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perros de sangre

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(@teckel )
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hola, me gustaria que dijerais donde puedo conseguir informacion, (paginas web, libros, etc)de como empezar a adiestrar un perro para que siga rastros de sangre.
muchas gracias.



   
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(@Usuario anónimo)
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Te recomiendo una visita a la página de UNUCR - http://www.unucr.com/ - la Unión nacional para el uso de "chien de rouge" o perros de rastreo de sangre.

En español no hay nada o casi nada, a penas unos artículos. Yo escribí un par de ellos. Uno hace 3 ó 4 años para Caza y Pesca y otro el pasado año en Trofeo, en el número de julio.

Para empezar por algún sitio decir que los primero es educar en obediencia básica. Una casa no se cosntruye sin cimientos. El perro debe entender y obedecer órdenes sencillas: ven, siéntate, quieto. Es fundamental que sepa estas tres a la perfección.

Habitualmente se quiere empezar por el final: el cobro.

Más tarde o a la vez que empieza el adiestramiento básico en obediencia hay que "tentar" al perro en un rastro natural, comprobando la inclinación natural a seguir el rastro de una pieza. Recomendaría un rastro de verdad. Ver un corzo en la amanecida y luego, al poco, poner al cachorro, siempre de la correa, para que tome el rastro y ver la reacción. Si no lo toma no pasa nada. hay que seguir intenetándolo. si lo quiere no hay que agotarle en una búsqueda inútil. Se le celebra, se le acaricia y siempre se le retira en brazos de forma que no entienda que se le castiga por tomar un rastro.

Una vez que el perro está adiestrado en obediencia y que toma un rastro natural, quizás a partir de 6 a 8 meses, estará en condición de ser iniciado en el rasteo de la sangre.

Hay que tener presente que hay perros fríos, perros fogosos, perros lentos y perros precoces. Lo principal es conocer la idiosincrasia del perro.

Además hay que tener presente que el perro de rastreo de sangre no puede ser un perro que se dedique a esto de páscuas a ramos. Con ello quiero decir que el cazador que va a ir a 4 ó 5 monterias y caza 3 ó 4 corzos por temporada será dificil que llegue a tener un perro de confianza en el rastreo de piezas heridas. Estos perros por lo común estarán en manos de guardas o gente que vive por y para la caza y en campo. Ello no quiere decir que haya algún perro bueno que viva en una ciudad y en un piso, que haberlos haylos, pero no es lo común.

Otra cuestión importante para adiestrar al perro en esta disciplina es que el conductor además de perros sepa de rastro y de animales heridos. Nunca puede ser que sea el perro el que enseñe al maestro. Los animales heridos se saben disminuidos y amenudo sus reacciones distan mucho de las habituales en un animal indemne.

Otra consideración a tener en cuenta es que el perro de rastreo de sangre debe ir siempre de la correa. Sé que hay quien piensa otra cosa, pero los resultados son los que mandan, y hay años luz de eficacia en el cobro cuando el perro va de trailla a cuando va suelto. El ánimo del conductor, la posibilidad de valorar la calidad de la herida, un disparo de remate en casos de heridas leves etc. hacen más eficaz al perro del ramal. Sólo algunos perros de razas polivalentes y con adiestramientos magníficos son comparables a un perro conducido de la trailla. Sé que algunos me citarán casos, pero servidor ya tiene bastante mili y ha visto y oido casi de todo.

La correa debe ser de entre 5 y 10 metros, siempre mejor más larga que más corta. Puede ser de cuero o de nilon. Se deben usar guantes de cuero y ropa adecuada al tipo de monte en que se desarrollan las cosas.

En fin, me enrollo. Si quieres alguna cosa más lo vamos hablando.

Saludos

Gerardo Pajares



   
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(@Usuario anónimo)
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Me parece muy interesante lo que expones Gerardo, ya que por desgracia la bibliografia sobre este tema en castellano es practicamente nula, te agradezco que nos expongas tus cococimientos.
El texto me supo a poco.

Oscar Gimeno.



   
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(@Usuario anónimo)
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Me alegro. Creo que si teneís paciencia podré ir añadiendo cosas e incluso algunas imágenes poco a poco para ver si entre todos vamos haciendo algo.

Saludos

Gerardo Pajares



   
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(@teckel )
New Member
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Hola Gerardo, puedes enrollarte todo lo que quieras ya que de este tema estaria hablando años.Me encantan los perros y su papel en la caza.
quando te decidas a contar otro poco de lo que sabes te lo agradeceré, ya te iré contando como me funcionan tus primeros consejos



   
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(@Usuario anónimo)
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Me alegro de la buena acogida de estos comentarios mios. Voy a ir poniendo a lo largo de los próximos días algunas cosas por si fueran de utilidad. Lo adornaré con alguna foto por puro entretenimiento.

Saludos

Gerardo Pajares

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Forma de escoger un cachorro para hacer de él un rastreador.

En ocasiones es posible poder escoger de entre los cachorros de una camada, a aquel que se va a convertir en nuestro compañero de andanzas. Sin duda cada maestrillo tiene su librillo, yo en estas líneas me permito sugerir el que yo empleo.

En primer lugar es mejor si podemos ver tanto al padre como a la madre. Personalmente prefiero padres fuertes, grandes, de buenos aplomos, recios de remos, con una mandíbula poderosa, de gesto serio, musculados, con una buena mordida, a la par que sociables y equilibrados. Después es cosa de ver a los cachorros.

Prefiero verlos a todos juntos y sin la madre, de forma que ella no interfiera nuestro juicio. Me gusta ver sus reacciones ante ruidos como palmadas, golpes secos, etc. Desecho a los asustadizos. Luego procuro intentar jugar con ellos, ver a los más sociables, a los que vienen cuando se les llama. Eso indica un nivel correcto de tendencia a la socialización. Desecho a los huraños. Al jugar compruebo el equilibrio. El cachorro debe intentar morderme, incluso gruñir si le molesto, pero no hasta ponerse violento, antes debe mostrar sumisión. Desecho a los excesivamente sumisos o a los agresivos.

Luego compruebo cómo juegan entre ellos. Pronto se ve a los dominantes y a los dominados. Prefiero a los dominantes, siempre que no demuestren tendencia a la violencia, y si se someten ante mis juegos.

Se les debe mirar siempre la boca, viendo si la mordida es correcta.

Por último y muy importante les hago una leve prueba de resistencia al dolor. No se trata de causarles daño, sino de ver si ante una situación nueva que produce molestia el perro reacciona llorando o si se contiene. Para ello se les toma de una oreja de sin violencia se les alza un instante del suelo por ella. Si el perro llora de desecha sino sabemos que será un perro resistente al dolor y a la fatiga. No es preciso mantenerlos así más que un brevísimo instante.

Con todo ello ya tendremos una idea de las características psíquicas de partida del perro. Debemos, no obstante, saber que lo más importante es lo que vayamos a hacer nosotros en el futuro ya que he visto muchos perro deshechos por sus dueños que no sabían nada de cómo educarlos. Ni violencia, ni castigos, ni remilgos. Equilibrio, rutina y justicia es lo que precisa un perro para ser enseñado.

Gerardp Pajares



   
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(@Usuario anónimo)
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Hoy ración doble. Añado unas opiniones obre cómo debe ser el perro ratreador. Nótese que aún no he indicado nada de razas. En un mensaje próximo diré alguna cosa por si fuera de utilidad.

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Condiciones del perro para rastro de sangre:

La condiciones que debe reunir un perro que se especialice en el rastreo de piezas heridas o para ser “perro de sangre” se pueden resumir en:

- Calmado: un rastreo puede consumir muchas horas. Cuando se aborda el cobro de un animal herido, las más de la veces, no se sabe con precisión el alcance de sus heridas y por ende de su supervivencia. No es improbable que el conductor y el perro deban seguir durante varias horas un rastro tortuoso por terrenos accidentados o llenos de maleza. Por otra parte, el animal herido en su huida realiza con frecuencia rastros falsos, se vuelve sobre su paso, e intenta despistar a sus acosadores. El perro debe tener el sosiego necesario para desentrañar las añagazas de la pieza.

- Excelente nariz: el rastro de un animal herido, en especial si es de sangre, puede durar muchas horas en el suelo. No es tampoco infrecuente que se recurra al perro después de varias horas de búsqueda infructuosa. El rastro estará pisoteado, los restos de pelo, sangre, contenido intestinal, etc. repartido por los alrededores. El perro necesita además de su calma un olfato sensible para discernir la calidad de la emanación y seguirla. Un perro de sangre es ante todo lo que se denomina en el argot del rastreo “un perro frío”. Un animal que toma rastros antiguos y los sigue como si fueran recientes.

- Resistente al “cambio”: Denominamos “cambio” la estratagema que algunas presas de caza –en especial el corzo- hacen en su huida, intentando cruzar su rastro con el de otros animales, bien de su especie o de otra. Esto sucede tanto en el rastro natural como en el rastro de sangre. Es de señalar, como indicaremos más adelante, que aunque denominemos “rastreo de sangre” al de cualquier pieza herida, lo cierto es que no siempre es posible encontrar la evidencia de sangre en su curso.

- Instinto de búsqueda: Es frecuente ver que en la búsqueda de animales heridos se recurre a perros de toda clase, pero sólo aquellos que bajan la nariz, e intentan buscar en cualquier circunstancia serán buenos rastreadores. El perro de rastreo de sangre es ante todo un buscador.

- Perseverante: Como decíamos más antes, el rastro puede llegar a ser muy largo y consumir horas. En ocasiones hay pérdidas, bien porque el animal herido ha intentado un “cambio” o bien porque ha habido una pérdida. El perro de rastreo de sangre no debe perder la convicción de que va a ser capaza de cobrar la pieza. Debe retornar una y cien veces al punto de la pérdida e intentar deshacer el engaño.

- Temperamental: un perro blando, sin redaños, que se rinde ante el esfuerzo de tirar de la correa o ante la acometida de la pieza herida, con el tiempo, irá rechazando los rastros complicados, rindiéndose ante la dificultad. Siempre es mejor un perro con carácter, aunque sea más difícil de adiestrar, que uno flojo. Ello no quiere decir sin embargo, que sean de interés perros rebeldes, desobedientes y caprichosos. Es necesario discernir entre lo útil y lo que no lo es. El perro de rastro de sangre debe ser decidido a la hora de tomar la ruta de huida, marcar las entradas, o señalar la posición de la pieza si esta es grande o peligrosa.

- Corajudo: Debe ser el perro un animal de temperamento y con decisión, animoso y valiente, que no dude en acometer al animal herido ya que eso permite al conductor algún instante para decidir y dispararle. El coraje y valentía deben ser, eso sí, comparables al juicio que permita al perro no dejarse matar. La acometida, debe ser decidida pero más intimidatorio que otra cosa. Esto es de especial interés en el cobro de jabalíes en terrenos abruptos o cubiertos por malezas. El perro debe entrar y “parar” la pieza bloqueando su huida, sin comprometer su vida, permitiendo al conductor una buena orientación, y eventualmente matar la pieza. Esto último es especialmente importante en el caso del corzo, donde perros con pesos de entre 8 a 25 kg. no deberían tener problemas en bloquear y matar ellos solos al corzo herido.

- Juicioso: el coraje sin juicio sólo conduce a una muerte temprana del perro de rastro.

- Equilibrado: Convienen perros que ni se afanen en tirar de la correa con rabia o se desgañiten latiendo al primer indicio, o que sean tan flemáticos que no permitan al conductor saber de su entusiasmo. Como siempre, en el término medio está la virtud, si bien, prefiero más que el perro pique de entusiasmo que de flema.

- Latido seguro: llamamos latido al ladrido más o menos continuo y nervioso que denota la detección del rastro. El perro “latidor” permite entender al conductor la calidad del rastro y con la experiencia evaluar las posibilidades de una captura. Indica las pérdidas del rastro o los cambios. Los perros mudos, a mi personalmente, me disgustan y me parecen tristes en esta disciplina.

Saludos.

Gerardo Pajares



   
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(@Usuario anónimo)
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Estimado Oliver:

Si bien mi experiencia con los Jack Russel se reducen a haberlos acariciado de vez en cuando, sí puedo decirte que deben saber hacer un buen trabajo ya que en Africa son muy frecuentes en los ranchos, junto a los teckels, para el cobro de piezas heridas.

Creo que el adiestramiento debe ser similar a cualquier otra raza, con la particularidad de que por ser perros de mucho carácter, habrá que tener precaución cuando se trate de cobrar jabalíes.

Enhorabuena por el cachorro, ¡un jueguete!

Saludos

Gerardo Pajares



   
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(@Usuario anónimo)
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Seguimos...

Supongamos que ya tenemos a nuestro perro en casa o en canil. Ahora se trata de iniciar el trabajo.

Lo primero es saber que el perro no es un instrumento, pero tampoco un juguete, es ante todo un compañero, un camarada. De ahí que sea necesario que sepamos, uno y otro, las manías, la idiosincrasia, las habilidades y defectos para cuando llegue el momento decisivo.

Cuando el cachorro llegue a casa es necesario haber definido los principios de nuestra relación: el obedece lo que nosotros mandemos, su sitio se le da determinado, y le indicamos una sola vez las fronteras. Tenemos que entender que la mente de un perro es sencilla pero no idiota. El principio de lo que es justo y no es fácil de entender. Así, si se le deja dormir en el sillón, o subirse a la cama, no entenderá que más adelante se le prohiba. Otro tanto sucede con la maleza y el monte espeso. Son dificultades que el perro debe abordar y entender que nadie salvo él tiene que superarlo. Claro está, que a su debido tiempo.

Desde el principio debemos enseñarle que para pasear no hay que tirar de la correa, y que el sitio de un perro es al pie del dueño, ni atrasado, ni adelantado. Dependiendo se si somos diestros o zurdos, enseñaremos al perro a caminar SIEMPRE del costado adecuado. Para un diestro eso es a la izquierda, y en un zurdo a la derecha. Eso nos permitirá más adelante poder disparar si llevamos el perro mientras recechamos (ver imagen). Más adelante, al hablar de "gadgets" indicaré las características de las correas de caza y trabajo.

Esta enseñanza se hace sin violencia, pero con firmeza. Si el perro tira, se le contiene y reprende a la voz de "junto". Él debe entender que sólo a la voz de "busca" está permitido adelantarse.

Esto se trabaja a diario al sacar al perro a sus paseos cotidianos.

Saludos.

Gerardo Pajares



   
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(@Usuario anónimo)
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Gerardo,
Soy de la opinion de que es muy interresante el tema y me he decidido a participar en el foro para animarte y felicitarte por compartir tus conocimientos.
Esperare con impaciencia los proximos capitulos.

Saludos

Josep



   
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(@Usuario anónimo)
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Muchas gracias Josep. Yo sigo...

Una de las primeras cosas que un cazador o guarda quiere saber para iniciar a su perro en el rastreo es qué cosas debe tener a mano para preparar los entrenamientos.

Una vez que el perro haya sido tentado en los rastros naturales se podría empezar con "el rastreo de salón". Personalmente aconsejo que antes de empezar con los ratreos figurados o de pacotilla hayamos tentado al cachorro con el rastro seguro de un jabalí. ¿Motivos? De un lado porque es un rastro mucho más duradero en el tiempo que el de un corzo o un zorro, por ejemplo, y de otro porque su olor tiende a infundir respeto al cachorro. Si al olor del jabato el cachorro se crece sabremos que el perro será de genio. Si se achica, sabremos que habrá "menos perro". Es cosa de probar.

A algunos les sorprende que haya perros que latan al rastro en tanto que otros son mudos. De unos y de otros hablaremos más adelante. En mi experiencia he visto que los latidores de rastros fríos son perros más impulsivos, los que no lo son menos, pero en ocasiones son más reflexivos. Los primeros tienden a no "ladrar a muerto" en tanto que los segundos suelen tender a dar "Totverbeller" (* es el término alemán) o aulladores o ladradores a la pieza muerta. Pero insisto eso lo dejamos para más adelante.

Como digo, una vez tentado el perro y sabiendo su tendencia al rastro es cosa de ir preparándose para los primeros rastreos. Antes es necesario hacerse con un material mínimo para que las cosas salgan bien.

- Correa de rastreo: no me cansaré de decir que el rastreo de piezas heridas se ahce con perros de la correa. Insisto en que he visto y me han contado historias y hazañas, pero también he visto, leido y oido multitud de fiascos. Para conocer al perro y sus posibilidades no hay nada mejor que andar a su vera en el rastro. Más adelante ya veremos.

La correa de rastreo debe ser larga, con un óptimo de 10 metros. Pueden utilizarse una de 5 pero restará movilidad al perro. Dado que al principio el perro puede que tenga que ser atado durante el ratreo y para evitar disgustos, aconsejo hacérsela uno mismo con una cinta de persiana. Son económicas, flexibles y soportan bastante bien el maltrato. Si el perro la muerde se repara con facilidad. Yo las hago con un mosquetón con virador. Conviene utilizar guantes de cuero para evitar quemaduras y cortes. Más adelante pasaremos, si así lo queremos, a correas de cuero sin mosquetón ni virador.

- Collar ancho: la tradición del rastreo indica que debe ser de cuero, con el virador incorporado. Yo los he usado, y tengo alguno por casa que os enseñaré en unos días. Ahora utilizo unos collares anchos de plástico que compro en Decathlon, son narajas y me ayudan a ver mejor a mi perro entre la maleza cuando gateo entre zarzas y matas. Debe ser bastante ancho y con una anilla fuerte que soporte los tirones.

También he utilizado arneses, especialmente en perros que tienden a sacarse el collar -en una ocasión Runa estuvo 3 días perdida por eso, mientras intentábamos cobrar un corzo, ni que decir tiene que me quedé sin corzo, y casi sin perra-. Lo malo es que los arneses tienden a engancharse en ramas y "cándanos". Otra posibilidad es utilizar dos collares y pasar la correa por ambos. Cosas de tener perros rebeldes.

- Sangre: cualquier oportunidad para coger sangre es buena. Monterías, recechos, batidas, incluso un matadero. La sangre se conserva mal, pero si le añadimos sal o citrato sódico es posible que dure algún tiempo. También, después de añadir la sal se puede congelar -si nuestra familia lo permite, claro- para emplearla más adelante.

Insisto que vale cualquier sangre, ya que el olor que el perro debe detectar es el de la descomposición de este tejido en el suelo o en la vegetación. Pensad que una rastreo de sangre bien puede suceder después de varias horas de la herida, incluso días, así pues lo que el perro debe saber buscar tiene poco que ver con sangre fresca.

- Patas frescas o congeladas: el rastro no sólo se compone de sangre, hay pelos, descamaciones, restos de músculo, grasa etc. Mañana añadiré "una imagen" de lo que el perro va a oler, y digo bien, porque como veréis es posible hacerlo en algunas condiciones. Nuestro mundo es visual, el del perro es olfativo, así que para entenderlo lo mejor es una traducción a nuestro mundo perceptivo. Pero como digo eso irá mañana.

Con las patas, y con la ayuda de unos gadgets denominados "sabots" o chanclos, a los que se amarran las mismas, haremos un rastro simultaneo al marcaje de la sangre. Una posibilidad sencilla es atárselas a las botas con cinta americana, de forma que en nuestro caminar dejemos restos de la pieza de la forma más natural posible.

-Pellejo fresco: no es imprescindible, pero permite saber si el perro va a ser acometedor o no. Se utiliza para colocar al final del rastro.

- Material para balizar: pueden ser serpentinas, cleenex, papel higiénico -muy útil y no solo para eso-, cinta plástica. Se emplea para señalar por donde hemos pasado al marcar. Más adelante en condiciones de caza real será para señalar el último giro o señal segura.

Añado una imagen de resumen que utilicé para un curso. Saludos.

Gerardo Pajares



   
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(@Usuario anónimo)
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¿Pero qué es lo que capta un perro en un rastro de una pieza herida?

Decir que olfatea la sangre es una simplificación. En la huida va a haber sangre, pelos, restos de piel, heces, contenido intestinal o gástrico etc. En la foto podemos ver una "lectura" visual de lo que olfatea el perro al llegar al punto de impacto. Obsérvese que en este caso aunque hay sangre su abundancia es escasa en relación a otras cosas. El disparo fue realizado del modo que se indicará más adelante.

El perro va a afrontar un rastro complejo, más si éste ha sido pisoteado por el cazador y a compañantes en el afán de encontrar la pieza herida. Expandirán esos restos aún frescos por la zona ocasionando despistes y pérdidas del rastro. Así pues, esto es a tener en cuenta.

Saludos.

Gerardo Pajares



   
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Esta es una prueba típica de los cursos de formación de conductores de perros de rastreo de piezas heridas. Consiste en emplear un cadáver que es suspendido y tras el cual se coloca un trapo blanco o como en este caso, un papel de igual color.

Nota: en este caso se utilizó el cadaver de un corzo muerto en un atropello que se había conservado en congelación.



   
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(@Usuario anónimo)
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Después con un rifle y munición de caza que se utilice para la especie a estudiar se efectúa un disparo a una distancia también normal en caza. En este caso se utilizó un rifle .243 a 120 metros con apoyo correcto. El disparo resultó algo trasero.

Saludos.

Gerardo Pajares



   
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(@Usuario anónimo)
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Estimado Joaquín:

¡Líbreme a mi Diós de pontificar! Desde luego no pretendía tal cosa y menos juzgar si alguien hace bien o mal las cosas. Tan sólo hago mis reflexiones a la luz de mi experiencia y de lo que buenamente he ido leyendo aquí y allá. Por cierto, recomendaría dos libros por ahora: "Traité de la recherche de le grand gibier blesseé" de la UNUCR y "Le chien de sang" de Henri Fuster, ambos editados por Gerfaut y en francés. En alemán hay locuras -lástima que soy incapaz ni de leer los santos- y mi amigo Enrique Calvo me ha dejado hojear algunos de ellos con una pinta imponente.

Que los perros sueltos encuentran las piezas heridas y muertas es incuestinable. Basta leer a nuestros clásicos. Las hermosas historias de Juán Lobón, o las reflexiones del de Yebes. Pero de entre todos, el más grande y mejor fue sin duda D. Alfonso Martínez del Espinar. Decía en el capítulo XXII de su libro "Arte de Ballestería" los que sigue"... Los que sigun la caza por la trailla y conciertan con él (se refiere al sabueso), son dueños de cuanto en el monte cría..." y sigue "... el bueno de trailla (otra vez el perro) no ha de saber jamas de estar suelto,sólo el tiempo necesario para hacer sus necesidades...".

El problema es sin embargo que hay perro "mudos" pero con un olfato y habilidades magníficas, y que además son corajudos. El resultado es el disgusto de perder un perro o que quede herido o acometiendo inútilmente a la pieza.

Por supuesto que se puede trabajar con el perro sin correa pero eso es un paso más avanzado -desde mi punto de vista-, ya que en ese caso primero debemos conocer muy bien cómo trabaja el perro sobre el rastro, cómo resuelve las dificultades, y sobre todo debe estar muy bien adiestrado para indicar la posición de la pieza. Vuelvo a citar a Martínez del Espinar "...el cachorro de trailla no se ha de soltar, si es posible, hasta que él sea muy maestro, porque a las primeras veces le sucede mal, que trabaja mucho y no se cobra la aza, le desmaya esto, y a otra que se ofrece soltarle, no hace la mitad de la diligencia..."

Para trabajar suelto creo que son más convenientes los perros con más cuerpo, en especial para el caso del corzo o el venado, donde pueden sin mucho riesgo bloquear la pieza. En el caso del jabalí la cosa es algo más complicada.

Esto me trae a las mientes el tema de que los primeros cobros interesan que sean relativamente sencillos, incluso aprovechando algunos tiros en los que se haya visto la pieza morir a unos pasos, ya que ellos crea un condicionamiento conductista entre rastro -éxito.

El conducir de la correa nos va a permitir movernos en un rango de entre 3 a 10 metros de la nariz del perro y comprobar in situ si la cosa va bien o si va en rastro cambiado, marcar un giro, o incluso decidir si es mejor esperar a que el animal se enfríe más, ya que muchas veces veremos que la pieza está muy entera. Si el perro va suelto es posible que atajarla con un colaborador sea imposible, en tanto que al ir del ramal la huida será siempre más lenta y predecible. Pero es un opinar...

Saludos.

Gerardo Pajares



   
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