Hola:
os pongo unas fotos de una mandíbula de un corzo cazado en Castilla y León este año. Aunque no soy ningún experto me han llamado la atención algunas cosas que os quería comentar. Como podéis ver le falta un incisivo:

Del primer premolar derecho sólo quedan las raíces. El segundo premolar izquierdo y el primer molar derecho están fracturados

El desgaste del esmalte es acusado y creo que existe también una importante reabsorción ósea que hace que se vea gran parte del cemento.


En definitiva, me parece un corzo viejo y con “mucho problema dental”, que no se si le hubiera permitido vivir muchos inviernos más.
Un saludo
A lo largo de los años he visto más casos como este. En i opinión se trata de un corzo de unos 4 años pero como bien dices que presenta algunas anomalías dentarias. Por distintos motivos, a partir del 4! años, aumenta mucho la frecuencia de problemas como coronas fracturadas, pérdida de incisivos, lesiones flegmonosas en las ramas de la mandíbula, lesiones compatibles con actinomicosis etc.
En principio el aparato masticador del corzo y su aparato digestivo están preparados para la ingesta de materia con alto contenido en agua, esto es su condición de ramoneador ha ejercido una presión selectiva que le hace poco resistente al consumo de materias groseras, con elevados contenido en fibra (en especial lignina). Curiosamente cuando visité Namibia comprobé con cierto asombro un patrón similar en los kudus. Más tarde leyendo comprobñe que esto era algo bien conocido en esa especie yq eu ocasionaba una tasa de mortalidad elevada, en especial en los machos, en los años en los que la sequía era mayor y los kudus, que son también ramoneadores, se veían obligados a comer, como los órix, una mayor proporción de herbáceas coriáceas. La causa de la mortalidad era la septicemia a patir de heridas en las mejillas y mucosa bucal.
Reexaminando los casos que han pasado por mis manos creo que hay una casuística elevada de problemas dentarios de origen infeccioso así como sepsis -a juzgar por la extensión de ganglios encapsulados con secreción purulenta de forma diseminada en algunos corzos cazados- a resultas de erosiones bucales. Esto es, cuando los corzos, por alguna causa, se ven obligados a consumir alimentos de peor calidad, más duros, se ocasionan lesiones, que en el momento de la caza pueden estar cicatrizadas, que se infectan y dejan huella en las inmediaciones.
Por supuesto existen también muchas evidencias de traumas, y así creo que la pérdida de incisivos se debe mayoritariamente a eso. Recuerdo el cao de una corza muy delgada que creíamos enferma. Después de intantar trabajar en su recuperación se nos murió entre las manos. La necrópsia reveló que tenía un fuerte golpe y una luxación de la mandíbula que la incapacitaba para comer. Murió realmente de inanición. Creo que fue un atropello pero no puedo afirmarlo.

Existe un trabajo, creo recordar que polaco, de hace unos 15 años, sobre anomalías dentarias en corzos. Lo he intentado conseguir sin éxito en alguna ocasión, será cosa de volver a intentarlo.
Saludos
No encuentro ahora la referencia polaca... de todos modos quizás esta te de alguna pista.
Saludos
Se me había ocurrido esto pensando sobre el desgaste dental. Si bien, cuanto más viejo sea un animal más plantas habrá masticado, también en el desgaste influirá la dureza de estas. Junto con esta lógica deducción, he llegado a pensar -sin saber de su veracidad- que animales de mayor porte tendrán un mayor desgaste puesto que comerán más, mientras los que en los más pequeños será menor.
Por ejemplo en los corzos andaluces. Es así en realidad?
Saludos.
Distintos trabajos han permitido, por ahora, rechazar la hipótesis de que el desgaste dentario guarde relación con la calidad de al dieta. En el trabajo realizado por la Universidad de León, ACCA y la ACE y financiado por la Fundación Biodiversidad, el equipo dirigido por el profesor Garnica no encontró evidencias de cambio en el patrón de desgaste dentario en función de la localidad, lo que lleva a pensar que no hay relación con la calidad de la dieta.
Recientemente, en el año 2007, se ha publicado un trabajo titulado "Bigger teeth for longer life? Longevity and molar height in two roe deer populations" y cuyo abstract se puede leer en http://journals.royalsociety.org/content/p852000157510536/ se confirma lo visto en España. En este mismo trabajo sí se comprueba que la longevidad puede guardar relación con el tamaño de la pieza dentaria.
Igualmente, si bien en ciervos, el Dr. Carranza y su equipo comprobó hace unos 2 años que en el caso del venado existe un "trade off" entre tamaño corporal y tamaño molar, de modo que los machos más grandes no necesariamente tienen molares mayores pero al tener que comer con más frecuencia y en mayor volumen sí desgastan más rápidamente y por lo tanto su longevidad es menor.
En consecuencia podemos establecer que:
- el desgaste dentario no tiene que ver con la dieta
- el desgaste depende de la edad
- la longevidad es mayor en ejemplares de dientes más grandes o más densos (hay más para desgastar).
- el desgate es mayor cuando las necesidades metabólicas son mayores y el primer determinante es el tamaño (cabe decir que el rango de varianzas en pesos en venados es mucho mayor que en corzos).
Saludos


