Me hubiera gustado posicionarme mejor y más cerca desde luego, y ya puestos a pedir que las fotos fueran mejores, pero bastante hice para llegar hasta donde llegué, pues se trata de una paramera más perdicera que corcera, salpicada de pequeños tesos, gracias a los cuales me pude llegar hasta esta familia de corzos.
El caso es que la hembra algo raro debió de notar y me ladró, permaneciendo impasible y sin quitarme un ojo de encima por un largo período de tiempo.

Posteriormente dio la impresión de sentirse algo más confiada y siguió comiendo, aunque cada poco volvía su vista hacia mí sin permitir que me moviera, y me ladró una vez más.

En un descuido por su parte y con algo de tacto por la mía logré cambiar mi posición un par de metros para poder hacer unas cuantas decenas de fotos a sus dos retoños que permanecían ajenos a todo peligro, pese a que su madre me volvió a ladrar un par de veces más.





Así estuvimos algo más de veinte minutos, habiéndome ladrado un total de cuatro veces de forma espaciada, fue entonces cuando atraido por los ladridos de la alumna aventajada del Sr. Klaus, apareció este otro invitado venido del páramo para ver que podía estar allí sucediendo, y que expresaba bastante recelo por una extraña presencia enfrente suya.




Iniciándose posteriormente una especie de identificación entre todos los miembros de su misma especie allí congregados,


y acto seguido comenzar los escarceos, nada violentos, pero tampoco amorosos,

para finalmente echar el invitado de aquellos terrenos a la "seminarista" junto a su familia.


Una vez todos desaparecidos me incorporé rápidamente, para poder llegar a ver como la hembra junto a sus dos crías emprendía con celeridad una retirada hacia el páramo, buscando quizás el encame junto algún perdido o pequeña ladera.
Referente al macho pude observar como totalmente ajeno al destierro que había provocado, pacía tranquilo en una nueva siembra, hasta que poco a poco se fue a una pequeña laderita donde finalmente se echó, y trás comprobar que no había más opciones de entrarle que de frente, me decidí a hacerlo hasta que se incorporó, me ladró y desapareció en aquella paramera más perdicera que corcera.



Un cordial saludo.
Yo también... tu prueba y verás.
Saludos
Precioso reportaje Andres, tu clausula de rescision sigue subiendo como la espuma!!!!!
Muy buen reportaje Andrés. Me encantan esos tonos todavía grises del campo y esos "brotes verdes" que salen de las rastrojeras.
Gracias
Buen reportaje Andrés. Preciosas fotos, sobre todo la del macho con los cuernos a contraluz y mirándote, me parece muy bonita.
Un saludo.

