Estamos en marzo y comienza una de las pocas posibilidades de caza mayor que se puede practicar en nuestra entrañable primavera: la caza del corzo. Como bien es sabido, se puede cazar en dos modalidades, rececho y batida. La batida es poco utilizada en Andalucía. En los años 70 su uso fue más generalizado debido, parece ser, a una mayor densidad de corzos, en gran parte motivado por la escasa incidencia del venado. Los 70 fueron los “años dorados” para la caza del corzo en Cádiz, con un progresivo y notable incremento en el número de capturas, y un creciente interés por parte de los titulares de cotos, como se refleja en la evolución en el número de trofeos homologados; de 1971 a 1975 más del 40% de los trofeos homologados en España son de Cádiz. Recordar también que el record nacional en la exposición de Madrid de 1951 era de la Almoraima (Cádiz).
Se comenta que una de las batidas más exitosas fue la de la finca Cardela, en el término municipal de Ubrique, que en 1971 se batieron 33 corzos en un día. Hay que matizar que fue en dos batidas, una de mañana y otra de tarde.
Más tarde, en los 80-90, las densidades de venado crecieron considerablemente lo que hizo que las poblaciones de corzo se redujeran.
Cuando se empezó a autorizar esta modalidad de nuevo, a mediados de los 90, sólo dos fincas la utilizaban. Actualmente ya son unas 5 fincas con unos resultados puntuales mejores que en sus comienzos. Hay que tener un cuenta que 5 fincas es poco frente a los casi 100 cotos que tiene el parque natural de los Alcornocales, casi único lugar donde se puede cazar el corzo en Andalucía.
En los dos periodos que se permite la caza del corzo ( primavera y verano), sólo en marzo-abril se autoriza esta modalidad.
En el condicionado para la autorización de las batidas, se exige una alta densidad de corzos en esa finca y que esta modalidad este contemplada en el plan técnico. La mayoría de los puntos del condicionado de la autorización son parecidos a una montería de venados. El que más se puede diferenciar es el que habla de los perros a utilizar: “Los perros serán pequeños de rastro, no de presa, podrán ser podencos de talla chica (menos de 42 cm de alzada para los machos y de 41 para las hembras) o sabuesos. En ningún caso deberán formar rehala, su número máximo será XXX perros e irán en compañía del batidor, en número de XXX.
Como ya nos expusieron en el VII Congreso Europeo del Corzo, celebrado en Jerez, esta especie existía en casi todas las sierras andaluzas, sobre todo en sierra morena. Actualmente sólo queda en Cádiz y algo de Málaga (sierra penibética). Transcribimos un párrafo de la pág. 103 del libro “Las Monterías en Sierra Morena a mediados del Siglo XIX”, referido a la cuenca del río Jándula en Andujar, Jaén. En aquella época, en las monterías se abatía todo lo que aparecía, incluso el lince. Hablamos del año 1864:
¿Abundan los corzos en la sierra? - interrogó D. Pedro.
Hay pocos y más valiera que no hubiera ninguno; pues son tan aficionados los perros perseguirlos, se empeñan tanto en alcanzarlos, y cuando se levantan siguen unos viajes tan inciertos, que trastornan todos los planes y espantan cuantas reses se guarecen en los terrenos que recorren.
Además, estos animalitos no son considerados como reses de montería; así es que las escopetas los tiran con la misma ilusión que si fueran caza menuda; y como son tan pequeños, relativamente, y además entran en los puestos muy velozmente y se les dispara con bala, se suele errar más del 75 por 100 de los que se tiran. Por eso se les llama TRAGA-BALAS. En los valles de la Centenera suele encontrarse algunos, especialmente en los barrancos de Valpeñoso y de Valcabero.
En aquella época se organizaban expediciones a la sierra de casi un mes de duración a caballo y con un séquito de batidores, arrieros, etc.
Actualmente no es raro que se organice dos batidas en la misma finca, una por la mañana y otra por la tarde.
En el libro del Conde de Yebes “Veinte años de caza mayor”, se hace una referencia expresa a las batidas de corzos con sus recomendaciones, discutidas por algunos organizadores de batidas. Transcribimos parte de ésta:
Respecto a la caza en batida creo que lo peor son muchos ojeadores, perros y jaleo. Con el corzo es con el animal con el que consideraría realmente eficaces los puestos de recula, pues cuando más aparatosa es la batida, mayor instinto tienen en buscar la defensa rompiendo hacía atrás. En estas condiciones, creo que de diez corzos, ocho saltan hacia atrás. Pero, dado lo reducido de su carrera, difícilmente llegarán a las posturas de recula. Es decir, que no salen de la mancha y que todo el tiempo que dure ésta se lo pasan dando vueltas, volviendo loco a los perros y sin romper definitivamente, en ninguna dirección.
El mejor sistema para la batida consiste en pocas escopetas, tres o cuatro ojeadores que sepan hacerlo con poco ruido, sencillamente careándolos, cogiendo manchas muy pequeñas o rodales de monte que de antemano conocemos como encame querencioso.
Una quietud absoluta por parte del cazador es necesaria aún más que con ningún otro animal, pues nunca nos convenceremos bastante de la agudeza de su vista y de lo prevenidos que avanzan cuando suavemente se les ha sacado de su encame. Cuanto más veteranos, más escamones, pues se dan cuenta de lo que es la batida y sólo esperan el momento en que los ojeadores materialmente los pisan para romper hacia atrás como rayos.
En general se puede decir que acertar a un corzo en batida no es fácil. Es un animal pequeño, de unos 20 kilos aquí en el sur, que habita en una zona de alta densidad de matorral. Sus cuernas son pequeñas proporcionalmente, con lo que primero hay que asegurar que lo que vemos a toda velocidad entre la vegetación es un macho...
En los últimos años ha crecido un tanto el número de batidas de corzos. La media sigue estando entre 4 y 5 corzos por batida, aunque en alguna finca, debido a sus extraordinarias condiciones, se bate un número llamativamente superior a la media, con 15 ó 17 corzos. El pasado año 2009 se batieron en dos fincas, 21 corzos en cada. Todo un record.
En el 2003 se batieron en 4 fincas, con un total de 8 batidas y 45 corzos cobrados. En este caso en una de las fincas se dieron dos batidas con ningún corzo cobrado en ambos casos. En el 2006 fueron 5 fincas, con 9 batidas y 52 corzos cobrados. En el 2009 se dieron 4 batidas en 4 fincas con el resultado de 52 corzos.
Como datos generales, comentar que las batidas se celebran según la orden general de veda del 5 de marzo al 15 de abril y en aquellos cotos que lo tengan aprobado en el plan técnico de caza. Según esta fecha, si se da pronto, a principios de marzo, los corzos han descorreado recientemente y la mayoría de las cuernas todavía no están suficientemente oscuras. Si se retrasa a abril, las corzas se encuentran a punto de parir y no se recomienda batir con perros el monte. Aquellos cotos que pudiendo hacer batidas renuncien a ellas, podrán solicitar prórroga para la caza a rececho hasta el 25 de mayo.
Las manchas a batir suelen ser de alrededor de 150 a 200 hectáreas. El número de puestos varía entre 25 y 35. Los batidores entre 20 y 25 (La autorización no permite más de 25) y el número de perros, unos 5 por batidor; entre 100 y 200. La media de corzos abatidos suele estar entre 4 y 5, aunque esto está aumentando considerablemente en los últimos años.
Eduardo Briones Villa
Asociación del Corzo Español
Preciosa Crónica, me ha encantado.
Sabeis alguna forma de participar en alguna batida??, creo que son solo de invitación.
Saludos
Socio ACE 510
Estimado Gerardo,
muchas gracias por los interesantes comentarios. Aquí, esta modalidad de caza es bastante común pero se emplea casi exclusivamente para el descaste de hembras y corzinos a partir de Noviembre. Como ya mencionas, perros bajos y lentos, de preferncia teckel o jagdterrier y unos pocos bateadores son suficientes. El objetivo es que los corzos se muevan caminando y no huyendo rápidamente, para poder tirarles con seguridad sin destruir la carne.
El corzo no huye en line recta como el jabalí, preferiere mantenerse en su área conocido desviando el perro. Si el perro es lento y late en el rastro, el corzo no le tiene miedo en absoluto, muchas veces retorna sobre su rastro y deja pasar el perro muy de cerca. Esto y cuando uno escucha un perro latiendo en el rastro de un corzo acercandose al puesto de uno, son lances muy bonitos que vivir. Casi causa más encanto el poder escuchar y ver el perro trabajar que el abate final. Me pasó el invierno pasado en Saxonia con el langhaar de un forestal, muy bonita experiencia.
Pués, ojalá ya fuera otoño, no?
Un saludo a todos!
Hola Dirk,
En realidad el comentario es de Eduardo Briones al que conociste en Jerez el pasado año.
Por el norte de España también cazamos, o cazábamos, en batida. Para mi la batida del corzo con sabueso en las zonas de bosque montañoso es una de las vivencias de caza más bellas. Suelen ser carreras largas y tortuosas, en las que el corzo hace cambios y trampas y pone a los perros en una de las pruebas más duras para la nariz canina.
También los he cazado con mis teckels en la misma modalidad, en echadas cortas, y la mayor emoción es para el dueño del perro, ya que el corzo más que correr anda, y entra facilón a las armadas. Tengo pendiente organizar una solamente para amigos arqueros. A ver si este año se animan.
Abrazos
Este año no se escapa Gerardo.

