La mañana estaba bien avanzada y de regreso a casa me tropecé con una hembra que pastaba tranquilamente a poco más de 100 metros de mi posición.
Pronto pude ver que no se encontraba sola y que un macho la acompañaba.
Tras pocos minutos el macho decide tumbarse, mientras que ha hembra sigue pastando unos minutos más para tumbarse junto a su acompañante, aunque al otro lado de las jaras.
Tras valorar las distintas opciones decido realizar una entrada al macho en línea recta y de frente al corzo. Siempre sin perder de vista al animal y aprovechando los momentos que no miraba en mi dirección para avanzar.
Poco a poco sigo avanzando y ganando metros, aprovechando para fotografiarlo en cada ocasión que me detengo.
Voy ganando metros, 80, 60, 50,… pero llega un momento en el que ya me es imposible avanzar más. En ese momento decido ser más descarado en la toma de imágenes, lo que hace que el corzo perciba algo raro en sus inmediaciones.
Curiosea acercándose un poco más a mi posición hasta que decide irse y situarse detrás de las jaras en las que había estado descansando.
Finalmente 32 pasos separaban mi posición de la del corzo mientras estaba tumbado, pero a pesar de eso el corzo permanece cerca y me permite tomarle las últimas instantáneas.
Espero que disfrutéis de vuestras salidas al campo y como no de muchos recechos durante la temporada.

