Hola a todos, después de un tiempo en esto del corzo, nunca se me había ocurrido en serio preguntarme ( y proceder en consecuencia), sobre el proceso de alimentación y digestión del corzo. Al ser rumiante supongo que come hasta llenar la panza y después procede a digerir aquello, y desconozco los detalles de todo el proceso. Supongo que tiene un tiempo de llenado, un comportamiento determinado para buscar un lugar adecuado para digerirlo y un tiempo de digestión.
Normalmente los cazamos en la fase de pastoreo pero supongo que es relevante el después y el tiempo necesario hasta que comienzan de nuevo a pastar. Esta mañana viendo una manada a primera hora, y dos horas después, los movimientos y comportamiento no era igual.
En fin, es un tema que no lo he visto desarrollado en toda su dimensión y me parece relevante para su conocimiento y gestión.
Probablemente no es baladí para el cazador y el naturalista. Espero comentarios de los expertos en su biología.
Gacias
Fernando Monereo
Socio Ace n 6
Querido Fernado:
Por hacerlo sencillo, los rumiantes tienen un sistema muy eficaz para poder digerir la materia vegetal. Como bien has señalado, primero llenan la panza, comenzando con la primera digestiòn en la más grande de las cuatro cámaras de las que está compuesto su estòmago. Luego cuando ya están hasta las trancas, se retiran a un lugar tranquilo y durante más o menos 1:5 a 2 horas se dedican a rumiar, es decir van enviando de vuelta a la boca bolas de materia vegetal a medio digerir, para remasticarlas y devolverlas al estomago para finalizar la digestiòn en el resto de cámaras del estòmago. De ese modo, son capaces de sacar energía de la materia vegetal.
Desde el punto e vista de la caza, eso es lo que hace que al cabo de unas dos horas tras la salida del sol cada vez vemos menos corzos activos, ya que se han tumbado para rumiar y solo tras terminar pueden levantarse a seguir comiendo. Eso es lo que hace que a medio dia se vuelvan a ver algunos corzos, lo que pasa es que esta vez solo comen un rato corto.
Cuando hay mucha luna, los corzos hacen el acopio de noche y por eso a poco de salir el sol ya no vemos ni un rabo.
Para los que tienen paciencia, viene bien saber este ritmo, porque cuando vemos un cozo tumbado, lo normal es que en menos de 1:5 horas se levantará. Pero eso solo lo aguantan los verdaderos especialistas, el retso la cagamos e intentamos tirarlo tumbado o lo asustamos con el típico silbidito que lo pone en fuga de un tirón sin dejarnos tiempo pa naaa.
Un saludo
Rafael Centenera
Biólogo
Gracias Rafa por tu comentario.
Cuando planificamos meternos en una gran ladera con un mosaico de vegetación diversa, por lo menos a mi, siempre se me ocurre para orientarme la misma pregunta, si fuera corzo que haría? Y la alimentación es el primer argumento. Saber si han dejado de brotar los árboles del bosque, si hay pasto en los bajos etc etc me come el coco. Confieso que no me manejo bien en este terreno y no acabo de resolverlo. Se qué están ahí , pero puedo decidir entre las 300 ha de ese terreno y sobre todo en estas épocas tan variantes.
El conocer, si los encames de rumia están cerca o lejos de los pastos, si el agua es determinante en la digestión o no me intriga mucho. Creo es muy interesante el tema y cualquier guía sería de mucha utilidad. Seguro que las experiencias de otros nos ayudan.
Abrazo
Fernando Monereo
Querido Fernando, responder a tu pregunta dista de ser sencillo.
De una parte el fenómeno de la rumia es matabolicamente muy complejo y se aleja sustancialemente de lo que la mayoría conoce sobre la digestión de los alimentos. Ello se debe a que un rumiante mantiene dos sistemas de aprovechamiento de los nutrientes:
- La rumia, un proceso que consiste en suministrar a un complejo entramado de bacterias, levaduras y protozoos de una gran masa de materia vegetal fermentativa. El animal toma vegetales, de imposible digestión química en el aparato digestivo, para que las bacterias lo fermentes. El proceso de masticación hace aumentar la superficie de ataque. Esta masa llega a la panza o rumen, a la vez que el agua -tanto el agua que tienen los vegetales como el que bebe directamente- y con la temperatura corporal comienza el proceso de fermentación. La clave es incrementar de modo exponencial las bacterias que hay en la panza. Éstas producen ácidos grasos volátiles (acético, propiónico y butírico) que se absorben por a través de la apred de la panza. En este proceso los corzos "rumian", que es cuando regurgitan el contenido de la panza para volver a masticarlo, aumentar la superficie de taque, hidratar el bolo con la saliva, tamponarlo (la saliva tiene la propiedad de regular el pH, entre otras cosas) y deglutirlo. Esto último lo suelen hacer en fase de reposo. El transito final de la masa fermentada a través del resto del estómago (retículo-omaso yabomaso) tiene por fin recuperar el agua, algunos nutrientes y hacer llegar al intestino la gran masa de bacterias resultado de la fermentación, de modo que los rumiantes transforman las plantas en bacterias, que es en definitiva de lo que obtienen los nutrientes.
- Bypaseado de nutrientes: no todos los nutrientes sufren la fermentación. La rumia es un proceso de gestión de energía y proteína de baja eficiencia. Exige grandes volúmens y alta tempratura corporal para lograr su objetivo. Por ello es necesario un determinado peso matabólico -el corzo está en el límite inferior del peso en el que se puede ser rumiante en un clima frio-. De este modo el corzo, que como digo está en el rango inferior del peso metabólico para ser un rumiante, necesita evitar que parte de su dieta sea atacada por las bacterias e intentar aprovechar ciertos nutrientes sin las pérdidas por disipación que genera la fermentación. Esta particularidad ha hecho del corzo un animal singular. Sus glándulas salivares contienen enzimas que hacen que algunas proteínas de alto valor y los azúcares solubles atraviesen el estómago con un mínimo ataque bacteriano y así lograr un aprovechamiento óptimo en su intestino.
La importancia de uno y otro fenómeno varía en función de la dieta y de la época del año. Esto es, no es posible determinar un tiempo de retención media de la ración ya que varía en función del tipo de vegetación, que a su vez depende de la zona, altitud, época del año, tipo de suelo, etc.
Los estudios de Holland han puesto de manifiesto que la retención de la ingesta en el corzo depende del tamaño y digestibilidad de la ración. Este investigador ha cifrado que el tiempo de rumia diario es de 8 horas, loq ue no difiere sustancialmente de lo referido para otras especies. Al diferencia es la duración de los periodos.
Mientras que en grandes rumiantes el proceso de ingesta es largo y masivo, una o dos veces ald ía, en el corzo la ingesta es sincopada y dispersa. Ello se debe a que esta especie, de nuevo condicionada por su tamaño, debe ingresar partes limitadas de las plantas. así la habitualmente reconocida condición de gourmet que se atribuye al corzo es un prerrequisito para su tamaño. Además, como estrategia para poder mantener el territorio a largo plazo, debe repartir el esfuerzo de la herbivoría de un modo disperso, sisn agotar parches que le obligen a desplazarse. Por ello ramonea y difícilmente toma varios bocados de la misma planta. Esto le permite escoger en todo momento el mejor compromiso entre energía/proteína y causar a la vez el menor impacto a la vegetación.
Obviamente esto se altera cuando la densidad se incrementa o existen competidores.
En consecuencia, en el corzo es de esperar un patrón errático de alimentación, con la alaternancia de periodos de forrajeo y descanso cuya duración dependerá de la oferta, abundando con ello en ese aura de animal mágico e impredecible.
Abrazos
Gerardo Pajares

