Añadiendo algo más a las palabras de Gerardo tengo que decir que de las consideraciones básicas a cualquier sistema de homologación, una habría de ser su apreciación en el campo en la acción de caza. Es decir, el cazador al juzgar el ejemplar antes de proceder al disparo debería ser capaz de poder evaluar, aunque fuese de forma aproximada, todos aquellos parámetros del trofeo que fuesen de importancia y actuar en consecuencia.
Desde mi miope perspectiva puedo asegurar que existen aspectos de los trofeos de los corzos, como sus rosetas o el perlado, que hasta que no poseo el animal entre mis manos me son de impracticable juicio, a no ser que nos encontremos a muy reducida distancia, cosa que es irrealizable en la gran mayoría de las ocasiones.
Si esto es así con aspectos que están a la vista, no digo nada del peso o la densidad del trofeo. Eso no la valoramos hasta que el corzo ha pasado varios días en casa del taxidermista, por lo tanto aquí tenemos una razón más para evitar la inclusión del peso entre los parámetros de la homologación.
Pues nada Oscar, lo dicho, enhorabuena de nuevo.
He entrado hoy desde casa porque en breve salgo en pos de la familia que ya está de veraneo en las Asturias, el jueves comenzamos a ver carreras así que anota la fecha, el viernes me la jugó un corzaco muy encelado, mejor dicho nos la jugó el aire porque estaba a quince metros distancia a la que me considero infalible (si fuese el doble ya no diría tanto) a este corzo creo que lo tuvo a tiro tu amigo Carlos Ruiz y a juzgar por lo visto se trataba de un buen ejemplar.
Para mí, como decía Porky Pig “…esto es to, esto es to, es to estodoooo amigos” tras conseguir esta mañana el corzo que andaba buscando desde el día uno de Abril y al que solo había visto una vez doy por cerrada la temporada, una aciaga temporada en la que creo que la excesiva vegetación ha jugado muy a favor de los “cabirolos” como les llama un buen amigo.
Atrás quedan las navajadas traperas a principio de temporada cuando nos birlaron algún coto, atrás quedan los furtivos que creíamos amigos y hemos pillado de matute en los miserables cotos que nos han dejado, atrás queda la añoranza de los buenos perros de sangre que este año no teníamos y atrás quedan muchas horas de monte, de madrugones, de vela, de paciencia y desanimo, atrás queda en fin una temporada más en la que uno, como siempre que llega Agosto, pierde un poquito más de afición por las miserias de la caza, nada que tenga que ver con los participantes en este post.
Pablo yo estaré por las LLavanas a partir del Lunes, así que nos llamamos y podemos quedar con el Presi para que analicemos un par de cráneos y unas cuantas patas….de centolla.
Un abrazo a todos, feliz verano.

