Antonio, te leo divagar, de aquí para allá y no sé qué quieres decir.
Ya no sé si tienes un cuchillo u otro o todos, con pegatinas o sin ellas, si te parecen buenos unos aceros u otros, si rematas con navaja o con higuela.
Leo que -aunque lo has pedido expresamente- ahora me dices que el afilado no te interesa y ni si quiera has mirado los enlaces.
Ante todos estos vaivenes desconcertantes y desde la más honda admiración hacia tu persona y tus fabulosísimas experiencias, debo confesarte mi incapacidad para comprenderte. Y no sabes cómo lo siento.
Saludos.
Me debo expresar mal.
Me interesa más lo del afilado que lo de pito, a ver si alguien se entera.
Y lo único que quería decir en mi primer post, parece que tampoco se ha entendido, es que no me gustan ni las cachas de “girafa”, ni la funda.
Y repito que todo eso dentro de mi particular opción sobre gustos y colores.
Ah, tampoco me gusta subirme ni a balcones ni a parras.
Saludos.
K
Tienes toda la razón. Sigo la recomendación del Admin.
Saludos.
Hace ya años que la suma de meses y kilos me impide rematar cochinos o venados en montería en un agarre clásico, por lo tanto a mi los cuchillos grandes solo me sirven para hacer el paseíllo y la verdad para eso mi grácil figura es suficiente y por lo tanto me ahorro el peso de su transporte, sin embargo me toca rematar muchas reses ya prácticamente muertas, para ese menester, nada agradable pero que busca ahorrar sufrimientos de forma rápida y segura, he encontrado un cuchillo Puma, fabricado en España con acero español y cachas de olivo, que se llama en alemán algo así como “Guia Alpino” que corta que es un gusto, un corte transversal en la garganta y anoxia inmediata, es cómodo es ligero y no pesa siendo muy robusto, cada vez me parecen más eficaces ese tipo de cuchillo y esa forma de rematar.
En los días previos al desembarco de Normandía se acabaron en media Inglaterra las navajas de afeitar, en todos aquellos sitios en donde estaban acampadas o acuarteladas las fuerzas especiales aerotransportadas, no es que aquellos soldados fueran muy partidarios de combatir perfectamente rasurados … es que les habían enseñado a matar de forma silenciosa y rápida de un limpio corte en el cuello y para ese corte una pequeña pero afiladísima navaja barbera era muy superior a la bayoneta reglamentaria e incluso al cuchillo de combate, cuchillo que por cierto se pagaban de su bolsillo los soldados que podían hacerlo.
A mi me gustan los cuchillos y admiro a los que sois capaces de hacerlos y de ofrecernos sus fotos, pero como soy cuentista de natural os contaré una historia taurina:
En la Sevilla de finales del XIX vivían dos hermanos ganaderos, excelentes garrochistas y bastante dados a las bromas … algunas más bien pesadas, era frecuente que gentes del medio rural se metieran en los cercados del ganado bravo, incluso de noche, unas veces a por espárragos otras a por palmitos y otras para pegar unos capotazos, pues bien una mañana los dos hermanitos cuando recorrían su campo garrocha en mano vieron a unos paisanos que andaban a espárragos cerca de los utreros, tardaron poco en ponerse de acuerdo mandaron a los vaqueros que cogieran al que pudieran y ellos acosaron y derribaron a un utrero grande, entre ellos y sus amparadores sujetaron al torete en el suelo, existe una postura cuando tienes al novillo en el suelo en la que con el cuello del animal vuelto basta con ejercer una presión constante sobre su cuello para mantenerlo quieto, lo he hecho con un bicho de 350 kilos y doy fé de que pasar miedo pasé todo el que cabía pesar pero el bicho no se levantó hasta que lo ataron bien atado y lo cargamos en la pala de un tractor, los vaqueros habían cogido al que menos corría de los intrusos, un hombre ya mayor y muy serio que demostró gran presencia de animo, lo pusieron sobre el cuello del novillo y ….
“Aguanta en esa postura todo lo que puedas que ya vendremos a liberarte … si antes no te ha liberado el mozo que tienes tumbado”
Pasó el rato, mucho rato, más bien demasiado rato y volvieron para liberar al viejecillo, lo encontraron esperándolos echando un pitillo de picadura sentado sobre el cadáver del novillo, el hombre era un viejo mayoral retirado, en cuanto se quedó solo sacó usando una sola mano del bolsillo de su chaleco un pequeño cortaplumas, mínimo, y con él cortó la yugular del torete el resto fue cuestión de tiempo hasta que se desangró.
Los dos hermanos bromistas resultaron embromados y esta historia la recibí en directo de dos descendientes suyos Tomasón y Jaime Murube Urquijo, desgraciadamente aquel hombre bueno que era Tomasón murió hace años pero Jaime vive y todavía anteayer hablábamos de toros en el campo y de los lobos que le comen los becerros al Capea en Salamanca.
A mi modesto entender para rematar un animal muy herido y que no ofrezca peligro basta prácticamente con cualquier cosa que corte bien, el resto es cuestión de gustos y muy especialmente del placer que produce el uso de cosas buenas y bonitas, sin duda con la eficaz navaja barbera yo no me sentiría cómodo pero eso son civilizadas sensiblerías educacionales.
Cordialmente, Julián Coca
Hola a todos,soy poseedor de un H1 desde hace varios años y lo unico que puedo hacer son elogios a este cuchillo,magnifico para rececho,pequeño,robusto,corta costillares como mantequilla y le cuesta perder el filo.el afilado simplemente le paso una lima de uñas de diamante que comercializa fallkniven que tambien uso para repasar puntas de caza con arco.para mi gusto solo le falta un pequeño guardamanos.Enhorabuena Javier por tu creacion,disfrutaste creandolo y disfruaras mas usandolo. saludos. Rafa gonzalez

