MAYO.
El mes de los nacimientos. #ProyectoCorcino.

Fotografía: Andrés Cabestrero.
El mes de los alumbramientos donde las corzas, con asombrosa sincronía, traerán al mundo a los corcinos que permanecerán ocultos en la vegetación durante un tiempo, hasta que adquieran la capacidad de seguir a sus madres. Recordemos que, aunque los veamos solos y, aparentemente, indefensos, NO ESTÁN SOLOS, SU MADRE ESTÁ CERCA Y LOS PROTEGE. Y si, por azar, los encontramos en el campo, NUNCA DEBEMOS RECOGERLOS y hemos de abandonar el lugar lo antes posible.
JUNIO.

Fotografía: Andrés Cabestrero.
Los primeros calores hacen que los corzos centren su actividad en horas crepusculares, permaneciendo en plena canícula en lugares venteados y a resguardo de los molestos insectos. Los corcinos ya empiezan a acompañar a sus madres durante cortos espacios de tiempo, mientras los machos, con sus territorios ya definidos, defienden arduamente su dominio de posibles competidores.
JULIO

Fotografía: Diego Corral García
Los corzos comienzan a acosar a las hembras con las que comparten territorio que, acompañadas de sus corcinos, aguantan la persecución con una mezcla de estoicismo y obligación. En este mes se producen las primeras &ldquo,montas&rdquo,, comenzando uno de los períodos más sensibles del ciclo anual de nuestros corzos.
AGOSTO

Fotografía: José David Gómez
Continúan las persecuciones y los acosos en las tardes calurosas de verano. Los machos intentarán cubrir todas las hembras que puedan para asegurar la transmisión de su genética, eso sí, respetando los límites de su territorio y trabajando incansablemente para alejar a posibles machos invasores.
SEPTIEMBRE

Fotografía: Borja Melgarejo Loring
Llega la calma a los campos. Las bienvenidas lluvias de septiembre traen los primeros brotes verdes a las fincas cosechadas y los corzos, agotados tras el prolongado período de celo, acuden a ellas a reponer fuerzas y comenzar a acumular la necesaria energía que los ayudará a aguantar el próximo invierno.
OCTUBRE

Fotografía: Luis Antonio Ibáñez Guzmán.
La caída de la hoja vuelve a facilitarnos la observación de los corzos, si bien estos, ya con la actividad más reducida, permanecen más tiempo en el bosque, aprovechando la caída de la bellota y el hayuco para hacer el acúmulo de grasas. A finales de mes, los machos de mayor edad comienzan a perder sus cuernas y se vuelven tímidos y más precavidos, si cabe..
NOVIEMBRE

Fotografía: José María Oriol Fabra
Ya sin su distintivo sexual, los machos se mezclan con las hembras y comienzan a formarse los grupos invernales, cuyo número de miembros dependerá de las características del hábitat y de las oportunidades de conseguir recursos alimenticios. Pero aun agrupados, en mayor o menor grado, los corzos seguirán conservando una cierta individualidad, algo que les caracteriza como especie de ámbito forestal.
DICIEMBRE

Fotografía: Zalo Varas
Las primeras varas comienzan a surgir en la cabeza de los machos. La estrategia es el ahorro de energía para, entre otras cosas, dedicarla a la formación de la nueva cuerna. De la tranquilidad del medio, en este período de escasez, dependerá, en gran medida, la calidad de su trofeo. En las hembras, preñadas durante el verano, sucederá la implantación de los óvulos fecundados, iniciándose el proceso mágico de la gestación.
De acuerdo a las bases del concurso fotográfico "Calendario 2017", las fotografías galardonadas serán las que sirvan para ilustrar los 12 meses del calendario de la Asociación para el año 2017.
Saludos,
Administración.

