He aquí un viejo conocido que como yo, está envejeciendo en el monte. Hace más de 4 años que nos tentamos, y ya era adulto, y siempre me ha ganado la partida. Vive en una ladera muy pendiente con un robledal en el alto y un "apretao" de pinos, zarzas y espinos en el pie. En el típico sitio sombrío y tranquilo, con más alarmas que la reserva federal, que el aire, y si no el ruido siempre delatan cualquier entrada por sigilosa que sea. Con cincuenta escapes y cobertura suficiente para ser invisible desde la ladera de enfrente. Ha tenido diversas hembras y es el padre de unos cuantos corzos dueños ahora de terrenos vecinos. Su cuerna ya es regresiva y su aspecto cansado y quizá un despiste me permita acercarme.
Las fotos no tienen buena calidad pues están hechas con una trail-cam colocada en un sendero.
No se aprecia bién pero la luchadera izquierda nace en la roseta y no tiene contraluchadera en la cuerna derecha. Es curioso como le sigue por el rastro una hora más tarde el que pudiera ser su hijo del año pasado y al que ha permitido vivir en un pequeño barranco con un riajo al final en el borde de su territorio. Seguramente esta costumbre le va a costar algún disgusto.
Saludos.


Como te comenté en su día estas imágenes arrojan un mensaje sensacional para quien sepa leerlas. Tengo unas ganas locas de volver a poner mi ScoutGuard en un par de rincones y ver qué pasa por allí.
Abrazos
Felicidades Mario por haber encontrado un buen `rincón` para la cámara. Seguramente el `pipiolo` sea semilla de tu `viejo` conocido. El `niño`, le guarda muy bien las distancias, jejeje, le va la vida en ello.
Una pregunta Mario. ¿Has podido observar si las veredas son `centrales`, o de delimitación de territorio?, digo por el posicionamiento de la cámara.
Gracias por compartirlas.
Saludos,
Tiene un territorio en forma de V y este sendero es el que rrecorre uno de los bordes de sus dominios. Aunque linda con campos de cereal, nunca (o casi) sale del bosque ni para comer. Hace sus marcas en enebros y pequeños robles y sus horarios de bajar al río a beber son anárquicos y desconcertantes. Es más nocturno que lo que suelen ser y solo en marzo y durante el celo le pueden sus instintos y se deja ver también a horas imprevisibles.

