Una mañana de un mes de Abril cualquiera en un coto corcero de Castilla y León, las siembras estaban en su punto de ahí que los corzos la tomasen bien, aun no hay comida en el monte!!!
Otras imágenes de un mes de Mayo cualquiera aun toman las siembras aunque en menor medida, ya están encañadas !!!
Este me dió la oportunidad y pude aprovecharla
Un viejo guerrero, curtido en mil batallas,
creo que le llego su momento!!!
Acababa un bonito y fructifero dia
Buenas soy Adrián Municio y dejo las fotos captadas por mi cámara de fotos.
Era una tarde nublosa, en un coto del Alto Tajo, me encontraba sentado a la espera de encontrar algún ejemplar para poder abatir, cundo de repente entra un corzo joven de primer año con la peculiaridad de que tenía un solo cuerno, se tiró toda la tarde comiendo a escasos 50metros de donde me encontraba, cuando de repente empezó a correr, cogí la cámara de fotos y empecé a hacerle ráfagas, hasta que vi lo mas sorprendente que había visto en todas las tardes que llevaba cazando, salió un águila con dirección al corzo de intentar atraparle, y él en vez de huir fue corriendo hacia él para hacerle frente y mas tarde correr detrás de el.
Espero que os haya gustado mi tarde, os dejo las instantáneas que pude conseguir.
CORZOS DEL PÁRAMO
Primeros de abril en la meseta castellana con un grupo familiar compuesto por siete individuos, de los cuales dos no figuran en la fotografía, pero compuesto en cualquier caso por seis hembras y un macho donde evidentemente la proporción sexual más conocida como sex-ratio, está totalmente descompensada, puesto que ese ideal de 1:1 posiblemente sea en la especie que nos ocupa la más desproporcionada o alejada del ideal de todas la existentes.
El corzo nos llegó como por arte de magia, posiblemente pocos le esperaban y una vez asentado menos aún supimos gestionar sus poblaciones. Hoy después de unos pocos años ya conviviendo con la especie comenzamos a comprobar el desequilibrio de sus poblaciones y hoy es el campo mismo quién nos empieza a hablar y mostrarnos ese desequilibrio poblacional nada deseable ni para la especie, ni para su caza, ni para su hábitat.
Fascinante en cualquier caso recechar y meterse junto a un grupo de siete individuos a escasos 50 metros en esa mitad de un páramo donde tantas perdices tengo cazadas; páramos tristes y duros en estas épocas invernales pero que tantas alegrías nos proporcionan cuándo sabemos adaptarnos a ellos.
Andrés Cabestrero Escudero

























