El domingo terminó la larga temporada de caza de corzos macho en CyL
Para mí es una gran alegría el mero hecho de salir al campo, y más tras los corzos. Han pasado 2 días y ya lo hecho en falta.
En mi experiencia de esta temporada, opinión nada científica por otro lado, me han llamado la atención dos cosas.
En primer lugar un discreto descenso del número de corzo avistados. Sigue habiendo muchos, pero ya me resulta más raro verlos en lugares muy poco habituales, como ocurría en los últimos años.
Los segundo es el descenso de la calidad de los trofeos. Hay años malos, buenos y regulares y además está la presión continua sobre los mejores ejemplares. Pero, a pesar de todo, tengo la sensación de que esta temporada han escaseado todavía más los buenos trofeos, al contrario de lo que pensaba el pasado invierno que iba a suceder.
No sé si podéis confirmar estas opiniones tan subjetivas o vuestra temporada ha sido diferente.
Un saludo
Federico en mi zona en c y l también eh notado una bajada de al menos un 60% menos de corzo con respecto a años anteriores, entre la enfermedad y el aumento del lobo yo creo que es lo que ah influido en la bajada, y los que eh visto no poseían el trofeo de otras temporadas.
Saludos.
Angel Rodriguez
Hola,
Yo he cazado en un coto nuevo este año, por lo que no puedo decir si lo que he visto ha sido más o menos que otros años en la zona (norte de Burgos). Lo que si me han comentado las personas que viven allí es que hay muchos menos que los años anteriores.
En calidad, he visto muy pocos machos y respecto al trofeo bastante malos. Siendo los buenos los que llegaban a las seis puntas.
Lo que me ha llamado mucho la atención es ver las hembras sin crías. Solo he visto cuatro pequeños y hace un par de semanas un joven de este año, pero con un macho...
Un saludo para todos.
Karlos Loinaz
Las mortandades más o menos masivas o alarmantes en los corzos son algo habitual en todo su rango de distribución. Si uno hace una revisión más o menos profunda encuentra casos de alarmas en Suecia, Dinamarca, Francia, Italia, Noruega, Bélgica y Holanda.
El último trabajo que he revisado es una tesis doctoral holandesa recién presentada. Lo más interesante es que destaca, una vez más, la implicación de los procesos parasitarios en estos fenómenos de oscilación, que se acompañan, invariablemente, de pérdida de condición corporal, lo que por ende ha tener reflejo en el tamaño y fortaleza de los trofeos, ya que estos atributos no son más que la exhibición de la condición de su propietario.
Por otra parte, de nuevo, el origen de los cambios en la intensidad y frecuencia de los procesos parasitarios dependen de la abundancia de hospedadores. En el caso del corzo estamos viendo que los parásitos son altamente específicos, y no compartidos por otros hospedadores, salvedad hecha de las garrapatas, de modo que debe ser la mala gestión de la cantidad de corzos el primer y fundamental causante del problema, que se puede ver empeorado por variables ambientales.
En los trabajos que venimos realizando con la USC queda bastante patente las diferencias en carga parasitaria entre zonas, incluso próximas, en función de variables ambientales y de gestión. Allí donde se cazan enérgicamente las corzas la situación es mejor que en los lugares donde no se hace. Esperaremos a tener todos los resultados para sacar mejores conclusiones, pero todo apunta que en los cotos en los que se aprovechan solo los machos por su trofeo la expectativa de una evolución demográfica sin altibajos es improbable ya que se aprecia un aumento de la carga parasitaria con el paso de los años.
Sé que mucha gente, ante un descenso de la abundancia, tendrá la tentación de reducir la presión sobre las corzas. Es un error. El contagio de los parásito, y la intensidad de los procesos, está en función de una determinada masa crítica de hospedadores, y mucho menos del desarrollo de defensas orgánicas, de modo que cuanto antes se logre llegar a ese mínimo, a partir del cual los parásitos no son el factor limitante, antes se recuperará la condición corporal, la calidad de los trofeos y una abundancia saludable.
Saludos
Gerardo Pajares

