Leo mi mensaje y veo que quizás he sido muy vehemente en la introducción. Tranquilo Joaquín que no me sentí molesto ni mucho menos. saludos.
Gerardo Pajares
Estimado Gerardo,
Lo que tu llamas vehemencia yo lo considero claridad de ideas y conocimiento de causa. Por mi parte puedes hacer uso de esa vehemencia siempre que quieras, que ya nos gustaría en estos tiempos que corren se hablara más a menudo diciendo todo lo que se piensa.
Por otro lado no quería entrar a polemizar con tus aportaciones, simplemente la intención era contar mi experiencia, y desde luego no pretender que fuera la mejor, de hecho, creo firmemente que no hemos educado al perro como debiéramos, pues en su momento no contábamos con ningún manual o ayuda, sólo con comentarios de amigos bienintencionados, muchas ganas y algo de sentido común aplicado al pensamiento perruno.
Y ya hablando del tema concreto, anteriormente comenté que el perro en ocasiones y solo en los últimos tiempos, no ladra al dar con la pieza, la acomete, gruñe y muerde, si no aparecemos en un tiempo a su lado, se vuelve a buscarnos y tenemos que pararnos a buscar restos de pelo, sangre, etc en belfos y hocico, para averiguar si dio con el bicho o no. ¿Hay alguna forma de conseguir que vuelva a ladrar a muerto?
Muy agradecido, recibe un cordial saludo,
Joaquín d’Aubarede.
PS: Preciosa composición la anterior, pero es que los dos actores la merecen. Incluyo otra especie encontrada al rastro.
Me temo que no. Sí es posible incitar a un cachorro mudo a ladrar a muerto pero creo que aun perro envalentonado y sabedor de que ha podido él solo matar a una pieza devolverle a su pristina condición de totverbeller es casi imposible.
¿Es posible conducir al perro de la correa? dicen que no hay mejor capador que los años... y ya parece por esas canas y lo adusto del gesto un veterano.
Me has dado la idea de contar esta tarde o mañana, con algo de tiempo, como "resolver" que un perro frío lata sobre el rastro.
Saludos.
Gerardo Pajares
Gracias Gerardo, de todas formas creo que intentaré en la ocasión que pueda engancharle a la correa, siempre queda la opción de soltarlo si la prueba no funciona.
Y de ahora en adelante pensar dónde encontrarle descendencia para que sus herederos puedan dar de sí todo lo que puedan, creo que tu amigo Chaín está dispuesto a cruzar su sabuesa con Brujo en el próximo celo.
Ánimo con tus comentarios sobre el rastro de sangre.
Saludos cordiales,
Joaquín d`Aubarede.
Darte las gracias por tanta información que nos estas aportando, yo tengo una hembra de 5 años y la verdad es que es bastante buena cobrando, lo unico que no le cuesta seguir bien el rastro cuando esta atada.
Me han regalado un macho con 2 años que no tiene ningún tipo de experiencia en caza, aunque estoy seguro que puede ser un fuera de serie.
El procedimiento a seguir seria el mismo que si fuera un cachorro?.
Gracias de antemano Gerardo.
Nuestra experiencia es que nunca es tarde para educar a un perro. Es más fácil si lo coges de cachorro, desde luego, pero un perro de 2 años está por hacer.
Lo primero es insistir en la obediencia. Mucha gente piensa que los teckels son indómitos, es un mito. Quizá sean algo tercos, pero desde luego se les enseña y aprenden. Es cosa de trabajar.
Como ejemplo podemos citar a "Coma" -en la foto de abajo después de cobrar una corza-. Este es un teckel checo que no tenía ningún entrenamiento. Pronto vimos que era un perro muy dominante y con carácter, pero amante de buscar, como casi todos los teckels. Oscar -algunos le conocéis, es un magnífico guarda con el que trabajo y hoy dueño de un hijo (Pistón) de la perra "Cuca" que aparece en la imagen de más arriba con el corzo del que hablaremos más adelante- se hizo cargo de Coma. Tenía bastantes vicios, pero hoy es un ejemplar de bandera, hasta el punto de que lo he escogido para criar con mi perra favorita. Oscar y yo estamos impacientes por esos cachorros.
La clave es firmeza, cariño, contacto, correa y mucho campo. con él se hacía 3 ó 4 rastreos diários de salón. Cualquier momento era bueno, unos largos y otros cortos, condicionándole a querer sólo la sangre.
Coma ha llegado a realizar 3 cobros distintos en un sólo día y 5 en dos días consecutivos. Algunos de ellos de varias horas de rastreo. Así pues, Coma es la imagen de que un perro puede ser reeducado si el maestro es bueno, y he de reonocer que Oscar es bastante bueno. También es justo decir que nuestras circunstancias son muy peculiares ya que cazamos bastantes animales, y muy repartidos en el año, con lo que poner perros a punto nos es más fácil. Pronto empezaremos a adiestrar un sabueso de Hannover, veremos a ver, estamos impacientes.
Saludos.
Gerardo Pajares
Aqui os dejo una imagen de Shila con su corzo de este año.
Atada no llevaba bien el rastro, fue soltarla y enseguida latia a muerto.
Os adjunto la misma imajen pero con algo mejor calidad.
Hola Gerardo, que razas de perros son las mas adecuadas para esta labor.
Buena pregunta... aquí sí que podríamos decir que para los gusto se hicieron colores.
De forma incontestable hay dos superespecialistas, razas que se criaron desde su inicio para el rastreo de piezas heridas. Me refiero al sabueso bábaro y la de hannover. Ambos provienen de sangre de perros franceses de grand venerie, seleccionados por su docilidad y cualidades para el rastreo de la sangre.
No obstante, lo mejor de la raza creo que sigue en manos de los clubes alemanes. La mayoría de los que hasta ahora he visto en España, y sin menospreciar a nadie, son más bien flojetes. Quizá sea cosa del adiestramiento o qué se yo. Creo que no todos los cachorros de una camada valgan para criar, y me temo que se están criando perros de padres que no saben lo que es la caza, el monte duro, la fatiga y la correa.
Como dije anteriormente ahora estamos a la espera de recibir un hannoveriano y estamos muy interesados en comprobar su coraje, rusticidad, fortaleza y resistencia.
En segundo lugar hay un grupo de perros habituados a seguir el rastro de la sangre. De entre ellos destaca con mucho el téckel en cualquiera de sus variedades. Son perros rústicos, alegres, resistentes y muy manejables. No es la primera vez que cargo con alguno en la mochila para evitar una fatiga inútil en un rastreo.
A ellos se pueden añadir el Jagd terrier, Fox terrier, Jack russel, labrador, springel, cocker, etc.
Luego hay un grupo de perros adiestrables. Son los bracos (alemán, drathaar, langhaar, münsterländer, francés, etc.) siendo algunos excelentes. suelen trabajar sueltos, y llegan adiestrarse para hacer un cobro con vuelta, una disciplina complicada que consiste en enseñar al perro a tomar con la boca una bolsa o palo que cuelga del collar cuando encuentra la pieza y regresar donde esté el dueño. Se adiestran también para latir a muerto. Son buenos, pero su enseñanza es muy compleja.
Por último hay un grupo de perros que son capaces de hacerlo casi todo. Son los perros de carea, los turcos y chuchos de mil leches que son muy, pero que muy listos. Estos son capaces de hacer casi cualquier cosa.
En la foto pongo a una cachorra de sabueso bábaro.
Dios, que no el Diablo, me libre de contradecir lo que tan bien ha expresado Gerardo, sin embargo quisiera apuntar dos cosas, o tres...
Una: No hay que volverse loco buscando un perro para la sangre (que no de sangre), con un poco de mano, puede que ese perro lo tengamos al lado y sea el que nos ayuda para otras cosas, tales como salir tas las patirrojas, razas, cualquiera que sea de caza, si ya tenemos un perro de caza para otras modalidades, exceptuando los consabidos especialistas sobre el rastro y la tralla, pues animo a que practiquen con nuestro perro de cada día.
Una segunda: Tener un buen perro de sangre no esta al alcance de muchos, sencillamente porque pocos mortales van a tener la ocasión de hacerle trabajar para lo que se ha adiestrado, o bien porque tirar mejor que Ojo de Halcón, o bien porque no disponen de tiempo ni de piezas donde probar, intentar cobrar una pieza herida con un perro que tenemos en casa y hemos iniciado en alguna cosilla, cobrándonos a lo sumo un par de piezas al año, puede dar al traste con cobros complicados ya que cuando se requieran los servicios de un ejemplar más cualificado, es probable que tal ejemplar nos diga que nones, algo mucho más habitual de lo que parece.
Y una tercera: Concretando, en el caso de los corzos, yo si soltaría, sobre todo si el terreno no permite otra cosa, pero para rizar el rizo, tal vez en estos casos, a sabiendas de que el corzo va pinchado pero con bastante fuelle, lo mejor sería llevar no un solo perro de sangre, sino dos, y aquí rompería una lanza a favor de los Bracos y Drahthaar, que vaya si agarran, teniendo en cuenta que un corzo, por muy poco pegado que vaya, si encuentra monte sucio y no le siguen, se va a quedar quieto no más allá de los cien metros, tan quieto se va a quedar, que se pega como una liebre a la cama intentando pasar inadvertido, entonces es donde un perro con buen olfato, mejor zancada y por supuesto, dientes en la misma proporción, va a enganchar al corzo, al menos en esa primera vez, en ocasiones porque lo detecta y lo muestra como si fuese una perdiz y solo espera, muy cerca, a que salte delante de sus morros. Algo que me quedo muy claro tras seguir a un corzo con un teckel durante nueve horas sin tregua y cobrándolo al final, porque a veces el Diablo no lo es tanto.
Muy interesante todo, que siga
Un saludo
Chaín
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Querido amigo y cofrade Chaín:
Bien sabes que lo de soltar los perros tras una pieza herida es según y como. A veces ha habido que soltando el perro éste ha llegado a la pieza y en viéndola muerta, la muerde un tanto y se vuelve al maestro sin hacer aspaviento ni tomando otra diligencia que haga al tal maestro tomar cuenta del éxito de su pupilo. Tal caso recuerdo en una infausta mañana en que un buen amigo hizo sangre por tierras de Soria y a pesar de que la herida apuntaba grave (los huesos que vimos eran claramente de la escápula) el corzo se quedó para abonar el monte. Un servidor atajó al perro que seguía suelto al tal corzo -que a fe mía pasaba holgadamente de los 125 puntos- al regreso de lo que a buen seguro era ya un cadáver, y fuimos tanto yo como el maestro incapaces de hallar el corzo, para disgusto de todos, y sobremanera de su matador.
Creo amigo lucense, que para soltar el perro debe ser este maestro, sus hábitos bien conocidos por su conductor, y ser perro de boca dura y recia, que haga presa y no suelte -si hablamos del corzo-, pero que la suelta se preste a una pronta y próxima captura, ya que de lo contrario corremos el riesgo de perder a la limón perro y presa, como ya sabes me tiene acontecido. Hay la excepción de los perros que dan de parado, pero no son muchos ni eso les dura toda la vida.
Sabes bien que propendo a usar el trallo para conducir al perro, y que no dudo, si la ocasión la veo clara, de dar rienda suelta -en especial a Runa- si valoro la oportunidad de una captura inmediata, y si con ello logro reducir en horas y kilómetros una penosa persecución. Pero esa valoración la va dando la experiencia y el uso de perros maestros y avezados, que con cachorrones o perros pusilánimes lo más fácil es que se desaliente y en la siguiente vez, ante una dificultad cese es estas diligencias.
Esto me da oportunidad para contar que teniendo un perro avezado es difícil preparar otro ya que para su entrenamiento hay que renunciar a utilizar el maestro, y valorar que un rastro vaya a ser fácil o difícil es arriesgado, y en estos montes bravos de nuestro Cantábrico del alma, darse la vuelta a por el perro preparado es cosa a veces harto complicada. De ahí que la forma sea la de trabajar en pares, uno con el perro viejo y el otro con el nuevo, y permitir que uno y otro resuelvan las dificultades, y desde que el viejo arregle permitir al nuevo que tome ímpetu, y llegando a la pieza muerta dar opción primero al viejo y después al nuevo a que se ceben y hagan presa, que así toman celo e interés los perros jóvenes de este oficio.
Añado una foto de mi amigo Benigno con una corza recién cazada y un apr de teckels: Pistón y Coma, un par de máquinas.
Saludos.
Gerardo Pajares
Me recuerda Joaquín d’Aubarede que tengo una pequeña deuda con este grupo de mensajes ya que como prometí hablaría en algún momento sobre cómo conseguir que un perro mudo llegue a latir y alguna otra cosa más. Pues como lo prometido es deuda allá va...
Hace algunos años, no muchos, comprobamos que uno de los perros -un teckel de pelo duro- era algo frio. Ciertamente quería los rastros y los seguía pero no trasmitía empatía de forma que era difícil saber si el rastro era mejor o peor.
El perro demostraba perseverancia y condiciones pero se nos hacía complicado trabajar con él. Sabíamos que sólo quería la sangre, ya que había sido educado para ello, pero no ladraba nunca, y eso, como quedó dicho antes, es -lo de ladrar o latir en el rastro- un prerrequisito para un buen perro. Pues bien, Oscar tuvo una ocurrencia, había que asociar la sangre a la huida y a la certeza de una pieza inmediata.
Es sabido que el conejo es una de las piezas más golosas y que invita a muchos perros a latir en su huida. Eso se debe en buena medida al hecho de que ven la pieza marcharse. Pues bien, se cogió un conejo, se le colocaron las patas en una palangana con sangre de la que se utilizaba para el adiestramiento (nosotros siempre usamos corzo o jabalí) y dejamos al conejo trazar un rastro hasta que se escondió. Las patas peludas del conejo hicieron un rastro magnífico (hay que señalar que por aquí no hay conejos silvestres con lo que no tenemos problemas de que luego siga al conejo en el monte). Dejamos que la cosa se enfriase un tanto y se tomó al perro de la correa. enseguida quiso como siempre el rastro y avanzó en silencio. Al llegar al seto, y con la cuerda tensada, el conejo saltó y el perro, hasta entonces mudo, empezó a latir como un loco. Una vez que el conejo se escondió de nuevo reiniciamos el rastreo. entre tanto el perro se desgañitaba. Ahora el perro asociaba el rastro con la huida de la pieza. Desde ese momento este perro ha ladrado siempre en el rastro sin problema.
La explicación del latido natural hay que buscarla en el instinto fijado por la selección para que los perros, en especial los de razas de rastro, conciten en la caza a otros congéneres indicándoles a ellos y a sus dueños la ruta de huida y que de este modo acudan en su ayuda. Si el perro no relaciona el rastro con una huida, si se acostumbra a llegar a la pieza muerta e incluso ya fría es posible que se ahorre el esfuerzo de latir. Otros sin embargo, a veces los más inseguros, laten casi a cualquier cosa como inventándose los rastros. Estos perros tienen difícil corrección y desde siempre han sido rechazados en la caza.
Saludos
Gerardo Pajares
P.D.. añado un bodegón con una correa de rastreo de 10 m etros hecha en cuero de una sola pieza, collar con virador, un cuchillo para rastrear con 13 cm de hoja, mango de ébano, cuerna y plata hecho por mi, y el cráneo de un corzo de Luarca.
Sigo...
En esto del rastreo de piezas heridas vamos a encontrar dos tipos de perros.
- Perros acometedores: se trata de animales valerosos que hallando la pieza herida la acometen en silencio, si acaso con algún breve ladrido. Si ésta se encuentra ya muerta el perro acomete, muerde, ensañándose en ella sin dar aviso mediante ladridos. Son perros de genio y carácter independiente, suelen ser tenaces en la búsqueda, pero tienen el inconveniente de que si cazan sueltos o se sueltan de la correa son complicados de encontrar. Las soluciones son dos actualmente: utilizar campañas (los cascabeles son poco útiles ya que suenan menos y en ocasiones el barro y la broza lo silencian) o collares de radio localización. Éstos son muy interesantes sobre todo en medios fragosos con mucha maleza. Hay collares muy sofisticados. Por ejemplo Chaín tiene uno que utiliza con su teckel.
- Perros latidores o aulladores a la muerte: se trata de perros que en presencia de la pieza ladarn de forma continua e insistente sin acometer ni morderla. Cabría distinguir aquellos que lo hacen en presencia de la pieza viva y aquellos que lo hacen tanto si está viva como si está muerta. En todo caso son perros de menos ímpetu, más dependientes de su conductor que precisan del apoyo y proximidad del amo. Tienen la ventaja de que en el cobro de especies peligrosas no resultarán fácilmente heridos y permiten la localización del perro y de la presa. Suelen por contra ser perros más blandos, menos perseverantes y alegres. Estos perros no precisan de apoyos en forma de campaña o radiocollares.
Hay muchos perros que siendo acometedores al enfrentarse a piezas vivas de gran porte, como venados o jabalíes adultos, cambian de actitud por prudencia y se convierten temporalmente en latidores. Esto ha sido utilizado para poder estimular a perros que siendo acometedores el conductor desea que se comporten como totvebeller, pero vuelvo a reservarlo para contarlo más adelante.
La condiciónde "totverbeller" o latidor a muerte ha estado muy bien valorada tanto por facilitar la localización del perro y de la presa como por que lleva asociada una mayor docilidad. De todos modos al final cada conductor o adiestrador debe poner en la balanza las facultades de su perro y valorar su utilidad en cada contexto.
Coloco una imagen de Pistón tomada por Benigno Vázquez tras el cobro de una corza. Pistón es un perro latidor.
Saludos.
Gerardo Pajares
Estimado Gerardo,
Muchas gracias por tu celeridad a la hora de ponerte a escribir sobre el tema pendiente, es algo muy interesante sobre lo cual es difícil encontrar escritos en castellano.
La idea del conejo con rastro de sangre la he encontrado de verdad genial, como todas las buenas ideas es a la vez sencilla de llevar a la práctica y con resultados efectivos y fáciles de observar. Llegado el caso de tener que educar un perro con esas características será algo que habrá que probar sin duda.
Y en relación a los latidores o acometedores, creo que nuestro perro es algo raro pues es un poco de los dos tipos porque antes de decidirse a entrar a morder a una pieza viva, ladra como un descosido, lo cual es útil desde luego para dar con el lugar del lance en medio del monte. Te recuerdo que solemos soltar al perro sobre el rastro, para bien o para mal.
Incluyo un buen ejemplo de Brujo con un guarrete que se puede adivinar solamente.
En el siguiente mensaje verás como se ha decidido a acometer y hace presa.

