Lo he titulado contrastes debido a que el campo en estos últimos diez días definitivamente se ha terminado de agostar y ha perdido todo el esplendor que durante la primavera y hasta bien entrado el verano nos ha obsequiado, y éstas son algunas de las últimas fotografías que había tomado y que hasta ahora no había publicado, esperando que algunas de ellas puedan ser de vuestro agrado.
Las dos primeras se corresponden a una larga serie de fotografías que precedían a una que en su día le dediqué a Julián Coca.


El monte también va perdiendo el inusual esplendor que durante esta primavera ha presentado por estas tierras, habiendo sido este año una cosa realmente excepcional, gracias a las copiosas lluvias primaverales.

Y una breve secuencia en la mitad de una siembra cuando el intenso verdor de la misma comenzaba a decaer, preludio de su inminente cosecha.



Fue una mañana sumamente calmada carente de viento alguno, hasta que la hembra ya intrigada, se esforzaba por tratar de identificarme en el inexistente aire.

Referente al celo he podido observar algún que otro esbozo del mismo, pero en cualquier caso lejanos y fugaces como para ser fotografiados, no obstante en esta ocasión sino un cortejo en toda la regla sí que pude ver con los prismáticos, que no fotografiar, a un bonito macho muy interesado en una hembra dentro de un pequeño claro del pinar, habiendo sido estos dos pequeños los que me impidieron dar un sólo paso más para acercarme hacía dicho claro,

por mi parte me decidí a observar y esperar pacientemente, bien a que los dos pequeños terminaran por desaparecer para poder moverme o bien que acabaran apareciendo los novios en la siembra en la cual yo me encontraba, finalmente optaron por lo segundo, y aunque al macho ya le conocéis yo os le vuelvo a mostrar por tener una especial debilidad por él.

Finalmente todos juntos desaparecieron en el pinar, y transcurrido un breve tiempo por el mismo lugar que desaparecieron, apareció la madre tras ellos persiguiéndoles "a palos", para de nuevo volverse diligente al pinar y dejarles solos en la siembra, hasta que transcurrido un buen rato volvió a aparecer ella sola para tranquilamente ponerse a carear con ellos.


Evidentemente me perdí todo lo acontecido, pero seguro que alguna otra historia de amores conseguiremos retratar en estos calurosos amaneceres.
Que paséis todos unas muy buenas vacaciones de verano en vuestros diferentes destinos, y mucha suerte con las codornices, que digo yo que a alguno nos tocará divertirnos este año con ellas y nuestros perros en lo que han dejado de rastrojo, pese a que de rastrojo tenga poco, pues en ocasiones la caña de la mies brilla por su ausencia.
Un cordial saludo.
Preciosas fotos Andrés. Me encanta la de "toda la familia". Y no me extraña nada que tengas una especial debilidad por ese macho... es un corzaco espectacular, no sólo de cuerna!!
Gracias por compartirlas.
Saludos,
Preciosas Andrés.
La corza tomando los vientos parece un gerenuk y el corzazo con la familia, como para una guía de naturaleza.
Suerte con las coturnix. Aquí este año hay un mogollón, a ver si se quedan unos días.
En este momento esta cayendo un sirimiri suave que es una bendición para el campo.
Saludos
Fotazas todas. ¿Como sera el machaco el año que viene? Comprale el paraje al dueño...y tienes un filon !
Abrazo y gracias.
Fernando Monereo
ACE nº6

