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ANTECEDENTES.
En un coto de la provincia de Cádiz, que cuenta con una extensión de 1.700 has., conviven corzos y venados. Al principio la presencia del corzo era simplemente significativa, pero una vez disminuído el número de ciervos, bajo criterios de gestión, el corzo se fue recuperando. La expansión poblacional de esta especie se produjo de verdad cuando se procedió a disponer 54 comederos/bebederos selectivos en la finca, en los que únicamente es la especie corzo la que puede aprovechar el pienso suministrado. (Los que habeis recibido los ultimos boletines de la ACE estareis documentados sobre su estructura y funcionamiento.)
En la actualidad se estima que la población de corzos en toda la finca es de 150 individuos, sin poder determinar con precisión cuantos machos y hembras componen el censo. Apuntar que hasta el mometo la presión cinegética con la especie ha sido escasa.
CAMBIAR LA GESTION.
En este momento los gestores del coto pretenden dar un giro en el manejo de esta especie. La idea es tener habilitados sólo 6 de los 54 comederos que se reparten por la finca y lo más distantes unos de otros, con el fin de tener aún más controlada a la especie y que sean los mejores machos los que cubran a las hembras.
CUESTIONES.
Dada la territorialidad del corzo,
¿No es demasiado arriesgado este planteamiento?,
Si se produjera una concentración de corzas (cosa que dudo) ¿No sometería a demasiado estres a los machos por el territorio?
¿No es este tipo de gestión más aconsajable para otras especies como ciervo, gamo o muflón?
¿No sería una temeridad aplicar este criterio, precisamente cuando la especie se está disputando los territorios?
Sinceramente, ¿Cree alguien que esto funcinaría con los corzos?
Ya sé que no todo el mundo es partidario o del gusto de los comederos, pero ellos son los responsables, en gran medida, de la recuperación del corzo en nuestra zona. Tened en cuenta que Jerez no es ni Soria ni León y mucho menos Orense o Mieres.
Agradeciendo de antemano vuestros comentarios a lo planteado,
Atte,
Fernando Alonso Pomar.
Estimado Fernando:
El tema de la alimentación artificial no está exenta de polémica. El pasado mes de septiembre en Los Barrios presenté una charla sobre la alimentación del corzo. Huelga decir que yo no sé nada de comederos, en mi zona no existen, ahora bien sí he estudiado algo de alimentación y de comportamiento de esta especie. De acuerdo con ello y con la información de calidad ambiental que la propia Junta de Andalucía publicó para el Parque de los Alcornocales, creo que no es posible afirmar que los comederos sean imprescindibles para la recuperación o para la gestión del corzo.
Durante milenios el corzo ha vivido en los montes y sierras de la mitad sur de España sin que existieran comederos. La información de la genética de las poblaciones nos describe una gran metapoblación que se extiende desde el Sistema Central a Cádiz. Hasta no hace mucho había corzos en las sierras de Murcia y Almería, más duras y secas que las malagueñas o gaditanas.
El problema del corzo en esas sierras fue la introducción del ciervo y su mantenimiento a densidades elevadas o muy elevadas.
Tu zona reúne una de las mayores diversidades biológicas y botánicas de Europa y de eso el corzo obtiene una enorme ventaja. Estratos como el ojaranzal o el quejigal moruno son valiosísimos desde el punto de vista de la recuperación del corzo. Por otra parte no existe ningún trabajo que avale la tesis de que para recuperar el corzo la alternativa sean los comederos. Tampoco la hay para relacionar el tamaño y peso del trofeo con los comederos.
Como expliqué en su momento los comederos cubren entre otras eventualidades la de mejorar la detectabilidad en un monte espeso. Por supuesto que un alimento concentrado atrae a los animales lo que no quiere decir que en su ausencia se mueran. Por otra parte, dar de comer artificialmente produce o puede producir un incremento de la carga animal por encima de la capacidad de acogida del medio. Dado que no sólo de pienso se alimenta el corzo si no que buscará cualquier retoño disponible, si la carga es alta la alimentación artificial estará originando un daño al monte y por ende, a largo plazo, al propio corzo.
Lo de reducir el número de comederos para promover la selección natural es una interesante hipótesis. Habrá que ver si da o no sus frutos. Sería bueno aplicar sistemas indicadores del estrés animal.
Saludos
Gerardo Pajares
Al hilo de lo que comenta Gerardo, está demostrado en la especie ciervo que la disposición de alimentación concentrada provoca, en contra de lo que pudiera parecer, graves daños en la vegetación natural circundante. El efecto responde a la necesidad de compensar la excesiva riqueza de esa alimentación, con ingestas muy superiores a la normal de materia vegetal de baja calidad con gran cantidad de fibras vegetales. Por ello la vegetación de los alrededores soporta un ataque ramoneador por encima del adecuado, y la coloca bajo una presión que acaba llevándola al deterioro seguro.
No se si con el corzo se obtienen los mismos efectos, pero posiblemente si.
Saludos.
Santiago Segovia Pérez
Estimado Fernando:
Como comenté no sé de comederos y sería una osadía afirmar si permiten o no a las corzas conseguir sacar adelante a sus crías. Para rechazar esa hipótesis debería contar con datos experimentales que no tengo. No obstante sí estoy seguro que la distribución de los comederos no será nunca el hito principal para la determinación del territorio de un macho.
Hasta donde sé, y esto tampoco tiene refrendo experimental si bien lo avalan algunos guardas gaditanos, la mayoría de los corzos de mayor trofeo no se vieron nunca alrededor de un comedero. Doy por sentado que debe haber una estrecha relación entre el tamaño del trofeo, la calidad de hábitat del territorio del macho y las opciones reproductivas (número de hembras).
Lo que no está claro es que la existencia de un comedero determine que los corzos peores (*) puedan acceder a la reproducción pero tampoco podemos rechazar que el mantenimineto de una provisión artificial de alimentos redunde en el sostenimientos anormal de animales que en circunstancias de normal competencia no habrían sido seleccionados. Sospecho que esta es la mecánica que la finca en custión quiere aplicar e igualmente sospecho quien es el promotor, y hasta tengo para mi que eso pueda haberse derivado de alguna divagación mía en materia de Ecología evolutiva, pero igual no es así.
En el Simposio de Mieres Juan Garrote va a exponer un tema sumamente interesante sobre la interacción corzo y selvicultura. Es curioso como la actividad humana sobre el medio tiene un efecto definitivo sobre el éxito o el fracaso de las poblaciones animales, sobremanera en el corzo, y como esta interacción tiene efectos predecibles, en otras palabras: se ajusta a modelos. En los Alcornocales los acontecimientos son similares a lo que se ha producido en los bosques caducifolios de la Cordillera donde estas masas han pasado a estar ultraprotegidas. En este esquema de protección se nos han ido el urogallo y el corzo. Esta última especie que en otro tiempo fue abundantísima en los bosques de Redes es hoy mucho menos numerosa, fruto de la monotonía impuesta por la regulación restrictiva de los aprovechamientos maderables, del abandono rural y de la extensión de una ganadería más agresiva. En tu tierra nos has descrito la causa. Por contra, en la muy intervenida rasa costera, desde Ferrol hasta Cantabria, el corzo prospera en ambientes muy humanizados fruto de un ambiente en mosaico cultural que le ofrece una oportunidad que la Cordillera le niega.
Así pues, coindimos en el interés que tiene para la gestión, no solo del corzo sino de la vida silvestre, la del monte en su conjunto teniendo presentes los modelos de evolución consecuentes a las distintas decisiones que sobre el bosque se tomen. A veces olvidamos que nuestro monte es el fruto de milenios de intervención.
Saludos
Gerardo Pajares
Estimado Fernando:
No, no pensaba en Eduardo sino en otro técnico de la zona al que me unen vínculos profesionales.
Con respecto a los daños del corzo he de indicar que a pesar de que lo que pueda pensarse la densidad no es un factor determinante, si bien es de esperar que densidades altas los resultados sean más desfavorables para el monte. En un trabajo reciente, que está disponible en esta web y que me cupo el honor de dirigir, Cristina Morilla encontró que la intensidad de los daños en masas de pino marítimo no estaban en relación con la densidad y que incluso a densidades bajas la incidencia del daño llegaba a ser muy importante. La razón de esto radicaba en la práctica cultural que facilitaba o no el acceso a los corzos al recurso. Debemos pensar que la oferta de calidad de la vegetación es individualmente escasa -si acaso unos pocos gramos de una yema por planta- que el corzo es un animal que realiza desplazamientos muy escuetos y que necesita una provisión proporcionalmente alta de azúcares en su dieta. Así pues, la gestión del monte resulta crítica tanto para el futuro del corzo como para garantizar los regenerados.
Otra circunstancia curiosa que se ha visto en todos los trabajos sobre alimentación es que la apetencia del corzo varía sin relación aparente con la oferta. Estos es, el corzo no come algo por ser abundante o escaso sino que lo hace por su composición química. Además se ha visto que las necesidades varían a lo largo del año, de forma que hay épocas en las que se maximizan los consumos de alimentos ricos en azúcares y otras en las que lo son las paredes celulares (FND). Añadamos a eso la apetencia estacional por alimentos ricos en taninos y fenoles y la ecuación de una ración completa acaba por complicarse.
Otro factor a considerar cuando se habla de alimentación es la tasa de rechazos ya que por lo que sí he visto en distintos sitios donde se da de comer en pesebre (se hace desde León hasta Cádiz por cierto) es que hay un volumen importante de alimento no consumido. En ocasiones, si bien no creo que sea lo más preocupante, he visto como germinaban algunas semillas domésticas en un entorno forestal bien conservado. Afortunadamente ninguna goza de la condíción de "invasora" pero todo es a tener en cuenta.
Sobre la posibilidad de utilizar TMR (Total mixed rations) en corzos creo que solo es pensable en corzos cautivos. La idea hasta el presente es la de "suplementar" no la de "sustituir". De todos modos a mi personalmente me parece más atractiva la idea de los "Food Plots" de los americanos. Se trata de una estrategia más suave y que permite integrar o promover comunidades pratenses, locales o no, para mejorar la capacidad de acogida de un medio.
Es interesante el planteamiento que haces sobre la posibilidad de evaluar las tasas de supervivencia de los corcinos en ambientes con y sin alimentación artificial, siempre y cuando en ambos casos las poblaciones estén por debajo de la capacidad de acogida del monte. En fin es un desafio experimental. Igualmente sería interesante saber si esos corzos extraordinarios pasaron o no en algún momento por comederos. No es imposible saberlo, bastaría con utilizar algún isótopo u otro marcador que dejase rastro en el esqueleto y por ende en la cuerna. Es cosa de pensárselo y buscar financiación.
Saludos
Gerardo Pajares

