La prensa asturiana se hace eco hoy de la aprobación de un presupuesto de algo más de 190.000 euros para adaptar una sala en el matadero de Tineo para poder precesar carne de caza.
La iniciativa es novedoda ya que siendo Asturias una región con un enorme potencial de caza y donde se abaten miles de corzos y jabalíes cada año no había hasta la fecha ninguna forma legal de poner su carne a la disposición del mercado.
No obstante, no nos queda claro a los asturianos cómo podremos proceder, llegado el caso, a poder vender nuestras piezas cazadas. De acuerdo con la directiva comunitaria es necesario que los guardas y cazadores, amén de los veterinarios oficiales, tengan una formación específica en materia de comportamiento animal y patología de la fauna cinegética.
Es de alabar el interés del ejecutivo regional de potenciar las facetas económicas de la caza, pero no sé si será "echar el carro por delante de los bueyes". Tan sólo hace unos días la titular de Medio Rural y Pesca ponía en mi conocimiento su incomprensión de que los veterinarios oficiales asistiesen a un curso de formación específica sobre aspectos de gestión y sanidad de la fauna silvestre. Esperemos que entre todos seamos capaces de sensibilizar a las autoridades para que la puesta en valor de la caza no se quede en gestos formales para hacerse algunas fotos.
Saludos.
Gerardo Pajares
Leyendo (como puedo) hoy la revista Connaisance de la chasse, me ha llamado la atención un artículo en el que comentan las medidas a aplicar en la carne de caza, en concreto su distribución que afectarán a la caza mayor a partir de enero de 2006 y a la petit gibier (caza menor) a partir de enero de 2007, en Francía por supuesto.
Me ha llamado la atención que se permite a un cazador cualquiera, tras una serie de reglas sanitarias (que no se detallan en el mencionado artículo), comercializar la carne que caza, tras haber sido visada.
Parece deducirse, que el fisco no se meterá por medio, pero limitan las cantidades visadas, así por temporada, un cazador puede vender, 2 jabalís, 1 corzo, 1 ciervo, 1 gamo, y treinta piezas de caza menor, diez de “poil” y veinte de “plume”
De comenzar a regularse la carne de caza, permitiendo un margen al cazador, esté se verá libre de intermediarios y podrá en algún caso sobrellevar con la venta de la carne el precio del trofeo...o del lance, no solo eso, el que se valore la carne y sobre todo que se regule exigiendo unos precintos sin tantas trabas como hoy en día, facilitara que está llegue al consumidor y si la oferta, que sin duda lo será, es abundante, no hará falta recurrir a los de siempre para que llenen la despensa del restaurante, por la puerta de atrás.
Un Saludo
Chaín.

