Ahora que hay poca actividad en el foro, aprovecho para relatar lo mucho que disfruté la caza de un corzo selectivo, y digo mucho, porque fueron muchas horas las que estuve disfrutando su caza. Es curioso y una suerte a su vez, el hecho de que unas veces un gran corzo no lo disfrutes apenas, un lance rápido por ejemplo y otros con trofeos de escaso valor, te produzcan una gran satisfacción.
Todo comenzó a principios de Mayo, el fin de semana anterior vi un macho corriendo una corza pero como era tarde no pude ver bien qué tal era, por ello, me proponía recechar una vega para ver si era capaz de verlo bien. Durante el rececho no vi el corzo grande, pero vi a éste elemento, que además de no portar casi puntas, estaba muy cojo de una mano. Se encontraba comiendo tranquilamente en una siembra, estaba a bastante distancia de mí, para dificultarlo más, entre nosotros se encontraba un río. Con lo mucho que había llovido venía muy crecido, por lo que opté por tratar de tirar el corzo desde la orilla en la que me encontraba (si de un "pavo" se hubiera tratado habría cruzado aunque fuese buceando), lo que suponía que descartaba tirarlo tumbado por las altas pajas que había. El corzo se echó tras una carrasca pegada a la siembra, busqué una zona donde las pajas eran algo más bajas, me senté y disparé. Salió como un cohete casi en mi dirección, no lo tiré a la carrera por intentar amarrarlo si paraba y no fue así.
Lo volví a ver desde el coche en dos ocasiones en Mayo, pero no pude hacerle ninguna entrada porque no paraba.
El clásico día de Junio que no esperas ver nada, opté por recechar éste corzo con un primo pequeño, al que ya le corre el veneno de la caza por las venas. Precisamente fue él quién lo vió, estaba muy lejos, iba detrás de una corza, se tumbó en unas pajas en una zona sin vegetación. Volvimos al coche, dimos una gran vuelta y cuando me proponía a empezar a rececharlo, apareció el pastor. Iba en dirección al corzo encamado con todas sus ovejas, por lo que me precipité y le entré a todo correr, pero no estaba en la cama, cuando levanté la cabeza el macho me estaba mirando a unos 250m en unas siembras, inmediatamente salieron corriendo. Al rato me aproximé por otro lado con el viento bien, toqué un reclamo por si se arrancaba la corza de alguna siembra, pero fue en vano.
A finales de Julio, una mañana atalayando, lo vi que estaba corriendo y cubriendo a unas corzas (ya no cojeaba nada), se había movido unos 500m de la zona en la que lo había visto anteriormente. Era un espectáculo verle cubrir a la hembra, como no tenía prisa y no quería perder su posición, para no espantarlos con mi aproximación, esperé a que se encamaran. Tras más de una hora se echaron en una sombra, yo cogí el coche, para acercarme algo, tenía que trasponer un morro y desde lo alto del mismo debería ser capaz de dispararle. Hacía un calor tremendo, era ya bien entrada la mañana, me puse todo el camuflaje, hasta la máscara, sudaba por todos los poros mientras ascendía el morro, andaba como los indios tratando de no hacer ruido, tarea complicada pues estaba todo seco. Al asomar no encontré ningún corzo en el valle, habían desaparecido, no lo entendía, hasta que me giré y pude ver dos excursionistas que habían pasado muy cerca de donde estaban encamados los corzos (esto duele, pero mucho más cuando estas tras los rebecos). Toda mi operación duró más de una hora.
El 31 de Julio acompañé a mi hermano a matar un corzo que considerábamos selectivo, pero que era grande. No lo vimos, pero muy cerca vimos otro selectivo con el que pudo hacerse, como aparece en la foto tenía una pezuña totalmente doblada hacia arriba.


Tras ver mucha caza, ya gastando el último cartucho fuímos a buscar a mi selectivo, fue llegar a la zona y verlo en un girasol, estaba a huevo, tire y la corza y el macho salieron como cohetes. Traspusieron el morro que yo receché cuando me los espantaron los excursionistas, lógicamente debían haberse quedado en el valle dónde le había visto curbrir a la corza. Total que decidimos esperar un rato a que se calmasen, para iniciar el rececho del manido morro, al llegar al alto, de repente lo veo, donde no lo esperaba, me estaba mirando echado, a unos 70m, estaba en una sombra. Como había hierbajos en el suelo, no podía tumbarme para tirarlo bien, porque yo no había llegado a trasponer, así que me encaré apoyándome en la vara, esta se movía mucho, hacía bastante aire, pero tenía que tirar porque el corzo estaba bastante mosca. Pum, el corzo sale corriendo, me adelanto 10m, y lo veo de espaldas, 40m más allá, mirando en mi dirección. Me dije esta es la mía, no se me puede volver a ir, monté las patas del rifle, me tumbé, pese a que el corzo estaba cerca por la lente veía multitud de pequeños hierbajos y al macho tras ellos, aún temiendo que la bala se desviase disparé. ¡Por fin me había echo con él!


Al llegar a él, pude apreciar bien que tenía un trofeo peculiar, se le veía el cráneo entre ambos cuernos, tenía una hendidura muy curiosa. Se trataba de un corzo que dos años atrás no quisimos tirarlo, pues considerábamos que era joven por ser muy fuerte arriba, pero no tener rosetas. Hoy creo que nos equivocamos, y más tras ver su desgastada mandíbula.





Por último incluyo unas fotos, que una vez más demuestran la necesidad de la concienciación de todos los cazadores de que a los corzos sólo se les puede tirar cuando se vaya a cazar estos y no otras especies. A éste lo mataron los codorniceros, yo lo vi a principios de Septiembre, gracias a que se lo estaba comiendo un águila imperial, me llamó la atención el contraste del color de sus plumas con el suelo.


Hola Ignacio. Enhorabuena. Cazar un corzo conocido es muy especial. El trofeo es curioso. creo que muestra señales de una infección entre ambos pivotes, de ahí la alteración de los huesos del cráneo y la desviación de las cuernas.
Se trata de un ejemplar de unos 9-10 años con lo que solamente hay que decirte ¡Bien hecho! ese corzo había cumplido con creces con el campo.
Una lástima la escena del corzo mal matado. Luego nos quejamos de la opinión que del plomo pueden tener algunos. Para muestra basta un botón.
Saludos
Muy bueno Ignacio, trofeos como ese no se ven todos los días.
Enhorabuena.
Bonito corzo Ignacio y emocionante lance lleno de imprevistos, muchas gracias por el relato del mismo con fotografías incluidas, y enhorabuena por todo lo vivido hasta hacerte con él.
Comparto plenamente contigo el hecho de que a veces a un gran corzo no lo disfrutes lo suficiente debido a un lance rápido y en otras ocasiones con trofeos de menor valor te produzcan una gran satisfación por todo lo que con ellos te ha acontecido en el tiempo.
Lo del último corzo deplorable, aunque sigo insistiendo en que no fue un cazador, sino un escopetero, puesto que entre uno y otro media un abismo, hoy por hoy insalvable, una lacra en definitva que vive nuestro colectivo.
Un cordial saludo.
Weidmann`s Heil y Enhorabuena!
Es un corzo muy bonito, ya me imagino como habrás disfrutado del lance.
Enhorabuena Ignacio: esos corzos que cuestan, luego saben a gloria y cuando miras el trofeo puesto en la pared, aún más, independientemente de lo puntos que dé.
Un saludo!
Precioso!
Enhorabuena Ignacio, por el corzo y por relatarnos "vuestra historia". Me encantan los corzos con solera, y este desde luego la tiene. A lo mejor digo una barbaridad, pero el hueco entre las rosetas, ¿podría ser de un tiro antiguo?
Saludos
Precioso Corzo y bonito y entretenido lance. Un corzo especial. Enhorabuena Ignacio.
Gracias por las fotos y el relato.
Saludos

