El 18 de mayo, ya de anochecida, disparamos a un buen corzo. Había poca luz pero el dueño de la finca insistió en el lance pues no había mucha distancia, unos 150 metros, y al corzo se le veían buenas hechuras.
tome buen apoyo y dispare justo en el momento que el corzo había decidido volver a enmontarse.
Sonò el típico golpe seco y tuve la sensación de haberle empanzados.
Fuimos rápidamente al tiro porque se nos echaba la noche encima. No encontramos rastro del corzo y ni una gota de sangre.
A la mañana siguiente volvimos a buscar. Nada. Y el caso es que yo había oído el sonido de carne y además tenía buena sensacion de disparo; si acaso un poco trasero por el movimiento repentino del corzo.
Hoy mi amigo dueño de la finca lo ha encontrado a 500 metros del tiro.
Se me queda una sensación agridulce, pero tendrá su sitio en mi salón.
Adjunto la foto pero pido a los administradores que si la consideran inapropiada la quiten.
Jose Maria del Cuvillo

