Como no puedo bajar fotos, y a los corzos no les dedico tiempo, voy a describir como son los días que más me gusta cazar y las cosas que me gusta hacer. Siempre hay días buenos, pero a lo largo de los años y de las temporadas, cuando vuelves del monte dices, "Vaya día guapo porquesí"; a esos días me refiero, sea a menor o a mayor. Yo cuento lo que más me gusta, a ver qué os contáis por ahí ...que aquí le pegamos todos un poco a todo.
---
Los días de grandes cazas vienen siempre, para mi, rodeados de soledad y perro; a ser posible siempre se deben de mezclar, como en un buen guiso de carnes, una serie de indispensables ingredientes:
- el frío; siempre es bueno para Noviembre (el mes de las Valientes, sean sordas o perdices) que salgas al campo para después del 15 y que haga no más de 5 º a mitad de mañana.
- el viento; si es del NW mejor que mejor, no muy fuerte, pero que te de en la cara y que deje cara de pito, de esas caras blanqueadas y con moquitera que no deja de caer, de esas caras que te la tocas y esta tersa como quisiera más de alguna fémina.
- algo de agua; un aguacerete suave a mitad de mañana; el cielo algo nuboso, que no pegue mucho sol.
- pocos pájaros; siempre es bueno ver mucha caza, pero cuando ves poca y en condiciones difíciles, se agradece más bajarse un pájaro, sabe a doble ración de callos con mucho picante; difíciles de encontrar, de levantar y de abatir; días de cupos cortos y de largas cazadas.
- bocata de tortilla con rebollones o porros (boletus en mi tierra) junto al perro en un buen paisaje; una vez has metido alguna perdiz al matadero te paras un cuartico de hora y sacas el bocata de otoñada ... qué bueno; y luego un cigarro. El perro te mira mucho y te pide lío, hasta que se aburre y se tumba, con la cabeza entre las patas y te mira de vez en cuando de reojo a cualquier movimiento, levantando sus cejas ... Estas quieto, pero si disfrutas ese rato mirando lo que vas a hacer, parece que luego te sienta todo mejor.
- café y copeja de licor; después del monte me relaja, allá a las 4 o las 5, bajar al bar donde no haya mucha gente, (sólo algún colega y los cuatro abuelos echando el guiñote), y calentarme en la estufa color cereza de la leña que lleva; con un café y un copazo, me caliento los bajos (de los pantalones) y me recuerdo con algún buen amigo, qué tal nos ha ido la mañana.
- la semana siguiente; se pasa más rápida si te preparas el tajo; me voy pensando el majuelo que voy a cazar con el perro, donde se me fué la sorda la semana pasada, o si voy a perdiz, me miraré la ladera de Cañalabrada donde simpre paran pegadas a la siembra....
En fin, que he tenido un ratico me he animado con las Fotos de Gerardo.
A ver qué hacéis vosotros en el el otoño, si lo qieréis contar, pasar al fuego y empezar a charrar....
Abrazos
Buenooooooooo. Bonito, y con estilo. Ya veo que te han inspirado las fotos de Gerardo. Hay momentos indescriptibles en esto, pero ya veo que tu sabes como hacerlo.
Y a ti Leopoldo, si no es indiscrección, ¿qué es lo que te gusta?, un día de esos de montería, un rececho pausado, una repechada a un venao ... A ver a ver, piensa en un día de caza ideal ....
Muy difícil para mi de describírtelo, creo que cada momento tiene lo suyo.
Pero te puedo decir que lo que más hago, es recechar y aguardar en un coto en el que tenemos un Plan cinegético de Caza Menor con aprovechamiento de mayor. Te puedo decir que la media mía anual de reses viene a ser entre dos y tres reses, entre Venados, ciervas, gamos, gamas, muflones, muflonas y cochinos asilvestrados y voy cada fin de semana que no tengo montería, y entre semana con el horario de verano (cuando pilla), o cuando hay luna, y como mis compañeros saben y me conocen, al final del rececho me pueden encontrar en mi piedra favorita de la cuerda, donde hay días que me dirijo sin pausa y me pueden dar las tantas en la piedra con las cuatro ruedas para arriba. Hay días que no acompañan al rececho, y que subir a la cuerda y reponer pilas es lo que más me gusta, o llenar el morral de grano y pasearte por "comederos".
También por ejemplo el otro día (el día que saqué las fotos de las perdices y la viña), ese día fui con un amigo y mi hijo a tirar conejos, cuando llevábamos diez, nos fuimos a la casa, aviamos los conejos y nos fuimos a dar un paseo fotográfico de las perdices que mi amigo cuida con ganas.
No puedo pasar sin mis monterías en Sierra de San Pedro o en Cádiz con o sin mi hijo, todo depende de la novieta.
También no suele pasar el año sin que vaya a tirar perdices, liebres y patos a mano en una finca en Malpica del Tajo.
También me dedico a lo que me toque en los sorteos nacionales, monterías de 60Euros, Arruis, cabras, cochinos y venados hasta la fecha agraciado.
Salidas internacionales, solo tengo dos en mi vida a Escocia y a Polonia. En Escocia conseguí un corzazo de más de 600g.
Por salir al campo, lo he hecho hasta de secretario de una montería de esas de postín.
Que te voy a contar, por causas familiares, este año solo he monteado un fin de semana sin suerte alguna, y mi mujer dice que se me nota en la cara.
El lance, pues que te voy a contar, un tranquilo o difícil rececho de corzo (este año he hecho más de 30 salidas sin suerte), un revolcón a un cochino, un tiro a trasluzón en una viña a un conejo, descolgar una perdiz, el porrazo de un pato en el agua, el aspaviento del venado en la montería encogiendo la mano tras el tiro, la conversación con el guarda o amigos esperando que amaine el agua o se vaya la niebla, pues eso, cada momento tiene lo suyo.
No se si me he explicado bien.
¡Qué bueno Leopoldo ¡¡ Esa Peña en la cuerda te tiene que traer muy buenos recuerdos, debe de tener como un puerto USB que en cuanto te sientes en ella, y aposentes las posaderas, te empieza a descargar recuerdos de caceras pasadas (por vía WIFI, claro está...).
Yo hecho de menos unas peñas en las que cazaba perdices en un coto cerca de Teruel. Les decíamos las Cabrías, una vez allí arriba veíamos casi todo el coto, y me veía a mi desde arriba moviendo la mano por las laderas achuchando a las perdiganas. En una ocasión se pretó un perdigacho justo en el arrimador de las Cabrías y cuando nos acercamos a 30 metros de la pared del arrimador, subió como un helicóptero en vertical unos 50 metros de pared. Por supuesto se llevó cuatro salvas en su ascensión, que no hicieron otra cosa que meterle gasolina al motor para subir más rápido. Me acuerdo de esa escena como si fuera ahora mismo.... y ya hará unos15 añicos de nada. Perdón por la expresión pero ¡¡ qué güevos tienen las perdices de Teruel ¡¡¡
Un abrazo
Joder,,,, Javier y Leopoldo, Leopoldo y Javier, vaya tandemmmm!!!!!
Llevo varios dias sin entrar en la pagina y me estoy perdiendo bastantes cosas, vaya dos relatos bonitos y bien descritos, vayas sensaciones y recuerdos inborrables, esos que perduran en la memoria y hacen de esta afición nuestra bendita pasión.
Abrazos a los dos.
Ánimo Joaquín ¡¡ cuenta alguno de esos días inolvidables.

