Ayer, dando un paseo con la sana intención de ver como están las cosas en algún coto próximo a casa, donde no hemos cazado desde el 31 de Julio pasado y donde no se les ha zurrado a los corzos en estos primeros días de batidas, hemos visto dos cosas realmente curiosas.
La primera; un viejo conocido, un buen macho que tiene su querencia en un pequeño pinar al lado de un pastizal enorme y que en la temporada de recechos solo nos dio opción a verlo dos veces, durante la segunda quincena de abril, daba síntomas de andar pero que muy encelado, estaba con dos corzas, una jóven, aunque demasiado desarrollada (a mi juicio) para tratarse de una cría parida en el mes de Mayo y otra, a todas luces adulta, a esta le pegaba carreras haciendo el corro una y otra vez, lo curioso es que intentaba por todos los medios hacer el corro a las dos y ambas se mostraban bastante receptivas, no solo eso, estabamos a unos 150 mts. del grupo, metiéndoles los 30 aumentos del Leica, por lo que puedo asegurar que el macho, además de su gran porte, es sin duda un animal adulto, decía que no solo eso, sino que en un momento dado (ya que disfrutamos durante media hora del espectáculo) se nos ocurrió hacer sonar el reclamo y el galán entro como una fiera hasta casi tocarnos, una y otra vez hasta que la más joven de las corzas se cosco de que algo no iba bien y se perdieron pinar adentro dando un recital de berridos.
La segunda; decidimos seguir hasta una corta que han hecho en el mes de Abril y donde a finales de Julio los corzos tenían mucha querencia, la sorpresa fue mayúscula pues vimos como otro macho corría a otra corza, en un principio pensamos que nos había detectado pero se volvió sobre sus pasos, y ¡Pásmate!, arremetió furibundamente contra un corcino del año para volver a por la hembra (sin duda su madre), aprovechando las últimas luces, se despacho a gusto con unas retamas donde marco repetidamente además de berrar como si se tratase de un venado.
Estamos viendo muchos corzos, hembras con crías que todavía no son muy grandes, diferenciándose bien de las madres y otras que por tamaño se hallarían en medio, podría deducir, siempre por supuesto desde la atalaya del mero observador campestre, únicamente avalado por las horas de atalaya y sin que pueda aportar ninguna prueba o rigor científico, que entre los dos tipos de crías, que para entendernos yo llamaría A (las más pequeñas) y B (las más grandes), se establece un período de unos cuatro meses de diferencia (muy a la ligera pues sin darles sartenazo y poder evaluar la edad con un método más fiable no podemos asegurar nada) .
Mi pregunta es : ¿Pueden algunas corzas parir antes o después de la época estival? Estaríamos hablando de Enero o incluso Noviembre-Diciembre, ¿Vendría eso derivado de un verdadero Celo en el mes de Octubre?, se calcula que desde la monta hasta que nace la cría pasan unos 10 meses, ¿Pueden unas corzas implantar antes el embrión que otras?, que conste que nunca he dado mucho crédito a los comentarios de algunos paisanos míos que me hablaban de crías ya en el mes de Enero, sin embargo, si esto es así entendería muchas cosas de algunos machos, que increiblemente y por mucho que los busquemos en esos días claves del mes de Julio, no muestran, ni su sombra.
Bueno, desde un mar de dudas, un afectuoso saludo a todos.
A. Chaín
fé de erratas, donde dije "embrión" debí decir "ovulo".
Querido Chaín:
Lo primero, embrión era perfectamente correcto. En segundo lugar te cuento lo que sé.
- En condiciones normales los partos se producen de abril a junio, con unos picos en las primeras semanas de mayo. Nosotros este año por ejemplo registramos un parto la última semana de marzo y también en Lugo vi un parto en la primera semana de julio.
- Pablo Ortega reportó hace tres años la caza de una corza que estaba preñada en julio y aún le faltaba tiempo para el parto.
- Al menos tengo una referencia altamente fiable de un parto en noviembre en Cádiz.
- Las corzas sólo pueden salir en celo en una ocasión por una limitación de su regulación hormonal.
- El celo "suele" tener lugar entre julio y agosto en las corzas adultas, ahora bien está descrito que las crías nacidas temprano pueden salir en celo en ese mismo año.
- El celo exige que haya madurez sexual y esta surge a partir de un % del peso vivo adulto. Es posible que algunos ejemplares del año lo logren en la temporada. Hay poblaciones que llegan al 5% de los nacimientos.
- Los partos tempranos si bien otorgan alguna ventaja en los años buenos -sin tormentas ni nevadas tardías- también aumentan el riesgo en el caso de inicios de primavera fríos y tormentosos. Así los machos llegan al otoño con más peso y desarrollan unos pivotes más gruesos. No faltan sugerencias de que estos machos suelen ser los denominados "capitales". Las corzas por su parte llegan quedar preñadas. De todos modos las presiones selectivas deben ser muy intensas en sentido contrario porque a pesar de ello los corzos siguen siendo como son: monoéstricos, con celos en julio y agosto, y con cuerna pequeña.
- Las corzas nacidas temprano y que quedan preñadas en el año, o las nacidas tardías en el anterior, a menudo no hacen implantación retardada por cierta inmadurez del sistemas neuroendocrino, de forma que la gestación es de 5 meses y no de 10 como es habitual. Eso explica los sucesos de los partos de noviembre a enero.
- El tema del celo de otoño es uno de los temas en la biología del corzo más recurrentes y controvertidos. Los trabajos de Sempèré en Francia y de Lambert en Escocia han aclarado algo el tema, descartando que se trate de un suceso reproductivo, siendo en realidad una suceso de carácter social como consecuencia del cese del efecto inhibidor de algunos machos dominantes sobre individuos de menor rango.
- El rango no lo determina sólo el tamaño del trofeo. Es algo más complejo: aspectos como la agresividad, el tamaño corporal, la edad, etc. son tan importantes o más. Juzgar la condición de dominante no nada sencillo en poblaciones salvajes sin marcar.
- No obstante la biología no es una ciencia exacta y la distribución de la varianza de los sucesos en el comportamiento y fisiología son la fuente de la evolución y adaptación, de forma que en toda población si bien la mayoría de los individuos tienden a mantener un patrón común o estadísticamente "normal" (descrito por la mediana) siempre hay ejemplares que demuestran desviaciones en un sentido y el contrario (grande y pequeño, oscuro y claro, precoz y tardío, etc) de forma que en condiciones de cambio en ocasiones esta variabilidad puede reportar alguna ventaja adaptativa.
- Cuando las poblaciones son poco diversas, aunque sean muy grandes, como las cabras en Gredos por poner un ejemplo, las posibilidades de superar una crisis son mucho menores, llegando a producirse auténtico desastres.
En fin, la respuesta ha sido larga. Espero que te sirva, y cuidado con esas observaciones... que luego no queda nada que mirar.
Abrazos.
Gerardo Pajares

