Me hace llegar uno de los mejores colaboradores que han pasado por estos foros y al cual yo creo todos echamos últimamente de menos, Mario Bregaña, una foto absolutamente excepcional, que creo merece ser ampliamente difundida. Está tomada entre Álava y Burgos el domingo 3 de enero. Vuelvo a repetir la fecha, para que, cuando veáis la fotografía, no penséis que he cometido yo un error al escribirla: !el 3 de enero!
Sabemos todos que este otoño pasado ha sido absolutamente inusual en lo meteorológico, con temperaturas que han alcanzado registros históricos durante dos o tres meses. Creo que casi todos los que nos fijamos en las manifestaciones naturales habremos sido testigos en las últimas semanas de algunos fenómenos inusuales (en mi barrio madrileño, esta misma mañana veía lirios y lilas a punto de florecer), pero esto que traigo yo aquí me parece -como decía al principio- absolutamente excepcional. Se trata del nacimiento, en pleno invierno, de dos mellizos de corzo. No sé si alguien del foro sabrá de la existencia, en la literatura científica sobre la especie, de alguna cita sobre un hecho similar. Yo desde luego no la conozco.
La mayor intriga que a uno le asalta ante un hecho así, un parto con unos cuatro meses de adelanto sobre las fechas habituales, es si se trata de una corza que fue cubierta en el momento habitual (o sea, julio/agosto del 2015) y, ante la benignidad del clima, no ha hecho la diapausa, o si sería una hembra que ha tenido una preñez convencional en su duración pero entró en celo (y encontró un macho ya sexualmente activo) hacia finales de marzo de 2015. Yo, por varias razones, creo que lo primero es más verosímil y, de ser así, apuntaría a un hecho natural muy relevante: que la diapausa no se trata de un proceso fijado e inalterable, como consecuencia de la evolución de la especie en el pasado, sino que podría ser modificado a voluntad por cada individuo.
Llama también la atención que los dos corcinos se encontraran juntos, uno al lado del otro, lo que es muy inhabitual, pues como sabemos la estrategia reproductiva de la especie hace que, salvo excepciones como esta, la madre oculte a las crías en sitios cercanos pero diferentes, de manera que si un depredador da con uno de ellos, al menos el otro sobreviva.
Muchísimas gracias, Mario, por este valiosísimo testimonio de unos corcinos cuyo futuro no resulta demasiado halagüeño, toda vez que los pronósticos indican que el invierno, con sus nieves y sus fríos, empieza ahora:
Pablo Ortega
Pablo, buenos días,
Sin duda, un testimonio excepcional!! Gracias por compartirlo y a Mario por darlo a conocer..
Creo factible la primera opción que planteas, en la naturaleza y ante cambios, contar con una gran variabilidad adaptativa es la clave del éxito de unas especies frente a otras... En este caso, como bien dices ante una excepcional climatología cabe esperar comportamientos o desarrollos fuera de lo normal..
Abrazos y Feliz Día de Reyes..
Pablo Fdez-Salguero
Desde luego que es un hecho extraño... A mí me ha sorprendido también que estén las aliagas en flor en estas fechas, el clima va a hacer estragos este año.
Saludos
Testimonio excepcional sin duda. Pienso como algunos, que estos pobres las pasarán pu...
Somos los corceros muy dados a adoptar como normales, y además extrapolables al resto del territorio, estas y otras cuestiones relativas al ciclo del corzo y que curioso siempre relacionadas con el adelanto no con el retraso de estas pautas. ( será la afición ). Uno ve un corzo limpio en febrero, o una carrera en junio en la meseta, y tenemos formado el revuelo dando por bueno, o que ya hay muchos limpios, o que hay celo, cuando son excepcionalidades y rarezas, como la que ahora nos ocupa.
Yo también lo voy a hacer ahora y además de forma optimista que hay mucho cenizo, hablando del año que nos ocupa, y que nos tenía preocupados a muchos por la ausencia de lluvias y nevadas.
He tenido la suerte de poder haber salido al campo estos días, y mi percepción es que los corzo/as lucen muy lustrosos, los corcinos están muy emparejados con sus congéneres y las hembras tienen la pinta de parir cuando toca. Sin duda, en la Alcarria y el sur de Soria siguen comiendo bellotas, ya que no se han helado, y han caído de las encinas de forma muy espaciada. Hay todavía muchas sanas en el suelo. Las siembras de cereal y leguminosas, aunque ralas están dando también comida porque sus tallos no se han helado, y muchos rastrojos con ricia, no se han levantado por estar el terreno duro hasta esta semana.
Desde el día 1 han caído entre 40 y 70 litros y parece que viene el frío y por fin las borrascas, pero ya en el ciclo del crecimiento de los cuernos como parece por su aspecto externo, no creo que vaya a afectar mucho, a no ser que se meta en heladas de las -10 durante muchos días de aquí para delante. Soy de la teoría comprobada a lo largo de los años donde cazo, que los secos como este que vivimos, en ciertas zonas de la Meseta, dan luego sin ningún lugar a dudas mejores trofeos de corzos que los años húmedos y relativamente mejores a nuestros ojos.
Si de aquí para adelante, cae como tiene que caer, auguro un buen año para la agricultura y para nuestros corzos, al menos de Madrid para arriba.
Saludos y buenos Reyes.
Alfonso.
Curioso y excepcional documento, la naturaleza no deja de sorprendernos.
Viendo este post, te da que pensar el cazar corzas en Febrero, esperemos que sea eso una excepción y rareza.!!!
Causas de la evolución o del cambio climático.???
Gracias por mostrarlas Mario, déjate ver más por esta tu casa y haznos disfrutar de tus andanzas por la naturaleza, inmortalizada a través de tu cámara.
Feliz Año y buena temporada corcera,!!!
Sin duda un valioso testimonio gráfico, pero que, en mi opinión, nada tiene que ver con este invierno tan raro que estamos viviendo este año. La verdad es que, al menos en Álava, no es la primera vez que se detectan partos en Enero. Sin ir más lejos el año pasado, en marzo, tuvimos la oportunidad de ver una corza acompañada de un corcino ya sin la librea moteada, es decir, un joven nacido en Diciembre-Enero. Este inusual suceso se debe a un fallo hormonal de la hembra, una anomalía en la diapausa embrionaria, es decir, hembras que se preñan en julio-agosto, e inmediatamente comienzan la gestación pariendo en pleno invierno.
La ovoimplantación diferida o diapausa embrionaria es una estrategia desarrollada por los corzos, y por otros mamíferos, para ralentizar el desarrollo embrionario y acompasar el período de partos con el momento del año con temperaturas benignas y abundancia de alimento, es decir la primavera. Como todo proceso reproductivo está regulado por las hormonas, fundamentalmente, la progesterona, y los fenómenos que regulan su producción están regulados por el fotoperíodo, es decir la duración día-noche, percibido por la hembra a través de la vista, entre otros sentidos. Por eso, aunque estemos viviendo un invierno seco y soleado, con temperaturas medias más altas de lo normal, la duración de los días -de momento- es normal para la época del año en que estamos y por tanto, en principio, lo que estamos viviendo este invierno no debería alterar un proceso reproductivo normal en los corzos. Otra cosa es que, la falta de los rigores invernales característicos de esta época del año, permita que estos corcinos, alumbrados excepcionalmente en invierno, puedan llegar a sobrevivir -al menos más tiempo del que debieran por lógica-, debido a la falta de precipitaciones y a una temperatura templada. En condiciones normales, con inviernos de los de antes, durarían pocas horas expuestos a la intemperie.
Ayer por la tarde estaba respondiendo a este mensaje cuando una de las muchas ráfagas de viento que azotaron el Cantábrico se llevó por delante mi conexión a internet, de modo que pido disculpas por la demora en publicar mi respuesta.
Como ha comentado Floren el caso no es excepcional. Quizás muy poco frecuente, pero no insólito.
A los largo de los años, en estos mismos foros, he reportado al menos otros dos casos de partos en diciembre en el norte de Coruña y recuerdo también al cita de Floren en Álava.
Dudo que este asunto tenga nada que ver con las variaciones del clima y me inclino a pensar a que se debe a circunstancias meramente individuales. Como se ha dicho, de forma muy acertada, las especies mantienen variabilidad genética suficiente para afrontar retos selectivos. A lo largo de la historia evolutiva del corzo y de sus ancestros es muy posible que haya habido corzas que hayan ido pariendo en distintas fechas. Su éxito y fracaso han modelado a nuestro corzo actual. Si el corzo careciese de ejemplares que se salen del rango normal de varianza estaría abocado a una rápida extinción. De hecho, algunos trabajos recientes sobre cambio climático realizados en Francia apuntaban a que, la estrategia de partos en primavera podría ocasionar riesgos de conservación en esta especie por los cambios en los momentos de maduración y floración detectados en las principales especies botánicas.
Es complicado especular sobre las bases fisiológicas de este tipo de gestaciones. Por lo que sabemos la señal de la embriogénesis parte del propio conceptus, como encontró el Dr. Lambert. No sabemos mucho sobre el mecanismo último de la activación del embrión de corzo, pero está descartado el fotoperiodo y los niveles hormonales de la corza (progesterona, estradiol o prolactina) ya que los trabajos realizados no han encontrado cambios significativos en las fases inmediatas al crecimiento embrionario y los primeros días postimplantación.
Como he dicho, se cree que son los genes del propio embrión los que disparan el proceso mediante el alcance de un determinado umbral de síntesis de glicoproteínas asociadas a la gestación. Lo que no sabemos por ahora qué factores regulan su síntesis y metabolismo, si se acumulan hasta alcanzar un valor umbral o si su concentración está afectada por otras variables.
Creo bastante sugerente la mera hipótesis de que estas alteraciones sean debidas a factores de expresión genética de los corcinos en ciernes, de forma que son ellos quienes de forma involuntaria apuestan por una nueva alternativa para el proceso de selección natural. En definitiva la genética del conceptus origina estos cambios, bien por mutación u otros sistemas de cambio en la codificación. Si les sale bien hay evolución. Así es la vida, pero como digo esta es una mera especulación.
Esto no obsta para destacar el valor del testimonio que hoy nos aportáis Pablo y Mario. El mantenimiento de la variabilidad genética es un elemento fundamental para la conservación. Esto permite la aparición de distintas estrategias. Circunstancialmente algunas tienen éxito, la mayoría casi siempre fracasa. Es la base de la selección natural.
Saludos
Gerardo Pajares
Por lo que decis no es tan raro el fenomeno del parto en enero,pues esta semana en una batida a jabali y corzo deje pasar una hembra con 2 crias de apenas un mes
Esto fue al norte de navarra en azpiroz y hace un par de temporadas vi otro hecho similar.


