Hola a todos:
Hace algunos días me pidieron una colaboración para una próxima publicación de un manual de caza. La misma constaba tanto de la aportación de unos textos e imágenes como de la corrección de parte del material que ya existía. El promotor de esta iniciativa es una entidad conservacionista española.
Entre el material que tenía que revisar pude leer de pronto una afirmación tal como: " Desde el punto de vista de la sostenibilidad de la actividad cinegética, sin duda el rececho es preferible, porque provoca muchas menos molestias al resto de la fauna no objetivo que el rececho". Ciertamente me faltó tiempo para dirigir una líneas al responsable de la entidad para trasmitirle mi punto de vista y la preocupación por la extensión de opiniones como esta.
La sostenibilidad o sustentabilidad (¡vaya palabros!) no puede reducirse a una interpretación tan simple como la existencia o no de disturbios en el medio natural o en la fauna. ¡Donde quedarían actividades como la recogida de setas, leñas, senderismo, etc! El argumento, que por cierto no es la primera vez que lo escucho y que incluso llegó a recogerse de una forma aproximada en los estatutos fundacionales de la propia A.C.E., obvia un aspecto fundamental en la conservación que es la Sostenibilidad social.
En Asturias, y creo que podemos extenderlo a todo el norte español, hay una creciente y consolidada opinión contraria al corzo que se deriva del progresivo abandono de su caza en batida. Lo corto de su temporada otoñal, la demanda foránea de caza en rececho, y la infundada opinión de su menor valor cinegético frente al jabalí que alegan los cazadores de tralla, ponen en riesgo la propia conservación del corzo. Así hay regiones en las que el corzo es objeto de iras por distraer a los perros jabalineros, contumaces raposeros de Asturias y Galicia le regalan con algo más que salvas si confunde a sus sabuesos.
El mundo de la batida tradicional ha perdido sustancia cuando se abandona el corzo. Crece el sentido competitivo e incluso un curioso sentido de responsabilidad social ante la fiera: el jabalí, que diezma los cultivos. Menudean los conflictos humanos en las cuadrillas y se ha perdido mucho del sentido lúdico y recreativo de la caza social. Recuerdo, y no hace tanto de eso, que las batidas de corzo eran un hito de cohesión en las remotas aldeas de esta mi Asturias. Jornadas en las que la camaradería, la ausencia de presión por cumplir un objetivo, la dificultad de acertar a un corzo que salta y finta las balas como nadie, nos permitían charlar amigablemente y mantener unas relaciones cordiales. Esa caza tenía un valor intrínseco como herramienta de relación humana.
Hoy la caza del corzo en batida se debate entre la ausencia de perros preparados *la mayoría son despojos inútiles que provienen de desechos de los jabalineros-, la pérdida de una cultura de caza asociada a la presa más tradicional durante muchas décadas (cualquiera recuerda que el jabalí ha empezado a ser abundante en los últimos 15 años).
Ahora el único estímulo es sacar dinero vendiendo permisos; cuantos más mejor y más caros, siempre hay parroquianos que paguen. ¡A las hembras ni tocarlas, si ellas faltan ¿de donde sacamos los machos después? Así las cosas el rececho se consagra como forma sacrosanta de caza, garante de la gestión y de la conservación.
El problema sin embargo reside en que exista o no interés real de mantener el corzo, no como fuente de unas rentas, no como especie de caza codiciada, sino simplemente como un elemento más que integre el mundo de las relaciones humanas en el medio rural.
Una vez más creo que no es casualidad que la conservación del corzo en sus peores momentos haya ido asociada en muy buena medida a las fórmulas de su caza más social: las batidas en Asturias y Cantabria, los resaques del alto Aragón o las monterías con podenquitos de Cádiz y Málaga.
El corzo es un recurso y su caza permite además de las rentas ecológicas (presa), económicas (trofeos y carne) otras de carácter social que garantizan su conservación.
Perdón por el rollo.
Saludo
Gerardo Pajares Bernaldo de Quirós

