Aún a riesgo de que algunos consideren que estoy poco menos que frivolizando al referirme a cuestiones tales como las relacionadas con las relaciones contractuales concertadas para la explotación cinegetica de los cotos de corzo, cuestiones que consideran banales dadas las circunstancias en las que nos encontramos, introduzco este post como punto y seguido del post abierto por Alfonso Treviño sobre la duración de la temporada, por el interés que algunos habéis mostrado en el tema.
Ciertamente la temporada se va a acortar, no sabemos aún cuanto pues dependerá de lo que dure el estado de alarma decretado por el gobierno y la crisis sanitaria en la que nos encontramos sumidos, pero ya se oye que el estado de alarma se mantendrá al menos hasta después de Semana Santa y por tanto, abril quedará descontado pues ni se cazará ni podremos ir al campo a practicar actividad alguna, por ejemplo la de simple observación de los corzos.
Dejando a un lado la gravedad de la situación sanitaria y económica en que se encuentra el país, Europa y gran parte del Mundo, que no es objeto de analisis en este foro, esta situación además de privarnos de cazar y/o disfrutar del campo y observar o fotografiar al pequeño cervido cuya devoción compartimos, va a generar situaciones que pueden modificar el panorama respecto a lo sucedido de aquí para atrás. Así, la segura pérdida del mes de abril para la caza, y ya veremos que sucede con mayo, probablemente va a influir en el número de capturas de la temporada e inclusive puede que en el porcentaje de corzos grandes abatidos ya que es en abril junto con el celo en julio cuando más sencillo resulta cazarlos, siendo más sencillo en la zona donde yo cazo hacerlo en abril que en julio.
De igual modo, el acortamiento de la temporada puede dar lugar a conflictos que surjan entre adjudicatarios de cotos y la administración, así como entre arrendatarios de cotos y sus arrendadores, ya que en ambos casos a igualdad de renta (precio), el tiempo de disfrute de la actividad arrendada o sobre la que se ha obtenido un aprovechamiento mediante adjudicación administrativa, es menor, a lo cual se suma que es abril el mes perdido lo cual supone un plus en términos de perjuicio.
Si surgen esas controversias y no se arreglan de buenas maneras y se lléva la discusión a que sea dirimida ante los tribunales de justicia, probablemente haya un importante ahorro económico para los arrendatarios y adjudicatarios que así lo hagan, pero no se cazará en esos cotos esta temporada, ya que es materialmente imposible que los pleitos terminen antes de la finalización de la temporada.
En fin, esta situación excepcional va a dar lugar a otras muchas derivadas de ella que no viene mal analizar para anticiparse a las mismas y adoptar la decisión que más convenga a cada cual.
Querido Jose Luis,
La casuística dependiendo de como cacemos y donde, será completamente diferente, hablo de la generalidad y en la zona que conozco que es CYL y CLM, porque cada territorio es un mundo, incluso en cotos linderos la existencia de más o menos monte favorecerá o perjudicará al cazador o al corzo, dos meses ( o más ), menos de temporada, hará que los cupos no lleguen a cumplirse en muchos sitios.
Tampoco es lo mismo comprar un plástico como decías, en un coto público o privado, o adquirirlo en una subasta, o ser el arrendatario de un término municipal. Aunque en general no soy optimista en que esa situación nos favorezca de cara a abaratar cualquiera de las dos opciones, está claro que se cazarán menos corzos, menos días de caza y los animales ya mucho más tapados y con comida en el monte y las siembras encañadas y el campo brotado, dando menos la cara. Lo que queremos los cazadores es salir al monte, y con esto que está pasando cuando nos dejen será una desbandada, otra cosa es que las parientas nos dejen recuperar días perdidos.
En el caso de los plásticos, veo mucho riesgo de cara al cazador ya que y dependiendo de cada CCAA o coto, está estipulado un número de días de caza, en el caso de La Rioja por ejemplo creo que son 3 y que no nos ampliables, si no se caza en abril y mayo que eso parece claro, el riesgo para el cazador se multiplica. Los corzos se taparán, y la probabilidad de pagar por ejemplo por un macho trofeo y cazar uno que no lo sea, serían evidentes o no cazar ninguno y haber pagado también Se quedaran las subastas desiertas y bajarán los precios de los precintos?, entiendo que con lo que quedará de temporada se quedarán precintos sin adjudicar, y que dadas las fechas, no los volverán a sacar con un precio menor. Los guardas que acompañan no tienen más días porque el calendario no se puede estirar. En este caso la oferta creo que será mayor que la demanda.
El que gestiona un coto, y lo tiene arrendado por 5 años ampliable a 10 lo normal es que si sigue con el, esté contento, a pesar de los precios desorbitados que tiene que pagar por poder disfrutar de su afición. Ante esta situación de menos días de caza, puede hacer varias cosas: pagar cuando se levante el estado de alarma y le den los precintos, y poner en conocimiento del alcalde o el presidente de la sociedad de cazadores su compromiso y disposición, que podrán tener en cuenta después de cara a la renovación, pelear por una rebaja en el precio, o abandonar y no cazar. Se podrán dar todos los casos. A mí lo de pleitear, me parece que conduce a poco, y es hambre para hoy y seguro que para mañana. La demanda en este caso tb pienso que estará por encima de la oferta, porque hay mucho corcero agazapado en busca de una oportunidad que hasta la fecha no tenía. A medio plazo, y si esto no se arregla con celeridad, si que puede afectar a precios, porque tendremos mucha menos renta disponible para ocio, y por tanto habrá posibilidades de conseguir cotos a precios más asequibles, para el que tenga cartera.
En fin, muchos dilemas a resolver, y aderezados con no poder ir al campo, y preocuparnos por quién podrá estar por allí campando. En el caso al que te referías de furtivismo en Extremadura, Andalucia de fincas cercadas etc.. y extrapolándolo a la zona a la que nos referimos, no soy muy pesimista, algún corzo podrán matar furtivamente, pero mi preocupación con este tema siempre han sido los niñatos pijos y las organicas furtivas que vienen de otras provincias con la térmica y el nocturno, y que en una noche te pueden fastidiar de verdad un coto. El hecho de estar en "guerra" y confinados contra el virus, con todo cerrado, bares, hostales, restaurantes etc.no se lo pone nada fácil a esa gentuza. Ahora cualquier coche extraño o cara desconocida llama muchísimo la atención, y más en localidades de menos de 1000 habitantes donde todos se conocen.
Preocupaciones, que no son realmente importantes, está claro, comparado con la que tenemos encima, pero que tenemos que valorar como cazadores y como pagadores de rentas muy importantes en la España vaciada ( los arrendamientos suponen en muchos casos el 80% del presupuesto local ), aunque para algunos sea una ordinariez hablar de dinero o poner precio a un corzo. Un complejo latente y con el que tenemos que acabar.
Muchas gracias Jose Luis por sacar el tema del hilo anterior, y felicidades en el dia tu Santo, que hago extensivo a todos lo Pepes que nos visitan.
saludos cordiales,
Alfonso.
Buenos días José Luis, buenos días a todos.
Desgraciadamente me temo que, a los arrendatarios de cotos, nos va a tocar pagar la cantidad integra del arrendamiento, a no ser que lleguemos a un acuerdo con los arrendadores. Hay que tener en cuenta, que cuando arrendamos "los derechos de caza", estos son "a riesgo y ventura", el contrato no está vinculado al abate de un determinado número de reses o piezas. Normalmente estos contratos se fijan por anualidades o Temporadas, siendo estas últimas fijadas por la administración, no dependiendo de la voluntad de las partes. Por lo tanto me temo que quien pretenda acudir a Tribunales, perderá el tiempo. Fijaos un ejemplo en sentido contrario ¿,A que a nadie le han subido la renta por declaración de emergencia cinegética o por la ampliación a junio del periodo de caza del jabalí?. Si lo hubieran intentado, seguro que esgrimiríais los mismos razonamientos, que ahora el arrendador hará contigo.
En el caso de los "precintos" ese abate tampoco se garantiza, pero se me antoja más fácil el negociar un precio a la baja en virtud del tiempo. Aunque como todos sabemos, alguien con pocos escrúpulos se pondrá el mundo por montera y ofrecerá una cantidad superior a la que tú pretendes negociar, y de esos hay muchos. Me temo que al final... "Lentejas"!
Tenemos la experiencia de lo ocurrido en Castilla y León, con la anulación de la Orden de vedas anterior (aunque no se llevase a cabo) y los precios entonces no se movieron.
Abrazos.
Laureano
Yo no calificaría de ligereza o de falta de preocupación por las cuestiones sanitarias, el pensar en el día despues, en muchos aspectos.
El dicho de "la salud es lo primero" es una gran realidad, pero yo siempre lo completo mentalmente diciéndome "pero nos lo único".
Es una cuestión de prelación en el pensamiento, pero por suerte o por desgracia, nos cabe más de una preocupación en la cabeza a un tiempo.
Centrándome en el punto que planteas, yo puedo hablar desde mi punto de vista y circunstancias.
En mi caso tengo contratado un término. Llevo en el ya tres años y tengo por delante otros cinco. En el documento que acordamos dejé prevista la posibilidad de reajustar los términos económicos en función del cambio de circunstancias. Al escibirlo pensaba en que teníamos periodo habil hasta 30 de septiembre y que eso era algo que podía cambiar, y por ello me dejaba un párrafo al que agarrarme en su día para hablarlo. También podía suceder que los criterios de otorgamiento de los plásticos cambiaran y estos disminuyeran en su número, o que la pandemia del gusano hiciera la caza casi imposible. Etc...
El caso es que ya se ha producido una circunstancia que va a alterar el marco bajo el que contratamos con el precio correspondiente.
Mi idea es, llegado el momento, hablarlo tranquilamente bajo un esquema temporal. Septiembre ha desaparecido ya y ahora se nos puede caer abril y quien sabe que parte de mayo. Dividiré el importe global entre 5 y lo multiplicaré por los meses que tengamos y puede que plantee un success fee en función de que consiga cazar los corzos que me corresponden, de forma que si finalmente eso se produce el pueblo cobre el 100%.
En definitiva compartir parte del riesgo.
Parto de la base de que en el pueblo están contentos conmigo y ambas partes nos respetamos y deseamos seguir a futuro juntos. En este punto no hay que despistarse en relación con que muy posiblemente entremos, tras la crisis sanitaria, en una profundisima crísis económica, lo que sin duda tendrá su efecto nuevamente en los precios de la caza.
Si en la conversaciç,ón amigable no llegamos al arreglo, partiendo del párrafo que ya dejamos escrito, entonces me la tendré que envainar. No veo en ningun caso la vía del litigio.
Jose M del Cuvillo

