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Gestión y gestión de la calidad

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(@Usuario anónimo)
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Me vengoa a este subforo a aportar unas reflexiones a tenor de lo que se ha comentado en el foro general, que como es así muy general pues como que se pierde un poco el sentido. Vamos por partes.

Mucha gente presume de que gestiona y lo que realmente es cazar, vamos que aprovecha con más o menos éxito unos permisos y unas salidas para cazar lo que buenamente puede o quiere. ¿Eso está mal? Pues no, ya que para eso tiene esas autorizaciones. Ahora bien, gestión es otra cosa.

Gestión es el conjunto de medidas que se adoptan en un espacio para su administración (no pongo calificación de buena o mala, ojo). Esta administración o gestión debe, antes que nada, haber previsto un objetivo: ganar dinero, conseguir jornadas de ocio, cosecha de trofeos, prevención de daños, etc. Incluso es posible combinar varios, lo que suele ser más difícil.

Es necesario en este momento acotar lo que es gestión y lo que investigación. Hay gente que cree que porque anote la edad de los corzos, las medidas, los pesos, el número de fetos y demás uno se convierte en científico. Digo yo que un contable, al hacer arqueo de caja no pasa a ser Caines o uno de los padres de las teorías económicas. Por otra parte, la experimentación, esto es el ensayo de metodologías para ver cuál de ellas se ajusta mejor a mi forma de trabajo o a mi medio, tampoco es una aproximación científica.

Con ello quiero poner en claro que la gestión es la administración del bien -la fauna y el medio- que se nos encomienda, y para hacerlo hay metodologías bien descritas.

Lo he dicho en otras ocasiones, "el español tiene veleidades artísticas", necesitamos ser descubridores de cosas nuevas. Es por ello que creemos que a la vuelta de cada salida al campo podemos encontrar la solución a un problema por pura intuición. Ahora preguntaría a los economistas y ejecutivos si me dejarían la administración de sus empresas a mi, que no tengo ni idea de márketing ni de contabilidad o finanzas, después de unas cuantas visitas a los despachos, así por encima, o incluso después de ver los videos de unos cuantos consejos de administración. Creo que no se lo plantearían. Pues bien, la caza es un bien, es más es un bien muy valioso, cotizado, caro. ¿Por qué ponerlo en manos de gente que no tiene preparación, que no sabe interpretar un balance o una cuenta de resultados, o que incluso sabiendo no tiene claro el objetivo de mi empresa? Como digo es sólo una reflexión.

Así las cosas, lo primero que debemos tener claro es: Cuál es mi objetivo.

Tengo que decir que nadie debería afirmar que la gestión que hace otro es mala o muy mala. Quizás, por prudencia podríamos decir que es mejorable o muy mejorable, claro que desde nuestra perspectiva. Una gestión se valora por el resultado. ¿Se ajustan al objetivo, sí o no?

Txivi, si el objetivo de una gestión es obtener corzos machos que den trofeos (por cierto, ¿de qué tamaño y peso estamos hablando? porque hay cosas imposibles o muy difíciles en según qué circunstancias) debemos implementar medidas que permita que los haya. ¿qué es importante para que los corzos den grandes trofeos? La respuesta existe y no es magia. La cosa consiste en que los corzos lleguen a adultos ( 5 ó más años) y que estén tranquilos. Sencillo ¿eh?. Ahora viene la pregunta del milón, ¿cuántos corzos llegan a viejos? ¿Cuántos de los que dicen que gestionan pueden afirmar con datos el porcentaje de corzos nacidos en un año que van a llegar a edad adulta? Para eso hay que haber tomado antes datos -ver el saldo de las cuentas de la empresa a final de ejercicio- conocer el flujo de caja -natalidad y mortalidad- preparar la cuenta de resultados -el censo- y presentar el balance de activos y pasivos del ejercicio -previsiones de capturas por edades y sexos-. Es un símil, quizá no muy afortunado, para que entendamos que la gestión es administrar un recurso.

Pues bien, debería saber también qué capacidad de generar recursos tiene mi empresa, si estos son muy grandes pero consumen mucho dinero hay pérdida de eficiencia, quizás fuera bueno ajustar la productividad a un mejor ratio entre costes y beneficios y que no nos coma la facturación o la hacienda. A esto se le llama conocer la capacidad de acogida. Si me paso, si mi población es muy productiva, tengo muchos corzos, estos consumirán más recursos que los que el monte puede ofrecer, con la consiguiente pérdida de eficiencia. ¿Cómo se pone esto de manifiesto? pues lo hace con reducciones de las expresiones de lujo que son las que tienen que ver con la reproducción (en una empresa sería retirando los coches a los ejecutivos, los incentivos, etc.) que en el corzo son la cuerna y el tamaño de camada. A más largo plazo llega a comprometer la supervivencia (la suspensión de pagos y la quiebra).

De este modo, una vez que conozcamos nuestro objetivo y la capacidad de mi coto para albergar corzos empiezo a tomar decisiones. Si quiero que apesar de todo haya más deberé mejorar la capacidad de acogida (ampliación de capital) mediante al aumento de alimento y cobertura (financiación y otros recursos). Si no quiero aumentar mi dimensión o no quiero incrementar la inversión pero quiero mejorar las condiciones del retorno debo estudiar los mecanismos que lo regulan.

Pero tranquilo, eso ya lo han hecho otros, como en economía, así que basta aplicar sencillas recetas. Si lo que quiero es cosechar trofeos la mejor vía es reducir la población interviniendo sobre hembras y crías y respetando a la totalidad de los animales con cuernos. Esto es se pueden cazar corzas de cualquier edad y a los machos si son crías. Es necesario despejar aquí que los "selectivos" son una quimera y se reducen a los enfermos o a anormalidades permanentes. En la práctica, la naturaleza que es muy sabia, los "anormales" se mueren solos haciendo nuestro trabajo de una forma eficaz.

Una vez que la población se reduce en un 20% a 40% sobre la capacidad de acogida se empieza a preciar una respuesta buena de la calidad de los trofeos en los machos de más de 5 años. Debe hacerse notar que estos corzos representan algo menos de 15% del total de la población, y que por ser los reproductores no deben tampoco eliminarse en su totalidad, con lo cual se debe calcular cuántos de ellos son susceptibles de extraer sin que la población pierda "potencia". Estos estarán asentado en el capitulo de Activo (inversión a corto y medio plazo), mientras que los macho más jóvenes serán Activo (inmovilizado material), las hembras y crías son Capital circulante.

En fin, por hoy no me enrollo más, es una aproximación vulgar al sentido de la Gestión. La gestión de calidad, de la que hablaremos en otro momento incluye no sólo variables de población y hábitat sino consideraciones sociales. Supongo que en este foro no faltarán personas involucradas en la Calidad Total y las certificaciones ISO que sepan de lo que estamos hablando, pero ya digo que eso queda para otro momento.

Saludos.

Gerardo Pajares



   
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(@Usuario anónimo)
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Muy clarito. Soy persona de negocios y por defecto siempre comparo muchos aspectos de la vida con la economia empresarial, que es un error?, posiblemente, pero en esto de la caza, por los ultimos comentarios de este foro, se esta volviendo como el problema "namber guan" para poder salir al monte. Osea, primero hablamos de D. Dinero, y, una vez arreglado el tema economico, cazamos.
Un saludo.



   
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(@Usuario anónimo)
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Seguimos...

En economía se acota claramente lo que es el funcionamiento de una economía familiar basada en la diferencia de ingresos y gastos de la economía de empresa basada en la valoración del activo y el pasivo (balance) y la cuenta de resultados (ingresos-gastos) y situación de tesorería. En la gestión de la caza sucede igual con independencia de si el coto está cercado o abierto, sea el terreno propio o ajeno.

En un acotado lo primero sería conocer la situación de partida. Para ello debe estudiarse la situación de la tesorería (censo de las especies), el capítulo del Activo del balance: situación de vegetación, especies, estado de crecimiento, cultivos, distribución por edades y sexos de las especies, etc. El capítulo del Pasivo: evolución de los daños, mortalidad por furtivismo y otras mortalidades, etc. Revisar la estructura de costes: guardería, mejoras pendientes si fueran posibles, etc.

Con esto en mente tendremos más o menos claro cuales serán las necesidades en recursos de nuestra actividad. Ahora decidimos el objetivo. Para unos será cazar machos trofeo, para otros será dar satisfacción a una masa social concreta, para otros contener los daños al bosque, para otros cosechar carne.

Hay que indicar aquí que asociar gestión a cercados y a propiedad no es cierto. En el mundo hay multitud de ejemplos que avalan que sí se hace gestión en terrenos abiertos y con múltiples propietarios. Recomiendo la revisión de algunas págians webs y libros sobre el particular. En concreto las americanas del Quality Deer Management, la escocesa del Deer Management for Scotland. En Alemania o en Francia la gestión se realiza muy amenudo sobre terrenos comunales o sobre una propiedad ajena o conjunto de ellas.

Pues bien, después de este estudio de base que cualquiera haría si se plantea adquirir un negocio o alquilarlo, y conociendo nuestro objetivo debemos empezar a construir. Aquí es donde entran a funcionar las metodologías de organización del trabajo. Con periodicidad hay que realizar una estima de la población utilizando el método que se ajuste mejor a nuestras posibilidades y/o medio. con ello podremos conocer la tendencia de la población: crece o mengua. Su equilibrio en sexos y en edades. Estudiar la incidencia de los daños si existen y evaluar las posibilidades de contenerlos.

No es baladí estudiar la satisfacción social tanto del grupo de cazadores (usuarios) como del entorno social más o menos inmediato, guardería, etc (terceros interesados). Pensemos que esto de la caza se enmarca dentro de las industrias de ocio y entretenimiento por más que pueda contribuir a la conservación. Para ello basta con saber si los agricultores nos ven con buenos o con malos ojos y si la guardería está o no motivada.

Si en la caza recogemos información siempre habrá alguien que pueda analizarla y obtener conclusiones valiosas para nosotros.

Saludos.

Gerardo Pajares



   
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La verdad es que la comparación entre la gestión económica de la empresa y la gestión de un recurso natural efectuada por Gerardo, aunque aparenta ser simple y basica es tremendamente real y con el añadido de ser muy esclarecedora y totalmente veraz.
Felicidades una vez más, Gerardo.



   
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(@Usuario anónimo)
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Hablemos pues de Dinero:

Ya que mencionas la economía, no me negarás que lo verdaderamente importante para una empresa es saber a que precio puede vender sus productos, evidentemente, se busca un precio competitivo para hacer atractivo el producto a un publico que pueda desembolsar el precio del mismo.

En ese sentido, en la empresa se suele hacer un escandallo para saber cuales son los costes del producto para luego aplicar el porcentaje de beneficio que se desee, siempre que el producto encaje y se venda, en teoría, la empresa marchara viento en popa, el producto puede ser cualquier cosa, unos van a vender chupa-chups a patacón, otros van a vender Rolex a muchos más patacones, como en todo, ambos pueden obtener el mismo beneficio, uno a costa de vender mucho y barato, otro poco y caro.

Vayamos con la exposición económica de los corzos, sin duda, no hay que ser ningún genio de las finanzas para poder determinar que con la modelica gestión que apuntas, el corzo como producto va a estar más parejo con el Rolex , convirtiéndose, como debería ser, en algo exclusivo, cuya oferta ira destinada a un limitado espectro de la población cazadora, algo que poco a poco y sin que se haya invertido tanto, parece ser que inexorablemente esta ocurriendo.

Al hilo del comentario de Santiago, triste o funestamente, parece ser que es cierto y veraz, pero a veces, mezclar las churras con las merinas hace que salgan unos engendros no deseados.

Pongamos por caso una empresa dedicada a la fabricación de chupa-chups, va un crío, suelta una perra gorda, se compra un chupa-chup y cuando saca el envoltorio se encuentra con un reluciente Rolex Daytona.

Pongamos otro ejemplo, un Coto dedicado a la gestión del Corzo, mimado, cuidado como un jardín y abonado con un buen montante de Euros, van y matan un corzaco de 180 puntos....mientras un crío en Burgos, en la parcela de alfalfa del tío Raimundo le pega una ostia a un corzo de doscientos y pico puntos y lo mete record de España.

Menos mal que en esto del corzo dos y dos, nunca son cuatro.

Chaín.



   
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Amigo Antonio:
Siento discrepar contigo un tanto. Aunque no venga al caso voy a comentar una anécdota. La última vez que estuve en la universidad donde de cuando en cuando me llaman para dar clase o una conferencia, estuve tratando algunos aspectos del marketing estratégico. Un alumno preguntó algunas cosas, y razonó igual que tú: tengo el coste del producto, le aplico un margen y lo pongo a la venta con el precio que me salga del cálculo. Lo primero que le dije al infeliz es que si fuera mi alumno estaría suspendido durante unas cuantas convocatorias hasta que se me olvidase el comentario.
El precio de un producto no lo marca el coste ni el margen que aplico, lo marca el mercado. Esto es muy complejo pero el razonamiento lo dejamos ahí. Una vez visto a que precio puedo vender algo analizo si mis costes y el margen resultante me hacen viable o apetecible el negocio.
Por eso no veo la razón por la que la gestión de una población animal como elemento de coste de su producción tiene que ir ligada a su precio final en el mercado. Entre otras cosas porque se puede realizar una gestión asignando recursos financieros grandísimos, pero el objetivo no ha de ser obtener bichos de más de 200 puntos. ¿No cabe una gestión para obtener montones de bichos de 120 puntos? ¿No es igual de cara?
Otra cosa que se suele confundir es que el precio de las cosas caras refleja la calidad de estos bienes, y en definitiva unos costes de producción mayores. Esto no siempre es cierto, pero no vamos a entrar en detalles porque esto es un foro de corzos, no de marketing.
En el caso de los corzos, y posiblemente en otras especies de caza manejadas como ganado en recintos más o menos garndes, no tengo muy claro que la calidad sea tan sólo la "calidad" del bicho en puntos CIC. Por aquí algunos hablan de la calidad del lance y su satisfacción, otros podrían decir la calidad de la organización, otros de la calidad de los valores naturales del cazadero, etc. es decir cada uno ve la calidad en algo distinto. Pero lo que es indudable es que un corzo por muchos puntos que tenga, no es mejor que uno con muchos menos, tiene menos puntos, tiene menor tamaño, tiene menor edad, tiene lo que sea menos, pero no es de menor calidad.



   
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(@Usuario anónimo)
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He afirmado en distintas ocasiones que para cazar no necesaria la gestión ni siquiera intentarlo. Basta con aprovechar los permisos que con mejor o peor criterio se hayan aprobado para un coto. Esta es la situación más común y debemos reconocer que no es necesariamente mala ya que en multitud de casos ha demostrado que las poblaciones de animales han prosperado, se ha producido una disfrute y se ha generado incluso empleo.

¿En qué circunstancias debemos plantearnos hacer gestión? Pues o bien si queremos maximizar el rendimiento de nuestra inversión o bien si se producen problemas. Ambas situaciones resumen las motivaciones de los que se han enfrascado en este proceloso mundo.

Los primeros han adquirido una finca o los derechos de caza a largo plazo y quieren obtener un retorno satisfactorio del dinero que han gastado y del que van a gastar. Los segundos pretenderán reducir el impacto de algunos inconvenientes conciliando estas fatigas con el disfrute de la caza. Ejemplos hay bastantes: a los primeros estamos más acostumbrados, a los segundos quizá no tanto pero sí empiezan aparecer casos y en el resto de Europa y Estado Unidos son la mayoría, hasta el punto de que forestalistas como Robert McInley se han planteado si la caza de los cérvidos en el Reino Unido debe ser una actividad de ocio o una práctica forestal. En Alemania o Austria hace algún tiempo que se le dió respuesta a esto: es una práctica forestal.

En muchas partes se están produciendo problemas. La agricultura con sus prácticas agrede a la caza (empacadoras, cosechadoras, fotosanitarios, semillas blindadas, etc.) hasta el punto de que ya hay pensadores que han expuesto que los cazadores deben dejar de pagar a los agricultores por un derecho a cazar inexistente o gravemente comprometido por su actividad empresarial. Y senso contrario, hay actividades agrárias que se ven comprometidas por la existencia de fauna cinegética, reclamando los agricultores no sólo la satisfacción de los daños sino la eventual eliminación del agente causante. En este contexto de confrontación de intereses surge la necesidad de asumir estrategias de manejo de las poblaciones, de las condiciones del hábitat y del entorno social para conciliar, en la medida de lo posible, las actividades obteniendo ambas un beneficio suficiente, una solución de compromiso.

Una vez que sepamos cuál es la situación de partida, de que hayamos estudiado la estructura de costes es posible establecer los precios. Sucede amenudo que esto no es así, que se establece un precio a priori, bien por intuición o bien por imitación. ¿Cuál es el precio de un corzo? Lo primero habrá que saber cuál es su coste. Los que sois economistas sabéis bien como calcularlo. Si sabemos cuanto nos cuesta el mantenimiento del acotado (tasas, cánones, sueldos, SS, daños, seguros, etc.) y si hemos hecho los deberes en el número de animales abatibles, basta dividir los costes por el número de piezas a capturar. A eso se debe añadir los costes de amortización, costes de oportunidad si los hubiera (por ejemplo la carne, ¿cuanto vale la carne de un corzo en el mercado y cuanto dejo de ingresar si vendo el permiso a matacuelga?), etc. Una vez hecho esto, si nuestra opción es comercial deberíamos aplicar el beneficio para el cálculo del precio. El beneficio debe ajustarse, este sí, a las circunstancias del entorno.

Hay otras formas de calcular el precio. Por ejemplo en los montes comunales y de utilidad pública de algunas autonomías toman como referencia el valor promedio de lo pagado en las subastas de las reservas. Esto tiene el inconveniente de no estar relacionado con los costes.

Puede que todo esto a alguno le suene guasa o a chino pero lo cierto es que en España hay gente preocupada por esto en alguna medida y grupos y sociedades que intentan hacer las cosas de la mejor manera. Ello no hace desmerecer a aquellos que o bien no tienen una preocupación por su inversión -bien por ser económica o bien por no contar con un plazo largo de amortización- o porque no existen problemas de carácter económico y social que les obliguen a embarcarse en estas cosas. Así, a pesar de que se establezcan precios por las cosas, ello no es óbice para que de forma fortuita o no se abatan los mejores corzos y se haga con el mayor de los disfrutes posibles. Y eso ha pasado y pasará en todo el mundo.

La gestión en la caza es una aproximación moderna, de responsabilidad antes nosotros y ante los demás, que se sustancia en la aplicación de metodologías de control de la actividad, de sus efectos y causas, que tiene posibilidad de ser interpretada por terceros a través de cifras, es por lo tanto cuantificable y auditable.

Esta es mi aportación positiva, una simple reflexión en la que no pretendo juzgar a nada ni a nadie. Pretendo arrojar algo de luz a algo que parece ser un arcano y no lo es.

Saludos

Gerardo Pajares



   
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(@Usuario anónimo)
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Un par de apreciaciones en el terreno económico, campo en el que desarrollo mi actividad profesional.

Las empresas y negocios nunca se compran por el valor contable en libros, sería del género de tontos, bien la parte compradora bien la vendedora estarían haciendo el primo. Se compran por el valor en libros mas lo que en economía se conoce como "goodwill" o fondo de comercio en cristiano. La valoración de este fondo es complicada y no sigue reglas fijas, es una valoración en gran medida intangible - que diferencia a economista de contables - e incluye elementos futuros como beneficios proyectados, cartera de clientes, competencia, ventajas competitivas y tecnológicas, equipo directivo, situación geográfica y un largo etcétera.

Siguiendo el paralelismo que Gerardo ha hecho con la gestión del corzo, yo diría que un coto de caza jamás puede valorarse por otra cosas que no sean los activos y pasivos financieros ya que hablar de fondo de comercio en caza es dificilísimo, y valorarlo en Euros poco menos que imposible.

Un coto bien gestionado dará los frutos deseados, bien en densidad o en trofeos según sea el objetivo concreto pero lo bonito de la caza - y gestión - se me antoja que es lo espontáneo e impredecible, no es 100% controlable algo que sí debe ser la empresa, y es que hablamos de gestionar "productos" que tienen vida propia y toman sus decisiones y cuyo valor no solo se rige por el mercado de la oferta y la demanda si no por el que cada uno de nosotros le quiera atribuir desde un punto de vista romántico. ¿Cuanto vale un corzo?, para unos los puntos que dé a razón de tantos Euros por punto, para otros el coste de haberlo "mantenido" y disfrutado en su coto, y para algunos vale o todo - las decenas de horas de observación previas al abate - o nada - alimañas que dañan sus cultivos -.

Saludos,

Jaime Meléndez Thacker



   
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Curioso Santiago, muy curioso, sin duda tu alumno y menda saldrían con un calabazón talla “King Size” incluso añado que mi amigo y socio Eduardo de Baralla, saldría como nosotros, o peor parado, ya que siempre ha seguido la máxima de su padre, el precio de un producto lo marca su coste inicial, compra barato y vende como puedas, la ganancia si luego vas a vender, siempre esta en la compra, pero como yo no soy economista y mi socio de marketing no tiene ni pajolera idea, así nos va, ahora que a costa de comprar barato y vender unas veces a un precio y otras a otro, te aseguro que nos va (a él mejor que a mí) muy bien.

Me parece que yo no he juzgado la calidad del trofeo en cuanto a la calidad del lance, sí lo he hecho, te aseguro que para mí el trofeo es algo secundario, tal vez como me muevo en el enfangado terreno de los cazadores tienda a ser más realista y obvie motivos más altruistas para gestionar los corzos con otro fin que no vaya derechito a atizarles un sartenazo, pero has de disculparme en este sentido pues mi poca amplitud de miras hace que cada vez que oigo la palabra gestión vaya asociado a la extracción de determinados individuos, extracción que siempre va relacionada con un tirascazo y un posterior óbito (si se acierta).

Tal vez yo me mueva, para mí desgracia, en un mundo más real, o tal vez mi espectro corcero se limite a los corzos de mi pueblo y poco pueda aportar del resto, se me antoja complicado gestionarlos sobre todo porque ya se gestionaron bien ellos solitos, ahora, ya veremos porque esto tiene fácil solución dando tiempo al tiempo, si realmente había que dar la voz de aviso o simplemente he sido un alarmista, que fue el principio del debate, en mi pequeño espectro a “gestionar” se ven menos, muchos menos.

Chaín



   
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Claro que sí Antonio, tu mismo me das la razón. Cuando dices compra barato y vende como puedas, eso quiere decir que vendes como el mercado te deja, y eso no tiene nada que ver con el precio al que has comprado o producido el bien. La ganancia está en como posicionas tu producto en el mercado de manera que puedas venderlo cuanto más caro mejor. Si además has comprado bien o has producido bien, eso significa que ganarás más que tus competidores. Si has comprado mal o producido mal significará que ganarás menos que tus competidores, pero el precio al cliente nunca se verá afectado por el coste, porque el precio con las salvedades propias a que esto no es un foro de marketing -porque esto tiene sus salvedades- no lo marcas tu, lo marca tu mercado. Pero eso no quiere decir que la ganancia esté en la compra. El asunto radica en como puedes vender, no en como puedes comprar o producir.
Tan sólo hay un caso en que el precio de venta del producto se ve afectado por el precio de compra, pero como he dicho esto no es un foro de marketing.
Por otro lado la ganancia nunca podrá estar en la compra o en la producción, la ganacia siempre estará en la venta. La compra o producción sólo aportan costes y gastos, la venta reporta margen bruto, por lo tanto beneficios. La única actividad que reporta beneficios es vender, nunca comprar o producir.



   
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Gracias de corazón por la aclaración en materia de comercio. Hace algún tiempo, cuando en mi profesión me dedicaba a la gestión técnico económica de explotaciones de vacuno lechero, durante una reunión internacional afirmé, al hablar del precio de la leche y de los costes de producción, algo similar lo que me valío que un catedrático Italiano del Trentino me apodase "el hombre del mercado", al defender que el precio lo determina el mercado.

El caso, sin embargo, es que las circunstancias de este sector nuestro distan de ser trasparentes, condición indispensable para que los mercados determinen los precios. ¿Podemos afirmar que un corzo vale 1.200 euros?¿ o 1.000 ó 2.000? Son cifras a las que nos estamos habituando. Creo que a alguno se le estará escapando ahora un risa tonta. Ese precio oculta que por este valor muchos de los que pagan intentarán y/o conseguirán abatir un número indeterminado de piezas que hará que el precio final sea inferior. El problema radica ahora en que como este número no es conocido más que por el transgresor esa fortaleza del mercado a la hora de determinar el precio queda anulada. en definitiva, el que cobra no sabe el precio y el que compra tampoco (al menos inicialmente).

Ahora bien, como gestor económico y de la vida de un territorio podría evaluar a cuanto debo cobrar las cosas para sostener el gasto. Logicamente no es un planteamiento empresarial, pero es que en la inmensa mayoría de los cotos regidos por sociedades o en los privados la finalidad última no es lucrativa (¡afortunadamente!), intentando evitar las veleidades especulativas, y cubrir los costes de la actividad se convierte en un fin per sé.

Puedo afirmar, además, que los que en la gestión nos hemos alejado de actitudes especulativas estamos en una situación de conservación mejor. ¿Por qué? Pues porque no necesitamos recurrir a atajos y trampas. Si mis datos dicen que puedo cazar 6, se cazan 6, que si 160, pues 160. No necesito estirar, multiplicar, cazar en lo de mi vecino, no tengo que introducir animales, recurrir a comederos, etc. actúo con trasparencia, puedo dar datos, y tengo satisfechos a mis clientes (socios y visitantes) por que no hay nada que ocultar (Asumo que caben multitud de matizaciones).

Si en mi trabajo de gestor me dejase llevar por el precio, a como se pagan hoy los permisos de corzo, ganaríamos mucho a corto plazo pero me descapitalizaría en breve.

De todos modos el origen de estos mensajes era hacer ver que entre la gestión de la vida silvestre y otras actividades de la vida hay paralelismos evidentes, y que algunas herramientas que son usuales en el quehacer de muchos son, con algunas variaciones, las mismas que se aplican para modelizar y administrar la caza, despejando que la ciencia es otra cosa, que aunque necesaria para explicar algunos sucesos, tiene poco que ver con la gestión.

Saludos

Gerardo Pajares



   
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hipótesis, hipótesis...

es indudable que existen paralelismos con otras facetas de la vida pero también existen multitud de divergencias. y no vale que utilicemos un modelo construído para otra actividad por lo que tienen en común y no tengamos en cuenta ni las limitaciones ó restricciones del modelo original, ni las divergencias.

os lo digo porque me he pasado la vida estudiando modelos (no de pasarela, desgraciadamente...) y bueno, pues hay que trabajar con ellos porque hay que trabajar con algo pero los modelos sólo funcionan a ratos, y cuando te das cuenta que tienes que cambiar de modelo te puedes haber matado. y cuanto más complejos son, peoro, porque al que los maneja los acaba convirtiendo en un fundamentalista con turbante que se lo cree a pies juntillas y nos lleva a todos al desastre. prefiero a Ockham y su navaja.

yo creo que gestión, en sentido estricto, no se practica nada más que de forma minoritaria. que lo que hacemos la mayoría es cazar y nada más. unos procuramos poner algún sentido en cómo cazamos -con mayor o menor acierto- y a otros se la pela todo.

ahora me descojono cuando en cualquier foro, no sólo de internet, me refiero a foros en sentido más amplio, alguien tiene la desfachatez de presentarse como "gestor" y básicamente en cuanto abre la boca te das cuenta que se dedica a repetir cuatro ideas equivocadas que ha leído en el gún foro -ése sí que suele ser de internet- y a tomar por culo, te lo suelta y se queda tan ancho.

perdonar mi vocabulario, pero es que me voy de vacaciones y me encuentro un poco "suelto"... de todas maneras se me entiende ¿no?

y respecto de que los precios los determina el mercado, me imagino que os referís a Wonderland porque en nuestro mundo existen demasiadas excepciones y me atrevo a decir que afortunadamente porque si no a lo mejor andábamos todos con harapos. o qué creéis que le pasaría a los precios, a nuestros precios y a nosotros mismos, si la fuerza de trabajo de Asia, ¿cuantos son? ¿mil millones de tíos? dispuestos a trabajar a 2US$ la hora pudiera hacerlo libremente y producir y vender etc contra nosotros (36US$/hora). y si dejamos a los Argentinos vender trigo en España a 6c de US$, ó a los Sudafricanos vender maíz a 7c de US$.

¿no será que los precio los determina la política internacional?

se íba todo a tomar por culo.

bueno que lo paséis bien.

Alvaro Mazon



   
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Queridos Gerardo y Alvaro:
El ejemplo que me pone Gerardo de la leche no es válido. Un mercado intervenido no es en realidad un mercado porque no funciona como tal. Los productos agricolas y ganaderos sin elaborar o semielaborados, escapan a una condición real de producto en un mercado, porque, al menos en los estados desarrollados, como tienen condición de productos de primera necesidad y por otras cosas de orden político, los precios se manejan al antojo de los políticos de turno sin entrar en libre mercado. En teoría el mercado es libre y los precios también, pero en la práctica si la cosecha de trigo es mala, por lo que la escasez haría subir su precio, se importa y se baja automaticamente. Al revés lo mismo. Si hay excedentes se malvenden donde sea o se tiran al mar. Además un agricultor no puede sostener su actividad pseudoempresarial con los precios de mercado, se le complementa con una subvención.
Con respecto a lo que dice Alvaro de las consecuencias de la globalización, ¿tu sabes cuanto cuestan las zapatillas deportivas que llevas, y cuanto costaban hace años? ¿Se ha encontrado reflejo en el precio de venta de esa tremanda reducción de costes?
Otro ejemplo más y este corcero. ¿El titular del coto que vende ahora los precintos cinco veces más caros que hace diez años, ha tenido un incremento en el coste de "producción" de cada corzo parejo a ese incremento? Porque me parece que ni de lejos.



   
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(@Usuario anónimo)
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Tienes mucha razón querido amigo. Ahora bien, ¿crees de verdad que la oscilación alcista del precio de los precintos responde a una mecánica de mercado al uso?¿No crees que subyace la escandalosa certeza de vulnerar en cuantía desconocida el cupo pagado de forma que el precio real es desconocido?

Aunque inicialmente el tema que quería centrar era el de la mecánica de la gestión y su paralelismo con la administración de otro tipo de bienes, creo que esto del precio guarda una importante relación con la puesta en práctica de un programa de manejo para la caza. No voy a divagar hoy más, ya lo he hecho bastante, pero tengo para mi que en esos cotos y zonas donde la especulación se ha cebado no ha abundado la gestión, ni buena ni mala, sino el simple y puro aprovechamiento más o menos desmedido de un recurso: el corzo.

Saludos.

Gerardo Pajares



   
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Por supuesto que la oscilación alcista del precio de los precintos responde a una mecánica de mercado al uso. La escandalosa certeza de vulnerar en cuantía desconocida el cupo pagado hace que el precio suba, aunque como bien dices lo que sube es el precio del precinto no el del corzo. En realidad el que acepta eso y lo paga es porque mentalmente ha hecho sus cálculos.
Este es un caso típico en que el precio de un producto se fija por la relación entre su utilidad (o funciones o beneficios) y el coste que tiene alcanzar esa utilidad.
No le des más vueltas, la gestión de un recurso natural también se mueve con la misma mecánica y con total paralelismo con la administración económica de otro tipo de bienes. Existe un libro muy interesante, cuyo autor no recuerdo y que se titula "Las cuentas de la tierra" en que se plantea en términos económicos como funciona la naturaleza y los motivos por los que le hombre se lo está cepillando todo. La verdad es que es muy curioso. Viene a plantear que la naturaleza es como un banco. A cada ser vivo le presta un capital, que es su biomasa. El banco de la naturaleza le exije el pago de los intereses del capital asignando a cada especie una función que ha de cumplir durante su vida como pago de los intereses. Una vez se muere ha de devolver el capital.



   
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