Como os comentaba en otro mensaje con motivo de la temporada de caza de corzas estamos echando algunas horas en el monte viendo bichos y es sorprendente algunos contrastes que se perciben en cortos espacios. Así hay zonas donde ver un corzo es muy complicado en tanto que pocos kilómetros, o incluso unos centenares de metros parece que andan a codazos.
En este último caso coincide con los terrenos de orientación agrícola más extensiva, donde el cultivo del maíz forrajero ha ocupado la mayor parte de espacio durante meses. Curiosamente en estas zonas la caza, en cuelquier modalidad (becada, sueltas de faisán, jabalí en batida, recechos de macho en primavera) es más intensa que en otras de orientación forestal.
En estas zonas, sometidas al abandono agrícola, en las que la producción de vacuno lechero se ha reconvertido a una suerte de desuso o mal uso, donde se han plantado con pinos y eucaliptos los prados centenarios , donde las cercas y mallas para vacas de carne y caballos han sustituido a las viejas "sebes", han visto drásticamente reducido su censo de corzos en los últimos años, quizás ayudados por algunas patologías o por las garrapatas o qué sé yo qué.
Lo cierto es que se percibe un contraste importante en la abundancia entre zonas en la Asturias costera.
Saludos
Gerardo Pajares

