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La novia, la holla y la p...

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(@surco )
Estimable Member
Registrado: hace 7 años
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Dos años y tres meses que lleva viviendo conmigo mi actual pareja. Dos años y tres meses en los que no ha habido un solo fin de semana en el que no haya estado cazando o trabajando (que en mi caso viene a ser lo mismo). Dos años en los que todas las tardes de Domingo mi pareja me reprochaba la falta de compañia y me recordaba las pitanzas reposteras que su madre la prodigaba cuando vivia con ella, mas concretamente la leche frita que su madre la hacía todos los fines de semana.
Pensando que el segundo aniversario de venirse a vivir conmigo, podía ser el detonante de una sorpresa por parte mia, encargué una mariscada de estas que te la traen a casa incluso con la botellita de vino blanco, y como tan rapida me resultó la preparación aún me sobró tiempo para realizar el postre de sus sueños, antes de que llegase mi novia a casa despues del trabajo.
Creyendo que la logica y el buen sentido eran guias suficientes, dispuse una sarten con abundante aceite, cuando esta huvo alcanzado un grado optimo de calor, a juzgar por el espeso humo que despedía, vertí medio litro de leche. De esto hace ya tres meses y aún no he podido despegar todos los trozos del techo y paredes, las heridas de los brazos y piernas cicatrizan bien, tengo incluso esperanza de que me vuelvan a crecer las cejas.
Un saludo
A. Calvo



   
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(@santiago-segovia-perez)
Reputable Member
Registrado: hace 7 años
Respuestas: 419
 

Querido Agustín:
Deseando que lo ocurrido te haya afectado lo menos posible y que te repongas cuanto antes, me viene a la cabeza una cosa que hice siendo un chaval y que tuvo consecuencias parecidas.
En los tiempos a los que me refiero los apagones de luz eran muy comunes, y siendo en casa de mis padres el servicio mayoritariamente de extracción rural, eso de emplear velas no les entraba mucho, porque veían el artilugio poco práctico e incómodo por la cera derretida que dispersan por todos lados.
Cuando ocurría que se iba la luz disponían en un platito una especie de mecha confeccionada retorciendo algodón, y vertían aceite en el platito. El aceite impregnaba la mecha y se prendía, obteniendo mejor resultado que la vela, menos incómodo y se podía improvisar sobre la marcha.
Una tarde (insisto, yo era un crío) estaba aburrido con mi hermano pequeño observando el fueguecito de uno de estos inventos, y a mi hermano pequeño no se le ocurrió otra cosa que decirme que el fuego era muy lánguido y que si no podía hacer algo para avivarlo. Ni corto ni perezoso no se me ocurrió otra cosa que echar algohol directamente sobre la llama. Como consecuencia mi hermano pasó no se cuantos días hospitalizado con toda la pierna quemada, ya que milagrosamente sólo le pilló eso.
Años después tuve que indicarle a mi madre que prohibiera, de forma categórica a este mismo hermano, jugar y hacer experimentos con la pólvora que yo le había enseñado a fabricar. En todo el barrio no quedaba una sola boca de riego entera, las farolas las daño bastante y no llegó a derribar ninguna de casualidad, pero un día pude observar espantado (y lo hice porque colaboré con él en el experimento) como hizo volar una piedra como una caja de vino de grande, hasta la casa de enfrente saltando la calle por el aire.
Que te mejores cuanto antes.



   
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(@jabatillo28 )
Reputable Member
Registrado: hace 7 años
Respuestas: 488
 

Mensaje moderado por honestidad, sinceridad, justicia, y coherencia...



   
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 rse
(@rse )
Eminent Member
Registrado: hace 7 años
Respuestas: 38
 

Buenas Agustín

Espero que te recuperes pronto, y deja la leche frita para los reposteros, tu dedicate a las cocochas con risotto y a guisar carne que es lo tuyo.

P.D. Anda!!! que tienes que estar guapo sin cejas

Un saludo y cuidate

Raúl Soler Espada



   
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