar ¡¡ya!!.
Suena el disparo y veo como el corzo sale a trompicones, claramente pegado, sin embargo salta el muro del prado en que se encontraba para otro prado y desde ahi regresa al robledal. El mundo se te viene encima y maldices una y otra vez el momento, al tiempo que el orgullo personal te interroga preguntándote que has hecho mal.
No queda otra más que tirar de experiencias pasadas, alguna muy reciente, y poco a poco te vas autoconvenciendo de que lo mejor es tranquilizarse y darle tiempo a que se acueste y ver si se enfría. Aprovecho el momento para pedirle a mi acompañante Ángel García, que se acerque a buscar uno de mis teckels mientras le damos tiempo. Esa media hora se me hace eterna, al tiempo que la noche se nos echa encima.
Ponemos el perro en el lugar del disparo, inicialmente quiere coger el rastro al revés pero lo corregimos y pronto apaña el rastro bueno. No hay ni gota de sangre...¡¡buff!!... sin embargo al salir del segundo prado ya entrando en el robledal, los goterones son evidentes, una sonrisa se me dibuja en el alma. A los 80 metros de entrar en el robledal y sin ver practicamente nada por la osuridad ya reinante, sentimos como del otro lado de la traílla hay tirones, "Ketchup" había bloqueado al corzo todavía vivo, que se había acostado para nunca más levantarse.
El disparo le había entrado por la parte delantera de la paletilla saliéndole por la trasera de la misma paletilla, sin afectar a órganos vitales. A partir de ahi pues ya os lo podeís imaginar, risas, abrazos, felicitaciones, más risas ... fin de día con cena para celebrarlo con un excelente pulpo a la gallega y un churrasquito que nos supo a gloria, y es que sabíamos que era bueno, pero el grosor que llevaba metido entre la orejas no nos lo imaginábamos tan escándaloso para estas latitudes.
Un cordial saludo para todos.
ÓSCAR GARRIGA
Enhorabuena Oscar, por el corzo, pero sobre todo por la persistencia! Estos se disfrutan doblemente!!
Un saludo
Por lo que he sabido gracias a los comentarios de Oscar Garriga, el estupendo corzo cazado en el Tecor Sierra Martiña por el propio Garriga da en la báscula 518 gramos, según la fórmula “Ortega” 518 x 0,25 = 129,5, aunque con mis corzos, gallegos por cierto, esta fórmula siempre se queda un poco corta y los que tengo homologados andan un par de puntos por debajo del resultado aritmético.
Yo a ojímetro había dicho 131/132…..crack que es uno.
De todos modos y aunque se quede a las puertas del Oro, un señor corzo para Galicia, Orense y ....Garriga.
Saludos.
Tenga los puntos que tenga enhorabuena de nuevo.
El problema de los corzos gallegos no es el peso del cráneo yo creo que más bien va en función de la longitud de la cuerna, aquí como bien es sabido corzos gordos, largos y homogéneos los justos así que no es extraño que los que no están (o estamos) acostumbrados a ver corzos grandes, pero grandes de verdad, nos pongamos a hablar de puntos antes de que el animal haya superado las preceptivas evaluaciones, para mí esa es la excelente labor que hace la junta y por experiencia siempre hay que ser prudente antes de otorgar cualquier tipo de puntuación en cualquier especie, el oro se debe vender caro y elevar el listón me parece un acierto, yo creo que en verde solamente se debería decir que tal corzo es homologable y tal no, ahí sí que funciona el ojímetro.
Las normas son para todos Oscar, como bien dices hay que acatarlas si uno quiere homologar por el CIC hay que ceñirse a ellas, lo injusto sería que en la junta aplicasen otro tipo de criterios cosa que conociendo a alguno de sus miembros me parece imposible.
Fíjate que si nos ceñimos a la normativa ese corzo es Oro por los pelos, porque no debería tener más de 130 puntos, de lo contrario al haberlo cazado el día 6 de Mayo, como has comentado, su medición y posterior homologación nunca podría haberse efectuado antes del 6 de Agosto pues la norma impone la obligación de medir todo corzo que supere los 130 puntos tres meses después de ser abatido.
El caso de los cráneos es significativo, ayer me traían siete corzos que se me habían quedado olvidados en la taxidermia desde la temporada 2008, dejado que es uno, yo sabía que entre ellos debería haber un plata cazado en la montaña lucense pues bien cuando los sacamos de la caja me encuentro con un corzaco de 132 y pico puntos con una nota en la que me comentaban que el corzo había dado mucho volumen en comparación con su peso (512 gramos).
La sorpresa vino después con un corzo cazado en Vilachá con una envergadura que roza la penalización, es increíble ver su cráneo pues sin duda es el corzo más pequeño (de testa) que he cazado en mi vida, a vuelta de vacaciones pondré las fotos comparando uno con otro, si bien la diferencia de cuerna es significativa no lo es tanto comparando las dos calaveras, el pequeño es la mitad de lo que tiene un corzo normal.
Me llevaré ambos trofeos a mi retiro estival en Asturias y como estaré cerca del Presi comentaremos la jugada.
Ahora a aprovechar el celo que de momento por aquí brilla….pero por su ausencia.
Un Saludo.
Estimado Oscar:
Lo de la puntuación es lo de menos, haz conseguido un corzo espectacular, lo has disfrutado, le has ganado la partida y ya forma parte de tu colección y un poco de tu vida personal, que mas quieres!!!
A ver para cuando nos muestras algunas fotos mas, que sé, que ultimamente estas pateando el monte bastante, animo y aprovecha que ya queda poco.
Por cierto, te he mandado varios correos a tu email privado, no se si te han llegado pues no me has contestado.
Abrazos
Enhorabuena por el magnifico corzo, respecto a la edad pues si Gerardo dice que son cuatro abriles pues esos serán sin duda, pero a mi la edad me importa menos que la calidad del trofeo y este tiene tela marinera de calidad y belleza, con respecto a lo que dice el taxidermista, que sin duda tiene sus razones para decirlo, debemos de recordar que cada individuo es él y sus circunstancias, sea corzo o sea presidente de CCAA, y esas circunstancias son decisivas para cada individuo y le hacen diferente al resto.
Cordialmente, Julián Coca
Estimado Joaquin, perdona por la ausencia de contestaciones pero lamentablemente las causas van asociadas a que no es cierto que esté yendo mucho al monte ultimamente, al revés, desde la primera semana de Junio no he vuelto a salir a cazar, si a otras cosas, pero esa es otra historia. Entre la alergia al polén y una inesperada carga laboral que se las trae, para mi ya han puesto punto final a la presente temporada.
Antonio, el corzo lo homologaron un poco antes de los tres meses porque al parecer se estabilizó el peso en 518 gramos y no tenia sentido seguir esperando a que secase más de lo que ya estaba y más coincidiendo con la época de calor que nos atiza de lo lindo. Por otra parte y aunque no pueda ir a rcechar estos últimos días, tomo nota de tu apunte sobre la ausencia de celo a estas alturas de la temporada, uno que es un poco maniático a la hora de anotar "cosillas" en su particular cuaderno de campo.
Suerte a todos estos últimos dias, que como se suele decir "hasta el rabo todo es toro".
Un cordial saludo para todos.
ÓSCAR GARRIGA
Recientemente se ha publicado la propuesta de Jean-Jacques Beaubois, Gérard Dupuy y Jean-Claude Serre titulada "À propor des bois de chevreuils et la cotation des trophées"- Les Cahiers Cynégétiques du naturaliste 2010.nº3, editado por Montbel.
Se trata de un trabajo, a mi juicio con una necesidad de mejorar la forma pero con una enorme justificación matemática, que pone en tela de juicio el actual método de baremación CIC de los trofeos de corzo. Esta propuesta es continuación de una más antigua realizada por Kenneth Whitehead (1994) y André‐,Jacques Hettier de Boislambert (2007) y que ha sido revisada y apoyada dentro del propio CIC por el profesor Gerhard R. Damm quien hace pocos meses nos hacía llegar un interesante y sigestivo documento de trabajo.
Todo ello se debe a que la valoración del peso en la puntuación CIC supone el 36% del valor final pero el peso imprime un sesgo potencial del 50% sobre la puntuación final.
Se ha comprobado que la densidad de la cuerna sin el cráneo evoluciona con la edad produciéndose un descenso de la misma, con lo cual a igual volume y peso del cráneo se beneficia la muerte de los corzos más jóvenes. Esto no parece muy lógico si lo que busca el CIC es la buena gestión y conservación del recurso.
Por otra parte se ha comprobado que el peso beneficia, y mucho, a los que envían a homologar sus trofeos con el cráneo completo y perjudica a los que los sierran, ya que el descuento de 90 gr dista mucho de ser justo -a pesar de haber leído recientemente en un libro lo contrario-. En trabajos realizados con seriedad, sobre una muestra de trofeos de todas las edades se han encontrado diferencias en peso de más de 50 gr entre cráneos (y no se medían trofeos de más de 500 gr ya que en estos el peso de los pivotes, la zona más densa de todo el cráneo, con seguridad desviaraía aún más el sesgo en favor de ellos).
La propuesta francesa es simplificar el peso y en lugar de utilizar el peso total en báscula utilizar el denominado Peso estándar (Volumen x densidad media).
Los trabajos sobre densidad han encontrado que hay variación de entre 1,3 a 1,9, en función de la edad, siendo más densos los jóvenes y menos los viejos. El valor promedio de la muestra es 1,7, la moda 1,69, con lo que el error de otorgar un valor de 1,7 a todos los corzos balancea el sesgo de modo que mejora algo a los más viejos y penaliza algo a los más jóvenes, algo que a mi juicio tiene sentido.
La propuesta del Prof Damm es más compleja pero más justa, ya que propone simplemente eliminar el peso de la fórmula y utilizar la edad.
La importancia otorgada al peso viene dada por una forma de ver la cultura del trofeo en el antiguo Imperio Austrohúngaro donde se valoraban y se pagaban los trofeos al peso. Curiosamente durante los S XVII al XIX hubo un original comercio de cráneos de cérvidos desde Asia hacia esta región centroeuropea en el que se cotizaban simplemente por su peso. Con ello, a lo largo de los siglos, el peso ha sido el testigo de la cotización o de la destreza de los cazadores en ese área y posterioremente pasó a ser una medida fiscal más. Curiosamente en España nunca fue así, y cuando empezó la preocupación por ello se utilizó una preocupación mucho más nuestra: la longitud y el grosor.
Pues bien, a la vista de la información disponible la longitud y el grosor resultan variables muy relacionadas con la edad, y por ende con la gestión y más consonantes con una visión moderna de la caza y la conservación, en tanto que el peso depende más de factores genéticos y otros de difícil manejo y tiene un origen más cultural.
Por estos motivos en el seno del CIC hay un movimiento revisionista avalado por franceses, ingleses y algunos españoles entre los que me encuentro, que plantea la necesidad de buscar un cambio en el método de valoración de los trofeos de corzo.
Saludos
Queridos Antonio y Óscar:
Como en vuestros posts hacéis mención a la fómula aproximativa que yo expongo en mi libro "Cosas de Corzo", quiero aclararos un extremo. Copio para ello lo que textualmente pone en la nota al pie de página que aparece en la segunda edición del libro, ya que en ella se ha procurado aclarar todo lo posible lo relativo a esta fórmula, que había causado cierta polémica. Dice la nota:
"Esta fórmula permite, mediante la sencilla operación de dividir por cuatro el peso bruto del cráneo (sin deducirle 90 grs.), obtener una aproximación bastante útil a la puntuación final de la homologación de un trofeo de tipo standard. Una vez obtenido, de esta manera, el resultado base de la homologación, la práctica permite ajustar a simple vista al alza o a la baja el resultado, añadiendo o restando algunos puntos en función de la desviación de cada trofeo respecto de lo que como belleza media (en rosetas, perlado, color, etc.) puede entenderse"
Pues bien, en el caso de este trofeo gallego, si bien perlado, color, etc. parecen bastante coherentes con una puntuación standard, no ocurre lo mismo con las rosetas, que merecerían sin ninguna duda una puntuación de 4 (sobre los 2 puntos que sería lo standard). Por ello, al aplicar a este corzo la fórmula que yo propongo, el resultado de 129,5 puntos obtenido al dividir su peso por cuatro habría que mayorarlo sumándole 2 puntos. Así se obtendría una puntuación final de 131,5 puntos, lo cual creo que se aproxima mucho (y más para una fórmula que no pretende ser exacta ni sustituir a la homologación oficial, sino sólo constituir una referencia) a la homologación final.
Chaín: desde mañana estaré instalado en asturias, muy cerca de tu retiro veraniego, así que a ver si, como todos los veranos, echamos unas cañas a los sargos con los chavales y, entre tanto, hablamos de nuestras cosas.
Un abrazo:
Pablo Ortega.

