Con el acrónimo MAC no estoy designando a los ordenadores Appel sino que responde a Mortalidad Anormal de Corzos. Originalmente fue desarrollado en Francia como "Mortalité Anormale du Chevreuil" ya que desde 1996 y 97 se detectó un descenso muy sensible de las poblaciones de corzos en distintas regiones de Francia. Como el acrónimo no cambia al traducirlo bien creo que podríamos dejarlo tal cual en español.
La MAC es en estos momentos motivo de honda preocupación en algunas zonas del norte de España, si bien creo que por ella han pasado anteriormente otras regiones como fueron Montes de Toledo y Cádiz, a juzgar por los testimonios que han dejado escritos los propietarios de algunas de las fincas señeras de esas zonas. Así el Conde de Yebes mencionaba como una especie de epidemia desconocida diezmó los corzos de su finca toledana allá por los años 60 y algo similar sucedió en la baja Andalucía. Hace años los corzos retrocedieron de forma sorprendente en Redes (Asturias) o en Somiedo, y los censos de Muniellos han puesto de manifiesto su práctica desaparición de un espacio que fue reducto en lo peores tiempos del furtivsimo atroz. Recientemente este fenómeno se ha apreciado en los Ancares leoneses y a continuación en los lucenses y también en la Montaña palentina. La información que tenemos de zonas tan corceras como La Demanda o Urbión no invitan a ser optimistas.
A lo largo de estos años han ido cargando con las culpas los venados, cuyas poblaciones se desmandan con facilidad, los lobos que también aumentan y se convierten en animales mediáticos, los furtivos, la mala gestión pública, etc. No han faltado tampoco las sospechas sanitarias y de hecho nunca como hasta ahora se había trabajado tanto y por tantos grupos distintos en esta materia. El Boletín nº 11 de la ACE, como lo fue el nº 10, es testigo fiel de este interés. Igualmente IREC ha publicado ya varios trabajos que versan sobre las enfermedades parasitarias (toxoplasma y erhlichiosis) que parecen más en boga en los mentideros científicos, y está en prensa una revisión de la sanidad española sobre una extensa muestra de corzos. En cualquier caso hay un consenso común, como reconoce la Dra. Patrocinio Morrondo de la USC, de que la carga parasitaria de los corzos aumenta con la antigüedad y la densidad de las poblaciones. Esta evidencia se repite en los trabajos realizados en toda Europa y en Francia se cree que es la primera, pero no única, responsable de la MAC. Las parasitosis pueden incrementar las tasas de depredación, como ha quedado acreditado en otras especies, bien por hacer a los animales menos reactivos o más debiles en la huida. Igualmente pueden reducir la resistencia a otros procesos infecciosos, etc. que aumentan la mortalidad.
La opinión en estos momentos es que no hay un fenónemo único capaz de explicar estas mortandades, pero que todo orienta a pensar en que la causa puede ser un desajuste en la densidad con relación al medio. No obstante hay casos de zonas con severos desajustes que no acusan este efecto. En todo caso se plantea como cautela que las poblaciones se controlen de forma que la densidad no ascienda a niveles altos, siendo importante establecer unos protocolos de seguimiento tanto de la densidad como de la abundancia de parásitos de modo que se prevenga la aparición de la tan temida MAC.
Saludos
Gerardo, siempre que hemos hablado de estas cuestiones, también hemos dicho que la población corcera depende de ciclos con picos y valles en las poblaciones. De las zonas a las que te refieres decir que en los Montes de Toledo el corzo de unos años a esta parte y a pesar de la convivencia con otras especies mayores, ha resurgido y goza de una población incluso mayor a la vivida en El Robledo de Yebes en los años gloriosos.
Y si hay zonas que no nos invitan a ser optimistas hay muchas más que creo que nos invitan a serlo.
saludos,
Alfonso Treviño
Sin duda las poblaciones de corzo propenden a oscilar en el tiempo. El problema es que desde el punto de vista de su ecología parece que el corzo ha evolucionado para sobrevivir bien a densidades medias y bajas. En muchos casos, por factores tales como la ausencia de depredadores naturales, cambios muy favorables del hábitat, o un sistema de caza muy conservador, los corzos alcanzan densidades superiores a las que su autoecología está correctamente preparada. En estos casos las caidas son más bruscas y las recuperaciones más lentas, de modo que si te pilla en la vida una de estas oscilaciones puede que te tengas que olvidar de cazar corzos.
Saludos
Gerardo, ninguna de esas oscilaciones a las que te refieres ha hecho olvidar a ningún cazador hasta la fecha, seguir cazándolos en otras zonas.
A pesar de lo que cuentas y que es verdad, nunca el corzo en la generalidad de la geografía española, ha gozado de una población tan boyante en cantidad como en calidad, como la que estamos viviendo estos últimos 15 años, existiendo zonas efectivamente en el que el corzo ha descendido alarmantemente.
Los cazadores siempre solemos ver el vaso medio vacío y los corceros mucho más y por eso mis posts en los que me niego a ponerme del lado de los muy pesimistas en este aspecto.
Como también de esto sabes mucho más que yo sólo quería dejar constancia de lo que pienso y veo a mi alrededor.
saludos,
Alfonso Treviño
Alfonso, entiendo y comparto tu visión optimista. Mi mensaje está orientado más hacia la necesidad de conciliar la gestión con la caza. La mayor parte de los cazadores somo meros usuarios del recurso. Desde la perspectiva de la economía sería como quien gasta un capital sin preocuparse mucho de las oscilaciones de los mercados. En general no es una opción mala, tan sólo sucede que cuando vienen mal dadas nos quedamos sin nada, y como sabemos los ciclos de recuperación suelen ser largos. Como hombre que vieve del y para el mercado sabes lo importante que es colocar adecuadamente el capital y utilizarlo con tiento y alegría cuando es el caso.
El MAD es un tema que está consumiendo bastantes páginas en las revistas y webs francesas desde hace una década, y suele ser la reclamación más común de los cazadores a la administración. En Asturias, por ejemplo, son muchos los cotos regionales que han manifestado esta preocupación. Son cotos donde la abundancia de corzos es elevada o muy elevada. Curiosamente a la vez que se quejan por esto hay cierta resistencia a cumplir con los cupos de captura, en especial de hembras, y como en todos los sitios la caza se centra en los machos que portan trofeo (evito poner adultos poruqe en muchos casos son solamente ejemplares prometedores). Esto en mi opinión es un contrasentido. La información sanitaria nos indica que si bien las afecciones no son en sí mismas graves, entendiendo por esto mortales, sí se aprecian tasas parasitarias altas o muy altas. El trabajo desarrollado por la Facultad veterinaria de Lugo, liderado por la Dra. Morrondo, abunda en este sentido.
Creo que se nos ha dado un patrimonio estupendo en forma de corzos y tenemos el sagrado deber de conservarlo. Por ellos mismos, o por diversas causas, van a oscilar hasta su casi desaparición, o en todo caso hasta tasas incompatibles con la caza. El caso de Somiedo es ejemplar por lo nefasto y a él me remito. cuando la población cayó en los años 80 se decidió su veda. Pues bien, 20 años después la población se recuperó y los distintos censos realizados dan fe de ello, pero el corzo continúa vedado y por lo que vemos será complicado levantar esa veda en el futuro. Quizás sea un caso irrepetible, Diós lo quiera, pero está ahí para ser testigo de lo que puede suceder.
Saludos

