El otro día, en una de las parrafadas que me echo con un amigo y vecino de coto, me contaba que no sabía muy bien los motivos, pero había llegado a percibir, eso sí de manera totalmente empírica, subjetiva y sin estudios que lo avalasen -que quede claro- que en el único coto de los que tiene en el que no se practica nunca la montería, observa que la calidad de las cuernas de los corzos es mucho mejor que la de los otros cotos en los que si se caza en montería.
Hay que aclarar que hablamos de Aragón, y en esta comunidad las batidas -allí llamadas resaques- no tienen limitación alguna de jornadas en la temporada, de tal manera que muchos, o casi todos los cotos, se cazan practicamente cada dos semanas. Los hay que con mayor frecuencia, y los hay que con menor, pero nunca inferior a una batida por mes.
Le propiné un amigable y metafórico tirón de orejas, porque tiempo atrás le mandé un extraordinario artículo de Gerardo, donde se explica la fisiología de la formación de la cuerna, y que él siendo farmaceutico debería haber entendido a la perfección. En este artículo se puede sospechar lo que pasa en este coto sin ser muy sagaz, pero la verdad es que no se si se ha efectuado algún estudio científico, referente a las posibles consecuencias que puede tener el alterar el balance energético de los corzos en plena época de formación de la cuerna, justo cuando menos energía metabolizable pueden obtener de la alimentación.
¿Alguien sabe algo de esto?
Gracias.
Saludos.
Santiago Segovia Pérez
A modo empírico:
Cotos donde se caza en batida, tanto otras especies como el corzo mismo, cuernas mediocres.
Densidad de corzos: Alta
Los mismos cotos:
Población de Venado: Media
Calidad de cuerna: Alta
Época de Batidas: Septiembre – Enero
Periodo de formación cuerna de corzo: Noviembre – Febrero (Lapso crítico, Diciembre)
Periodo de formación de la cuerna del Venado: Abril – Agosto (Lapso crítico Junio-Julio)
De lo expuesto se deduce:
Mientras el Venado esta formando la cuerna, en el monte solo se escuchan los trinos de las alondras.
Mientras el corzo esta formando la cuerna, en el monte hay una algarabía de sabuesos, añadiendo alguna carrera que meten los perros de muestra, los sustos que se dan mutuamente los de las setas y algún perdigón despistado.
Para mi, Santi, que es muy estresante vivir en determinados lugares y en determinadas épocas, por eso creo que lo mejor es irse de vacaciones a la Playa en el mes de Septiembre.
Claro que la ciencia puede opinar otra cosa distinta y el cura de mi pueblo decir misa los Domingos y fiestas de guardar.
Un abrazo
Chaín.
El estrés como entidad nosológica es algo sumamente complejo. De una parte, per sé, el estrés es funcional, esto es se trata de un mecanismo de adaptación (y así fue descrito "Síndrome General de Adaptación") por el cual los organismos animales establecen en su fisiologismo cambios casi instantaneos para superar con éxito situaciones de alerta. El problema es que en estos casos, y concretando en el caso del corzo, debe acudir a la movilización de algunas de las reservas energéticas más preciosas para hacer frente a esta eventualidad. Si la causa cesa y no se repite con frecuencia no pasará nada malo.
Hay otra entidad hoy aceptada en la clínica denominada distrés que aparece cuando se supera el umbral de lo fisiológico. En condiciones experimentales es posible estudiarlo a partir de algunos indicadores: niveles plasmáticos de cortisol, catecolaminas, etc. En casos extremos se llega al sufrimiento, que no es este el caso.
En el caso de distrés en los corzos se originan dos problemas concomitantes:
- Reducción de las reservas energéticas por un consumo vinculado a una respuesta adaptativa. Hay que recordar una vez más que el corzo no es muy eficiente reservando energía en forma de grasas, así que su estrategia de conservación en el periodo invernal es una reducción de su metabolismo y de su actividad. Esta reducción funcional se ha estimado en un 50% sobre el promedio de su consumo el resto del año. Así las cosas un aumento del consumo de las reservas asociado al estrés se salda con la reducción de la disposición de la energía para las funciones de lujo. La cuerna es por otra parte una estructura "extravagante" asociada a una función de lujo: el sexo. Jerarquicamente está incluso por debajo del sexo, así que si hay problemas de disponibilidad de energía lo primero es privarse de producir una gran cuerna.
- Aumento de la tasa plasmática de cortisol. El cortisol y sus derivados son mediadores en los procesos de adaptación a situaciones nuevas. Entre otras funciones actúan retardando el crecimiento celular. Es obvio que en la fase de crecimiento de la cuerna niveles altos y sostenidos de cortisol en sangre darán lugar a que la cuerna no crezca tanto como pudiera.
El distrés puede ser debido directamente a actividades humanas (la caza en batida, la recolección de productos forestales, las cortas y acarreos de maderas y leñas, las obras, etc.) o por fenómenos de interacción social entre ejemplares de la misma especie o por competencia interespecífica. Cualquiera de ellos dará lugar, con probabilidad, a retardos o reducciones en el crecimiento de la cuerna.
La singularidad de que el corzo haga crecer la cuerna en la época del año más desfavorable ha llamado la atención desde hace mucho a los investigadores, y así ha sido reportado por muchos de ellos. Se sabe que la causa es puramente adaptativa a un esquema reproductivo peculiar y a la circunstancia de ocupar un nicho ecológico también especial: herbívoro ramoneador selectivo en un ambiente boreal del halo forestal. Esta ventaja, la de explotar un área de cambio, ha moldeado al corzo como le conocemos, pero le hace especialmente lábil, y las variaciones de su cuerna son un buen ejemplo.
Saludos.
Gerardo Pajares
Gracias Gerardo. Como siempre muy buena explicación.
Santiago Segovia Pérez

