...era la segunda tarde que lo intentaba. Una vez más la duda llegando al coto de donde ponerme. Si en el corzo grande que había visto Luis, o donde se había puesto Juan (que por cierto tiró uno sin suerte) o repetir con el "Pinzas" que parecía que tenía la querencia fija y careaba todas las tardes por el ribazo de una siembra. Más vale malo conocido... y al Pinzas que me fui.
La tarde amenazaba tormenta, y de llover, tenía claro que me dedicaría a recechar entre el monte, pero por el momento aguantaba el cielo color plomizo. Decidí no subirme a la silla, apostando por recibirle a porta gayola en el paso que tenía de salida a la siembra. Limpiando ramitas y hojas, despejé una pequeña superficie de suelo donde le esperaría de rodillas (a falta de banquillo) para tirarle según saliese a la siembra, reduciendo el posible ruido al mínimo. Cuando me pareció que aquello estaba suficientemente "cómodo" miré el reloj: 19:35h aun quedaba casi una hora para que saliese el citado (si es que era puntual).
Estaba tomando referencias con el medidor a los distintos pinos y piedras cuando me pareció intuir un ligerísimo ruido en el monte, levanté la cabeza por encima del matojo con el que me tapaba y entreví un corzo encaminándose a la siembra.
Comprendí que me iba a "atropellar" si seguía derecho, así que pensando en el error de haberme puesto tan encima del paso me preparé por si le tenía que tirar de pecho a bocajarro. Otra mirada nerviosa por encima del matojo con el disparador enganchado en el loop, y compruebo que sigue a paso firme y que me va a pasar al otro lado de la encineja, a menos de 8m!!! Coloco el cuerpo ladeado, preparado para tirarle según saliese al cereal. Veo sus pezuñas como me pasan al lado mientras me aplasto contra el suelo rezando para que no me vea. Pasa de largo, sigue su camino y va derecho a donde esperaba tirarlo, me preparo repiro y abro el arco. En ese momento se para, no podía verle porque me tapaba la carrasca que utilizaba de parapeto, unos segundos de tensa espera y de nuevo se pone en marcha. Lo veo salir y a través del visor le identifico, el Pinzas!! Según le tenía apuntado solté la flecha.
Flock!!
El corzo sale corriendo y descubro con sorpresa y cabreo el tiro trasero que lleva sobresaliéndole un palmo de flecha por cada costado. Qué desastre! Si le he tirado a 18m!! ¿Cómo me he podido dejar el tiro tan trasero? Todo esto se me pasa por la cabeza mientras escucho como se interna en el monte ladrando.
Qué sensación tan extraña, que rabia contenida, qué impotencia!! Había jugado el lance perfecto, había salido la estrategia mejor que lo pensado...y voy yo y lo tiro andando!!!
Llamada a Juan que está en la oficina trabajando para contarle, y en cierto modo para desahogarme...decido dejarlo que se enfríe.Compruebo que en el tiro hay bastante sangre (con hierba) y que el rastro por lo que se ve no va a resultar complicado de seguir, aunque justo entonces empezaba a llover...
Me marcho sin hacer ni el menor ruido y le dejo tranquilo para buscarlo a la mañana siguiente.
El resto de la tarde recechando, y a la mañana siguiente no podía dejar de repetir una y otra vez el tiro en mi cabeza. Conseguí ponerme a unos 50m de unas corzas que comían en un perdido y pensaba...no soy capaz de recortar ni un metro más...si fuese macho estaría "obligado" a intentarlo desde aquí...y sin embargo ayer tuve al Pinzas a 18m y no aproveché bien la oportunidad!
Con Jose y Javi empezamos el pisteo sobre las 9 de la mañana. Al principio, la sangre, que había perdido el color rojo intenso por un marrón negruzco, se seguía sin mucha dificultad, incluso dentro del monte, se adivinaba bien el rastro que dejaba en las cañas secas de la avena loca del año anterior. Pero a partir de los 60m la sangre desaparecía por completo. Empezamos a hacer círculos y más círculos. Retomábamos la sangre una y otra vez, pero ni rastro de sangre, ni de flecha ni del Pinzas...
Ese día tenía que viajar al sur así que a las 11:30 de la mañana dimos por concluido el rastreo. De vuelta en el coche de camino a Madrid, una y otra vez el lance. Lo peor es que estaba seguro de que el animal al tumbarse se iba a quedar allí, pero a saber donde habría querido hacer su última cama.
13:45h. Recibo una llamada de un amigo que ha ido a dar una vuelta con unos perros a ver si encuentra algo. Me dice que ha encontrado la flecha, pero que del corzo nada de nada.
13:55h. De nuevo este amigo que me llama diciéndome que lo acaba de encontrar!!! Subidón total!!! no me lo puedo creer. Que alegría! Le pido que me diga donde estaba y me explica que el corzo desde la última sangre que teníamos marcada hizo un giro de casi 180º volviéndose hacia donde lo tiré. En total no habría recorrido ni 70m desde el tiro.
No cabe duda, y llevo tiempo rumiándolo, lo que me está faltando en el equipo es un buen perro de rastro.
Un saludo,
Alfonso
PD: el texto está copiado de un blog (cronicasdemorral.bolgspot.com) así que perdonad si hay algún dato "cojo"
Alfonso, de nuevo mi felicitación por este nuevo corzo y por ese estupendo relato que hoy compartes.
Abrazos
Gerardo Pajares
Coño, Alfonso, haberme llamado, que acudo con el Mauser y en un pis-pas había dado con él (espero).
Te habías ahorrado la desazón y el perro mío le había venido de cine.
de todas maneras, mi más sincera enhorabuena, que esto del arco son palabras mayores.
Un abrazo,
Alvaro Mazón
Enhorabuena Alfonso, magnifico relato y bonito corzo!


