Sé que hablar de calendarios de caza, y por lo tanto de aperturas, cierres, vedas y demás, suele acabar desencadenando alguna que otra tormenta, pero a la luz de las reflexiones que recogen Milner, Bonenfant y Mysterud, en el trabajo al que he hecho referencia en Corzo+ podemos ir teniendo más claras algunas cosas.
Veamos... En relación a la caza de los machos podemos plantearnos la eterna disquisición: cupo frente a calendario. Ciertamente el momento de la muerte de un macho no es demasiado importante, salvo quizás en el momento más próximo al celo. Ello se debe a que el número de corzos machos no limita el tamaño de la población. Cosa distinta será cómo actúa esto sobre la variabilidad genética y la tasa de supervivencia de los machos en general. Con ello quiero decir que importa relativamente poco que el corzo se muera con cuerna, sin cuerna, con correal o perfectamente limpio. Lo que cuenta más es que el número de ejemplares cazados sea o no el adecuado. Dejo al margen consideraciones éticas, que sin duda tienen un enorme valor para el cazador y que deben ponderarse a la hora de decidir el mejor compromiso entre época y cupo con otros factores como esfuerzo, destreza, etc. Dado que esto es más difícil de objetivar me voy a centrar meramente en el número de piezas cazadas.
En el caso de las corzas el calendario sí que importa, ya que no va a ser lo mismo abatirlas en un momento que en otro. Su valor es mayor en las inmediaciones del parto, cuando todo el cuidado de las crías depende en exclusivo de ellas y es menor en el momento en el que estas dejan de ser dependientes. Las corzas en esto son puñeteras ya que las crías están con ella casi hasta el mismo momento del siguiente parto. Esto nos exige buscar un compromiso. El mismo va a depender de las crías.
Hasta la fechas las distintas normas españolas de caza no recogen tal cual la caza de juveniles. En este sentido el artículo que recojo en Corzo+ puede parecer confuso, ya que distingue entre juveniles y yearlings (este anglicismo se refiere a los animales 1+, esto es a los que están con 12 meses de vida, en los machos hablamos de varetos), entendiendo por juveniles lo que nosotros llamamos crías (0+). Esto es importante ya que los yearlings sí que aportan a la reproducción (las corcitas 1+ se quedan preñadas y como son muchas suponen una importante fracción de las reproductoras, y los varetos también son competentes como reproductores). De este modo hay que referirse a la caza de las crías como la practicada en la clase 0+ (antes de que cumplan 1 año).
De este modo el momento en el que esto se puede hacer es aquel en el que la pieza rinde un mínimo de interés cinegético y además sea detectable. Así de poco o ningún interés es cazar las crías en junio o julio, y quizás sea algo más interesante en septiembre u octubre. Además este cupo debe afectar de forma indistinta a ambos sexos. En otras palabras ser inopinado.
Al abatir el cupo de crías el número total de ellas que son dependientes de sus madres se reduce y es entonces cuando se podría empezar a cazar las hembras.
Quiero matizar que estas son tan sólo meras reflexiones en voz alta. No se trata de una propuesta formal ni nada semejante.
Saludos
Querido Gerardo:
Las reflexiones que haces a la luz del trabajo tan bien resumido en corzos +, son más que acertadas. La pregunta que surge es si estamos preparados para esto. Y cuando digo preparados me refiero a cazadores, administración y sociedad civil.
Por desgracia, la edad media de los cazadores españoles es superior a 50 años y todos ellos se han formado en esto de la caza con un fuerte marchamo de no cazar hembras ni crías EN SUS DOS PRIMERAS EDADES. Asi que es complejo trasnformar un cazador de trofeo a un cazador gestor. Convecer a uno de estos senior de que tiene una obligación más allá de los trofeos es complicado y además, como en este país todos sabemos de todo, siempre encuentran una escusa bien fundamentada para no hacerlo.
No solo es un problema de los cazadores, es también un problema de las administraciones. Todas te reconocen que hay un serio problema de sobreabundancia de ungulados, pero a la hora de autorizar cupos altos de gestión, literalmente se c......
Pongo tres ejemplos. Madrid, coto en el que evaluamos una densidad de 5 corzos por cada 100 ha. Habitat malo, lo que sugiere que esa densidad es alta y que hay que empezar a cazar hembras desde ya. De entrada tenemos que llevar al técnico a ver el coto y enseñarle los corzos porque no se creía esas densidades en esa zona y luego pelear con ellos con un recurso para que nos autoricen a tirar hembras adultas y sanas (no hubo forma de que nos dejaran hacerlo en diciembre enero, asi que habrá que hacerlo en septiembre).
Segundo ejemplo. Castilla Leon. modificación de una plan para acometer una reducción de hembras ante una densidad de 18 corzos/100 ha con un ratio 1:4. Monte completamente dañado. Han tardado 7 meses en aprobar el cambio, asi que habrá que empezar el trabajo el invierno que viene, lo que supone un año perdido (y eso que habían modificado la orden para precisamente autorizar esta caza de invierno, no quiero imaginar si no hubiera sido asi).
Tercer ejemplo, Castilla la mancha. Coto con fuerte desviación hacia las hembras (1:4,2) y con unos daños impresionantes tanto al monte como a los cultivos de maíz. Solcitamos una caza por daños para empezar a controlar número de hembras en este invierno y porpuesta de estudio completo en primavera para modificar el plan. Todavía la están vistiendo y eso que reconocen que hay un serio problema de exceso de hembras de todo tipo en la zona.
Ni que decir tiene que explicarle a la sociedad civil no cazadora que hay que matar crías de tan solo unos meses les puede producir un sarpullido de no te menees.
En todos los planes que estoy haciendo ahora, recomiendo cazar un tercio del cupo entre crías macho y hembras. los machos nada más arbirse la temporada cuando tienen 11 meses ya que las normas prohiben matarlos antes, y las hembritas en septiembre. hembras adultas en diciembre-enero si eso es posible y los machos adultos cuando uno pueda.
Supongo que poco a poco hasta los más veteranos entrarán a esta caza de gestión o al menos dejarán que las nuevas generaciones acometan estos cupos sin muchos peros y que la administración le perderá el miedo a los cupos altos en el corzo. Es cuestión de tiempo.
un saludo
Rafael Centenra
Biólogo
Interesante post. Yo creo que la sociedad cazadora se va poco a poco (muy poco a poco) mentalizando de la necesidad de estas pautas de gestión, lo que no se es en qué momento se empezarán a poner por obra. Me ha llamado la atención Rafa que te refieres a "fuerte desviación hacia las hembras" con un valor de 1:4,2!!! No se que desviación existirá en el coto en el que cazo los últimos años (nunca hemos hecho una correcta estima de población) pero por lo que vemos y apuntamos en cada salida...yo me atrevería a decir que fácilmente estará por encima del 1:6... y aunque están concedidos los precintos de hembra (tantos como de machos) el que nos vende los precintos no termina de convencerse a cazar las hembras.
Esperemos que esto cambie, y se generalice en pos de un saneamiento de las poblaciones del centro y norte peninsular.
Un saludo,
Alfonso Urbano López de Carrizosa
En efecto, creo que los cuernos no nos dejan ver el problema.
Pensemos en un momento en el conejo. A cualquiera se le ocurre que un buen planteamiento de caza es aquel en el que se capturan muchos gazapos y pocas conejas. De ahí que esté autorizada la caza denominada "descaste" -que en realidad no lo es- ya que es el momento en el que hay abundancia de crías y compensa su caza. Sin embargo, cazar conejos en febrero es un disparate, ya que las crías son dependientes de las madres, las crías no son detectables -están en el tobo- y lo más probable es cazar adultos. Si estos fueran machos no pasaría nada.
Como digo, el hecho de que haya un trofeo por el medio dificulta aplicar un principio meramente demográfico en la gestión, entre otras cosas porque, como menciona Alfonso, éste es susceptible de ser cambiado por un precio. De este modo calendario y cupo se ven afectados por esta variable.
Si la caza de los machos con trofeo, y por lo tanto adultos, fuera una cantidad pequeña en comparación con la de juveniles no habría cuestión. Como sabemos, lo que está ocurriendo es todo lo contrario, la totalidad del creciente cupo de capturas recae en exclusivo en los machos adultos. Consecuentemente la población se rejuvenece, pierde condición coproral (fitnes) y hace a la población más débil y con posibilidad de variar a lo largo del tiempo por factores no directamente relacionados con la caza (si bien ésta habrá estado en el origen).
Saludos
Gerardo Pajares
Querido Alfonso:
La desviación de sexos hay que evaluarla siempre en función del estado de la población. En un territorio todavía por colonizar una desvíación de sexos de 1:4 puede ser la mejor herramienta para rellenarlo rápido. En un coto saturado, donde los daños a la vegetación son evidentes hasta para un ciego, una desvíación de 1:2 puede ser ya una desviación no deseable.
En tu caso, si el valor 1:6 se refiere a machos adultos-hembras adultas, tenéis un probelma con independencia de si el coto esta saturado o no. Si es machos adultos resto de corzos, es probable que el ratio machoadulto-hembra adulta esté en torno a 1:4.
Mira si son evidentes los daños a las plantas preferidas por los corzos (zarzas, roble, sauces.... revisa si más de la mitad de los brotes de cada plnata hasta 1,10 metros estan mordidos, si es asi los daños son serios) porque de ser así lo que estan haciendo todas esas hembras es comerse el alimento para hacer buenas cuernas en los machos.
Un saludo
Rafael Centenera
Biólogo
Lo cierto es que el daño al matorral no sabría valorarlo, ya que el tipo de monte es principalmente pinar y matorral de encina y carrascas. Yo diría que los brotes a poca altura están "pelaos" ya que además de la población de corzos, que es más que aceptable (provincia de Burgos) existe una explotación de ganado ovino, así que imagina como están los brotes!!
El Domingo se dio la montería del coto y por mi puesto conté 19 corzos, de los cuales 16 corzas, dos varetillos, y un corzo adulto (por cierto aun con correas)...16:1??? Me debería preocupar...más???
Gracias y un saludo
Alfonso Urbano López de Carrizosa
Querido Alfonso:
La respuesta es SI, creo que por lo que cuentas te deberías preocupar.
Por la descripción del coto, imagino el tipo de hábitat, tan solo faltaría saber si existen siembras de cereal y la superficie respesto a pinar y chaparros.
Las ovejas afectan al corzo pero en general de forma más ligera que lo harían venados, vacas o cabras. De algun modo su tendencia a pastar sin levantar mucho la testa ayuda a que la competencia sea menor.
Es facil saber si tienes un problema de sobrepastoreo de corzos y ovejas. Te llevas una cartulina blanca, de esas de trabajos escolares, y un amigo al campo, te marcas un recorrido por cualquiera de los caminos que tenga el coto y cada 100 pasos buscas la mata mas cercana y con la cartulina detrás haces una foto de las ramas a una altura de 30 a 90 cm del suelo. Luego sigues otros cien pasos y así hasta que te aburras. En casa con detenimiento cuentas cuantas puntas de cada matorral están mordidas y cuantas estan enteras con todas sus hojitas. y si anotas la especie de matorral, ideal.
Los majuelos, rosales silvestres y zarzas te aseguro que no tendrán un solo brote tierno. Normal con lo que cuentas.
Ahora bien, si además, los chaparros y los pinos pequeños, tienen más del 50% mordidos, es serio y si es el 75% o más, vas camino del desastre.
Y sí, un ratio de 1 macho adulto por 16 no machos es un disparate aun teneinedo en cuenta que ese dato de monteria puede arrojar muchos errores.
Un saludo
Rafael Centenera
Biólogo
Gracias por la respuesta. Prometo que el próximo día que me escape en busca de rastros antes de que se abra la veda me llevaré una cartulina e intentaré hacer el muestreo con algún voluntario. Si consigo algo representativo pondré las fotos de los resultados. No hay cosa que me guste más que aprender acerca de la gestión de la población.
Un saludo,
Alfonso Urbano López de Carrizosa

