Es un hecho que en Asturias hay una enorme tradición de trampeo, y en especial del empleo de lazos. Con el advenimiento del jabalí numerosos lugareños entretienen su tiempo colocando estos mortales y simples artefactos para su solaz y diversión, alegando cuando son sorprendidos que su interés es la defensa de su patrimonio frente al suido.
Ocurre que amén del puerco silvestre menudean por estos montes otros animales, y así no han sido pocos los osos atrapados por este silencioso método. Y tampoco se salvan nuestros corzos, que bien a su albedrío o las más de las veces impulsados por perros, se meten de hoz y coz en el entuerto fatal de la gaza de acero.
En la imagen un corzo encontrado en este trance, muerto hacía unas 24 horas, y parcialmente comido por algún pequeño carnívoro. El lazo, por sus hechuras, estaba destinado al jabalí, y colocado en las inmediaciones del pueblo de Cadavedo. El animal quedó preso por la cintura y pataleó y se dabatió hasta la muerte, roto, abatido por una lucha inutil y sin aprovechamiento ni disfrute de nadie.
La colocación de lazos es delito y está penada por la ley. ¡Lástima que el culpable una vez más se zafó de su pena!
Saludos.
Gerardo Pajares
Otro detalle de corzo. La imagen fue tomada por la guardería del Coto Regional de Valdés que encontraron el corzo muerto.

