Andrés Cabestrero me ha regalado la preciosa foto de un corzo, fantástica, dice que mis historias le ayudan a pasar las horas de guardia, especialmente si son de lobos, está no es una historia, es un conjunto de recuerdos de mi infancia y adolescencia, habó de lobos poco y mal, hablo de perros mucho y bien, aportó los conocimientos que me transmitió un mayoral de ovejas que sabía de ellas, de mastines y de lobos una barbaridad, es la historia de un perro de caza y la de la amistad de un niño y un gran perro … es una parte de mi historia.
Espero que este relato no os aburra demasiado y si bien va dedicado a Andrés en agradecimiento a su foto, es para todos aquellos a los que el campo bravo, los perros buenos y los lobos le den ese especial sabor que las viejas historias del campo español del sur tenían al amor de la chimenea, hoy esa chimenea se llama Internet pero …. los humanos continuamos teniendo imaginación, espero que ella os permita ver algo de la vida de Copas, de Leal, de Corbata, de Luis el mayoral y de quien esto os escribe que os asegura que lo ha intentado y ha puesto algo de corazón en el relato, especialmente en algunas partes de él.
En las fincas extremeñas de mis abuelos en la época en la que los lobos daban guerra casi a diario tuvimos muy buenos mastines, alrededor de veinte adultos al tiempo de forma permanente en una de ellas, provenían de camadas de cachorros compradas en la zona norte de Zamora y en la colindante de León, pero muy especialmente de dos parejas adultas, que compró mi padre, a través de un amigo zamorano, en Sierra Segundera, como es natural cuando unos perros son de bandera el propietario no los quería vender, pero dado que sus ovejas, entrefinas trashumantes, eran tan buenas como los perros mi padre compró el rebaño con perros incluidos, que así es como tradicionalmente se compraban y vendían los rebaños, de allí salieron Leal, Cervante, Maquí, Reverte, Sultana, Corbata, y un largo etc. de perros buenos, en casa los lobos mataron mastines y los mastines mataron lobos, pero eso fue siempre así, en plural, nunca un perro contra un lobo ni un lobo contra un perro, que un mastín puede matar a un lobo es un indudable como lo es que un lobo puede matar a un mastín, pero eso sucederá normalmente cuando las fuerzas sean desiguales, es decir un adulto contra un cachorrón o un gran perro contra una loba vieja, un buen y gran perro con sus correspondientes carlancas se enfrentara sin dudar contra un gran lobo, pero en esos casos el lobo, por potente que sea, si está solo intentará rehuir el combate o escapar de él a la menor oportunidad, sabe bien que puede ganarlo o perderlo pero que no saldrá de él sin daños graves, y eso no le conviene en absoluto a un predador cuya existencia depende de unas condiciones físicas en perfecto estado, al lobo le encantaría zamparse al perro, literalmente, pero para eso siempre buscará el apoyo de la manada tendiéndole una emboscada o a un enemigo pequeño, en un combate igualado saldrán con daños serios ambos contendientes y eso pesa mucho más en las ideas del lobo que en las del perro, cuyo valor es más ciego y que sabe bien que además la huida implica más riesgos que ventajas, dar la espalda a un enemigo muy ágil, con una boca terrible y que además es más veloz, significa un mucho mayor riesgo que un combate cara a cara, en el que la fuerza, el peso y las carlancas pueden afrontar con visos de éxito los grandes colmillos y las mañas de navajero barriobajero del lobo.
Yo siempre fui preguntón y averiguador, desde muy niño, Luis, el mayoral de las ovejas, respondiendo a mis preguntas de zagal curioso, que para él en aquellos momentos yo no era otra cosa, me explicó la razón por la que en cada majada en lugar de tener varios machos, más potentes y libres de las trabas de la preñez y la crianza, se tenían un macho y una hembra o incluso un macho con dos hembras, los lobos, especialmente a finales de verano y durante el otoño, usan mucho la añagaza de un lobo señuelo, que saca y aleja a los perros de la majada mientras sus compadres entran a ella por la otra punta y hacen un desaguisado que se conoce como “lobada”, el mastín persigue con tenacidad y se va largo tras el lobo, que procura mantener las distancias aunque haciendo parecer que puede ser alcanzado, la mastina, menos potente y habitualmente preñada o parida, abandona mucho antes la persecución y regresa a la majada, encontrando al llegar a ella a los lobos que pretenden asaltarla o ya han entrado en ella, con sus potentes ladridos, la voz es una de las armas de esa raza, avisa a los pastores e incluso al mastín para que regrese en su apoyo; cuando los ataques nocturnos eran frecuentes, Luis acercaba las majadas de cañizos de los cinco o seis rebaños de ovejas de la finca, de tal modo que los perros de cada una de ellas se apoyaran entre si, una fuerza combate de más de una docena de buenos mastines con carlancas es mucha fuerza y su actuación conjunta, o por relevos, tras los lobos muy intimidatoria; los cachorros mejores se criaban con las cabras, con ellas había siempre un macho y un par de perras, con el añadido de algunos cachorros elegidos procedentes de otras parejas, las cabras. que pastan muy disgregadas, en terreno más abrupto y con más monte bajo, siendo como son mucho más díscolas y armadanzas que las ovejas, exigen mucha atención a los perros, como en la finca solían dormir en una majada cerrada de obra, con altas paredes y puerta de hierro situada junto a las casas del cabrero y la de un guarda, los ataques con éxito para la lupina gente siempre fueron diurnos, hicieron intentos nocturnos y muchísimas veces rondaron la majada, noche tras noche, pero esas intentonas les resultaron un fracaso; los perros de las cabras estaban como las avispas de atentos y avisados; Luis rechazaba cualquier cachorro que fuera bardino o con pelo oscuro, y tampoco le gustaban mucho los de capa blanca, había tenido la desagradable experiencia de confundir , en la noche durante el asalto de una majada, a un lobo con el mastín y confiado lo agarró por el lomo, decidió que en el futuro nunca pudiera confundir en la noche al mastín ni con el lobo ni con una oveja, logró que todos los de la finca tuvieran una preciosa capa leonada o acaramelada; Luis tenía escopeta y en muchas ocasiones disparó al aire al anochecer o durante la noche, pero si bien había matado cuatro lobos, ninguno de ellos murió de un disparo, dos los mató con la garrota ayudado por los perros y al otro par con el hacha que desde el incidente de la confusión del perro con el lobo le acompañaba siempre que le tocaba intervenir contra el ataque nocturno a una majada; recuerdo otras dos cosas que me contó el viejo mayoral, la primera es que siempre eligió perros que combatieran por abajo, decía que el mastín tiene dos grandes defensas en el cuello, una natural es su gran papada de piel y la otra artificial que son las carlancas, si el perro peleaba dando caballadas y poniéndose de manos era perro muerto, el lobo lo evisceraba a las primeras de cambio, la segunda es toda una curiosidad respecto a la sabiduría perruna, en algunas épocas de tranquilidad y especialmente por rozaduras en el cuello o perras criando se le quitaban las carlancas a algún mastín/a, contaba que varios perros/as en esas circunstancias le pidieron las carlancas, que solía colgar tras una puerta, el perro/a entraba se sentaba delante y mirándolas ladraba, cuando eso sucedía Luis sabía que los lobos habían vuelto, le colocaba las carlancas al peticionario y tomaba las debidas precauciones en el resto de las majadas.
En las casas principales de la finca había una pareja de mastines, durante años estuvieron el Leal y la Corbata, y normalmente otra perra como relevo de las recién paridas de las majadas; Leal fue mi entrañable amigo durante catorce años, un buen día, cuando yo tenía más o menos tres años y medio, mi padre lo llevó a nuestra casa en Salamanca, tenía dos meses y era una preciosa y traviesa pequeña bola leonada, estuvo en casa hasta los ocho meses, momento en que travieso continuaba siendo pero para nada una bola pequeña, nuestra madre nos dio a los hombres de la familia un ultimátum, o se marchaba aquel perrazo o se marchaba ella, tenía razón pues tener en un piso, por grande que fuera, dos hijos pequeños, una pointer y un mastín de ocho meses, especializado en roer patas de silla y cuyas cacas eran como boinas, pocas amas de casa lo soportan, Leal volvió a la finca donde había nacido y como no se había criado con el ganado fue asignado a prestar servicio en las casas, fue un gran perro en todos los sentidos, a lo largo de su vida tuvo bastantes rifirrafes con los lobos, a los catorce años una noche de diciembre lo destrozaron, con una oreja arrancada y los huesos del cráneo al descubierto, sin un ojo y con bocados tremendos por todo el cuerpo se presentó moribundo ante la puerta de la casa y allí murió, en un cercado al lado de la plaza de tientas estaban apartados los becerros que se herrarían al día siguiente, los acompañaban seis cabestros que son una gran defensa contra los lobos a los que persiguen con saña defendiendo al resto del ganado vacuno, un buen grupo de lobos atacó a los becerros, los cabestros corriendo tras ellos montaron el escándalo de cencerros que cabe imaginar, el viejo perro ya con muy pocas facultades y casi sin dientes acudió a cumplir con su deber como siempre lo había hecho, y lo cumplió aunque le fue la vida en ello, se enfrentó a los lobos y estos se fueron a por él en manada, lo destrozaron pero con ello dieron ocasión a los cabestros a llegar y repartir leña a discreción haciendo que la banda de facinerosos pusiera tierra por medio a toda castaña, fue el último servicio de mi viejo amigo Leal; la Corbata salvó al primo Jesús, el niño se metió donde no debía, cosa frecuente en los niños, y cayó a un canal de riego, Corbata lo sujetó por la ropa y lo mantuvo a salvo hasta que a las voces del niño acudió la ayuda precisa, la perra no podía sacarlo pero acostada sobre sus manos y haciendo fuerza con la grupa lo mantuvo colgando durante un buen rato.
Mastines, que maravilla de perros, son enormes y comen una barbaridad, por eso cuando casi se acabaron los lobos también casi se acabaron ellos, hoy que los lobos han vuelto no creo que vuelvan aquellos perros, ni hay tantas ovejas, ni los pastores saben lo que sabía Luis, son a mi entender el perro de campo por excelencia, tenerlos cerca da tranquilidad y escuchar su voz por la noche es para mi una delicia, al igual que lo es el pausado sonido de los cencerros de los cabestros y el pitear lejano de un toro, en mis sueños solo la voz de una señora guapa, muy guapa, es capaz de mejorar esos sonidos, afortunadamente la señora guapa la tengo y la he tenido de cosecha, que decía “Malejo” un viejo guarda de la finca de Gredos, durante los últimos treinta años, pero la de los mastines hace años que no la escucho.
En esa finca tan solo se dio un caso en el que un solo perro matara a un lobo, y ese perro no fue un mastín sino un perro de caza, “Copas”, el alano con goterones de bulldog de Serafín “El Barriguilla”, Serafín había sido chofer de los abuelos y cuando se casó con la hija de un empleado de la finca, el abuelo, que acababa de comprar un camión GMC para el servicio de la finca, le ofreció quedarse en ella como conductor del camión y tractorista, él aceptó encantado; en un viaje a Alburquerque, pueblo extremeño con bien merecida fama de criar unos alanos excelentes, le regalaron a “Copas”, al parecer el perro era muy bueno en los agarres cazando, pero estaba condenado a muerte, con muy cercano cumplimiento de la sentencia, pertenecía a una rehala y había matado a unos cuantos colegas de perrera, ante la menor amenaza, o si había una perra en celo por medio, sin la minima vacilación acababa con el amenazante o el Don Juan contrincante, y eso no lo suelen llevar bien los perreros; suelto en el campo no se metía con nadie y con los niños de la finca era una delicia, dormía en la casa de Serafín, para no tener conflictos con los mastines, pero el puñetero alano era un juerguista de tomo y lomo, como barruntara una perra receptiva salía escopetado a por ella, en una de esas escapadas de farra, se encontró cara a cara con un lobo macho grandecito, el lobo lo debió ver bajito y sin pinchos en el collar y decidió que aquel tipo bien podía servir para una cena, se equivocó, “Copas” ciertamente no era muy alto pero era todo un atleta y estaba cuadrado, pesaba el doble de lo que aparentaba, al igual que el lobo el también sabía matar, lo había practicado tanto cazando como en sus trifulcas de perrera, además no aguantaba un pelo que otro, fuera perro o lobo, le enseñará los colmillos, antes de que el lobo se diera cuenta de su error, “Copas” se le había metido por debajo y había cerrado su “boquita de piñón” sobre la garganta del lobo, la cerró y no la volvió a abrir, dieron vueltas y más vueltas, rompieron carrascas, dejaron señas del combate en un extenso circulo de monte, la cosa debió de ser larga y feroz, al final ambos contendientes rodaron por un pronunciado talud y quedaron colgando cada uno a un lado de una madroña, así los encontraron al día siguiente, el lobo muerto, ahogado, y el perro exhausto y con golpes y arañazos para parar un tren pero sin un solo mordisco del lobo, vivo y sin soltar el pescuezo del lobo.
Cordialmente. JC
MUCHAS GRACIAS Julián, ¿y tú te crees que eres un mero amanuense?. Tus historias, tus relatos, tus cuentos son sencillamente maravillosos y poder disfrutarlos aquí es todo un lujo y un verdadero placer, el de hoy nuevamente es un relato sensacional, quizás lo sea por el añadido de los mastines, quizás por ser historias reales, quizás porque Luis el mayoral de las ovejas sabía una barbaridad de lobos y supo transmitirte sus conocimientos, quizás porque el Leal y la Corbata existieron y fueron reales...., quizás por todo ello y más seguramente por haber sido narrado por un maduro zagal, curioso, averiguador y preguntón llamado Julián Coca.
Imprimiré tu relato y con todo el cariño lo adjuntaré a "Los lobos de Morla", a "El legado del lobo", a "Los lobos de la Canchera", y a ese capítulo que nos incluye Jaime de Foxá en su "Solitario" referido al lobo, y no te quepa duda de que cada vez que vuelva por la Sierra de la Culebra y me vuelva a encontrar con esos típicos mastines portadores de anchas carlancas sobre sus cuellos, instantáneamente me recordaré del Leal, de la Corbata y de Julián Coca.
Reiterándote mi más sincero y profundo agradecimiento, recibe un muy cordial y afectuoso saludo.
Sencillamente maravilloso. GRACIAS don Julián.
Un precioso relato, Julián.
Me ha recordado historias que me contaba mi abuelo en Sierra Morena.
En relación con su relato, de él conservo una antigüa carlanca, cada vez más difíciles de ver por estas tierras, y un juego de cencerros de las casi extintas cabras serranas cordobesas, con un tamaño que más de uno pensaría que son de vacuno.
saludos, Pablo Fernández-Salguero
Estimado Andrés: Me alegra que te guste el relato pero no creo que sea digno de estar junto a los Lobos de Morla, para mi el mejor libro de lobos que se ha escrito en español, cuando salió la primera edición yo todavía no pertenecía al Club de Bibliofililla Cinegética pero tuve la suerte de que mi añorado amigo Manolo Llen me lo prestase, muchos años más tarde a su fallecimiento heredé su sitio en el Club, lo leí y se puede decir que lo estudié, en muchas ocasiones he comparado las vivencias de Don Salvador Teruelo y su esposa Doña Baldomera con las que Luis el mayoral me contó a lo largo de los años, en muchas cosas son coincidentes pero siempre existe una diferencia clara, uno era pastor vecero en una zona muy pobre el otro venía de una familia de pastores que se preciaban de haber servido siempre ganaderías trashumantes muy importantes, de hecho el padre de Luis fue mayoral en una ganadería que era Cabaña Real y creo recordar que su abuelo trabajó en la del Marques de Perales, la ganadería de mi abuelo tenía el número de cabezas para ser considerada Cabaña Real pero no lo era, pues si bien las ovejas eran trashumantes no eran merinas, de todos modos ese pequeño detalle no le importaba mucho a Luis que siempre consideró un honor sus ancestros relacionados con la Mesta, la zona de pastoreo de las ovejas bajo el cuidado del Sr. Teruelo eran pobres, abruptas y de clima muy duro en invierno, sus ovejas dormían siempre dentro de corrales de piedra en el pueblo, las de Luis pastaban en una buena dehesa en terreno afable y con clima mucho más suave, dormían en majadas de cañizos que se trasladaban frecuentemente para mejorar los pastos con el estiércol de las ovejas, en verano viajaban a espigaderos de Zamora, normalmente a Peleas de Arriba y de Abajo y el Cubo del Vino, en alguna rara ocasión lo hicieron a los Puertos de León, tanto en Extremadura como en esa zona de Zamora los lobos daban guerra con frecuencia, si el Sr. Teruelo hubiera tenido escopeta como la tenía Luis algunos de sus encuentros con los lobos hubieran terminado con el lobo difunto, además en ocasiones no contaba con mastines y en todo caso estos eran compartidos con otros rebaños, Luis contaba con muchos y excelentes perros, bien alimentados, no recuerdo que nunca se enfrentara a los lobos sin la ayuda de los perros y lo que es más importante que los perros no contaran con su apoyo, podría hacer muchas comparaciones y apuntes sobre ambos pastores, que eran coetáneos, pero con circunstancias diferentes, vamos pastor pobre y pastor rico (o algo así) pero …. este es un foro de corzos y como continúe por este camino me terminaran expulsando de él.
Pido perdón a los foreros por salirme del corcero asunto, gracias anticipadas por vuestro perdón y una cordial saludo,
Julián Coca
Postdata. Gracias a Javier y a Pablo pronto le comentaré algo de cabras en Sierra Morena
Muchas gracias Julián por el magnífico relato de lobos y mastines. Me ha traído a la memoria viejos recuerdos de historias loberas en una finca nuestra de la Sierra de S. Pedro en Cáceres,de carlancas y mastines heridos, de como nos mataron en una noche hace unos cincuenta años, dieciséis carneros en un redil, de como veía yo siendo muy pequeño, pasear crías de lobo en caballerías para cobrar unas pesetas de premio, de finca en finca. La última recuerdo fué con tres crías que provenían de Las Terronas. Pero enlazando todo esto con los corzos (así no nos pueden reñir),se observa que hace unos cincuenta años y aún mejor sesenta y más, todavía existía algún corzo por la Sierra de S. Pedro, compartiendo el campo con bastantes lobos, y habiendo muchísimo menos cervuno que ahora.
Considero que los corzos no deben ser presas tan fáciles para los lobos, pues entonces coexistían.Con el paso de los años desaparecieron de por aquí los unos y los otros,supongo que por causas bien distintas y seguro que no relacionadas.El cervuno aumentó de forma descarada,y sin embargo el lobo se replegó a otros pagos. Los corzos desaparecieron casi del todo, aunque intentan volver, en alguna esquinita de la sierra.
Es extraña la correlación de todo, pero así ha sido.
Considero por tanto que el corzo al que menos debe culpar de su ausencia es al lobo, y considero que el lobo no puede unir su casi desaparición a la falta de reses, pues éstas han compensado la disminución de ovejas con creces,y encima con vallados donde hacer carne es más sencillo. Otra cosa es la facilidad de matar de una tacada veinte o treinta ovejas,como sucedía, para comerse la mitad de una.
Javier Hergueta.
Estimado Julián: Sigue hablando y escribiendo por favor, estoy absolutamente convencido de que tienes el indulto de todos los corceros, por el momento acabas de conseguir que esta noche cuando llegue a casa vuelva a coger uno de mis libros preferidos y por (no sé que vez) vuelva de nuevo a iniciar su lectura.
Por cierto la historia de "Mucho de perros y algo de lobos..." cada vez me gusta más, el miércoles por la noche, después del fútbol fue el cuento de mis hijos para antes de acostarse (tenían los ojos abiertos como los búhos...), el jueves me lo volvieron a pedir, (los ojos seguían igual de abiertos...), y hoy viernes después de comer me han recordado que debo de subirles a la habitación el mismo cuento.... Mil gracias.
Recibe un cordial y afectuoso saludo.
Precioso como siempre Julián, muchas gracias.
Resulta estupenda esta especie de duelo de regalos del que todos nos beneficiamos. No pareis please.
Pues en mi caso, "Los lobos de Morla" es de nueva lectura, y estoy en ello precisamente ahora pues tuve la suerte de que hace poco me lo regalaran. Todas las noches le ataco un rato hasta que se me cae sobre la cara y duermo soñando con un mundo de canchales, pastores, mastines y lobos. Cuando leí el relato de Julián justamente coincidió con el capítulo "Muerte de un perro XXVI", donde en su peculiar estilo, Salvador Teruelo describe las estategias de ataque de los lobos a los perros.
Otra vez muchas gracias Julián por tomarte el trabajo de poner en negro sobre blanco esas experiencias contadas o vividas.
Saludos
Una foto que viene al caso, sacada ayer en la Sierra de Arkamo en el suroeste alavés.
Por aquí ahora están subvencionados. Incluso hay criaderos oficiales. Me voy a enterar si prefieren carlancas o algún invento más actual y os lo cuento.
Por cierto que en esta sierra hay unos corzos preciosos a los que resulta muy complicado echarles el guante.

No soy nada aficionado al futbol a pesar de ello he disfrutado con el futbol en este Mundial, ayer estuvimos toda la familia reunidos ante el televisor, desde el que suscribe que es el mayor hasta el nieto de dos meses, mi hijo había preparado unos mojitos y la hijas unos canapés y unas pizzas, todo muy organizado hasta que …… el nieto mayor, dos años y medio, en un descuido se bebió el mojito de su abuela y aprovechando el revuelo “Lola”, la bulldog de la niña, se comió enterita una de las pizzas, ambos incidentes se saldaron con sendas broncas, que poco efecto hicieron en sus receptores, naturalmente me alegré del triunfo, muy especialmente por mi paisano Vicente del Bosque, no puedo decir que seamos amigos pero si conocidos y me parece una persona admirable.
Prometí anteriormente escribir algo sobre las cabras y lo haré en dos facetas muy distintas, como ganadero nunca tuve afición a las cabras, me parecen uno de esos males necesarios, con el añadido de que mi relación con las cabreros siempre ha sido conflictiva y difícil, incluso con los que han estado a mis ordenes, excepto ahora en la que tengo un cabrero vecino y amigo que es un tipo encantador, si me gustaba ver los grandes rebaños de cabras de Sierra Morena y su parafernalia en los traslados por la sierra, recuerdo conversaciones sobre ellas con mi buen amigo Martín Cabello de Los Cobos, que me hablaba de las cabras blancas de su familia, que se conocieron en toda Sierra Morena como las cabras del Cabo Sam, sin que ni él ni yo averiguáramos nunca el origen de tan curioso nombre, en casa tuvimos un guarda que fue cabrero casi de niño y contaba curiosas historias de sus andanzas tras las cabras por Sierra Morena, naturalmente algunas tenían a los lobos como protagonistas.
Amigo Pablo yo también conservo unas carlancas hechas por el herrero de la finca de los abuelos, pasaron por varios perros y con seguridad algún lobo probó sus afilados pinchos triangulares, que los pastores afilaban con una lima, también recuerdo aquellos zumbos enormes que se le colocaban a los mansos castrados de las cabras y se le sujetaban al cuello y con una especie de arnés a los cuernos para que tuvieran una posición tendente a la horizontalidad y no impidieran el movimiento del animal al pegar constantemente en el suelo.
Javier creo que gran parte de la culpa de la drástica disminución del corzo en Extremadura la tuvo el aumento tremendo del cervuno, su competencia por el alimento es un drama para el más bajito de los dos cervidos y por otra parte los parásitos intestinales del ciervo, que es un inmigrante con unos bichillos diferentes a los de la zona son mala cosa para el corzo residente.
La fotografía de Mario es un curioso aporte, lógico y necesario pero algo descorazonador, tener que explicar por ese medio a los que transitan por el monte como deben de comportarse ante los mastines da una idea del tipo de personajes que ahora pulula por nuestras sierras, cierro los ojos, me adormezco e imagino a Doña Tamara, digna esposa de Don Joshua, ambos elegantísimos con sus chándal amarillos con vetas azul eléctrico, en cuclillas ante un cordero, intentando que el pequeño Jonathan toque aquel bichito lanudo …. en eso llega el mastín y agarra a Doña Tamara por una nalga ….. no puedo continuar la historia, el alarido de la propietaria de la nalga me ha despertado, solo he tenido tiempo de ver como el valeroso Don Joshua se encaramaba con premura en el roble más alto del contorno dejando jirones de su colorista atuendo por el camino, a mi entender en las oportunas recomendaciones del cartel retratado falta hacer hincapié en que la peligrosidad del mastín se incrementa muchísimo en la noche, algunos mastínes parecen perros diferentes durante la noche, afortunadamente Doña Tamara no es una dama de la noche.
Mario, como con total seguridad sabes muy bien, los pastores vasco-navarros tienen un instrumento antilobo que a mi siempre me ha gustado, la maquila, ese precioso y practico bastón que esconde una afilada hoja en su empuñadura, con ella al descubierto se convierte en una eficaz jabalina, el año pasado invitado en Etxalar a la casa de Jaime y Teresa Gaztelu para visitar su Palomera, pude ver y comparar cuatro magnificas maquilas con muy diferentes edades, la de su abuelo, la de su padre, la de Jaime y una cuarta actual encargada en Francia para un amigo, un tío político mío tenía una preciosa y prometió dejármela en herencia, no cumplió su promesa, era muy pusilánime y probablemente quiso llevársela para defenderse de los demonios, olvidó que con su carácter solo se puede ir al Limbo y como la Santa Iglesia hace tiempo que decidió que el Limbo no existe, el tío Pepe debe andar dando vueltas sin rumbo fijo por el espacio infinito maquila en mano, volvamos al tema pastoril, los pastores vascos en U.S.A. tienen un arma secreta contra los lobos, las cabras de Arkansas, estas cabras son unos animalitos pequeñajos y enclenques con un carácter del estilo del de mi tío, ese que recorre el éter maquila en mano, como animal para carne o leche no valen medio dólar, pero son una excelente defensa de las ovejas ante los lobos, cuando los lobos atacan al rebaño a las cabritas les da un ataque de miedo tal que caen al suelo temblando sin poder dar ni un paso, vamos un telele caprino soberano, naturalmente los lobos eligen lo fácil y se comen a las cabritas de Arkansas mientras los pastores vascos ponen a salvo las mucho más valiosas ovejas, quizá sea el momento de importar un rebaño de cabritas de Arkansas y usarlas en lugar de los mastínes, poniendo de ese modo en seguridad las nalgas de Doña Tamara y demás comadres paseantas, para alegría y solaz de los Joshua de turno que así podrán tocar en lugar de trepar.
Andrés el que tus niños disfruten con mis historias me indica que son pequeños y todavía inocentes, pero no por ello deja de alegrarme, muchas de las cosas que he escrito tienen precisamente su origen en contar experiencias que supongo es difícil que se repitan y que supongo siempre pueden interesar a algunos, siempre pocos pues estas cosas del mundo rural no tienen muchos aficionados.
Muchas gracias a todos y un cordial saludo, Julián Coca
Suelo tener muy poco tiempo para entrar en los foros, y casi siempre me dirijo directamente a disfrutar del de fotografía, con el que disfruto como un enano. Pero esta mañana, aprovechando la tranquilidad de estas fechas, he entrado en éste de relatos... y me he pegado un atracón. Ha sido todo un descubrimiento, y sin desmerecer a nadie (porque todos los que he leído por ahora me han encantado), los de Julián Coca (éste, el de Tobalo, el de la cochina manca...) me han parecido absolutamente fantásticos. Qué alegría tener todavía tantos por leer!! Así que muchas gracias a todos los que se toman la molestia de escribir para compartir con el resto de corceros sus experiencias, y en especial a Julián, que enseña tantas cosas del campo de antes, y que me hace sentir una enorme envidia (nada sana, que ésa no existe) por la cantidad de vivencias que debe tener acumuladas (cómo me gustaría haber vivido esa época!!).
Y una recomendación: Por qué no juntar estos escritos, y con muchos más que seguro habrá, publicar un "Relatos del campo de antes"? Sería un éxito, seguro.
Saludos,
D. Julián Coca tiene ya escrito un libro titulado "Cuentos de la Dehesa" que recomiendo leer.
Saludos
Precioso relato Julián, algunos entendidos en perros, entre los que no me incluyo, porque entiendo poco, aseguran como tú que ya no quedan mastines como los de antes, pueden tener la misma morfología, pero no tienen su arrojo y eso lo notan las rehalas actuales.
Un saludo,
Ignacio
Cuando tenía 14 años vi como dos lobos se acercaban a un prado en el que pastoreavban dos vacas dos terneros y cuatro ovejas,, los dos mastines que las guardaban se fueron al encuentro y dos lobos de un lado de la pared y los dos mastines del otro, "conversaron" amigablemente un buen rato, sin pasar ninguno al terreno del otro. "no sé que se dirían" pero alpoco rato los lobos se fueron por donde vinieran y cuento acabado.
Ajhora bien,en 1.958 cuando aprobasmos la reválida de 6º. nos ofrecimos a ir a pié hasta el santuario de Na.Sra. de los Milagros, a unos 35 kms de la capital, Alli, los padres paules nos contaron que, en e linvierno, una lobada que había bajado del contiguo macizzo central (Sierra S.Mamed, rondaba los murios del santuario y le soltaron los nueve matines que tenían- NO QUEDO NINGUNO).
Ya que ha salido lo de S. Mamede, en el santurario existe un bajorrelive del santo (que dicen no aparece en el santoral cristiano), en que se ve que guia un carro siendo la yunta un corzo y un lobo, que carretan las piedras con las que se construyó la capilla que había en lo alto de la sierra justo al lado de la Fuente del Santo. ¡ Que bella estampa", el predador y la presa en misión común.
D. Senén, soy un devoto coleccionista de toda la iconografía que exista sobre el corzo y desconocía por completo esa referencia que hace. Si algún día le fuera posible le agradecería una fotografía del bajorelieve para catalogarlo.
Saludos y gracias por anticipado.
Gerardo Pajares

