Como veis en el apartado «Actualidad» comentado por Gerardo, se ha cursado un escrito al Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, relativo a la caza y gestión del corzo. También podemos ver que el documento es extenso y se analizan varios aspectos, que voy a tratar de explicar para que no suene a chino.
En el Plan Anual de Caza -equivalente a la Orden Anual de Vedas en Aragón- publicado el año pasado, se llevaban a cabo grandes cambios en la caza del corzo. De hecho se permite su caza once meses al año -desde primeros de abril a finales de febrero-, incluyendo a las hembras que pueden cazarse durante la misma temporada, de lo cual habeis tenido comentarios sobrados en esta web.
Se les dirigió un primer escrito en el que se hacía notar que no existe nada parecido en toda Europa para las especies de caza, y que en el caso español no existe nada parecido ni siquiera en esas circunstancias.
A raíz de aquello se nos convocó a una reunión para tratar de estos temas a la que asistimos dos socios. Sacamos en claro que esta medida extraordinaria se había adoptado principalmente por dos motivos: el primero, ancestrales conflictos de la actividad cinegética jabalinera con los corzos, y un clima por parte de la Administración de cierto recelo ante este animal por los posibles daños que podía causar en frutales, y del que todos se hacían un gran eco. Lo cierto es que en esta comunidad si el coto no puede hacer frente a los daños o lo abandona el titular, la Administración tiene que garantizar las indemnizaciones, pero llama la atención que en el caso del jabalí, causante de daños a la agricultura mucho más profusos y menos selectivos, con una presencia más difundida y con una tasa de crecimiento poblacional superior, el periodo es muy inferior.
Al poco tiempo recibimos un escrito en el se nos decía, de forma resumida, que una temporada de caza tan prolongada e inusual no debería ser un problema, porque estando establecido un sistema por el que las capturas se rigen por cupos, la presión cinegética esta regulada, y tan sólo se disponía de un mayor grado de presión cinegética en aquellas comarcas donde los daños eran preocupantes, tema que empezaba a inquietar bastante, dado que su difusión se estaba convirtiendo en imparable.
Por ello se ha redactado este nuevo escrito, en el que hemos particpado casi todos los socios que cazamos en Aragón, en el que en resumidas cuentas, decimos varias cosas. A saber:
El establecer el sistema de cupos de capturas en la especie corzo nos parece una medida adecuada, sin embargo, a la vista de la experiencia real, este sistema es por sí mismo carente de eficacia en ausencia de un control posterior de cada captura. Las extracciones reales en el caso de los machos superan con creces lo estipulado en los cupos, siendo por el contrario en el caso de las hembras inferior a los mismos, siendo éstas las responsables del crecimiento de la población y por tanto del crecimiento de la incidencia de los daños. Por ello recomendamos complementar la norma, al menos, con la obligación de avisar pertinentemente tras cada captura al Agente Medioambiental de la zona, quedando a discreción del mismo el efectuar controles personales aleatorios, que no sería más que aplicar al corzo la misma sistemática que existe con la cabra montés o el sarrio.
En el mejor de los casos lo ideal sería establecer centros comarcales de precintado, para que una vez abatido el animal, se procediera a su precintado en el terreno de caza, y tras el inmediato y pertinente aviso, trasladar el animal al mismo con más tranquilidad para su legalización definitiva en un determinado plazo de tiempo, por el cual se puedan salvar las particulares dificultades planteadas por las horas en las que practica esta caza durante el día.
En cuanto al período de caza de los machos, sobrepasar la fecha de finales de octubre o primeros de noviembre como período hábil nos parece carente de sentido porque a partir de esas fechas los machos pierden su cuerna, con lo que la identificación de los sexos se encuentra realmente comprometida. Si por añadidura la modalidad cinegética elegida es la de la batida, el distinguir un sexo de otro es totalmente imposible, por lo que quedaría invalidado en su base y su razón de ser el establecimiento de unos cupos por sexo como método de control cinegético de una población.
Por otro lado, el trofeo en estos cérvidos no es más que el bioindicador de la salud de una determinada población, que cuentan en este atributo con un eficaz termómetro. Además, son muchos los esfuerzos que se han hecho tratando de conseguir dignificar el ejercicio de la caza, y hacer que sea algo más que una mera obtención de un recurso nutritivo complementario y con esta medida estimamos que se determina un paso involucionista en este aspecto, por lo que recomendamos establecer el período hábil de caza entre primeros de abril y finales de octubre.
En cuanto al período hábil para las hembras, señalamos que éste es un aspecto que ha pasado desapercibido a las organizaciones ecologistas y a la sociedad en general, ya que de no haber sido así, nos hubiera colocado al sector cinegético y a la Administración, en una muy incómoda posición de imposible defensa por nuestra parte. El facultar que una hembra a punto de parir pueda ser abatida, o bien que esa misma hembra sea abatida una vez haya parido, nos parece una brutalidad que atenta contra el buen hacer, la ética y la más elemental economía natural, sin contar con la imagen que el sector cinegético ofrece con estos hechos.
Hacemos una detallada descripción de su ciclo reproductivo en las hembras de corzo y las razones biológicas para establecer nuestra recomendación de período hábil de caza entre mediados de diciembre y finales de febrero.
Por último, se tratan los daños a la agricultura como motivo para disponer un período hábil de caza tan prolongado y fuera de lo habitual. Exponemos unos datos que nos indican claramente la situación, que dista mucho de ser tan alarmante como la pintan, ya que el territorio aragonés afectado por daños a la agricultura producidos por la fauna silvestre durante el año 2010 fue de 71,31 km2 lo que representa tan sólo un 0,0015 % del total, pero hay que tener en cuenta que de estos daños el mayor porcentaje corresponde a los producidos por el conejo, situando de forma patente al corzo, junto con jabalíes y grullas, en segundo plano, y definiendo el caso del corzo claramente circunscrito a la comarca de la Comunidad de Calatayud y sus plantaciones de cerezos.
Por otro lado, nos extraña que no se considere por los agricultores al corzo como un elemento más del medio natural como los son otros aspectos edafológicos, climáticos, meteorológicos, sanitarios, etc. y tampoco se advierte una clara voluntad de hacer frente a los daños.
Por ello, proponemos que se delimite la comarca en donde realmente se producen daños y se actúe en la misma por la vía de la excepcionalidad, como se está haciendo en la actualidad con el ciervo en algunas zonas. También recomendamos que debería ser preceptivo el haber dispuesto algún tipo de remedio para evitar los daños, para poder ser acreedor de cualquier tipo de indemnización, y por otro lado, el que el titular del coto participe en el acto de peritación de los mismos. El acompañar esta medida con una línea de ayudas o de colaboración por parte del Gobierno de Aragón, para la disposición e instalación de medios disuasorios o supresores de estos daños, sería la actitud más lógica. En este sentido los pastores eléctricos han demostrado ser una solución eficaz y a un coste realmente bajo.
Santiago Segovia Pérez
Santiago, lidiar con la administración y con la presión de varios intereses es duro, como bien sabes. A pesar de ello, a la larga tendrán que cambiar porque tenéis (tenemos) la razón.
¡Ánimo! a todos los que estáis en el asunto.
Un saludo.
un dia un amigo me comentó lo de la carta blanca con los corzos en aragón, quedé totalmente sorprendido con el tipo de gestión que utilizaban. Tienes razón santigo, espero que pronto se pongan otras directrices al asunto y la conservación nos brinde buenos momentos de caza.
La ACE dispone en este momento de un gabinete de comunicación renovado y con una gran potencia y profesionalidad, lo que nos permite llegar a una cifra superior a los 1000 destinatarios con posibilidad de reproducir la información que se genera.
Un ejemplo es el siguiente http://www.aragondigital.es/asp/noticia.asp?notid=79754&secid=17
Saludos
Gerardo Pajares

