Hoy he estrenado el cuchillo del premio. Ha sido en este pinar.

El trofeo no era todo lo bueno que me hubiera gustado, pero me ha costado cinco esperas volver a encontrarlo tras el primer día en que pude verle jugársela a Jorge que batía la mancha para sacarlo de lo espeso. Se volvió, tras esperarle, pasando a escasos metros pero sin que él pudiese verle y parándose al poco, se metió de nuevo bajo los espinos del pinar.

Desde el cantil esperaba, mañana y tarde. Al final llegó. Ha sido curioso cómo ha sido capaz de recorrer por el pinar 44m con un disparo que le atravesaba el torax y dejaba una impresionante herida de salida. Así, fué necesaria la colaboración de Bisbal, y su dueño Jorge, para el cobro. Agradezco a ambos sus esfuerzos.

Los corzos son blandos, pero pueden correr bastantes metros con heridas asombrosas. Como dice Pablo Ortega: Cosas de Corzos.

